September 26, 2026

Pronunciamiento del grupo: Familias y Democracia con motivo de las declaraciones de la Dra María Carolina Restrepo C. Directora Nacional del ICBF

 

Pronunciamiento del grupo: Familias y Democracia con motivo de las declaraciones de la Dra. María Carolina Restrepo C. Directora Nacional del ICBF.

 

  Los pronunciamientos recientes de la directora nacional actual del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en cuanto a lo que ella nombra como familia y niñez, evidencian desconocimiento de la realidad colombiana, de los cambios sociales, culturales y legislativos del país, y de la trayectoria de la misma institución que dirige, lo cual puede afectar gravemente su misión: liderar la protección de los derechos de las familias, y de los niños, niñas y adolescentes.

 Debemos a los estudios e investigaciones en familia realizados por la antropóloga Virginia Gutiérrez de Pineda (1921 - 1999), en la década de los años 60 del siglo XX, el reconocimiento de la existencia de distintas formas de organización familiar en Colombia, lo que ella denominó el polimorfismo familiar en distintas regiones del país. Es decir que además de la familia nuclear, papá, mamá e hijos/as había otras configuraciones familiares también muy importantes y significativas. Este estudio fue el pionero de una variedad de investigaciones realizadas posteriormente en varias universidades del país y financiadas por el Estado, las cuales han avanzado la comprensión de las familias colombianas, confirmando que estas son diversas y dinámicas y que tienen particularidades según las regiones, los factores socioeconómicos, culturales y políticos.

 Un ejemplo de ello son las estadísticas. Según el estudio de Calidad de Vida del DANE de 2025 en Colombia existen en alrededor de 18.9 millones de hogares de los cuales el 51.3% son biparentales (padre, madre e hijos) y el 48.7% son formas de organización distintas a la familia nuclear. De este último porcentaje, el 24.3% conviven con padre o madre, y el 20.2% son y los hogares unipersonales. El DANE no identifica cuántas familias son extensas y cuántas biparentales son conformadas por hijos de uniones anteriores del padre o de la madre.

 Desde el punto de vista normativo, si bien la Constitución Política de 1991, en su artículo 42 enuncia la conformación de una pareja heterosexual como fundante de una familia, no es menos cierto que en la sentencia T – 523 de 1992 la Corte Constitucional reconoció la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y señala la no existencia de una única forma privilegiada de organización familiar. Por su parte el Consejo de Estado en la sentencia del 22 de julio de 2012 definió así esta institución:

 La familia podrá estar constituida por un padre o una hija, o por una madre soltera con su respectivo primogénito, o por la tradicional decisión libre y voluntaria de dos personas del mismo sexo que se profesan amor y desean realizar vida conyugal.

 Las leyes y las instituciones del Estado tienen la responsabilidad de dar cabida a la singularidad de las personas y a la diversidad de sus formas de existencia, y esto implica, por lo demás, construir desde el lenguaje mismo espacios de reconocimiento e inclusión. Las políticas públicas y las instituciones que las materializan deben acogerse a la Constitución Política y a las leyes, leer las transformaciones en la sociedad y responder a ellas.

 Ante las directrices de la directora nacional del ICBF, que van contra la realidad y la normatividad, nos preguntamos: ¿Significará qué las políticas, los programas y proyectos de dicho instituto solo serán para las familias nucleares y las demás familias serán desconocidas y desatendidas? ¿O habrá, entonces, una atención preferencial para las familias nucleares y otra muy distinta, discriminatoria para las otras formas de organización familiar?  Debemos tener en cuenta que, cuando una institución pública, como es esta institución, establece un modelo particular de familia como parámetro de normalidad, quienes han crecido en familias monoparentales, extensas, reconstituidas, adoptivas, homoparentales, de crianza, o en configuraciones familiares distintas de aquella que se pretende presentar como única y legítima, pueden sentir que no encajan en la sociedad y pueden quedar expuestos a sentimientos de desvalorización, vergüenza, exclusión o extrañamiento respecto de sus propios vínculos. El desconocimiento de la pluralidad, la diversidad familiar no es inocuo para la subjetividad; negar esa diversidad puede significar también negar una parte fundamental de las identidades de quienes integran las familias.

