Familia y otros

Artículos producto de la reflexión sobre la práctica del trabajo con las familias en una ONG

Name: Luis Julián Salas Rodas

Friday, October 16, 2009

EN MEMORIA DE ESTHER BROGGI AUGSTBURGER

Luis Julián Salas Rodas
Parroquia de la Divina Eucaristía
Medellín, 18 de marzo de 2003

Corría el año de 1967 cuando Antonio de 25 años y Esther de 24, recién casados, llegaron de Suiza para trabajar con la Brown Boveri en Colombia. Fijaron su residencia en Medellín y aquí permanecieron con nosotros por 21 años, los mejores de sus vidas, hasta 1988 cuando regresaron a su país. Provenza era entonces un agradable lugar habitado en su totalidad por familias, con vida de barrio donde los vecinos se conocían por sus nombres y sus ocupaciones. No sabíamos aun de unidades cerradas, de bloques de apartamentos, de administraciones, ni de porterías vigiladas. La calle, la cuadra, la manzana y la parroquia eran los espacios de encuentro y convivencia de niños, jóvenes y adultos.. Fue en este acogedor entorno donde la mayor parte de los aquí presentes pudimos entablar una relación de amistad sincera, cordial y leal con los Broggi. Fue aquí, en el “pueblito viejo”, como solía llamarlo Esther, que nació y creció su apego por esta tierra y por su gente. En compañía de Erika Rühle, otra gran amiga suiza que vivió también en Provenza, se hicieron famosas por portar con mucho orgullo el carriel antioqueño en lugar de la femenina cartera.

La música, la comida, las artesanías, los chistes, los modismos colombianos eran siempre motivo de conversación y tema para mostrar a los paisanos suizos que los visitaban. Y, lo más lindo de todo, fue que este cariño por nosotros no disminuyó nunca en los 15 años que vivió en Suiza a su regreso. En todos los rincones y paredes de su casa estaba presente una bandera, un afiche, una foto, un recuerdo de su gente y de su segunda patria. La música que escuchaba era, casi siempre, colombiana, y cuando en alguna ocasión al sintonizar la radio escuchó del locutor decir que la canción “Se va el caimán” era venezolana tuvo el arrojo de llamar indignada a la emisora a corregir el error y decir que era muy colombiana. Lucia con orgullo, también, camisetas alusivas a Medellín y a Antioquia; acompañaba con entusiasmo a los ciclistas colombianos de gira por Suiza y recolectaba entre sus amistades dinero para enviar a los niños de Ciudad Don Bosco, la obra social que tanto quiso y apoyó, aún en su funeral, pues fue su último deseo que sus familiares y amigos en Suiza no enviaran flores sino un donativo a la cuenta de Ciudad don Bosco en la oficina de Berna. Su enfermedad no le permitió realizar su más ferviente deseo: el de venir a Medellín a compartir y saber de nosotros. ¡Qué ejemplo! Qué lección de vida la que nos dio de amor entrañable a una tierra de la cual tantas veces renegamos y hablamos mal.

Escribió, con sabiduría, la madre Teresa de Calcuta que el egoísmo es la causa de todos los males de la humanidad. El egoísmo es ese sentimiento negativo que enrarece nuestra mente y corazón impidiéndonos compartir y convivir en armonía con el prójimo. Pero, no con la frecuencia deseada, la vida nos da el chance de conocer, tratar y aprender de personas excepcionales las virtudes del altruismo, de la generosidad, del desprendimiento y del servicio desinteresado a los demás. Y en Esther tuvimos la fortuna de encontrarla. Esther la que nunca negó una ayuda al necesitado ni hizo distinciones de clase social; Esther la amiga leal, la que nunca divulgo una confidencia; Esther la amiga que siempre tenía tiempo para escuchar y dar el consejo apropiado; Esther la amiga que siempre recordaba nuestros cumpleaños, la que jamás falló con la tarjeta de navidad, con la llamada oportuna, o con el ramo de flores en las fechas especiales, aun en los últimos tiempos de su penosa enfermedad. Esther la esposa amorosa e incondicional. Esther la amiga experta en el arte de dar y convidar. Esther la amiga cariñosa de niños y animales. Esther la mujer valerosa que lucho con entereza y dignidad contra su enfermedad, la que no dejo amargar su corazón por las pérdidas dolorosas de su padre, de su madre y de sus embarazos no llevados a feliz término. .

Cuando la vida nos priva de seres tan valiosos nuestra fe tambalea. Extraños son los designios del Señor que nos obligan a aceptar el padecimiento físico de una prolongada enfermedad y la muerte temprana de quien no quisiéramos desprendernos nunca. El Señor nos quita; el Señor nos da. Y fue aquí, en este querido barrio de Provenza donde perdí a mis padres biológicos, Luis y Celmira, y conocí a Antonio y Esther, mis padres putativos, a quienes debo mucho de lo que hoy soy. En su hogar un niño de 12 años halló afecto, apoyo, compañía y deseos de vivir. Han sido 33 años de inmensa felicidad compartida. La distancia y el tiempo no han sido obstáculo para mantener los vínculos, para querernos más.

Con mayor o menor intensidad comparten conmigo este dolor, esta profunda tristeza que tiene su origen, en parte, en el egoísmo. Si; a las personas comunes y corrientes nos cuesta mucho dejar de lado el interés propio y por eso lloramos por nosotros mismos, por lo que vamos a dejar de tener o disfrutar por la muerte del ser querido. El tiempo, ese aliado certero de la cura, permite recuperarnos, nos posibilita volver a vivir sin el recuerdo doloroso de los que han partido; porque ellos sólo mueren para nosotros el día en que los desterramos de la memoria. Y así como el llanto y la aflicción nos abruman en los primeros momentos, así después las remembranzas de los buenos tiempos compartidos nos alegraran el resto de nuestra existencia. No es posible desterrar de la memoria a una persona como Esther que dejó huella; que jamás infringió daño a los demás porque en su corazón no había cabida para el mal; de un ser que antes de preocuparse por sacar provecho de las circunstancias buscaba siempre aliviar el sufrimiento de quienes la rodeaban.

Muchas cosas extrañaremos de Esther: su amistad, su calidez, su bondad, su gratitud, su generosidad, además de sus expresivas cartas y puntuales llamadas. Doy gracias a Dios y a la vida por la oportunidad y el privilegio de haber podido disfrutar de su amor de madre y les pido que en sus oraciones tengan presente a Antonio, su esposo, a Verónica su hermana y a Rolf y Stefan sus sobrinos quienes, también, lamentan su ausencia.

PADRES Y MADRES SI IMPORTAN… Y MUCHO
Por:

Luis Julián Salas Rodas
Director Ejecutivo
Fundación Bienestar Humano

A diferencia de otras especies vivas los mamíferos, y los seres humanos nos contamos entre ellos, requieren de un período de gestación, crianza y formación mayor que otras especies. Alrededor de 20 años tardamos en desarrollar las bases de nuestro cuerpo, inteligencia y personalidad. Debemos a estudiosos de las ciencias sociales y del comportamiento como Sigmund Freud, Jean Piaget, Erik Eriksson, John Bowlby, René Spitz, y otros más que sería interminable mencionar, los conocimientos científicos acerca de los desarrollos, logros, alcances y limitaciones por las que vivimos en las distintas etapas de nuestro ciclo vital: concepción, gestación, nacimiento, primera y segunda infancia, adolescencia, edad adulta, madurez, vejez y muerte.

Es un verdad científica irrefutable y ya suficientemente demostrada, que desde el embarazo hasta los primeros 6 años de vida los padres y madres ya sea biológicos o adoptivos, o quienes hagan sus veces son las personas más importantes para los niños y las niñas. Los estudios del doctor Spitz en hospitales y hospicios fueron concluyentes en la necesidad vital que tiene todo ser humano, durante su primer año de vida de establecer un vínculo afectivo estable con un adulto, generalmente la madre y de cómo su no establecimiento puede llevarlo a una desconfianza general ante las personas y el mundo que lo rodeas o, en el peor de los casos, a la muerte prematura a pesar de los cuidados físicos y médicos. A Freud y al sicoanálisis se les reconoce el haber esclarecido el papel de los padres y madres en los inicios de la identidad sexual de sus hijos. Por Piaget sabemos cómo opera el pensamiento, el inicio del lenguaje, los primeros aprendizajes y como los infantes ven e interpretan el mundo de manera diferente a los adultos.

Los padres y madres no existen sólo para proveer cuidados físicos y atender las necesidades materiales de los hijos, son, ante todo, figuras de identificación. Su presencia, permanencia, su modo de ser y el trato, independiente de la forma familiar, moldean, sientas las bases de la personalidad. La función afectiva y socializadora de las familias solo puede ser suplida, en parte, por otros agentes de la sociedad como los jardines infantiles o la comunidad. Ya sea en los aspectos positivos como el proporcionar amor, buen ejemplo o buen trato, o en los aspectos negativos, en los cuales la sociedad y el Estado deben intervenir, como el maltrato, el abandono, el abuso sexual, los castigos físicos la influencia de la familia es siempre significativa y determinante. Afirmar que la influencia de los padres y madres es poco significativa es validar la instalación de una práctica desresponsabilizadora de ellos para con los hijos. Si esto es aceptado por la cultura, entonces, también hay que aceptar, sin reparos, el traspaso inmediato de la patria potestad de los hijos al Estado y la sociedad desde su nacimiento, y que en vez de la intimidad de la vida familiar solo conozcan lo impersonal de la vida institucional y comunitaria. La tarea de los adultos se reduciría a la procreación, a la vida erótico-afectiva en pareja y al disfrute material de no tener que incurrir en los gastos que conlleva la crianza de los hijos. Un escenario de vida muy cómoda pero ausente de felicidad parento-filial. En vez de crecer con padres y madres las nuevas generaciones vivirían en el mundo deshumanizado de los preceptores, tutores y cuidadores. Que el medio cultural influye, nadie lo niega; que al crecer los hijos sean sus amigos y compañeros los que merezcan más su atención no solo es algo normal sino, además, deseable en su proceso de emancipación de los padres. Que las bases de un edificio permanezcan ocultas a los ojos no significa que no existan o que no sean importantes para asegurar su sostenibilidad. Que los hijos ya adultos puedan apartarse del ejemplo y las enseñanzas de sus progenitores es posible y hace parte del derecho constitucional al libre desarrollo de la personalidad”, pero que padres y madres son importantes e insustituibles y que influyen en la conducta, en el pensamiento y en la escala de valores de sus hijos, por acción u omisión, es una verdad de a puño que no puede ser desmentida por una breve columna periodística de un brillante economista o las creencias de una acuciosa abuela.

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Friday, October 09, 2009

70 AÑOS DE LA FUNDACIÓN PARA EL BIENESTAR HUMANO

Luis Julián Salas Rodas

Director Ejecutivo

Fundación Bienestar Humano


Muy apreciados amigas y amigos de la FBH:

Es muy grato tener la oportunidad de celebrar con ustedes estos 14 lustros de vida institucional. La ingratitud humana solo haya excusa y comprensión cuando se padece de Alzahimer. No es todavía, nuestro caso personal e institucional. La memoria es esa facultad mental que impide la instalación del olvido, que nos hace recordar personas, fechas, eventos y situaciones. Las organizaciones son creación humana y como tal están expuestas a crisis y desafíos constantes en el transcurso de su ciclo vital.

La palabra escrita es fiel evidencia de cómo sucedieron los hechos cuando ya han fallecido sus protagonistas. Mas de 1.000 actas de Junta Directiva y 100 de la Asamblea General conforman el archivo histórico de la Sociedad de Damas de la Caridad y de la Fundación para el Bienestar Humano. De su lectura atenta y reflexiva pude recrear el contexto de la épocas, los temas de interés, el cambio en las formas de sentir, pensar y actuar, el origen y resolución de las amenazas externas, de los conflictos personales y de poder, de las afugías económicas, de los logros sociales y de los relevos generacionales entre otros muchos asuntos.

Según la Cámara de Comercio de Medellín el 80% de las sociedades que se crean se liquidan antes de cumplir el tercer año. Siete décadas continuas de trabajo evidencian que la organización ha sabido afrontar con éxito las dificultades, los retos y las incertidumbres que conlleva la existencia; sin embargo la sostenibilidad nos es aún un seguro que pueda comprarse para cubrirnos del riesgo de la quiebra y la disolución. La sostenibilidad es una tarea diaria que se logra con ideas claras, decisiones oportunas, visiones acertadas y compromiso efectivo. De todo esto dieron fe, y con creces, durante 37 años la Sociedad de Damas de la Caridad. Una idea clara: crear una organización que permitiera la práctica del sagrado precepto de la caridad a un grupo de mujeres católicas más allá de la limosna y de la ayuda esporádica al necesitado. Decisiones oportunas: no dudar en cambiar, abrir o cerrar programas cuando las condiciones objetivas así lo aconsejaban. Al no contar con los recursos económicos suficientes para continuar con la construcción y mantenimiento de las viviendas colectivas, las Damas dieron paso a otra etapa cuando se concentraron en el desarrollo comunitario, durante 20 años en el barrio las Estancias, gracias al fideicomiso y luego donación de la familia de una de las socias de un terreno de 20 hectáreas. Decisión oportuna: crear, en 1966, la Fundación para el Bienestar Humano y traspasarle a ella todos el patrimonio y los recursos cuando la Comunidad Vicentina quiso centralizar el manejo de las distintas sociedades de Damas de la Caridad en el país. Decisión oportuna: cesar actividades en el barrio las Estancias para no involucrar a la comunidad en conflictos de poder y celos institucionales con el cura párroco y dar paso, así, al trabajo promocional y preventivo con las familias a nivel nacional, actividades con las cuales continuamos. Visión acertada: la visión de doña Ana Restrepo de Gautier cuando a mediados de los años cincuenta del pasado siglo propuso la constitución de un fondo acumulativo, intocable para cubrir gastos de funcionamiento, que se fuese incrementando con un porcentaje de los ingresos operacionales y la acumulación de intereses. Fue así como en 1970 la Fundación obtuvo su primer millón de pesos en efectivo, dinero que fue prestado luego a importantes empresas de la ciudad para que con sus réditos financiara la operación de los programas. Dejo a los economistas curiosos la tarea de su actualización a valor presente. Hoy en día las ONG saben de sobra que no bastan los recursos de contratación con el Estado, de la cooperación internacional y de la filantropía para asegurar la sobrevivencia financiera. Que se requiere de un patrimonio propio para sobrellevar las contingencias del día a día. Y ese millón de pesos junto con el producto de la venta de las instalaciones del barrio Las Estancias al municipio de Medellín fue el origen del patrimonio actual de la Fundación. Extraordinaria visión la de doña Ana en una época donde la beneficencia y la “ponchera” surtían aún efecto. La planeación estratégica no deja de insistir en el poder transformador de una visión. Cuando era niño tener visión era cosa de locos y si por alguna razón uno la tenía debía permanecer callado so pena de ser considerado como tal. Doña Ana no sabia nada de planeación estratégica pero siempre fue una persona muy lúcida que no tuvo nunca temor de expresar y compartir sus visiones. Visión acertada: la de tener un negocio rentable, un almacén de venta de lanas el cual generó ingresos por muchos años para cubrir los gastos, visión que muchas ONG del presente empiezan a contemplar como alternativa económica. Visión acertada la de las Damas al permitir, a principios de los años 70 del pasado siglo, la presencia, la participación y el pensamiento de un grupo de señores en calidad de socios activos en una organización de origen netamente femenino. Visión anticipada, por lo demás, al presente donde ya es común hablar y aceptar de equidad de género; participación que ya ocupa la Presidencia y la Dirección Ejecutiva de la organización. Compromiso efectivo: en su mejor época las Damas lograron tener en sus filas un voluntariado de 260 socias que aportaban una cuota de sostenimiento mensual, tiempo, conocimiento y experiencia en la prestación de los servicios; voluntariado que acompañaba el trabajo de profesionales expertos pagados por la Sociedad. Durante 20 años el barrio las Estancias fue el centro de prácticas y de formación de varias generaciones de trabajadoras sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana. Los programas y servicios sociales de las Damas cubrían el 50% de una población estimada de 10.000 personas. La Sociedad fue pionera en ser un modelo de gestión de una entidad sin ánimo de lucro que apoya y acompaña el desarrollo vecinal y comunitario, modelo que aun siguen varias fundaciones de la ciudad. Compromiso efectivo: el de anteponer siempre los intereses de la organización a los personales, el de procurar siempre el mejor valor agregado a las acciones, el de renunciar a tiempo y dar paso a las nuevas generaciones, el de permitir las evaluaciones y someterse a sus recomendaciones.

La gerencia moderna nos remarca la obtención de resultados y la aplicación de herramientas como la planeación estratégica, la reingeniería y el marco lógico. Nada de esto existía, ni estaba al alcance en los tiempos de las Damas, pero a su manera eran efectivas y producían resultados. En una de las actas de Junta Directiva la directora de la guardería informaba de la necesidad de disponer de una camioneta para el transporte de los niños. Dicho y hecho. En esa misma reunión doña Eugenia Ángel de Vélez donó la camioneta, doña Luisa Ángel de Henao asumió el pago del salario del conductor y doña Margarita Posada de Vieira se comprometió a sufragar los gastos de gasolina y aceite del vehículo. Y asunto solucionado. ¡Qué maravilla! ¡Qué instantáneo poder de decisión! Sin tener que nombrar una comisión, redactar una carta o elaborar un proyecto ¿Quién de ustedes colegas, directores y directoras, no quisieran tener en su Junta Directiva este trío de generosas damas? Estas y muchas otras situaciones están escritas a mano, con tinta verde, en bella caligrafía, en los libros de actas de la Sociedad de Damas de la Caridad. Se dice en una de ellas textualmente: “las cartas dirigidas a las empresas solicitando ayuda económica son efectivas pero no olvidemos que lo es aun más, en reemplazo de la carta, la presencia distinguida de una de nosotras en las oficinas de los gerentes”. No dudo que así era. Y de esta forma ingresaba a las arcas de la Sociedad los $15 de Cemento Argos, los $20 de Coltejer, los $10 de Fabricato, los $30 del Banco Comercial Antioqueño, los $35 de la Naviera Colombiana y así por el estilo de todas las sociedades anónimas. En esos tiempos el dinero si era dinero. Y si las arcas continuaban vacías y el déficit aumentaba se acudía al trabajo de las socias para organizar el bingo, el baile de sociedad, la rifa del anillo, al arreglo de vitrinas, a las presentaciones del grupo escénico y a todo tipo de actividades para recaudar fondos, actividades que aun siguen vigentes en muchas ONG del presente. Las Damas sabían que la Divina Providencia no desampara pero que no tenía porque hacerlo todo... En el libro de actas no se verificaba el quórum sino que se escribía, en el estilo de la época, “Asistencia: la mejor posible”. Se reunían en la casa de la Presidenta, muy puntuales, y después de “invocar al Espíritu Santo y de rezar las oraciones acostumbradas” daban inicio a la reunión. Fueron damas muy católicas que recibían con fervor las bendiciones del señor Arzobispo y con humildad sus llamados de atención cuando la práctica del culto decaía, pero no admitían: “ intromisiones indebidas del asesor espiritual en los asuntos propios de la Junta”. Damas que no vacilaron en enfrentarse con valor y respeto a las jerarquías eclesiásticas cuando sentían que atentaban contra el manejo autónomo de la Sociedad. Damas que asumían con firmeza las consecuencias de las decisiones tomadas.

Además de un patrimonio son muchas las lecciones de vida que heredamos de las Damas: su transparencia, la pulcritud y la austeridad en el manejo de las finanzas, el entusiasmo por el trabajo, el sentido de pertenencia, el compromiso personal más allá de lo estrictamente laboral y la satisfacción por el cumplimiento de una responsabilidad social. De todas las lecciones de vida de las Damas me merece especial mención el valor de la generosidad, la cual consiste, en palabras del filósofo Séneca, en el “arte de dar”, dar sin esperar nada a cambio. El gobierno da y reclama siempre contraprestaciones políticas, el empresario dona pero exige el certificado de donación para deducir impuestos, la cooperación internacional ayuda pero espera recibir el respectivo crédito. La generosidad esta hoy en desuso, la hemos remplazado por la solidaridad la cual requiere de la ocurrencia de un evento inusual y catastrófico que logre conmovernos y así despertarla. Cuando pasa el suceso cesa la solidaridad. El poder de los medios de comunicación incentiva, suena feo decirlo, el mercado de la solidaridad nacional e internacional. Cada vez deben de ser más impactantes las imágenes televisivas de las tragedias humanas para movilizar la ayuda humanitaria. Como dice la filósofa española Victoria Camps: “la virtud de la solidaridad se ha institucionalizado, su objetivo son las personas extrañas al ámbito más cercano y familiar: las víctimas de un terremoto, de una guerra, de un accidente, siempre algo lejano”. La generosidad, en cambio, se práctica con las personas conocidas y con las cuales queremos mantener vínculos. La generosidad es el mejor antídoto contra el egoísmo del cual decía la madre Teresa de Calcuta que era el origen de todos los males de la humanidad. La solidaridad requiere de campañas promocionales; la generosidad solo de corazones desprendidos. La solidaridad es transitoria; la generosidad es perenne.

Característica de lo contemporáneo es juzgar con ligereza, desconocimiento o prejuicio lo relativo a un tiempo pasado. El valor de la caridad cristiana es hoy un asunto desprestigiado en el discurso y la práctica social. Hoy nos da pena decir que nuestro que hacer institucional apunta a aliviar sufrimientos, preferimos hablar de desarrollo social, de calidad de vida, de desarrollo humano integral y sostenible. En búsqueda de la eficacia, la eficiencia y la efectividad, deseamos convertirnos, en un curso acelerado, en empresas sociales para dejar de lado el estigma que cargamos por ser ONG o entidades de beneficencia. Y el riesgo que corremos, y no vemos, es el de preocuparnos más por el cumplimiento de los términos de un contrato para evitar la aplicación de multas que el de incidir en el cambio y en la transformación de las condiciones de vida de la población que pretendemos atender. Las Damas estuvieron siempre cercanas, atentas a la escucha, solícitas y pendientes de las necesidades de las familias. Hoy como ayer la pobreza no ha sido superada en el país; todavía persiste la exclusión y se niegan oportunidades a más del 60% de los compatriotas. Colombia es, según reportes de Naciones Unidas, el tercer país del mundo en concentración del ingreso de sus habitantes. Si el asistencialismo no es la respuesta, y en ello estamos todos de acuerdo, las propuestas y acciones unilaterales de las organizaciones del llamado Tercer Sector tampoco lo son así hallamos renovado nuestros conceptos y discursos. No tenemos, ni tendremos, los recursos económicos para ello, apenas generamos el 3% del PIB del país, escasos 3.000 millones de devaluados dólares. Dejemos el mesianismo y seamos realistas. No se ofendan colegas pero en términos financieros una sociedad de pobres es solo una pobre sociedad. Nuestra razón de ser no esta tanto en atender y solucionar los problemas y necesidades de la población sino en emplear nuestro poder social para que junto con el poder político del Estado, el poder económico del sector empresarial y la autogestión y empoderamiento de las comunidades marchemos de común acuerdo en la senda del desarrollo. Y mientras esto ocurre no tenemos otro oficio que seguir apoyando y acompañando a las comunidades y grupos excluidos. Decía hace poco un alto funcionario de la Organización Internacional del Trabajo; OIT, de paso por la ciudad, al comentar un informe acerca de la globalización que los Estados debían volcar su atención y los recursos en el desarrollo de lo local y pensaba para mis adentros que si de algo podemos ufanarnos las ONG es de haber estado siempre en lo local, en lo territorial, hombro a hombro, cara a cara, lado a lado, de las personas, los grupos, las familias, las comunidades y esta opción preferencial, acorde con nuestros recursos y posibilidades, ha sido objeto de múltiples críticas, y autocríticas, de diversos sectores. Es esta cercanía la que nos da la credibilidad, la autoridad, el conocimiento y la legitimidad para ser considerados como actores sociales. Es cierto que nos falta más coordinación, mas trabajo en alianza, más unidad gremial, tenemos que avanzar más en estos aspectos pero sin perder de vista la riqueza que nos da la diversidad. Así como una selva tropical es mas rica en fauna y en especies vegetales que un bosque de pinos, una sociedad es mas rica entre más diversa y diferente sea. Y ¡ojo! no confundamos diferencia con desigualdad. Así como aceptamos la biodiversidad aceptemos la sociodiversidad, de la cual el Tercer Sector da buena cuenta.

Y es esta cercanía la que nos posibilita a las personas que trabajamos en las organizaciones del Tercer Sector el vivir gratas experiencias de transformación humana. Quiero relatarles una de ellas, con el perdón de mis colaboradores cercanos que ya la conocen. Hace muchos años, antes de ser Director de la Fundación, y cuando era más joven que hoy, fui tallerista por cinco años. Al tercer año empezaron las dudas, las vacilaciones acerca del sentido y la utilidad del trabajo promocional y preventivo con los padres de familia. Todos los viernes, durante 4 meses debía dictar un curso los viernes, de tres a cinco de la tarde, en un precario salón comunal, en el sector de la Avanzada, allí donde el viento se devuelve, 20 minutos a pie por unas empinadas y peligrosas escaleras, desde el barrio Santo Domingo Savio y luego de casi una hora de recorrido en bus desde el viejo Guayaquil. Ni en la imaginación más febril estaba la idea de que algún día la distancia sería acortada por la construcción y puesta en servicio de un metrocable. Los viernes en la tarde, precisamente, se agudizaba la crisis y el deseo de renunciar. Al final del cuarto mes, al terminar una sesión del curso se me acerco un niño, calculo que debía tener alrededor de 10 años, el cual esperó a que yo estuviera solo, a darme las gracias. Le pregunte gracias porque o de que y el me contesto: “Profe, es que desde que mi mamá asiste a sus clases me quiere más porque ya no me grita ni me pega y yo vi que ella cambio gracias a sus consejos”. Sobra decirles que las dudas se esfumaron en el acto, que allí, con el testimonio libre y espontáneo de ese niño comprendí que el trabajo de la Fundación tenía sentido, que valía la pena el esfuerzo del viaje en bus y de la subida y bajada a pie por las tortuosas escaleras. Habíamos logrado cambiar la relación de una madre con su hijo, habíamos hecho posible la felicidad y el bienestar de un niño. Y aun hoy, después de tantos años, cuando los inevitables y recurrentes momentos de soledad y desesperanza que la dirección ejecutiva de una ONG conlleva, viene a mi mente la sonrisa, la cara alegre de ese niño que me anima a continuar con la tarea de generar desde la Fundación oportunidades de felicidad para más familias.

La fuerza de un testimonio se convirtió en una honda convicción del poder de transformación que logran las personas cuando introyectan un conocimiento, reflexionan y luego modifican en forma positiva actitudes y comportamientos. No podemos desconocer que hay situaciones de extrema indigencia y enfermedades mentales que impiden a las personas cambiar, pero no menos cierto es que como seres humanos estamos dotados de inteligencia, de conciencia, de juicio y que tenemos, también, la opción de elegir y decidir.

En la gestión humana y social de las ONG nos vemos, muchas veces, abrumados por toda la parafernalia de construcción de indicadores, líneas de base, monitoreo y evaluación de impacto que las agencias de cooperación han vuelto exigencia para acceder a sus recursos. Es un hecho que debemos tener herramientas de medición pero no se nos debe olvidar que los datos y los informes no pueden ser más importantes que la vida, que los anhelos y la felicidad de las personas a quienes decimos apoyar y acompañar. Trabajar en el sector social nos mantiene cercanos a las alegrías y sufrimientos de la gente. Nos hace ser más generosos. Como en el comercial de televisión se encuentra en el lugar equivocado quien pretenda ganar mucho dinero vinculandose a una ONG o creando una. El enriquecimiento que se obtiene no es el de los billetes sino el de la satisfacción personal por contribuir al bienestar humano, a la formación de ciudadanía, a la ampliación de oportunidades, a la justicia social y a la participación democrática en una mejor sociedad. Satisfacción que se extiende al poder conocer otras organizaciones y tratar colegas y compañeros de ruta que comparten objetivos y visiones. Es una razón más para quedarnos, para afianzar el arraigo y el compromiso.

Permanencia y cambio son factores clave en la sostenibilidad de una organización. Permanencia de los ideales, de los principios, de la buenas prácticas, de las lecciones aprendidas; cambio para enderezar el rumbo, para conocer otras miradas, para emular a los que saben, para no perder vigencia. En la FBH lo permanente ha sido el trabajo con las familias; han cambiado las modalidades de atención, el enfoque, el tipo de programas. Cambiamos de nombre pero permanece la convicción de que sin las familias no es posible aportar a la construcción de una sociedad más justa, pacífica y democrática. Pasamos de ser una entidad de carácter asistencial a una organización especializada en servicios educativos con las familias. Permanece la política de la Asamblea de Socios y de la Junta Directiva por continuar en el nivel de promoción y prevención a las familias y cambiamos de logosímbolo y de imagen institucional como mensaje de renovación. En los tiempos que corren no basta ya con enseñar a pescar, luego de la pesca es que comienza el verdadero trabajo...

Muchas gracias por su presencia y compañía.

Medellín, Noviembre 23 de 2004

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AL MAESTRO, COLEGA Y AMIGO : Hernán Henao Delgado
En conmemoración de los 10 años de su muerte: 1999 - 2009


Por:
Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo. Especialista y Magíster en Ciencias Sociales
Director Ejecutivo de la Fundación Bienestar Humano

La muerte definitiva sobreviene cuando ya nadie nos recuerda. De los millones y millones de seres humanos que han pisado y pisarán el planeta tierra, nuestro único hogar en el universo conocido, sólo unos miles tendrán sitio en los anales de arqueología y de la historia. ¿Por qué esos miles logran permanecer en la memoria y los millones no? ¿Qué hace que una persona, de carne, huesos, emociones, afectos y pensamientos, perviva en la memoria colectiva y otros no? Variados los motivos e innumerables las razones para que tal hecho ocurra o no. Se podría alegar que la búsqueda y logro de la riqueza material, de la fama, del poder o de la belleza física del cuerpo es una vía segura para que un biógrafo se interese y consigne en un texto la historia de vida de ese personaje y así perdure en el trasegar de las generaciones. Pocas veces se obtiene la riqueza material sin impedir que otros también puedan acumularla y disfrutarla. La fama es casi siempre una estela efímera que no pasa del cuarto de hora. El poder implica, en todos los casos, la imposición de una voluntad sobre el otro y los riesgos de su abuso; y en cuanto a la belleza física del cuerpo ésta solo alcanza trascendencia en la obra de arte gracias al talento y al trabajo de un artista. La sociedad, la cultura, la parentela y los medios de comunicación nos hacen creer que la felicidad y el bienestar residen en ser rico, célebre, poderoso o bello; y una vez creído el cuento iniciamos una incesante carrera y en ella dilapidamos el tiempo, el bien más escaso e irrecuperable, afectamos la salud, el soporte biológico de la vida humana, y dejamos de lado lo más importante: el disfrute y conservación de los vínculos afectivos de los seres que en verdad nos aman y que no nos olvidarán.

En el afán de perpetuar recordatorio de una “vida memorable” acudimos a varias fórmulas: erigir en un espacio público una estatua, dar su nombre a un edificio o un intercambio vial, establecer un premio anual o crear una fundación. Todas las fórmulas son válidas dependiendo de la iniciativa, voluntad y recursos con que dispongan los memorialistas, pero, con el paso del tiempo, la estatua puede ser desmontada o decapitada, el edificio demolido, el premio dejar de concederse y la fundación liquidarse por agotamiento de su patrimonio. ¿Qué queda, en últimas, de una “vida memorable” cuando su recordatorio se extingue? Muy poco o casi nada.

De acuerdo con las predicciones de los astrónomos llegarán las épocas en que el núcleo interno de la tierra se enfríe, el sol agote su energía nuclear y se convierta en una estrella enana, la Vía Láctea, nuestra galaxia, choque con otras. Catástrofes universales que harán de este pequeño rincón que nos alberga, nuevamente, minúsculas partículas de polvo cósmico. Dramáticas las predicciones pero extinguida la vida y su sustento físico se perderá todo rastro de la civilización humana. Llegará, porque llegará, el fin de los tiempos y seremos, ahí sí, olvido, de verdad, como en el poema de Borges. Sin la certeza de la fecha exacta de esos acontecimientos aterradores, y esperemos que sean muy lejanos para que no nos toquen, tenemos el deber ético, el llamado de conciencia y el regocijo de conservar en la memoria, de invocar el recuerdo de aquellas personas que partieron antes y que en el cruce de caminos de la vida tuvimos la oportunidad y el privilegio de su amistad, de su inteligencia, de su carisma, y de su ejemplo. Valores que encarnaba Hernán Henao Delgado y lo recordamos por ellos y no por haber poseído una riqueza material, que no la tuvo ni le interesó tenerla; o por la fama, que le era indiferente, o por el poder, que si en algún momento lo detentó nunca abusó de él. La de Hernán no fue una “vida memorable” sino una vida para emular y no olvidar.

El día y la hora de su muerte habíamos concertado una reunión, en su despacho del INER, con el equipo de investigación del proyecto sobre el Sistema Progresivo Penitenciario Alternativo, a realizar para el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC, entre el INER y la Fundación Bienestar Humano. ¡Vaya ironía del destino! Queriendo conocer más del mundo de la ilegalidad y la delincuencia, ésta le segó la vida. El retardo, por minutos, del inicio de la reunión, nos evitó ser testigos presenciales de su asesinato. Vivimos, eso sí, los angustiosos momentos posteriores del llanto, de incredulidad, rabia y desconcierto colectivo. El impacto de una muerte cruel y repentina, como fue la de Hernán, nos lleva, en un primer momento, a sobrevalorar las cualidades o méritos del difunto. El paso inexorable del tiempo, que todo lo decanta, es un buen indicador para saber si los juicios iniciales emitidos fueron válidos y justos o resultado del impacto emocional. Permítanme leer de nuevo las notas que escribí sobre Hernán, recién fallecido, en la edición N° 80 del periódico Generación de la Fundación Bienestar Humano:

“Difícil expresar con palabras el sentimiento de dolor, de rabia e impotencia por el asesinato atroz del antropólogo Hernán Henao Delgado. Durante 15 años Hernán fue socio activo de la Fundación, hizo parte del comité de familia y de su Junta Directiva. Gracias a su visión, empuje, experiencia, contactos y conocimientos pudimos adelantar importantes investigaciones y proyectos, algunos de ellos en alianza con el Instituto de Estudios Regionales INER y otros con el Centro de Investigaciones Sociales CISH, ambos de la Universidad de Antioquia. Tuve la feliz oportunidad de tratarlo no solo como socio de la Fundación sino como su coordinador de los programas de extensión del INER. Y fue bajo esta doble condición, y en el día a día de la actividad laboral, como pude darme cuenta del cúmulo de virtudes de su personalidad e inteligencia: Su entusiasmo inagotable al concebir ideas y propuestas, el ejercicio sereno de una autoridad amable, su genuino sentido del respeto a la dignidad humana, su sencillez, su buen humor, su permanente sonrisa, su gran capacidad de escucha, su generosidad sin límites, la claridad de su pensamiento y su coherencia con la acción, su facilidad de palabra, su trato cordial con todos y todas; su permanente disposición para ofrecer una oportunidad de trabajo a quien demostrara talento y deseos de vincularse a los proyectos del INER, son, entre muchas otras, las cualidades que distinguían su carácter y las enseñanzas que me dejó como maestro y como jefe”.