 En esta perspectiva, consideramos que, una institución como el ICBF dedicada a la protección de la infancia, la adolescencia y la juventud no debería convertir las diferencias familiares en una marca de déficit, de desviación o desigualdad. Las instituciones, y mucho más las estatales, están llamadas a acoger las distintas formas en que las personas construyen sus vínculos, sus identidades, sus historias, por género y generación, garantizando derechos sin convertir la diferencia en una nueva forma de exclusión y desigualdad, ni el lenguaje limitado en un propósito homogeneizador.

  Imponer la concepción de la familia nuclear como la organización más adecuada, hegemónica y célula de la sociedad contiene una intencionalidad común: devolver a las mujeres a las funciones hogareñas, a parir hijos así no los desee, a salir del mercado laboral y perder su capacidad de proyectarse en la vida tareas política y cultural de la sociedad. Los sueños de una sociedad democrática se truncan, al pretender imponer las formas patriarcales fundamentadas en el trabajo gratuito e invisible de las mujeres en el cuidado y la reproducción de la vida. Este interés a su vez, facilita la disminución del papel del Estado en el bienestar de la población, la disminución del gasto social porque las funciones de protección, seguridad social, en general de cuidado de aquellas y aquellos que solo pueden vivir con la ayuda de otra persona, se relega a las mujeres de nuevo.

Algo similar sucede cuando la directora Restrepo traza la directriz de hablar de niñez y no de niños y niñas. La cuestión no es solo suprimir palabras, ahorrarlas o pasar de plural a singular. La consecuencia de las nuevas formas de nombrar a los niños y niñas significa negar su presencia como sujetos reales, situados y construidos en sus particularidades, borrar realidades, desaparecer sujetos activos de derechos y anular la diversidad. Además, consideramos que esa directriz de utilizar el término niñez y suprimir la expresión diferencial por género y edad viola el mandato del Código de la Infancia y la Adolescencia en todo su articulado y especialmente las tres primeras disposiciones. En la perspectiva de los derechos humanos es imperativo definir de manera explícita los sujetos titulares activos de estos d   derechos que son las niñas, los niños y adolescentes. Es obligación del Estado promover, proteger, defender y restablecer los derechos de todas las personas que se encuentren en su territorio y el ICBF tiene que hacer lo propio y, en particular, hacer visibles a las niñas y las adolescentes como titulares activas de todos los derechos y los que les corresponden por su condición femenina, y de estar presentes en las políticas y la gestión pública. De igual manera, debe promover y orientar esta presencia en todas las instituciones públicas y privadas en todo el territorio nacional a partir de las diversidades culturales. La Procuraduría General de la Nación es la responsable y debe vigilar el cumplimiento de esta obligación.

   Nos preocupa la mirada regresiva de la actual directora nacional del ICBF, en cuanto a los cambios sociales y culturales que han tenido las familias y el reconocimiento de los derechos de ellas como institución y los derechos de los niños y niñas por ser la población más vulnerable. Nos preguntamos: ¿La doctora María Carolina Restrepo C., Abogada y especialista en finanzas con experiencia en áreas jurídicas, financieras y corporativas, por su formación y por sus posturas, será la persona más adecuada para liderar una institución tan importante para el país como lo es el ICBF?

 Septiembre 26 de 2026

 Blanca Inés Jiménez Zuluaga

    Maestría en Ciencias Sociales

Ligia Galvis Ortiz

    Abogada. Doctora en Filosofía

María Cristina Palacio Valencia

     Socióloga. Con estudios de Maestría en Ciencias Políticas

Yomaira García Acuña

     Psicóloga. Magíster en Proyectos de Desarrollo Social.

     Especialista en Terapia Familiar

     Doctoranda en Ciencias Sociales

Yolanda Puyana Villamizar

      Trabajadora Social.

      Magíster en Estudios de Población

Yolima Amado Sánchez

       Psicóloga. Magíster en Psicoanálisis, Subjetividad y Cultura

Pilar Morad Haydar

      Trabajadora Social

      Magíster en Estudios de Género

Amparo Micolta León

       Trabajadora Social

        Doctora en Estructura Social

Luis Julián Salas Rodas

     Sociólogo

     Especialista y Magíster en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

     Magíster en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social