Estoy seguro que todas las personas aquí presentes que conocieron y trataron a Hernán comparten la validez y vigencia de mi testimonio. En la íntima o expresa vanidad humana cuántos de nosotros no quisiéramos ser recordados en un acto como éste después de 10 años de fallecer. El merecimiento agradecido de la memoria colectiva solo lo alcanzan aquellos seres que dejan huella, que siguen siendo inspiración, que nos animaron con su ejemplo a ser mejores y no claudicar ante las adversidades.

Su familia, la Universidad de Antioquia, la Corporación Región, la Fundación Bienestar Humano y en particular el Instituto de Estudios Regionales INER, fueron los espacios donde Hernán repartió su tiempo, su quehacer profesional y sus afectos en los últimos años de su vida. Siete años estuvo Hernán al frente de los destinos del INER, pocos pero suficientes para ser pionero en los estudios de desplazamiento forzado en Antioquia y dejar su impronta indeleble en el equipo de trabajo que conformó y que aún está al frente: Lucelly Villegas, su mano derecha y actual directora, María Teresa Arcila, Clara Inés García, María Clara Aramburo, Doralba Gutiérrez, gracias a ustedes, y a los otros profesionales que se vincularon después, por mantener el espíritu de Hernán y por acrecentar los logros académicos y científicos que él soñaba para el INER y que hoy son una realidad en sus primeros 20 años de vida institucional.

La familia fue siempre objeto de estudio e interés profesional para Hernán. Tuvo desde su formación universitaria como maestras, colegas y amigas nada menos que a las antropólogas Virginia Gutiérrez de Pineda y Ligia Echeverri Ángel. Autoras de referencia obligada por sus aportes investigativos en el tema. Este año conmemoramos una década del fallecimiento de Virginia. Para ella va también nuestra afectuosa recordación. De su insigne maestra logró que la editorial de la Universidad de Antioquia publicara, por primera vez en la Universidad, en 1994, su libro más conocido y renombrado: Familia y Cultura en Colombia, texto de una profundidad etnográfica aún no superada en Colombia y en Iberoamérica. En el prólogo del libro titulado por Hernán: Virginia Gutiérrez de Pineda: una vida y una obra para la ciencia social, refiere la siguiente anécdota de ella:

“Empezando mi primera investigación, sobre, Organización Social en la Guajira, me encontraba una tarde en la casa de una de las mujeres más importantes de la zona de Maicao, Cristina, recién casada, me contaba con orgullo que su esposo había pagado por ella una dote de cientos de vacunos, mulares, caprinos, más collares, piedras de tume, bolívares, etc.; Y mientras hacía alarde de ello, yo como mujer de otra cultura me sentía triste y adolorida de que todavía en el país existiera la compra de mujeres. Cuando ella terminó quedó esperando mis elogios, pero yo, que todavía no conocía esa cultura a fondo, ni el significado profundo de lo que oía, guardé profundo silencio. Entonces me preguntó: Virginia, ¿Y tú cuánto costaste? ¡Nada! Le respondí orgullosa e indignada, y ella sintió una gran lástima por mí: “Pobrecita, no le costaste ni siquiera unas chivas a Roberto (su esposo)”. Después de este suceso se distanció la comunicación entre nosotras. Más tarde sabiendo más, comprendí que cada una de nosotras veía las cosas desde su cultura y que en este sentido tenía mucho que aprender”.[1]

En su calidad de Director Académico del II Congreso Latinoamericano de Familia Siglo XXI, realizado en Medellín en 1998, escribió Hernán estas palabras en homenaje a Virginia, nombrada presidenta honoraria del congreso:

“Maestra, usted nos hace un gran honor al presidir estas sesiones. Pero más que eso, con su halo nos sigue comunicando esa energía que nos llevó a dedicarle el resto de nuestras vidas a los mismos propósitos suyos, esperando que la historia no nos olvide muy pronto, no tanto por lo que pensamos y dijimos sino por lo que quisimos seguir construyendo”.[2]

Virginia, Ligia, Hernán, antropólogos de vocación y profesión: Cierto, no lo sabemos todo de la cultura y el comportamiento humano… Siempre tenemos mucho que aprender y aún no los hemos olvidado porque nos han dado ejemplo y porque mantenemos el deseo y la voluntad de seguir construyendo.

Siendo la razón de ser de la Fundación Bienestar Humano el trabajo con las familias, este año cumplimos 75 de vida institucional, Hernán se sintió muy a gusto en ella. En la Junta Directiva, en el comité de familia y en los empleados de la Fundación, él continúa presente; su hálito, sus conocimientos sobre el ser y el devenir de las familias siguen siendo para nosotros cantera de nuevas iniciativas y proyectos. Sus reflexiones en torno a la figura, función e imagen del Padre nos permitieron comprender mejor su papel e incrementar la participación masculina en los cursos y talleres. En asocio de la Fundación y del Comité Interinstitucional de Familia CIF, los aportes de Hernán fueron decisivos para la expedición de los acuerdos 47 y 59 de 1993 del Concejo de Medellín que sentaron, por primera vez, las bases para la formulación de una política de Atención a Integral a la Familia. Siempre nos es grato su recuerdo y nos sentimos muy agradecidos y orgullosos de haber contado con su vinculación y compromiso como socio activo. Gracias a su invitación a hacer parte de la Fundación es que continúan como socias la terapeuta familiar Olga Lucía López Jaramillo y la trabajadora social Blanca Inés Jiménez Zuluaga, reconocidas profesoras de la Universidad de Antioquia e investigadoras en el tema de familia. En el centro documental de la Fundación tenemos reseñado gran parte de la producción intelectual de Hernán para consulta y estudio de los interesados.

A quienes ejercemos cargos de dirección en las organizaciones se nos insiste en hacer realidad el paradigma del trabajo interinstitucional, intersectorial y en alianza; este paradigma se formaliza en convenios y contratos llenos de cláusulas y pólizas de cumplimientos, requisitos de ley necesarios para salvaguardar el buen uso de los dineros públicos y privados. La confianza, base del capital social es también la esencia de las relaciones humanas. La integridad y transparencia de la personalidad de Hernán y su oficio innato de tejedor social facilitaban llegar pronto a la firma de acuerdos y a la resolución de conflictos o malentendidos. Cualidades escasas pero deseables si queremos generar más sinergias y efectos positivos en los procesos sociales. Un motivo más para admirarlo y extrañarlo.

De estar físicamente con nosotros Hernán cumpliría 64 años. Estaría pensionado más no jubilado. Sin el agobio de las tareas administrativas y los requerimientos laborales tendría más tiempo para leer, escribir, publicar, tejer redes sociales, acercar voluntades y ejercer de abuelo consentidor. Su producción intelectual continuaría imparable y su familia y amigos nos sentiríamos muy alegres de seguir departiendo y aprendiendo de él. La ingratitud humana, que a veces parece no tener límites, nos priva en muchas ocasiones de expresar en vida lo que pensamos y sentimos de las personas significativas que están a nuestro alrededor. No fue así con Hernán y por eso no hay lugar a la culpa o al remordimiento.

Los que hemos afrontado la pérdida temprana de un ser querido sabemos que el dolor intenso y la profunda tristeza que dicha pérdida nos causa se mitiga, con el tiempo, por los bellos y buenos recuerdos propios, así como los que después nos dan a conocer de él amigos, colegas y compañeros que hicieron parte, también, de su vida, como ha sido en el día de hoy. Dora, Marcela, Natalia sabemos y fuimos testigos del genuino y cálido amor que Hernán les profesaba, gracias por compartir este rito recordatorio de HERNÁN quien aún no ha muerto en forma definitiva entre nosotros. Sólo nos siguen causando rabia y dolor lo absurdo, la impunidad y la injusticia de su asesinato.

Medellín, 30 de abril de 2009

[1] Herrera, Marta Cecilia y otro. Virginia Gutiérrez de Pineda: una vida de pasión, investigación y docencia. Boletín Cultural y Bibliográfico Nº 10. Volumen 24. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá, 1987
[2] Segundo Congreso Latinoamericano de Familia Siglo XXI: Hacia la convergencia entre el Pensamiento y la Acción. Memorias. Tomo II. Alcaldía de Medellín. 1999. Pág: 22

LAS FAMILIAS ANTIOQUEÑAS: ENTRE LA TRADICIÓN Y EL CAMBIO

Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Especialista y Magíster en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia
Director Ejecutivo de la Fundación Bienestar Humano



Las familias como grupo humano conformado por vínculos de sangre, de parentesco y afinidad es, a su vez, resultado de la historia, de la cultura y de la sociedad en la que se desenvuelve. Inherente a las funciones que cumple como la protección material, sicoafectiva, la socialización, la provisión económica las familias son portadoras, reproductoras y agentes de cambio de tradiciones, costumbres, valores, hábitos, normas y creencias.

La historia

La Antioquia de los siglos XVIII y XIX era una sociedad rural. Las familias derivaban su sustento de las actividades agrícolas y en menor medida de la minería y el comercio. La pequeña y mediana propiedad conformaban el soporte económico donde la titularidad estaba en cabeza del padre-hombre cuyo principal papel era el de fungir como proveedor económico de su grupo familiar. Su esposa legítima debía ocuparse de los oficios domésticos y de las tareas de la crianza y educación de los hijos. Casarse y tener descendencia era el mandato de la cultura. Tener una prole numerosa, asegurar el apellido y una familia para ejercer mando y dominio era el principal proyecto de vida de los hombres de esa época. No se concebía una vejez en soledad, sin el apoyo y la presencia de nietos y nietas. Un matrimonio sin hijos se consideraba una tragedia, una maldición bíblica. La división sexual, laboral y de género no daba lugar a equívocos. A diferencia de otras regiones del país en Antioquia la influencia de la iglesia católica fue determinante en la cultura y en la organización social. Todos los sucesos de la vida personal, familiar y comunitaria caían en la órbita vigilante y censurable del clero. No había una ética civil sino una fuerte moral católica. La vida religiosa era deseada y fomentada por los padres como destino para sus hijos. Otras formas de soltería, tanto masculina como femenina, eran objeto de crítica y condena social. El rezo diario era una práctica familiar muy arraigada entre los antioqueños.

No tener un apellido paterno y no hacer parte de un tronco familiar reconocido significaban la exclusión y la discriminación social y económica para la persona. Las oportunidades, el estatus, los empleos públicos, la identidad personal, el matrimonio dependían del tamaño y del peso de la parentela. ¿Quiénes son tus padres? ¿De donde procedes? ¿Con quien vives? ¿De quien eres pariente? ¿Qué tan blanco tienes la piel? Constituían los frenos y/o pasaportes de ascenso y movilidad social. La familia patriarcal imponía sus valores y normas. El padre como objeto de respeto reverencial por la vía del temor y no del afecto; la madre como objeto de exaltación afectiva por su modelo de abnegación y sacrificio; los hijos y las hijas como sujetos de propiedad absoluta de sus padres. El paternalismo, derivado de la familia patriarcal, impregnaba las relaciones y la convivencia con la servidumbre y con quienes se consideraba inferiores socialmente.

Inicios del cambio

El crecimiento vegetativo de la población y la imposibilidad de dividir, por herencia, la propiedad obligaron a la emigración de la prole numerosa a otras regiones. Fue así como a mediados del siglo XIX con la introducción del cultivo del café se dio inicio al proceso de colonización antioqueña en el territorio de los hoy departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda. “Con el perro andariego y el hacha de mis mayores” cientos de familias hallaron y tomaron propiedad de baldíos oficiales, llevando consigo, además, usos y costumbres de la cultura paisa en la vida pública y privada.

Los cambios y transformaciones del siglo XX incidieron en las familias antioqueñas. En un siglo Medellín paso de ser un pueblo de 59.815 habitantes (censo de 1905) a una urbe de más de 2.200.000 de habitantes (censo de 2005). La industrialización y los fenómenos de violencia política contribuyeron al incremento poblacional y al predominio de la vida urbana. Las redes parentales y veredales sirvieron para hallar ubicación y acomodo en la ciudad. Barrios como Buenos Aires se conformaron con emigrantes del los municipios del oriente antioqueño. Medellín se pobló y creció gracias a las familias oriundas del departamento siendo la participación foránea escasa. En este sentido lo homogéneo, lo similar era la norma mientras que lo diverso y lo diferente era la excepción. Tanto ricos como pobres compartían similares tradiciones religiosas, culinarias y familiares. La migración campo ciudad no fue un proceso planeado, organizado. Una sociedad y una cultura poco tolerante a la aceptación de lo extranjero. Los nuevos emigrantes presionaron por empleos, servicios públicos, vivienda, salud y transporte. La urbanización pirata y los barrios de invasión desbordaron la capacidad de respuesta del Estado, la economía y la sociedad. La vivienda precaria y el asentamiento subnormal no era el entorno más propicio para albergar una prole numerosa. A diferencia de la vereda y el terruño, el barrio no proveía la subsistencia familiar. El “Pater Familias” y su familia patriarcal perdió su sustento material. El campesino, el labriego debe dar paso al obrero, al operario, al empleado. El ingreso familiar ya no se obtiene de la venta de legumbres, hortalizas, frutas o animales sino de un salario, de una vinculación laboral formal para la cual es necesario tener contactos, capacitación, experiencia y educación. Ante las nuevas circunstancias las familias se adaptan y emplean estrategias como el trabajo de la mujer y de los menores. Los hijos ya no están solo circunscritos a la influencia exclusiva de los progenitores o de sus parientes como en las comunidades rurales. El barrio y la ciudad los atraen para bien o para mal.


La modernidad

En los países occidentales el siglo XX posibilitó el reconocimiento de los derechos políticos y sociales de la mujer, su reconocimiento como ciudadana y su equiparación ante la Ley con el hombre. Su acceso a la educación, al mercado laboral, a la vida pública y a los métodos de planificación familiar conllevaron cambios significativos en su rol de madre y esposa. El ser ya coprovidente de los gastos del hogar replanteo sus funciones y estatus en la familia conllevando un quiebre más en la estructura patriarcal y en el tamaño de la prole. Cambios que son ya irreversibles en la sociedad. Las familias antioqueñas han sentido, también, los cambios que ha traído la modernidad. El aumento de las separaciones, los divorcios, en el incremento de la jefatura femenina, la reducción en el número de hijos, en los espacios de las viviendas, la eliminación de la potestad marital así como el tratamiento y consideración más equitativo en la relación de pareja. El siglo XX trajo consigo, también, la secularización de la sociedad y la perdida de influencia de la religión católica en la vida familiar. El Estado y la sociedad reconocieron las uniones libres, el matrimonio civil y el divorcio. El concubinato y la bigamia dejaron de ser pecado y delito.

Aquí y ahora...

¿Cuál es el panorama de las familias antioqueñas en los inicios del siglo XXI? Tres son los escenarios en los cuales las podemos ubicar y caracterizar: la tradición, la transición y la ruptura. Las tres formas coexisten en el presente y se dan bajo una misma estructura de parentesco. Existen familias conformadas bajo el rito católico, con pareja monogámica estable, padre proveedor y madre hogareña. Hay familias donde la pareja vive en unión de hecho, ambos trabajan y comparten los oficios domésticos, la crianza de los hijos y la relación se establece en un contexto de dialogo y democracia. Y otras familias, no las más numerosas, que han roto con la tradición, han superado la transición y se sitúan en el plano de la ruptura, aquí los roles de la pareja pueden estar invertidos, existiendo distintos arreglos para la vida doméstica y las relaciones con los hijos. Las familias no se están acabando, ni se van a desintegrar por completo. Se recomponen. Unas funciones se debilitan, otras pasan al Estado, otras se fortalecen. Si bien el enfoque de derechos, los progresos en la legislación, en la educación y en la conciencia colectiva propenden por una vida familiar más armoniosa aún persisten el abandono, el maltrato infantil, la violencia contra la mujer, el abuso sexual como factores atentatorios de esa armonía. Diversas situaciones de ambivalencia envuelven hoy a las familias antioqueñas: Por un lado la elegía a la unidad, la devoción a la madre, la nostalgia por la vida del campo, por crecer rodeado de hermanos y parientes; por el otro lado, el disfrute de una mayor autonomía personal, la libre determinación del estado civil, de vivir solo, en pareja o sin hijos y sin la tutela del que dirán los parientes o del cura párroco. Persiste el orgullo y la identidad que da un apellido, de ahí la reunión anual de parientes, de varias generaciones, que comparten un mismo tronco familiar; permanecen los lazos con el terruño de origen, de ahí las reuniones mensuales de las colonias. Se mantiene el gusto por la “bandeja paisa” sobre todo cuando estamos fuera del Valle de Aburrá y no fallan con las llamadas telefónicas semanales ni con el dinero de las remesas a sus familias quienes viven en el exterior. Las familias antioqueñas no olvidan las tradiciones pero las seduce el cambio...

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Wednesday, January 11, 2006

EMBARAZO PRECOZ....ABUELAZGO IMPUESTO
Resultados de investigaciones recientes y acciones institucionales
Por: Luis Julián Salas Rodas Sociólogo. Especialista y Magíster en Ciencias Sociales Director Ejecutivo de la Fundación para el Bienestar Humano

Es un hecho real que los embarazos de adolescentes en Colombia han venido aumentando en los últimos 15 años. Investigaciones recientes confirman el incremento de la fecundidad, analizan los por que de tal situación y proponen acciones para su prevención. Siendo los jóvenes parte importante de su público objetivo, la Fundación para el Bienestar Humano viene adelantando, con el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia, un trabajo de acercamiento al tema con el objetivo de diseñar, planear, ejecutar y evaluar un programa de prevención del embarazo temprano en adolescentes escolarizados de Medellín. Para tal efecto la Fundación elaboró una base de datos bibliográfica y un listado de los programas y organizaciones que en el Valle de Aburrá se ocupan del tema. En total se reseñaron 45 investigaciones y 12 organizaciones. La investigación más reciente es del 2004 y la más antigua de 1987. La síntesis de los resultados más relevantes de 4 investigaciones universitarias se presentan a continuación:

Fecundidad adolescente en Colombia: incidencia, tendencia y determinantes. Un enfoque de historia de vida. Carmen Elisa Flórez y otras. Centro de Estudios para el Desarrollo, CEDE. Universidad de los Andes. Bogotá. 2004

“La fecundidad adolescente ha venido aumentando desde la década de los noventa, lo cual esta relacionado con un inicio más temprano y más rápido de la actividad sexual, mientras que se ha retardado el inicio de las uniones estables. La tendencia en el inicio de la actividad sexual ha llevado a que se observe un aumento en la maternidad entre adolescentes solteras, con grandes diferencias entre regiones(...)” “Las adolescentes del estrato bajo inician relaciones, se unen y son madres mucho más temprano y más rápido que las del estrato alto, lo cual esta asociado tanto al propio inicio de relaciones sexuales como al de las uniones. Aunque la planificación familiar juega un papel importante, su uso empieza después de que han iniciado relaciones sexuales. Esto se basa en la percepción de invulnerabilidad que tienen los y las adolescentes, en la creencia infundada de efectos secundarios, y en la creencia que no se necesitan métodos de control natal en la primera relación”.

“De los determinantes socioeconómicos de los eventos sexuales (inicio de relaciones sexuales, primer embarazo, primer hijo), el conjunto de factores contextuales del hogar son los más importantes, sobresaliendo el papel de la familia –ambiente y supervisión- en el comportamiento reproductivo de las adolescentes. El estudio evidencia el efecto limitado que sobre el comportamiento reproductivo de los y las adolescentes ha tenido la educación sexual que se imparte en los colegios desde 1993.” Solamente una tercera parte de las adolescentes de 13 a 19 años ha iniciado actividades sexuales”.

“Tal como se ha encontrado en otras investigaciones, los y las adolescentes comienzan a tener sus experiencias sexuales en el marco de sus relaciones románticas, las cuales, a nuestro modo de ver y coincidiendo con distintos autores, constituyen un contexto óptimo para ello. Sin duda, en lo que a la actividad sexual se refiere, las relaciones románticas ofrecen a los y a las adolescentes experiencias de aprendizaje de gran importancia que dependiendo de la edad a la que ocurran, de su naturaleza y de su calidad pueden conducirlos o no, a una vivencia satisfactoria de la sexualidad, así como a tomar decisiones planificadas y sistemáticas frente a su vida sexual y reproductiva”.

“Los resultados obtenidos indican que las decisiones que las jóvenes tomen en lo relacionado con su vida sexual y reproductiva se asocian con la formulación y realización de su proyecto de vida, al mismo tiempo que se pudo establecer que éste influye en la fecundidad adolescente. Cuando no se ha logrado formular metas relacionadas con el éxito profesional y la incorporación al mundo laboral, las cuales aparecen como centrales en la orientación hacia el futuro que se encontró entre los jóvenes estudiados, existe más riesgo de embarazo porque las adolescentes encuentran en la nupcialidad y en la maternidad su principal fuente de realización personal. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que también se pudo establecer que existe una relación entre las condiciones socioeconómicas y el tipo de metas y aspiraciones de los y las jóvenes, que centraron su proyecto de vida en la nupcialidad, la maternidad y paternidad pertenecían al estrato bajo”.

Paternidad adolescente. Características individuales y familiares de varones adolescentes padres y las relaciones que el evento de la paternidad ha provocado en ellos y sus familias. María Eugenia Agudelo Bedoya y otra. Universidad Pôntificia Bolivariana. Facultad de Trabajo Social. Grupo de investigación en familia. Medellín. 2004

“En este grupo de adolescentes se encontró que se reconocen como padres solteros y, aunque no han construído una relación de convivencia estable con la madre de su hijo/hija, sea esta o no su pareja actual, no desconocen su responsabilidad de padres y lo que este nuevo rol implica para ellos”.

“En la mayoría de los casos estudiados, la paternidad les llega a los jóvenes como un evento no planeado, generalmente en el marco de una relación que no consideraban lo suficientemente clara y estable como para proyectarla hacia este nuevo rol, el cual admiten que en alguna medida, los gratifica pero frente al que simultáneamente sienten como un obstáculo para sus planes y proyectos personales en tanto trunca expectativas de estudio, trabajo, diversión y conformación de una vida de pareja en una etapa posterior de su vida”.

“Todos concuerdan al expresar que ser padres jóvenes representa mucha responsabilidad y este papel los ha llevado a modificar sus estilos de vida para centrar su atención en los requerimientos económicos y afectivos de sus hijos/hijas, pasando ellos a un segundo plano, alejándose de su papel de adolescentes para acceder a una nueva condición como adultos”.

“ Es importante destacar que si bien las familias reconocen el impacto que genera en ellos la paternidad de los jóvenes estudiados, los sentimientos y las reacciones que describen ante este suceso demuestran que se ajustan a la crisis e incorporan al nuevo miembro en su condición de nieto/nieta, sobrino/sobrina; ratificando así su valoración respecto a las funciones de procreación, sustento y soporte afectivo que tienen tanta relevancia en la familia antioqueña y que, pese a los cambios que se evidencian en cuanto a topologías, modalidades de vínculo y convivencia, sigue siendo la familia reconocida como el contexto más importante en la crianza y protección de niños y niñas”

Tomarse el amor en serio: contexto del embarazo en la adolescencia. Carmen de la Cuesta Benjumea. Facultad de Enfermería. Universidad de Antioquia. Medellín. 2002

“El embarazo para las jóvenes es un hecho sentimental y biográfico que significa un punto de inflexión en su carrera personal. Contrario alo que se suele pensar, las jóvenes que quedan en embarazo tienen al interior de su relación amorosa, una conducta “conservadora”, en el sentido de que se ajustan a las reglas de género en una situación de amor romántico. Así, las ideas del amor romántico y las reglas de género son una poderosa influencia en su comportamiento. Esto es algo que los profesionales de la educación y de la salud han de tener muy presente en su relación con ellas. Además, este estudio indica que no se puede desvincular la educación sentimental o afectiva de la educación sexual, pues para las jóvenes ambas cosas están íntimamente ligadas”.

“La mayor preocupación de estas jóvenes es que las dejen de amar, y luchan por lograr un equilibrio afectivo; aunque temen la eventualidad de un embarazo, se sienten protegidas en cierta manera por la situación de amor romántico en la que se encuentran. El noviazgo es un acontecimiento en sus vidas, y tener relaciones sexuales es un momento decisivo en el cual se encuentran solas, sin el apoyo experto y social que esto requiere. Ser conscientes de la fragilidad y aislamiento en que estas jóvenes se encuentran parece un paso necesario para que tanto educadores como personal de salud sean eficaces en ayudarles a que eviten un embarazo no planificado. Si este ocurre, contarán al menos con su apoyo”.

“Los datos muestran que aunque no todos los embarazos son planificados, sí son aceptados. La respuesta que den las personas cercanas a la joven va a ser un asunto decisivo en la construcción de significado del embarazo y en su aceptación; así la orientación y el apoyo de las personas cercanas son cuestiones necesarias para que estas jóvenes recuperen el equilibrio perdido y logren reformular su identidad. Se comprueba una vez más la conclusión de que las políticas en este campo deben ser facilitadotas y no prescriptitas, y que han de reconocer las limitaciones de la conducta humana”.

“Los hallazgos de este estudio también validan la consejería como intervención importante en la prevención de los embarazos no planificados en la adolescencia, al mismo tiempo que hacen ver con preocupación la poca receptividad que esta intervención ha recibido en los servicios de salud”.

Los costos del embarazo adolescente. Arturo Parada y otros. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2004

“Un billón cien mil millones de pesos es el costo de las implicaciones sociales y económicas calculadas para los 186.000 mil nacimientos de hijos de madres adolescentes durante el años 2003. Implementar un buen programa de educación sexual y de prevención cuesta, en promedio, entre 15.00 y 18.000 pesos por joven al año. Esta inversión es mínima si se tiene en cuenta que un embarazo normal cuesta entre 1.5 millones de pesos, el costo de la deserción escolar es de un millón de pesos, la pérdida económica por productividad por bachiller es de 6.5 millones de pesos al año, el costo de crianza es de dos millones de pesos, es decir, un promedio entre ocho y 15 millones de pesos por cada embarazo adolescente”.

“Aproximadamente el 60% de esta población que llega al mundo como hijos de adolescentes entra a engrosar la situación de pobreza, y un 65% es producto de embarazos no deseados. Las madres adolescentes en nuestro país se enfrentan a los problemas sociales y económicos que generalmente motivan la deserción escolar en un gran número de ellas, por falta de apoyo emocional y económico de la familia de origen. Esto cierra un círculo de pobreza que se inicia con la madre y continua con sus hijos. Las mujeres pobres tienen mayor riesgo de tener hijos siendo adolescentes, y a la vez las que tienen hijos siendo adolescentes son más propensas a estar en condiciones de pobreza. Los hijos continuan con el ciclo. No sin antes sufrir el rigor de la escasez de recursos económicos que se refleja en la desnutrición y demás problemas de salud, aumentando para ellos el riesgo de tener también hijos en la adolescencia”.

“Uno de cada cuatro niñas entre los 12 y 19 años de edad han estado o están en embarazo, una cifra que preocupa al sector de la salud y académicos, si se tiene en cuenta que el 20% de los colombianos son adolescentes, de los cuales el 50% son niñas.
Siete de cada diez niñas embarazadas saben qué son los métodos de planificación familiar. Esta demostrado que hacer talleres puntuales no sirve para nada. El proceso debe ser integrado y por un tiempo definido. El que los jóvenes estén informados no es garantía de que se protejan”.

“los riesgos para la salud de las adolescentes es mayor que un embarazo en una mujer adulta, dada la pequeñez de su cuerpo en formación. Las adolescentes tienen el doble de probabilidad de morir en el embarazo o el parto, comparadas con las mujeres gestantes entre 20 y 34 años de edad. Las adolescentes tienen cinco a siete veces más riesgo de sufrir hipertensión arterial, el cual es el problema más grave de mortalidad materna en el país, en especial en las niñas embarazadas. Es común tener bebes de bajo peso por dos razones: la nutrición deficiente y la competencia niño-madre. La adolescente no ha terminado su fase de crecimiento y su cuerpo compite con el del bebé para tener proteínas. Entre otros riesgos están el parto pretérmino (antes de tiempo), y la muerte del bebé en la etapa postneonatal , es decir cuando ya está en casa”.

Experiencias de organizaciones que adelantan programas en el tema de embarazo adolescente

Las 12 organizaciones identificadas tienen entre uno y cinco años de experiencia con adolescentes. 8 corresponden a ONG, 3 a municipios y 1 a una universidad privada. Sus acciones se enmarcan en los enfoques de derechos a la salud sexual y reproductiva, y promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Las metodologías que emplean son de corte participativo, con fundamentos en estrategias de educación formal e informal como talleres, encuentros, foros, impresos, campañas en medios de comunicación alternativos. Algunas organizaciones han involucrado a los educadores y padres de familia. En la mayoría se trabaja con un enfoque múltiple de familia, género y generación. Hay limitaciones de recursos para continuar la labor y para incrementar la cobertura. Aún no se tienen estudios que den cuenta de un impacto temprano positivo en la reducción de embarazos adolescentes.

La revisión bibliográfica nos indica que disponemos de un buen número de investigaciones teóricas y empíricas sobre el tema, que han hecho avanzar el conocimiento científico de esta realidad social, sin embargo no parece haber una conexión efectiva entre los resultados de las investigaciones y el diseño de programas y proyectos concretos de prevención del embarazo adolescente. Hay voluntad institucional de aportar a la reducción de los factores de riesgo pero no se parte, ni se tienen en cuenta las conclusiones y recomendaciones de las investigaciones para incorporarlas en la ejecución. De ahí que urge establecer comunicación y puentes entre las universidades, las organizaciones sociales y las entidades territoriales para que el trabajo sea más integral, mas concertado y tenga mayor impacto.

Los comentarios a este artículo puede enviarlos a
bienhumano@epm.net.co

SEMINARIO TEMÁTICO NACIONAL SOBRE FAMILIA. BALANCE Y PERSPECTIVAS HACIA LA REDEFINICIÓN DE UN COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO
MANIZALES, 10 Y 11 DE NOVIEMBRE DE 2005
PONENCIA: LAS CONCEPCIONES DE FAMILIA QUE SUBYACEN EN LOS PROCESOS DE INTERVENCIÓN LIDERADOS POR LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES
ELABORADA POR: LUIS JULIÁN SALAS RODAS SOCIÓLOGO. ESPECIALISTA Y MAGÍSTER EN CIENCIAS SOCIALES. DIRECTOR EJECUTIVO DE LA FUNDACIÓN PARA EL BIENESTAR HUMANO

¿Qué son las ONG?
[1]

Los organizadores de este seminario me solicitaron establecer las relaciones entre las ONG y el trabajo que ellas realizan con y para las familias. De la misma forma como no es aceptable una sola concepción hegemónica sobre las familias, tampoco lo es acerca de las ONG. Nuestro supuesto de partida reside en la afirmación que el tipo y carácter de la ONG determina las modalidades de atención e intervención con las familias. En consecuencia empezaremos por determinar que entendemos por ONG.

El término ONG es una denominación reciente de una realidad más antigua: las entidades sin ánimo de lucro. Con el afianzamiento del cristianismo en Occidente, el precepto de la caridad, amor a Dios, inspiró la creación de órdenes religiosas y organizaciones laicas de ayuda y amparo a los pobres y menesterosos. Asilos y hospitales fueron, por mucho tiempo, campo de acción de la Iglesia católica. Con el renacimiento y la progresiva secularización de la sociedad, surgió el concepto de filantropía, el amor a la humanidad.

Tanto la práctica de la caridad cristiana como de la filantropía humanista, dieron origen a entidades de servicio y programas paternalistas y asistencialistas, modelos de gestión que tuvieron vigencia hasta finales de la década de los años 60 del siglo XX. Antes del surgimiento del Estado moderno este tipo de entidades prestaban servicios de bienestar social a la persona, la familia y la comunidad. La década de los años 60 implicó un punto de quiebre del modelo asistencialista y paternalista de las entidades sin ánimo de lucro. La complejidad de los problemas sociales y la búsqueda de soluciones más efectivas para remover las causas estructurales de la pobreza y la exclusión, dieron origen a organizaciones con concepciones y propuestas diferentes en cuanto a su enfoque político y social.

La década de los años 80 fue el tiempo del surgimiento y consolidación del modelo neoliberal del Estado y de la universalización del término de ONG, en reemplazo de las entidades sin ánimo de lucro. Desde esa época se comienza a hablar y a conceptuar sobre los actores del desarrollo: El Estado, la empresa privada y el tercer sector. Las ONG se ubican y son parte fundamental del tercer sector. La diversidad de su origen, naturaleza y evolución constituyen un universo heterogéneo en su composición y disperso en su accionar. La realidad presente es la de un poliformismo organizacional de modelos, tendencias y propósitos: ONG de asistencia y beneficencia coexisten con ONG de prestación de servicios, de desarrollo social y empresariales. Este poliformismo es, a la vez, una debilidad y una fortaleza; debilidad en cuanto dificulta la coordinación y la concertación; y fortaleza porque manifiesta vitalidad y dinamismo. Independiente de su origen y forma organizacional, las ONG fundamentan su acción en el aporte al capital social e institucional de la sociedad.

La misión de las ONG radica en la promoción y defensa de los Derechos Humanos, entendidos como garantía de una vida digna con oportunidades para todos y todas sin ningún tipo de discriminación. No hay necesidad y satisfactor humano que no sean atendidos por ellas. Tampoco hay grupo poblacional o generacional excluido de su acción. No se concibe una ONG que no trabaje, desde su misión particular , por la vigencia y el respeto por los Derechos Humanos. En el objeto social de cualquier ONG hay siempre una intención explícita de contribuir al desarrollo humano y social. Las ONG comparten los valores universales de la solidaridad y la justicia. Creen en la posibilidad del cambio personal, familiar, social, político, económico y cultural del ser humano.

Las ONG y sus relaciones con el Estado

De mayor importancia y significación son las relaciones que establecen y mantienen el Estado y las ONG. Las Organizaciones no Gubernamentales definen su identidad a partir de los que no son ni quieren ser: Organizaciones Gubernamentales. Al regirse por el derecho privado no dependen de funcionarios públicos, ni de normativas oficiales para conformar sus estructuras de gobierno. En cuanto al papel que asumen las ONG con relación al Estado colombiano se evidencian cuatro tendencias:

1. Negación del Estado.

Es un grupo minoritario de ONG que se resiste a considerar la dimensión pública de su misión institucional; generalmente son organizaciones de enfoque asistencial y de beneficencia, de larga tradición, con autosuficiencia patrimonial y financiera. No mantienen, ni están interesadas en tener relaciones contractuales con el Estado, ni en participar en escenarios públicos o en redes sociales; su interés es el de prestar servicios a los grupos poblacionales de acuerdo con sus principios fundacionales y filantrópicos. Son ONG refractarias al cambio interno y a las demandas externas.

2. Confrontación civil con el Estado.

Son aquellas ONG que se niegan a entrar en relaciones de contratación con el Estado para poder ejercer funciones de crítica, veeduría y fiscalización a la gestión pública. Son ONG donde prima la formación política de sus miembros y se hace explícito su alinderamiento en la llamada izquierda democrática. Están contra el empleo de la violencia y propugnan por una salida negociada al conflicto armado. Su acción institucional se centra en la formación de ciudadanía y de Derechos Humanos. Promueven y participan en foros y realizan pronunciamientos públicos con respecto a decisiones y políticas oficiales. Dependen de la cooperación internacional para su financiamiento.

3. Colaboración funcional con el Estado.

Es un grupo de ONG que tomó partido por las nuevas oportunidades que abrió la Constitución de 1991 y la Ley 80 de 1993. Estas ONG se caracterizan por la prestación de servicios a grupos vulnerables y en riesgo. En su afán de obtener recursos oficiales para su sostenimiento renuncian a ser y a desarrollar un modelo alternativo de desarrollo social, convirtiéndose en meros ejecutores de los programas formulados por la política gubernamental de turno. Son ONG solícitas, en extremo, de las directrices oficiales que no solo costean barato sus servicios sino que, además, los cofinancian con recursos propios o de cooperación nacional e internacional. De ahí el apelativo crítico de Organizaciones Neogubernamentales. Muchas dependen de un solo contrato anual de aportes como aquellas vinculadas al ICBF o a una Caja de Compensación Familiar, situación que agrava su debilidad institucional e impide su autonomía programática y financiera. Estas ONG no están interesadas en polemizar con el Estado, ni en construir un discurso propio de lo social, de la participación o de la construcción de lo público democrático. Su preocupación es la de cumplir con su misión institucional y asegurar recursos para su sobrevivencia así sea a costa de “privatizar lo público”. La colaboración funcional con el Estado tiene el riesgo para las ONG que siguen esta tendencia de ser vistas por la sociedad como un sustituto del mismo Estado; como las que “llenan un vacío”, las que hacen lo que el Estado no quiere o puede hacer. Al actuar de esta manera deslegitiman al Estado y minan la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas.

4. Negociación y cogestión con el Estado.

Un cuarto grupo, más reciente, de ONG trata de articular la prestación de servicios y la producción de bienes sociales con la construcción de un pensamiento gremial de fortalecimiento a la Sociedad Civil, de promoción y acompañamiento a los sectores populares y organizaciones comunitarias así como la ejecución de proyectos de desarrollo local, regional y ambiental. Pretenden ser no sólo un poder social sino, también, político y para ello aspiran a ser reconocidos por los otros sectores y organizaciones como actores sociales.

La discusión permanece abierta en el escenario de las ONG que quieren afirmarse y desempeñarse en los espacios públicos como actores sociales; discusión que compromete, en el buen sentido, una afiliación política, ideológica y programática determinada. La propuesta de transformación de las ONG en actores sociales esta contenida en el Acuerdo Programático para construir la Paz , formulado por la Confederación Colombiana de ONG. En dicho acuerdo se hace énfasis en la importancia que ellas tienen en la convivencia democrática, en la construcción de ciudadanía, de lo público y de los bienes colectivos; sobre este último punto dice el acuerdo:

“(...) Lo público es el lugar en donde la equidad se hace posible.. A mayor producción de bienes colectivos y públicos, mayor equidad. Para producir bienes públicos se requiere de un saber que es necesario construir y desarrollar; se requiere aprender a trabajar colectivamente. En este aprendizaje, las ONG y las redes de ONG juegan un papel fundamental”
[2]

¿Qué ganan las ONG que le apuestan a convertirse en actores sociales? Autoestima institucional, visión global, visibilidad, reconocimiento de otros sectores y capacidad de negociación y de cogestión con el Estado en la formulación de políticas públicas y en la ejecución de proyectos y programas sociales. ¿Qué se requiere para iniciar el cambio? Valor para tomar la decisión, apertura mental, liderazgo, apoyo gremial, trabajo en red, profesionalización del personal, compromiso, y demostrar impacto y resultados. Si las ONG se asumen y actúan como actores sociales y como gremio en la defensa de sus intereses, que no pueden ser otros que la procura del bienestar y los Derechos Humano de las personas y colectivos a quienes manifiestan promover y servir, habrán afianzado su papel en la sociedad y reencontrado su auténtica razón de ser.
[3]

Efectuada esta panorámica acerca de las ONG realizaremos otra sobre los cambios familiares de las últimas décadas para luego establecer las relaciones entre las ONG y las concepciones que guían el trabajo con y para las familias.

Nuevas tipologías familiares

No nos es fácil precisar en que momento empezamos a pensar, hablar y escribir acerca de las familias en plural. Desde la Ley y las ciencias sociales se pensaba en la familia, como institución o como organización, en singular. La representación social y la religiosa coincidian, la familia nuclear no podía ser otra que la familia de Nazareth. Lo singular no era distinto de lo genérico.

Fue, quien si no, Virginia Gutiérrez de Pineda la que puso a circular el concepto del poliformismo familiar para dar cuenta de un nuevo fenómeno que ocurría en la composición de la familia colombiana como respuesta a los cambios demográficos, migratorios, políticos y económicos de las últimas tres décadas del siglo xx. El efecto palpable fue la ampliación del espectro de las tipologías familiares en el país. En un estudio publicado en 1993 por el ICBF en 1993 acerca de la tipología regional de la problemática familiar y factores socioculturales asociados, el equipo investigador dio cuenta de 19 categorías en una muestra de 4.297 historias integrales sociofamiliares.
[4]

Tomo tiempo entender y aceptar que la “desintegración” de la familia nuclear no era la extinción de la familia sino un proceso de recomposición y adecuación. Aún en 1993, el Estudio Nacional de Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas, realizado por el Ministerio de Salud, definía, así, el nivel de integración de la familia:

“Familia integrada: Si los dos jefes de hogar, ya sean: padre y madre, esposo y esposa, compañero y compañera, están vivos y viven juntos de manera permanente”

“Familia desintegrada: Si falta uno de los jefes o si viven ocasionalmente con ellos”

“Cuando la persona vive sola, este hecho fue considerado como situación desintegrada, asimilándose a la anterior categoría”
[5]

O sea que la falta de un miembro de la pareja se consideraba como un factor de riesgo asociado a un problema de salud mental o de consumo de sustancias psicoactivas en los hijos.

De acuerdo con cálculos de la Encuesta Nacional de Hogares del DANE de la distribución de hogares por tipo en las siete principales ciudades comparando los años de 1978 y 2003 es la siguiente:
[6]

1978 2003

TIPO

No familiar 8,5 13,9
Familiar Biparental 75,2 61,5
Familiar Monoparental 16,3 24,6

Total 100 100

Los datos indican que los hogares familiares monoparentales y los hogares no familiares han venido aumentando como consecuencia de la viudez, la separación, el divorcio y el abandono pero que aún los hogares familiares biparentales siguen siendo mayoría.

Esta diversidad de tipologías familiares ha incidido en la discusión teórica y política en cuanto si es conveniente o no que el Estado legisle y formule políticas públicas para discriminar positivamente un tipo particular de familia, como es el caso de las mujeres cabeza de familia
[7]. La discusión se extiende, también, a proponer conclusiones con relación a cual tipología proporciona mayores factores de protección a niños y jóvenes. La profesora Carmen Elisa Flórez de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes afirma:[8]

“La evidencia sugiere la existencia de dos procesos simultáneos en la estructura de los hogares: el incremento significativo de las uniones consensuales como fundamento de la familia y el aumento importante de la inestabilidad de las uniones, evidente en mayores separaciones y divorcios. Estos dos procesos tienen efectos negativos sobre la capacidad de socialización de la familia, con importantes repercusiones en el procesos de desarrollo y en las expectativas de vida de los niños y adolescentes, independientemente de la condición socioeconómica del hogar. Los niños de hogares en unión consensual o en hogares monoparentales obtienen menores logros educativos que los niños que viven en hogares biparentales legalmente constituidos. Las adolescentes con madres en unión consensual o con madres separadas/divorciadas son más propicias al inicio rápido de relaciones sexuales y al embarazo temprano”

Este debate, aun en proceso, requiere de mayor estudio e investigación que nos permita concluir si existe o no una relación de causa efecto entre la composición familiar y los factores de riesgo. No puede seguir aceptándose desde la doctrina religiosa o desde la creencia popular que existe un tipo de familia ideal que prime sobre las otras y la cual deba favorecerse por encima de las otras.

La coexistencia de la sociedad tradicional y la sociedad moderna

En Occidente los efectos combinados de la revolución industrial, de la migración campo ciudad y el proceso de modernización modificaron la amplitud y la intensidad de las funciones familiares. De la familia rural extensa y autosuficiente se paso a la familia nuclear urbana dependiente. El crecimiento de las ciudades conllevó la distribución del uso del suelo en espacios diferenciados para trabajar, estudiar, recrearse y reproducirse. La vida pueblerina y de vereda se fue reemplazando por la vida de barrio, generalmente en condiciones de pobreza y marginalidad. Funciones que antes eran desempeñadas por las familias pasaron a ser prestadas por otras organizaciones del Estado y la sociedad. Para el nuevo habitante urbano la familia no alcanzaba a satisfacerle todas sus necesidades vitales. En los países latinoamericanos, donde nunca se consolido un verdadero Estado de Bienestar, fueron las organizaciones sociales patrocinadas por la iglesia católica y los ciudadanos las que crearon la oferta y recepcionaron las demandas por vivienda, educación y salud de las familias. Si bien el discurso oficial insiste en reconocer a la familia como núcleo de la sociedad, esta ha ido perdiendo los medios y los apoyos para cumplir con las pocas funciones que aun le quedan como la socialización, la expresión afectiva y la económica. Sin embargo, resulta paradójico que sean precisamente las familias las que proporcionan defensas a los individuos para protegerse de los riesgos y los efectos negativos de la pobreza. En el estudio Familias colombianas: estrategias frente al riesgo se afirma:

“En Colombia la familia es la principal institución para defenderse de la incertidumbre. Becker observa que este comportamiento se presenta en sociedades tradicionales, donde el mal clima y las pestes destruyen las cosechas y los costos de transacción son altos por la desconfianza entre compradores y vendedores. Considera que la familia – o más exactamente los grupos de parentesco- son importantes en sociedades tradicionales en buena medida porque protegen a sus miembros ante la incertidumbre. Incluso afirma que un grupo de parentesco es una compañía de aseguramiento razonablemente efectiva. De acuerdo con la caracterización que hacen Sudarsky y Cuellar de la sociedad colombiana, nuestras familias tendrían rqsgos de la organización tradicional de la que habla Becker. La aproximación beckeriana puede llevar a desconocer valores de la familia premoderna. Es cierto que en las sociedades desarrolladas la confianza en la unidad familiar se desplaza a instancias externas, como el Estado, pero esa tendencia no es intrínsicamente positiva. Reflexionando sobre el caso de Canadá, Berry advierte que desde que el Estado ha asumido responsabilidades que antes eran de la unidad familiar, el núcleo se está rompiendo con más facilidad. Los viejos se retiran a los ancianatos y los hijos abandonan prematuramente el hogar. A juicio de Berry, esta familia “moderna” no es el ideal. Incluso el gobierno canadiense ha optado por desestimular los subsidios a los jóvenes, a fin de forzarlos a permanecer más tiempo con sus padres.

La familia extensa, viva o no en el mismo hogar, ha sido reconocida como una modalidad de aseguramiento. Las economías de escala que genera este tipo de hogares les permite mitigar la pobreza y disponer del ingreso colectivo para enfrentar la crisis”.
[9]

Del texto anterior se colige que al Estado y a las ONG no les compete asumir las funciones propias de las familias sino las de formular políticas definidas y servicios específicos de apoyo y acompañamiento que les permitan cumplir adecuadamente con las suyas.

La feminización de la pobreza
[10]

Una consecuencia bien conocida de la transición de una sociedad tradicional a una sociedad moderna es la quiebra del modelo patriarcal de familia y de la figura del hombre como proveedor principal de la economía familiar. La incapacidad del sistema económico por garantizar pleno empleo y del sistema educativo por calificar la fuerza de trabajo urbana crearon las condiciones para el surgimiento de los fenómenos del desempleo, el subempleo y el trabajo informal, situaciones que afectaron y afectan con particular intensidad a los hombres. La irresponsabilidad masculina ante el no cumplimiento de las responsabilidades familiares haya su origen en dichas circunstancias y es, en gran parte, la explicación al abandono y separación de la mujer y los hijos, situación, a su vez, que origina el crecimiento de los hogares con jefatura femenina, los cuales representan, en la actualidad, cerca del 30% de las familias del país. Si bien hemos avanzado en eliminar todas las formas jurídicas de discriminación a la mujer y en el reconocimiento de sus derechos políticos, sexuales y reproductivos, las mujeres no logran aún equidad en las condiciones de contratación y remuneración. Como se señala en el apartado de las nuevas tipologías familiares los hogares con jefatura femenina están expuestos a riesgos, tensiones y conflictos que le imprimen unas características muy particulares en su dinámica familiar. Una de ellas es que al tener un solo proveedor, de baja calificación laboral e insuficiente ingreso no logra superar los umbrales de la pobreza siendo más vulnerables a los efectos de los ciclos económicos y al riesgo de la desintegración familiar.

Los impactos del conflicto armado, el narcotráfico, la delincuencia común y la emigración.

La persistencia por más de cuatro décadas del conflicto entre el Estado y los actores armados y la delincuencia común contra la sociedad han afectado no solo el crecimiento económico y restado recursos a la inversión social en extensas regiones del país sino que, además, han causado efectos devastadores en la dinámica, la estructura, la composición, las características y las tipologías familiares. No solo la pobreza, también el desplazamiento forzado, las desapariciones de personas
[11] , los secuestros[12], el reclutamiento obligado de niños(as) y jóvenes, así como el incremento de la población carcelaria por delitos contra la vida, honra y bienes de la ciudadanía[13] se configuran como problemas sociales que afectan la calidad de vida de miles de familias colombianas, independiente de su estrato socioeconómico o lugar de residencia. No es del caso aquí citar estadísticas sino el de señalar sus repercusiones. La recomposición del núcleo familiar, el cambio de roles y las estrategias de sobrevivencia son aspectos estudiados en las investigaciones sobre desplazamiento forzado[14]; la elaboración simbólica de la muerte lo ha sido en el caso de las desapariciones; los desajustes de personalidad del secuestrado una vez recuperada su libertad, el incremento de las separaciones y los divorcios y el cambio de roles son efectos del secuestro, mientras que apenas se exploran las consecuencias en el desarrollo de la personalidad y en los proyectos de vida de los niños, niñas y jóvenes reincorporados. Con relación a la población carcelaria se han identificado los efectos del fenómeno de “prisionalización”[15] en los internos(as) y sus familias. Aunque la comunidad internacional, el Estado y la sociedad colombiana no son indiferentes a estos impactos, son, en realidad, las familias quienes afrontan con sus propios recursos las consecuencias definitivas de los hechos violentos. Si la resiliencia es afrontar con valor la adversidad y salir fortalecido de ella, las familias colombianas han y siguen dando muestra de su gran resiliencia. La resistencia, la movilización, la denuncia, el no abandono y olvido de sus seres queridos secuestrados, por ejemplo, han convertido a muchas familias en actores políticos que presionan, por todos los medios a su alcance, el intercambio humanitario. Gracias a sus acciones el sufrimiento de los secuestrados es mitigado por el anhelo del reencuentro y el disfrute de la libertad. Y serán estas familias las que no cejarán en que se cumpla la justicia, la verdad y la reparación de las víctimas del conflicto armado.

Uno de los efectos más recientes y menos estudiado del conflicto armado y de la crisis económica de finales de los años 90 es la emigración de más de 4.000.000 de colombianos a los países desarrollados del norte en busca de protección y oportunidades. Es un efecto paradójico, por un lado ha tenido efectos positivos en la economía nacional al aumentar la cuantía de las remesas, cerca de 2.000.000.000 de dólares en el 2004, dineros que se destinan al consumo de las familias y la compra de vivienda, por el otro, separa las familias obligándolas a reconfigurar los roles, la autoridad y las formas de comunicación entre las parejas y los padres e hijos. También aquí las familias expresan sus fortalezas de resiliencia, albergando la esperanza del reencuentro y alejando el fantasma del olvido y el abandono.

El fraccionamiento de la política social

Es a partir de la creación del ICBF en 1968 cuando el Estado colombiano reconoce que la familia es una institución sujeta de derechos y merecedora de atención de políticas, programas y servicios públicos. En sus inicios el ICBF enfoca su misión a la protección de la niñez, a la prevención del maltrato y a regular la legislación en casos de abandono y adopción de menores. El Estado delega en el ICBF la aplicación de las medidas correctivas frente a la paternidad irresponsable y al menor infractor así como la vigilancia de las instituciones privadas de infancia y familia. Luego asume, en forma directa, la atención a los menores preescolares y más tarde delega en los hogares comunitarios el cuidado físico, nutricional y afectivo de los hijos de las madres trabajadoras; obteniendo para ello, un ingreso parafiscal permanente equivalente al 3% de la nómina de las empresas estatales y privadas. Más tarde prioriza la violencia intrafamiliar como eje de intervención y diseña el programa de educadores familiares como estrategia de promoción y prevención. Un hito importante de la política pública sobre familia fue la Constitución Política de 1991. A la par que reconoció a la familia como núcleo fundamental de la sociedad reconoció, también, derechos a grupos poblacionales como las mujeres, los jóvenes, los discapacitados y los adultos mayores. Este empoderamiento y visibilización de los grupos poblacionales, positivo de por sí, incidió en el fraccionamiento de la política social y en consecuencia, en la atomización de los presupuestos públicos para atender los requerimientos burocráticos de las consejerías y oficinas departamentales y municipales, las cuales se crearon sin un enfoque y perspectiva de familia. En este sentido las loables intenciones de la Constitución de 1991 tuvo efectos perversos para los programas y proyectos de atención a las familias. Ellas pasaron a ser otro grupo poblacional más. Con beneplácito observamos como se esta dando un replanteamiento en la formulación de la política social al reubicar a las familias como eje central y articulador y estructurante de los demás grupos poblacionales. El problema de fondo reside en que las políticas sociales no trascienden los programas de gobierno y los planes de desarrollo de las administraciones departamentales y municipales
[16]. Cada administración se preocupa más por la ejecución de las promesas electorales y la forma en que estas tendrán cabida en el plan de desarrollo y en el plan de inversiones que en mantener una política y una serie de programas y acciones en las cuales no han participado ni se sienten responsables. Decíamos en un trabajo anterior:

“El verdadero alcance y acierto de una política pública hacia las familias está en apoyar y acompañarlas en el desempeño de sus funciones vitales tanto las que tienen que ver con la satisfacción de sus necesidades materiales como de las psicosociales. La política tiene que tener un doble propósito: uno, el específico de las asuntos familiares y el otro, asegurar que toda la política social tenga que ver con la supervivencia de las familias. En la medida que se cumpla con los anteriores propósitos se estará no solo fortaleciendo las capacidades internas de las familias para un adecuado cumplimiento de sus funciones vitales sino, además, previniendo la aparición y el incremento de múltiples disfunciones familiares y sociales. Las omisiones, la falta de apoyo y acompañamiento constante y decidido del Estado y la sociedad para con el bienestar de las familias se revierte en el malestar para las personas y los demás grupos etáreos y en problemas de convivencia, legitimidad y seguridad pública”.
[17]

Para el año 2050 se estima que la población colombiana será de 71.500.00 de personas, cambiando la pirámide demográfica a un rectángulo como resultado del envejecimiento de la población. Esto implica cambios en la composición de las familias y nuevas realidades de atención para todos los grupos etáreos.

LAS ONG Y LAS FAMILIAS

Vistos ya los antecedentes podemos atrevernos a hilar las relaciones entre las concepciones de familia que subyacen en los procesos de intervención liderados por las organizaciones no gubernamentales.

Referíamos que como grupo humano el bienestar de las familias debe atender tanto las condiciones materiales como las condiciones psicosociales
[18]. Existen ONG que tienen como misión atender solo las condiciones materiales, solo las psicosociales o ambas; y las atienden de acuerdo con tres enfoques diferentes, resultado de su desarrollo histórico: el enfoque asistencial, el de prestación de servicios y el de desarrollo social.

Enfoque asistencial

Corresponde al viejo paradigma de lo social cuyos componentes son la caridad cristiana , la filantropía individual, la beneficencia y el voluntariado. El asistencialismo parte de la premisa de la imposibilidad del cambio de la situación económica, social y cultural de las personas, familias y comunidades. Estas son atendidas en calidad de “beneficiarias”, de elegidas, para ser merecedoras del acceso y disfrute privilegiado de programas, bienes y servicios. El asistencialismo fomenta la dependencia entre el oferente y el receptor. La dependencia impide el crecimiento personal, el fortalecimiento de la autoestima, la búsqueda de la autonomía individual y la autogestión comunitaria. Impide, mental, emocional y físicamente el hacerse cargo, con responsabilidad y madurez del propio destino. Las prácticas asistenciales se han dado tanto en las organizaciones públicas como las privadas donde aun persisten bajo el esquema de la focalización y la atención a la población vulnerable.

Hay que diferenciar los conceptos de asistencialismo y de asistencia. La asistencia es un primer momento de atención, necesario e indispensable, para preservar la vida y reparar los daños y las pérdidas materiales de las comunidades que han sido víctimas de una agresión o de un desastre natural; se asocia al concepto actual de atención humanitaria como el de suministrar alimentos, albergue, ropa, frazadas y tratamientos médicos durante un corto período de tiempo. El problema reside en que los afectados asumen la posición de víctimas y damnificados recibiendo por ello ganancias secundaras, las cuales se incrementan en la medida que se prolonga su situación.

El enfoque asistencial ha privilegiado su atención a cubrir las necesidades materiales de las familias pobres tales como la vivienda en comodato, la repartición de mercados, los roperos, las becas y la consulta médica gratuita.

Enfoque de prestación de servicios

En la medida en que las ONG fueron profesionalizando sus cuadros directivos y sus equipos técnicos, las ciencias sociales, humanas y de la salud sus metodologías de intervención y las organizaciones del Estado sus exigencias de contratación, los componentes del viejo paradigma de lo social perdieron su vigencia. Las ONG fueron evolucionando hacia entidades especializadas en la prestación de servicios a grupos poblacionales específicos , para ello asumieron estructuras, lineamientos y prácticas empresariales tanto en la gestión social como en la gerencial. El beneficiario paso a ser cliente y con ello cambio no solo la concepción del trabajo sino, además, el tipo de relaciones. Las comunidades religiosas y el voluntariado fueron desplazados por profesionales especializados vinculados con contratos laborales o de prestación de servicios. La configuración de un mercado de oferta y demanda de servicios sociales implicó nuevos procedimientos y la aplicación de criterios de rentabilidad, cobertura, calidad, evaluación y eficiencia. El modelo neoliberal halló en estas ONG especializadas en prestación de servicios el instrumento justo para la aplicación de sus políticas sociales. La contratación, la formulación de propuestas, y el fomento de la competencia entre ellas por el acceso a los recursos públicos son otros resultados del modelo. En Colombia son claro ejemplo de ello las ONG del sector salud, como aplicación de la Ley 100 de 1993 y las ONG adscritas al Sistema Nacional de Bienestar Familiar. Son las ONG que han establecido relaciones de colaboración funcional con el Estado.

Efectos perversos ha tenido el modelo neoliberal al incentivar la competencia por los escasos recursos públicos para las familias de las entidades territoriales, entre las universidades, las cajas de compensación y las ONG de prestación de servicios. Las primeras acuden a ventajas comparativas como la facultad de efectuar convenios interadministrativos, donde se elude la Ley 80 de 1993, la de no cobrar IVA, así como la de “aportar” capacidad instalada y valores agregados, imposibles de cumplir por parte de las ONG. Esta situación ha forzado a que primen en las organizaciones del tercer sector las relaciones de competencia sobre las de colaboración y participación. La búsqueda y obtención de contratos para prestar servicios a las familias se ha convertido en una tabla de salvación para la sostenibilidad de estas organizaciones. Las familias ya no son solo el fin, el objeto social de intervención, sino el medio de aseguramiento institucional. Igual análisis puede extenderse para los programas de niñez, discapacitados y adulto mayor.

Enfoque de desarrollo social

No existe, en sentido estricto, una teoría consolidada acerca del desarrollo social. Antes que la comunidad académica han sido los funcionarios de las ONG, del Estado y de las organizaciones internacionales, las personas que más han trabajado sobre las implicaciones teóricas y prácticas del desarrollo social. Los temas de la pobreza, de la inequidad y la exclusión y las alternativas de su superación son los que han configurado el núcleo del desarrollo social. Y como ya sabemos surgió como crítica al concepto de desarrollo económico a ultranza, en el sentido de que este, per se, es insuficiente para lograr equidad en el acceso a las oportunidades, la distribución de los excedentes y en la mejora de la calidad de vida de la población.

Las ONG de familia que guían su acción y su reflexión bajo un enfoque de desarrollo social son aquellas que han asumido, en calidad de actores sociales, una posición de negociación y cogestión con el Estado. Se sitúan como representantes de un nuevo paradigma emergente de lo social. Si bien pueden atender necesidades materiales y psicosociales de las familias también le apuestan al trabajo en redes, a la conformación de alianzas y a incidir en la formulación de políticas específicas y sectoriales para las familias en los niveles local, departamental y nacional. Promueven, además, la autogestión y la participación activa de las familias en el diseño, ejecución y evaluación de sus programas sin considerarlas como beneficiarias o clientes; asumen la estrategia de la interinstitucionalidad y la intersectorialidad en la gestión económica, política y social.

La realidad presente marca la coexistencia y simultaneidad de las ONG de familia bajo estos tres enfoques que a su vez interpretan ocho concepciones acerca del deber ser de las familias.

La familia como núcleo fundamental de la sociedad

El objetivo es fortalecer la unidad de la familia y protegerla de toda amenaza que implique su desintegración como los conflictos, los divorcios y las separaciones. La familia es concebida con un destino mesiánico de preservación de la sociedad, de la armonía, de la convivencia, de la estabilidad de la pareja y de la transmisión cultural. El papel del Estado es el de legislar para mantener su funcionalidad y el de las iglesias el de promoverla como un baluarte sacramental.

El enfoque asistencial refuerza la concepción tradicional de la familia e intenta la restauración de las familias a sus condiciones iniciales. La intervención va dirigida a evitar los factores de riesgo que atenten contra la unidad familiar. Hay una pretensión de sobrevalorar las condiciones psicosociales sobre las materiales en el sentido de que los efectos de la pobreza pueden mitigarse con el dialogo, la formación y la conciliación.

El enfoque de prestación de servicios comparte la concepción de la familia como núcleo fundamental de la sociedad pero acepta que las transformaciones sociales, económicas y culturales inciden en cambios de la tipología, la composición ,y la estructura familiar. Articula el conocimiento científico, las herramientas de la gerencia social y las potencialidades de las familias para cualificar su intervención en situaciones de crisis familiar. No subestima la determinación de las condiciones materiales ni sobrevalora las condiciones psicosociales de las familias. Fija un tiempo y pone límites a las relaciones con las familias.

Las familias como factor de riesgo asociado a las problemáticas sociales

Con fundamento en el conocimiento científico de las ciencias humanas, sociales y de la salud se acepta que ciertas problemáticas sociales como el menor de y en situación de calle, el trabajo infantil, la explotación sexual infantil y juvenil, el maltrato y abuso sexual, el abandono, la deprivación afectiva, la desnutrición, la farmacodependencia, el alcoholismo, las ludopatías, la delincuencia juvenil, la deserción escolar, la niñez y juventud en situación de conflicto armado, la mendicidad y la indigencia están asociadas a disfunciones en la estructura, funciones y dinámicas familiares. La mayoría de estas problemáticas son atendidas en medio institucional por las ONG e implican el trabajo de equipos interdisciplinarios con la persona y su familia. Los niveles de intervención corresponden, según el caso y el alcance, a la promoción, la prevención, la asesoría y la terapia individual y familiar. Bajo esta concepción de familia se ubican las ONG con enfoque de prestación de servicios y dirigidas a atender las condiciones psicosociales de las familias.

Las familias como soporte de los sistemas educativo y de salud

La premisa de la cual se parte es que sin el compromiso y la participación activa de las familias no es posible lograr objetivos y metas de calidad y cobertura en los servicios de educación y salud. Las acciones que se realizan en este sentido son las de escuelas de padres, la escuela saludable y la promoción de estilos de vida saludables. En el sector educativo la estrategia ha sido la de capacitar a los docentes como agentes multiplicadores en el trabajo con las familias. El ICBF ha promovido con ONG operadoras el programa de educadores familiares comunitarios. La investigación de Diana López y Rocío Ribero : Tiempo de la madre y calidad de los hijos señala al respecto.

“Diversos estudios han intentado encontrar las principales causas que determinan el desarrollo académico de los niños. Estos estudios han analizado el efecto que tienen variables como la educación de los padres, el ingreso del hogar, la participación laboral de la madre, la presencia de otros adultos en el hogar, el espaciamiento que hay entre los hijos, así como el costo de cuidar un menor. Cada una de estas variables parece tener un efecto directo o indirecto sobre el desarrollo cognitivo de los niños, de tal forma que el desempeño académico de los
niños no está determinado únicamente por la asistencia a un establecimiento educativo de calidad, sino que todos los factores presentes en su entorno social y familiar tienen un impacto sobre su desempeño”
[19]

En el sector salud existen ONG que atienden, de manera permanente o transitoria, a pacientes crónicos y sus familias tales como los transplantados, los del VIH – SIDA, los diabéticos, los hipertensos, con síndrome de Down, los limitados físicos y otros. Las familias son incorporadas en redes de apoyo sicosocial y entrenadas como apoyo a los procesos d tratamiento y recuperación.

Las familias como grupo privilegiado de acciones para la superación de la pobreza

En los últimos 50 años el marco conceptual de la Economía del Desarrollo, la agenda de las organizaciones internacionales para el desarrollo, los programas de los gobiernos y el trabajo de las ONG tienen el denominador común de actuar sobre las causas y los efectos de la pobreza en los seres humanos. La infancia, los hogares y las familias son el referente para establecer indicadores del avance y/o retroceso frente a la superación de la pobreza. Las ONG asistenciales insisten en “llenar los vacíos del Estado” satisfaciendo necesidades primarias. Las ONG de prestación de servicios han ampliado su ámbito a las familias que demandan microcrédito y asesoría en la creación de famiempresas. Las ONG de desarrollo social insisten en mantener la vigencia del tema en las agendas públicas, las redes sociales y las políticas gubernamentales. En esta concepción las familias siguen siendo receptoras pasivas de acciones planeadas y decididas por organizaciones externas.
[20]


Las familias como sujetos de la atención humanitaria

La atención humanitaria se define:

“...como un conjunto de acciones de ayuda de diversa índole a las víctimas de desastres, ya fueron estos causados naturalmente o por la mano del hombre (conflictos armados), encaminadas a aliviar el sufrimiento, garantizar la subsistencia, proteger los Derechos Humanos, controlar la desestabilización económica de las comunidades y restablecer su tejido social”.
[21]

Si bien son los países desarrollados del norte quienes aportan los dineros para la atención humanitaria son, también, las ONG del norte las que canalizan y operan los recursos. De las 121 ONG internacionales con sede en Colombia 33 centran su trabajo en programas de atención humanitaria especialmente con las familias en situación de desplazamiento forzoso
[22]. Evitar la disgregación y la desintegración de las familias reforzando las redes de parentesco son acciones que se incluyen en la atención humanitaria. En estas situaciones la presencia y permanencia de los padres y adultos mayores es fundamental para garantizar la sobrevivencia de niños, niñas, jóvenes, discapacitados y ancianos.

Las familias como otro grupo poblacional de la comunidad

El concepto de comunidad involucra las relaciones que se establecen entre las personas y los grupos que viven en un territorio, urbano o rural, determinado, con arraigo, sentido de pertenencia y organizaciones, formales e informales, para defender intereses, satisfacer necesidades o resolver problemas con o sin la participación del Estado. Como una especie particular de ONG pueden considerarse las llamadas organizaciones comunitarias como aquellas que se crean para prestar servicios en barrios populares o veredas y fomentar el liderazgo y la participación.. Cuentan con personería jurídica y estructura organizacional. La pertenencia de sus socios(as) esta definida por la residencia local. Estas organizaciones han recibido importantes apoyos técnicos y financieros del Estado, la cooperación internacional y las ONG nacionales.
[23]

Característica de las organizaciones comunitarias es la de desarrollar actividades con todos los grupos poblacionales entre ellos las familias, a quienes ofrecen, por ejemplo, convivencias, tardes recreativas y talleres lúdico reflexivos. Las familias se sitúan como enlace entre la persona y la comunidad.

Las familias como formadoras de capital social, de ciudadanía, y de convivencia pacífica

El concepto de capital social, junto al del capital humano, ha sido uno de los desarrollos más recientes y fructíferos de las ciencias sociales al conocimiento de la realidad social. En el pasado solo se concebía que la riqueza de un país estaba representada en sus activos naturales, la infraestructura física y el capital financiero disponible. El reconocimiento de los valores, en especial la confianza, y de las pautas culturales como facilitadores de las relaciones, del tejido social y como factores del desarrollo reafirma el papel de las familias como agentes de socialización y responsables primarios de la formación de la personas. La creación y mantenimiento de la confianza entre padres e hijos, base de la autoestima y la asertividad, y el fomento de las habilidades sociales son tareas que competen a las familias.

Desde el Ministerio de Educación Nacional y al amparo de la Constitución Política y del referente de los Derechos Humanos las familias son consideradas como un espacio propicio para promover el ejercicio del dialogo, de la negociación, del respeto de la diversidad, y de los valores democráticos. En este sentido las ONG y las instituciones educativas desarrollan programas con niños y jóvenes como el de las pruebas anuales de competencias ciudadanas.

La concepción de las familias como formadoras de capital social, de ciudadanía y de convivencia pacífica implica asumirlas como aglutinadoras y referentes de los demás grupos poblacionales; para ello es imperativo, volvemos a decirlo, una definición explícita de política pública frente al mejoramiento real de sus condiciones materiales y psicosociales. El capital social es una obra colectiva, un bien público que es necesario defender y acrecentar. El fortalecimiento de las familias no debe mirarse solo en su dimensión interna sino, también, en su proyección ciudadana y comunitaria. Las ONG de desarrollo social han visto este potencial y vienen promoviendo propuestas interesantes en tal sentido.
[24]

Las familias como actor social

A diferencia de los enfoques asistencial y de prestación de servicios que consideran a las familias como sujetos de intervención, en el enfoque de desarrollo social es posible concebir a las familias como un actor social. Compartimos la definición de Rovere acerca del significado del concepto de actor social:

“Sujeto individual o colectivo que en una determinada situación controla recursos de poder (económicos, capacidad de representación, de movilización, de convocatoria, de influencia) suficientes como para influir en forma determinante sobre los acontecimientos que nos interesan o nos afectan”
[25]

Considerar que las familias dejen de ser sujetos pasivos de los discursos y acciones del Estado, de las iglesias, de la cooperación internacional, de las cajas de compensación, y de las ONG, de todo tipo, para convertirse en sujetos activos conscientes del poder que da la propia representación y movilización de sus intereses es situar a estas en una nueva perspectiva política donde no es necesaria ya la mediación de otros actores. Este camino lo han recorrido las mujeres, los jóvenes y los discapacitados, quienes han logrado importantes reconocimientos y logros por su capacidad de organización, movilización y convocatoria.
[26] La reconocida socióloga e investigadora de familia María Cristina Palacio Valencia reflexiona al respecto:

“La redefinición de la familia como actor del desarrollo, sujeto de políticas públicas y ámbito de formación ciudadana, tiene que dar cuenta de nuevas elaboraciones discursivas sobre construcción política de la familia, donde los derechos y los deberes como enlace de las prácticas y los imaginarios ciudadanos no estén circunscritos a las actuaciones públicas ni individuales. Es necesario descubrir que éstas contienen y expresan el ejercicio de los derechos y los deberes parentales. En otros términos, hay que hacer explícito desde las convenciones normativas y los consensos culturales y sociales, las actuaciones ciudadanas del padre, la madre, los hijos e hijas, hermanos y hermanas; en fin, de cada uno de los integrantes de la familia según su rol parental, de género y generación”
[27].

Las ONG con enfoque de desarrollo social tienen como tarea apoyar y acompañar a las familias, cubiertas por sus programas, en su empoderamiento como actores sociales
[28]; no es fácil dicha labor por cuanto aun no han construido un lenguaje propio, una plataforma ideológica, una organización que las aglutine. La representación social de la familia como ámbito de la vida privada, de lo domestico, de refugio de las tensiones de lo laboral y de lo público pesan, y mucho, para la construcción de otra representación social acorde con la propuesta de actor social. Choca, además, con los intereses y la concepción tradicional de familia que aun mantienen las entidades oficiales, las iglesias, las cajas de compensación y las ONG asistenciales. Hablamos de familias y no de familia para resaltar la diversidad de su fenomenología, de sus potencialidades. A semejanza de las ONG pareciera ser que la pluralidad de sus manifestaciones fuera signo de debilidad. Las familias son transversales a las diferencias de clase, de ingreso, de nivel de vida, de ruralidad y urbanización.

El apoyo y acompañamiento que requieren las familias, bajo un enfoque de desarrollo social es el de posibilitar su visibilización en los escenarios públicos, con voz y poder propio, sin estar subrogadas a una caudal electoral, una doctrina religiosa o un campo de prácticas universitario o a proyectos de las ONG asistenciales o de prestación de servicios. ¿A cuanto poder pueden aspirar? ¿Cuánto reconocimiento obtendrían de los demás actores sociales? ¿Cuales y de que grado serian las relaciones que establecerían? ¿Qué tipo de movimiento u organización conformarían? ¿Cuáles serían sus estilos de liderazgo? Son , por el momento, interrogantes sin respuesta. Sabemos de sobra las limitaciones que tienen las familias como sujetos pasivos. Vislumbramos su potencial como sujetos activos, como actores sociales. He ahí un norte promisorio para las ONG de desarrollo social: trabajar con las familias, y no solo por y para las familias, en los escenarios del tercer sector , de la negociación y la cogestión con el Estado. Las familias de los secuestrados, de los desaparecidos, de los deudores del sistema UPAC, a modo de ejemplo, han iniciado el camino de ser actor social en una dimensión política. Han tomado su propia vocería y representación. Del éxito de sus objetivos dependerá la emulación para otros colectivos de familias en nuestro país.

Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo. Especialista y Magíster en Ciencias Sociales
Maitrisse en Ciencias de la Educación. Opción Desarrollo Social
Director Ejecutivo Fundación Bienestar Humano
[1] Juntas Directivas y Estilos de Liderazgo en las ONG: Una prioridad de la Gerencia Social. Luis Julián Salas Rodas. Tesis de grado para optar al título de Magíster en Ciencias Sociales, Medellín. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad de Antioquia. 2001.
[2] Acuerdo Programático para construir la Paz. Confederación Colombiana de ONG. Bogotá. 2001. Pág: 25
[3] Mención importante es la Mesa de Niñez y Familia de la Federación Antioqueña de ONG, que agrupa 33 ONG, con 15 años de trabajo. Esta Mesa ha obtenido resultados destacados como garante de los derechos de los niños y las niñas, ha incidido en política pública y realizado pronunciamentos ante la opinión pública y concertado términos de contratación con el ICBF.
[4] Tipología regional de la problemática familiar y factores socioculturales asociados. Análisis de las historias integrales sociofamiliares del ICBF. Informe Final. Ana Rico de Alonso y otras. ICBF. Bogotá. 1993. Pág:4 - 21
[5] Estudio Nacional de Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas. Ministerio de Salud. Bogotá. 1993. Pág: 69,70
[6] Coyuntura Social Nº 30. Edición Especial 15 años. Fedesarrollo. Bogotá. 2004, Pág:26
[7] Del Romanticismo al realismo social: lecciones de la década del 90. Alejandro Gaviria. CEDE. Universidad de los Andes. Bogotá. 2004. 1 Los beneficios a las mujeres cabeza de familia: algunas consecuencias inesperadas.
[8] La Transformación de los hogares: una visión de largo plazo. Carmen Elisa Flórez N. Revista Coyuntura Social. Nº 30. Fedesarrollo. Bogotá. 2004. Pag: 45 y 46
[9] Familias colombianas: estrategias frente al riesgo. Departamento Nacional de Planeación. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Misión Social. Bogotá. 2002. Páginas 88 y 89.
[10] Feminización de la pobreza y retroceso de la paternidad en sectores populares de Medellín. Maria Dominique de Suremain. Enda - América Latina. Medellín. 1999
[11] Del dolor al duelo: límite al anhelo frente a la desaparición forzada. Victoría Eugenia Díaz Faciolince. Medellín. Universidad de Antioquia. 2003
[12] El secuestro: su repercusión en las creencias y en la estructura de relaciones en un grupo de familias antioqueñas. Beatriz María Molina y otros. Revista Colombiana de Siquiatria. Año 39, volumen XXXII. Número 1. 2005.
[13] Familia y Prisionalización: Familia, interno e integración social para una nueva política penitenciaria dentro del sistema progresivo. Luis Julián Salas Rodas y otros. Fundación para el Bienestar Humano – Instituto de Estudios Regionales INER, U de A. Medellín. 1997
[14] Estrategias de sobrevivencia de las familias de desplazamiento forzado en el oriente antioqueño. Olga Lucía Lopez Jaramillo y otros. Medellín. INER. UdeA. 2001
El conflicto armado y el desplazamiento forzado en Caldas: Crisis de la institucionalidad familiar.
María Cristina Palacio Valencia. Manizales. Universidad de Caldas. CEDAT. 2004.
[15] *Se entiende por prisionalización el fenómeno y proceso que afecta la población penitenciaria, es decir, a cada uno de los actores que viven la prisión: intern@, su familia, la administración, los profesionales, el personal de custodia y vigilancia y la sociedad misma, en tanto reciben y generan efectos desde y para sí, a favor o en contra de sí mismos. La prisionalización, además de sus agentes, son todos aquellos momentos, conductas y actitudes que caracterizan la vida cotidiana de la prisión. EN: Familia y Prisionalización: Familia, interno e integración social para una nueva política penitenciaria dentro del sistema progresivo.

[16] La corresponsabilidad en la construcción de políticas públicas de familia desde el sector social en el municipio de Medellín. Luis Julián Salas Rodas. Congreso Internacional de Familia. Municipio de Medellín. 2003
[17] Op.Cit. página 11
[18] Familia y Política Social. Manuel Ribero Ferreira. Grupo Editorial Lumen. Buenos Aires. 2000
[19] Tiempo de la madre y calidad de los hijos. Diana López , Rocío Ribero. Documento CEDE. Universidad de los Andes. Bogota. 2005.
[20] El programa actual del gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, Familias en Acción tiene como objetivo dar subsidios condicionados, en dinero, a familias pobres, de los niveles 1 y 2 del SISBEN, a cambio de que los padres aseguren la asistencia escolar y el esquema de vacunación infantil.




[21] Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo. Hegoa Facultad de Ciencias Económicas. Universidad del País Vasco. Editorial Icaria. 2000. Pág. 1
[22] Una ampliación de los problemas que causa la injerencia e intervención de las ONG de atención humanitaria en los países receptores puede verse en: El papel de las ONG internacionales en los conflictos armados internos. Caso Colombia. Mary Luz Sandoval Robayo. Universidad Libre. Bogotá. 2003. Capítulo V
[23] Red de organizaciones comunitarias de Medellín. Secretaría Técnica. Medellín. 2004
[24] Formación personal y familiar para la participación comunitaria. Rubén Darío Cano, Rubiela Morato. Fundación para el Bienestar Humano - Fundación Codesarrollo. Medellín. 2003
[25] Rovere. Módulo II Planificación Estratégica de Política y Programas Sociales. SIEMPRO. 1999
[26] En la estructura organizacional del municipio de Medellín las mujeres y los jóvenes figuran Metromujer y Metrojuventud como dependencias con funcionarios, programas y presupuestos propios. No es gratuito que en las discusiones del Plan de Desarrollo de la ciudad, 2004 – 2007, las mujeres y los jóvenes hallan obtenido los más altos presupuestos en comparación con otros grupos poblacionales. Desde la Presidencia de la República, la Consejería Presidencial de Programas Especiales, de la Red de Solidaridad Social y de un amplio colectivo de organizaciones del Tercer Sector se formuló la Política Pública en Discapacidad para el período 2003 - 2006, la cual cuenta con reconocimiento, validación, formulación, ejecución, seguimiento, evaluación y control.
[27] “Familia y violencia familiar: de la invisibilización al compromiso político. Un asunto de reflexión sociológica. María Cristina Palacio Valencia. Departamento de Estudios de Familia. Universidad de Caldas. 2004
[28] Un ejemplo que ilustra la ausencia de las familias como actor social es la obligación que estableció la Corte Constitucional a las entidades gubernamentales de rendir cuentas en relación con la atención a las familias desplazadas. A falta de un poder organizado, visible y reconocido por parte de las familias desplazadas tuvo la Corte Constitucional, a buen momento tomarse su defensa y vocería.

Thursday, October 23, 2003

LA CORRESPONSABILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE POLÍTICAS PUBLICAS DE FAMILIA DESDE EL SECTOR SOCIAL EN EL MUNICIPIO DE MEDELLÍN

Por: Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo y magister en ciencias sociales

Director Ejecutivo de la Fundación para el Bienestar Humano, ONG perteneciente al Comité Interinstitucional de Familia CIF

Debemos a la Constitución Política de 1991 la oportunidad de diseñar, concertar, participar y evaluar políticas sociales entre los actores y organizaciones sectores público, privado y social. Antes de esa fecha la competencia constitucional y legal en estos asuntos era exclusiva del Estado; el cual era concebido como el espacio, por excelencia, de lo público. El paso de la matriz estadocéntrica en la concepción del desarrollo a la matriz sociocéntrica ha tenido como efecto positivo el reconocimiento y legitimidad de la participación ciudadana en los asuntos de interés público en todas las instancias del ejercicio del poder gubernamental. Es así como, hoy en día, se acepta la existencia de lo público no estatal como el ámbito de actuación del principio de la responsabilidad social empresarial en el sector privado; mientras que en el sector social lo público no estatal es todo aquello que propicie el desarrollo social como un proceso de mejoramiento de la calidad de vida de la población.

En Colombia, a diferencia de otros países con regímenes democráticos más consolidados y legítimos, la noción de lo público, en sus dos acepciones, no ha sido internalizada y puesta en práctica como se debe. El clientelismo, la corrupción, la politiquería y las microempresas electorales son prácticas que buscan apropiarse de los bienes públicos para beneficios particulares. La obtención de prebendas, privilegios y regímenes tributarios para determinado sector económico atenta, también, contra la defensa de lo público así como considerar al Estado sólo como fuente de financiación de los presupuestos de las ONG. La construcción y el mantenimiento de los bienes públicos es una tarea que compete tanto a los ciudadanos y ciudadanas como a las organizaciones de los tres sectores. Lo público es lo que pertenece a todos y es el espacio donde se garantiza el libre acceso y la igualdad de participación.

Antecedentes

Atendiendo los nuevos lineamientos constitucionales en 1992 la administración del Doctor Luis Alfredo Ramos convocó, por primera vez, a todas las ONG de la ciudad a un seminario taller “Hacia una política de bienestar social” , en su presentación se decía:

“El diseño de esta política no puede ser una acción unilateral del Gobierno Municipal, debe hacerse de manera concertada. En aplicación de este criterio, la Secretaría de Bienestar Social del Municipio convoca a las Organizaciones no gubernamentales sin ánimo de lucro a un Seminario – Taller para lograr compartir un espacio de reflexión sobre los principales problemas, las causas que los generan y las factibles líneas de intervención en los sectores: niñez, juventud, familia y tercera edad” [1]

Más de 100 ONG participaron del evento. En la comisión de familia se identificó la problemática y su magnitud, entre sus propuestas estaba la de:

“Conformar una comisión que asesore y acompañe a la secretaría de Bienestar en la formulación de la política de bienestar social en cuanto a la familia y grupos etáreos a corto plazo y que ésta tenga permanencia y no solo respuesta a un programa de gobierno” [2]

La invitación del municipio a concertar la política social dio resultados positivos en el trabajo con las familias, entre ellos se destacan:

. La expedición del acuerdo 47 de 1993 por medio del cual se creo la Oficina de Coordinación para el Bienestar de la Familia en al Secretaría de Bienestar Social del Municipio con el objetivo de planear, organizar ejecutar, dirigir y controlar los programas del Municipio orientados a la protección integral de la familia como núcleo fundamental de la sociedad en concordancia con el Plan de Desarrollo Municipal [3]. El acuerdo creó, además, un equipo permanente de trabajo interinstitucional e interdisciplinario con representación de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales de la ciudad.

. La expedición del acuerdo 59 de 1993 por medio del cual se estableció el Plan Integral de atención a la Familia –PIAF- como el conjunto de políticas, estrategias, programas, proyectos y acciones encaminados al mejoramiento de la calidad de vida familiar, tendientes a estimular espacios de participación familiar que movilicen voluntades en bien de un adecuado clima de cotidianidad en el vecindario y en la comunidad, con énfasis en los conceptos de seguridad integral, solidaridad y participación en armonía con los enunciados del Plan de Desarrollo de Medellín. El PIAF contempló 5 áreas programáticas:

1. Área de educación para la prevención

2. Área de orientación a la familia

3. Área de lúdica familiar

4. Área de la supervivencia familiar

5. Área de integración

El acuerdo 59 asigno una partida de $150.000.000 con incrementos anuales en proporción igual al aumento de precios al consumidor; también facultó al municipio para celebrar contratos con entidades privadas y/o sin ánimo de lucro.

. La creación del Foro Anual de la Familia por iniciativa y financiación del Concejo Municipal

. La realización en 1994 y en 1998 de dos congresos latinoamericanos de familia en Medellín y la publicación de sus respectivas memorias.

. La ejecución en 1994, 1995, 1996, 1997 y 1998 del proyecto Familia Siglo XXI: hacia la construcción de una vida cotidiana diferente, el cual beneficio a 10.000 personas de 130 barrios de la ciudad.

. La creación y puesta en funcionamiento del Centro de Atención a las Victimas de la Violencia Intrafamiliar con programas de educación, prevención, investigación y asesoría sicológica.

. La creación, en 1992, del Comité Interinstitucional de Familia CIF por parte de 6 ONG [4] de la ciudad con el objetivo de incidir en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas de familia en la ciudad de Medellín.

1992 – 2003: 11 años de avances, retrocesos y reorientación del rumbo en el trabajo con las familias entre el municipio de Medellín y el sector social

AVANCES:

. Haber demostrado que cuando confluye la voluntad política de la administración municipal y el compromiso de las organizaciones del sector social es posible realizar con éxito programas y acciones de trascendencia e impacto en la vida de las familias.

. Haber dado cumplimiento al mandato constitucional de garantizar la protección integral de la familia entre el Estado y la sociedad.

. Haber creado espacios de reflexión y debate entre las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales con la comunidad y las familias

. Haber incorporado en los planes de desarrollo de la ciudad el tema de familia al igual que presupuesto en los planes de inversión trienales.

. Haber propiciado el encuentro y la participación de las cajas de compensación, las universidades, las iglesias y las ONG en proyectos de gran importancia para la ciudad como los congresos latinoamericanos de familia y la atención de la problemática de la violencia intrafamiliar.

. Haber fomentado la publicación de material educativo, académico e investigativo acerca de la realidad de las familias de la ciudad.

. Haber liderado en el país un modelo de abordaje e intervención interinstitucional público-privado en el trabajo con las familias.

RETROCESOS

El empuje y la iniciativa de desarrollar una política pública de familia en el municipio de Medellín ha tenido altibajos. Como se anotó anteriormente correspondió a la administración del alcalde Luis Alfredo Ramos abrir los espacios, convocar a las organizaciones sociales, hacer lobby ante el Concejo para la promulgación de los acuerdos, poner en funcionamiento la Oficina de la Familia y el Centro AVISE, financiar el primer congreso latinoamericano de familia y cogestionar con el Comité Interinstitucional de Familia CIF la primera ejecución del proyecto Familia Siglo XXI. La administración del Alcalde Sergio Naranjo continuó con los programas establecidos y trató de mantener la dinámica establecida. La Secretaría de Bienestar Social contrata con el Instituto de Estudios Regionales INER de la Universidad de Antioquia y la Corporación Región la realización de un Diagnóstico Social de Medellín donde se afirmó que: “La familia debe constituirse en el eje central o articulador de todas las propuestas, por ser la unidad que conforman los grupos poblacionales, además porque constitucionalmente está contemplado” [5]; sin embargo no se acogió esta propuesta ni se aumentó el presupuesto para los programas y no convocó al equipo asesor de la Oficina de la Familia, tal como lo ordenaba el acuerdo 59. La administración del alcalde Juan Gómez desmontó la Oficina de la Familia y el Centro Avise; realizó el segundo congreso latinoamericano de familia y solo ejecutó una versión del proyecto Familia Siglo XXI; al finalizar su mandato no quedo nada que mostrar del trabajo con las familias. Ninguna de las administraciones señaladas ejecuto a cabalidad los lineamientos contemplados en el Plan Integral de Atención a la Familia, solo fueron desarrolladas las áreas de la prevención y orientación. Las organizaciones del sector social no actuaron, tampoco, en la defensa y mantenimiento de los espacios creados con la fuerza y el interés requerido.

Reorientación del rumbo

En el borrador del Plan de Desarrollo 2001 – 2003 “Medellín Competitiva” del alcalde Luis Perez Gutierrez no se hacia ninguna mención a la realización de programas con la familia. En vista de esta situación el Comité Interinstitucional de Familia y la Federación Antioqueña de Organizaciones no Gubernamentales hicieron una acción pública de llamar la atención a la nueva administración acerca de esta falencia del plan. Después de varias reuniones y comunicados la administración incluyó en su plan de desarrollo bajo el programa de Ciudad Saludable, el subprograma: Atención integral a la familia, con el siguiente texto:

“La familia será reconocida como centro de la sociedad, en la actualidad se encuentra en un proceso de recomposición y transformación, producto de los cambios sociales y culturales, enmarcados en fenómenos como la globalización económica, el auge de los medios de comunicación, urbanización, el desarrollo de la informática y el creciente ingreso de la mujer al mundo laboral. Estos fenómenos impactan profundamente la unidad familiar generando alteraciones en su tipología y conformación.

. Convivencia familiar en la ciudad

. Se brindará atención a nivel psicosocial

. Generación de dinámicas con y sobre la familia para que se convierta en eje de acciones de la Secretaría de Bienestar Social, por efecto multiplicador sobre los demás grupos poblacionales.

. Protección y apoyo a las familias que viven en condiciones de alto riesgo

. Promover la integración familiar por medio de la atención integral a todas y cada uno de los miembros de la familia”[6]. La inclusión de este artículo en el plan de desarrollo permitió la asignación de una partida de $2.000.000.000 en el plan trienal de inversiones para el subprograma de Atención Integral a la Familia. A mitad de su período está administración vuelve a dar un impulso al tema de familia. La reapertura de la Oficina de la Familia, la creación del Comité Municipal de Familia, la conformación de la red de redes por y para la familia, el programa de atención domiciliaria a la familia y la realización de este congreso internacional de políticas públicas en familia son muestras positivas de reorientar el rumbo y el liderazgo en el trabajo municipal sobre familia.

LECCIONES APRENDIDAS

Dos son las lecciones aprendidas en el balance de 11 años de trabajo conjunto entre el municipio de Medellín y las organizaciones del sector social con relación a las familias, ellas son:

La políticas sociales deben trascender los programas de gobierno y los planes de desarrollo de las administraciones municipales

Lo sucedido con la discontinuidad y el cambio de prioridades en la política de familia en Medellín da cuenta de las dificultades legales y operativas para garantizar la vigencia de una política social en el tiempo. Cada administración se preocupa más por la ejecución de las promesas de gobierno y la forma en que estas tendrán cabida en el plan de desarrollo y en el plan de inversiones que en mantener una política y una serie de programas y acciones en las cuales no han participado ni se sienten responsables.

Consolidar las instancias de participación ciudadana en el Consejo de Política Social y en el Comité Municipal de Familia

Las organizaciones del sector social deben mantener su vinculación activa y constituirse en veedores de la continuidad de las políticas sociales independiente de los cambios de las administraciones municipales. Las nuevas autoridades desconocen, la mayoría de las veces, el contexto y las dinámicas establecidas en el diseño y en la ejecución de políticas sociales; tampoco es muy fuerte su defensa por parte de los funcionarios de carrera administrativa, de ahí que se haga imprescindible la acción pública y decidida de los representantes de las organizaciones del sector social en las instancias mencionadas.

Premisas para la corresponsabilidad en la construcción de políticas públicas para las familias

Es ya un concepto ampliamente aceptado en las sociedades occidentales que la familia es el grupo primario que cumple con las funciones de reproducción de la especie, socialización primaria de los niños y niñas, de la conformación básica de la estructura de la personalidad, de las necesidades de protección y afecto así como de asegurar los ingresos económicos y la transmisión de la cultura.

Los acelerados cambios de la últimas décadas han transformado, positiva y negativamente, la estructura, composición y funciones de las familias, cambios que, a su vez, han implicado una reconfiguracion de las relaciones entre las familias, la sociedad y el Estado. En las denominadas patologías sociales como el gaminísmo, la desnutrición, la prostitución infantil, el menor trabajador, el abandono parental, el maltrato, el abuso sexual, la delincuencia juvenil, el alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia juvenil, la deserción escolar, la mendicidad y la indigencia siempre están asociados factores familiares en su génesis y manifestación. Todo aquello que las familias dejen de hacer en el cumplimiento de sus funciones le toca asumirlo a la sociedad y al Estado vía creación de instituciones de protección, confinamiento o resocialización, vía aplicación de medidas judiciales o represivas, vía formulación de políticas, programas e inversión social.

La vigencia y cumplimiento de los Derechos Humanos y del Estado Social de Derecho

Compete al Estado, a todas las ramas del poder público y a los entes territoriales que los Derechos Humanos y los mandatos del Estado Social de Derecho de la Constitución Política de 1991 se respeten y se cumplan. Es una responsabilidad indelegable e intransferible. La sociedad civil no es ajena a ellos pero no es la responsable directa de su aplicación, tampoco le compete asumir las fallas o los vacíos del Estado en dicha materia. La corresponsabilidad no puede asumirse, ni entenderse como endoso o transferencia de obligaciones constitucionales del Estado a la sociedad civil; hacerlo implica no solo usurpar funciones sino algo más grave, deslegitimar al Estado frente a la ciudadanía.

Establecer reglas claras y mecanismos democráticos de participación

El liderazgo en la convocatoria, diseño y ejecución de las políticas públicas de familia debe ser del Estado, en este caso de la administración municipal. El llamado a participar a las organizaciones del sector social no debe darse, únicamente, para la obtención de un consenso que legitime sus acciones ante al opinión pública y la ciudadanía. Debe darse en condiciones de respeto, reconocimiento y libertad de manifestar desacuerdos. Si las organizaciones responden con prontitud, responsabilidad y eficiencia tienen derecho a reclamar, también, el crédito por el éxito de las acciones compartidas. Cuando decae el liderazgo y la convocatoria del sector público, no se valoran los aportes de las organizaciones del sector social, o se establecen preferencias, la corresponsabilidad pierde sentido y la participación ciudadana pierde su interés.

El interés público y no el particular debe primar en los criterios de participación de las organizaciones del sector social

En el decreto que regula el Comité Municipal de Familia tienen asiento diversas organizaciones sociales que trabajan con y para las familias de la ciudad como las iglesias, las universidades, las ONG, las asociaciones de padres de familia y las cajas de compensación familiar. Cada una de estas organizaciones enfoca y aborda la intervención familiar desde su propia concepción, metodología y normatividad: desde la doctrina religiosa, desde la investigación y la práctica, desde la promoción, prevención y la terapia, o desde la prestación de un derecho laboral. Dejar de lado las diferencias y construir en forma conjunta la política pública es la tarea primordial de las organizaciones del sector social en dicho comité. Aquí el liderazgo de los funcionarios públicos es primordial para la fijación del norte y el mantenimiento del consenso.

Determinar y mantener a las familias como el eje central y articulador de los programas a todos los grupos poblacionales y etareos.

A excepción del abandono o la desintegración, la familia es el único grupo primario que acompaña a las personas en todas las etapas del ciclo vital. Infantes, jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres nacen y mueren en medio de relaciones familiares. Si bien la Constitución Política de 1991 reconoció y dio derechos a los grupos etareos, esto dio pie a la fragmentación y dispersión de la política social desde el Estado. La creación de consejerías y oficinas de la niñez, la juventud, la mujer, y la tercera edad se realizó sin una perspectiva y enfoque de familia. Retomar la recomendación del Diagnóstico Social de 1995 de considerar a la familia como eje central es apuntar a fomentar el encuentro generacional, la equidad y la integración social en las políticas sociales especialmente en los grupos más pobres y vulnerables de la ciudad. Para el año 2050 se estima que la población colombiana será de 71.500.000 personas, cambiando la pirámide demográfica a un rectángulo como resultado del envejecimiento de la población. Esto implica cambios en la composición de las familias y nuevas realidades de atención para todos los grupos etáreos.

Apoyar y acompañar a las familias en el desempeño de sus funciones vitales

El municipio no tiene competencia en intervenir o en regular la vida privada y el destino de las familias. El verdadero alcance y acierto de una política pública hacia las familias está en apoyar y acompañarlas en el desempeño de sus funciones vitales tanto las que tienen que ver con la satisfacción de sus necesidades materiales como de las psicosociales. La política tiene que tener un doble propósito: uno, el específico de los asuntos familiares y el otro, asegurar que toda la política social tenga que ver con la supervivencia de las familias. En la medida que se cumpla con los anteriores propósitos se estará no solo fortaleciendo las capacidades internas de las familias para un adecuado cumplimiento de sus funciones vitales sino, además, previniendo la aparición y el incremento de las patologías sociales ya comentadas. Las omisiones, la falta de apoyo y acompañamiento constante y decidido del Estado y la sociedad para con el bienestar de las familias se revierte en malestar para las personas y en problemas de atención para la convivencia, la legitimidad y seguridad públicas. Ante el impacto de la crisis económica de los últimos años y la escalada de la violencia las familias colombianas han reducido y mitigado el riesgo para las personas ante la precariadad de otras instancias de apoyo y protección. Ante el secuestro, la desaparición y el desplazamiento forzado las familias se muestran no como víctimas sino como sobrevivientes que intentan afrontar con sus fortalezas internas la amenaza de desintegración de este eventos catastróficos. La superación de la pobreza, que tiene sumida al 60% de la población colombiana y la resolución del conflicto armado, que destruye todo tipo de capital, son obstáculos que impiden el bienestar y calidad de vida de nuestras familias y es aquí donde el Estado, la sociedad y la comunidad internacional deben seguir obrando para apoyar y acompañar con efectividad la vida cotidiana de las familias [7]

Manuel Ribeiro Ferreira en un excelente libro Familia y política social [8] enuncia y desarrolla los que en su concepto son los principales objetivos de una política familiar, invito a su lectura detallada:

. Reconocer a la familia como un valor colectivo fundamental.

. Reconocer a la familia como una realidad en continua transformación.

. Propiciar la realización de investigaciones sobre la familia, sobre su dinámica interna y sus necesidades, así como de los factores que influyen en su problemática.

. Contribuir a la cohesión y estabilidad de la familia, considerando la gran diversidad de tipos de familia existentes.

. Apoyar y orientar a los padres de familia en la tarea de formación y educación de sus hijos, y contribuir de esta manera a asegurar el desarrollo armonioso de los niños y de los adolescentes.

. Propiciar el desarrollo integral de la mujer, así como acciones orientadas hacia ofrecerle igualdad de oportunidades en todas las esferas de la vida social.

. Desarrollar programas de prevención de problemas asociados con la desorganización y la ruptura familiar, así como acciones que favorezcan la estabilidad de las parejas y de sus familias.

. Fomentar el desarrollo de programas orientados al bienestar y revalorización de los ancianos y su integración familiar.

. Proponer reformas y adiciones a las leyes que afectan a la mujer, al menor y a la familia, y difundir información pertinente sobre la legislación vigente que sea de interés para la familia.

. Promover la planificación de la familia, entendida ésta no sólo como la regulación de la fecundidad, sino como un proceso integral de planeación de las etapas y ciclos de la vida familiar.

. Promover el desarrollo de una sexualidad sana, completa y satisfactoria.

. Promover la disminución de la violencia, no sólo en el seno de las familias, sino también de los medios de comunicación de masas.

. Facilitar y promover la práctica de actividades culturales, turísticas, deportivas y recreativas en familia.

. Favorecer la conciliación entre el trabajo y la familia y promover una mayor participación de los varones al interior de la familia y una mejor repartición de tareas domésticas entre el hombre y la mujer.

. Vincularse con otras políticas sociales con el propósito de articular esfuerzos del Estado en la construcción del bienestar social y familiar.

Ponencia presentada en el Congreso Internacional de Familia.

Medellín, 23 de octubre de 2003

[1] Municipio de Medellín. Secretaria de Bienestar Social. Conclusiones del Seminario Taller: “Hacia una política de bienestar social”. Medellín. Septiembre 1992

[2] Ibidt. pág:19

[3] Bases para la formulación de una política de atención integral a la familia. Secretaría de Bienestar Social, Concejo Municipal y Comité Interistitucional de Familia CIF. Marzo de 1994. Medellín

[4] La Fundación para el Bienestar Humano, el Centro Persona y Familia, El Instituto Psicoeducativo de Colombia IPSICOL, los Centros de Formación Familiar, la Corporación para la Educación Permanente de la Familia CEPAS y el Instituto de Apoyo a la Familia IDEAF.

[5] Diagnóstico Social de Medellín. Secretaría de Bienestar Social. Medellín. Pag: 234. 1996

[6] Acuerdo Municipal N° 12 de 2001. Gaceta Oficial N° 1539. Pág: 18. Julio 6 de 2001. Medellín.

[7] Familias colombianas: estrategias frente al riesgo. Departamento Nacional de Planeación y otros. Bogotá. 2002

[8] Ribero Ferreira, Manuel. Familia y política social. Grupo Editorial Lumen. Buenos Aires. 2000

[9] Ibíd. Páginas:40 y 41

Friday, August 31, 2001

LA FAMILIA PRISIONALIZADA

Por: Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo - Director de la Fundación para el Bienestar Humano

Ponencia presentada en el Simposio Peligro-Oportunidad:

Relación entre conflictos cotidianos y políticos en Colombia hoy.

Medellín, agosto 31 de 2001

ANTECEDENTES

La ley 65 de 1993 dio origen al Sistema Progresivo Penitenciario, SPP. El SPP se define como: “El conjunto de acciones y beneficios administrativos que se le deben brindar a las personas condenadas, para que puedan construir un proyecto de vida que les permita convertir el tiempo de condena en tiempo de reflexión y de oportunidad para su revalorización como ser humano, para la superación de las limitaciones y el desarrollo progresivo de sus potencialidades, de manera tal que se puedan reintegrar a su entorno familiar y social como seres creativos, productivos y autogestionarios, una vez recuperen su libertad”**

La investigación Familia y Prisionalización: Familia, interno e integración social para una nueva política penitenciaria dentro del sistema progresivo, fue realizada por la Fundación para el Bienestar Humano, con el apoyo del Instituto de Estudios Regionales INER – Universidad de Antioquia, por solicitud de la Subdirección de Tratamiento y Desarrollo del INPEC en el año de 1997. Su objetivo general consistió en indagar los efectos que sobre el intern@ y su familia genera el fenómeno de prisionalización en cuanto a su composición, funciones afectiva, sexual y económica, y conocer las significaciones que este fenómeno conlleva para los actores intern@ - familia – sociedad. El estudio, de tipo descriptivo – exploratorio se llevo a cabo en cuatro centros carcelarios seleccionados como pilotos de la aplicación del SPP: Colonia Penal de Oriente, Acacias – Meta; Reclusión de Mujeres “El Buen Pastor”- Medellín; Penitenciaria Central de Colombia “La Picota” – Bogotá; y, Penitenciaria Nacional San Isidro – Cauca. En cada centro carcelario se aplicaron instrumentos, cuantitativos y cualitativos, a intern@s, familias, personal administrativo y profesional, y personal de custodia y vigilancia.

En 1998 COLCIENCIAS convoca a las universidades a presentar propuestas de investigación para aportar a la solución de problemas sociales específicos de la realidad colombiana. La crisis carcelaria fue uno de ellos. Con base en el conocimiento y la experiencia adquirida en la investigación arriba reseñada, el INER, en asocio con la Fundación para el Bienestar Humano y el INPEC, presentaron a COLCIENCIAS la propuesta de investigación: Sistema Progresivo Penitenciario Alternativo como modelo de intervención para el sistema carcelario y penitenciario colombiano. El proyecto fue aprobado y ejecutó entre junio de 1999 y agosto de 2000. El objetivo general fue el de aportar al diseño y cualificación de políticas y metodologías integrales que permitan el fortalecimiento del Sistema Progresivo Penitenciario Alternativo SPPA en 8 centros carcelarios ubicados en las regiones Viejo Caldas y Noroeste, en beneficio de la población carcelaria y como un aporte a la construcción de la política penitenciaria del país. La investigación fue aplicada, de corte predominante cualitativo y enfoque sistémico. Los actores: intern@s, Consejos de Evaluación y Tratamiento, personal administrativo, personal de custodia y vigilancia, Red Social de Apoyo y familias de los intern@s. Es de anotar que en ambas investigaciones participaron, en lo esencial, el mismo equipo interdisciplinario de investigadores.

RESULTADOS (Con relación al intern@ y su familia)

. La familia del intern@ es coprotagonista del proceso de prisionalización. Sin embargo, para el SPP es un actor de segunda clase, a pesar de las altas expectativas que deposita en ella en relación con el tratamiento penitenciario orientado a la resocialización del reclus@, y del mandato de la Ley, que según el Decreto 3002 de 1997 de la Presidencia de la República, exige al INPEC brindar atención a los hijos y familiares de los intern@s.

. La prisionalización produce cambios significativos en la tipología familiar. Desaparece la familia nuclear y extensa y aparecen la mixta compleja tres tipologias familiares que conviven bajo un mismo techo), la monoparental femenina, la monoparental masculina, la familia fraternal, la pareja sola, y sin familia.

. La tipologia mixta simple (dos tipologías diferentes en un mismo grupo familiar) en pasa a constituir la forma más frecuente de composición familiar una vez ocurrida la prisionalización. Una representación importante de familias monoparentales masculinas sugiere la existencia de cambios en el comportamiento de los padre hombres, fenómeno éste que debera ser objeto de mayor estudio. Sin embargo el surgimiento de la familia fraternal -conformada por los hij@s o herman@s solos-, podría indicar alguna persistencia de la constante de abandono paterno, como situación frente a la cual surge la familia fraternal, probablemente en el caso de hij@as ya mayores.

. La capacidad de las familias para recomponerse ante situaciones que amenazan seriamente su supervivencia se constituye en un indicador de sus fortalezas y de su capacidad de adaptación para afrontar la adversidad. Sin embargo, no puede desconocerse que los cambios en la composición familiar afectan el funcionamiento del sistema familiar en su estructura interna, entendiendo ésta la forma como se establece el vínculo emocional entre los miembros de la familia.

. La familia prisionalizada experimenta una crisis inesperada que puede afrontar inicialmente con sus propios recursos, como por ejemplo mediante la autorrecomposición mencionada, los cuales no son sostenibles a largo plazo, ubicándola en una posición vulnerable.

. La familia prisionalizada necesita del apoyo externo en situaciones de crisis. Por el contrario, como respuesta más frecuente cuando esto sucede el abandono social y del Estado, lo cual acrecienta su vulnerabilidad y la deja en una situación de alto riesgo, tanto para la familia como tal, como para cada uno de sus miembros.

. La prisionalización genera un impacto en la composición y la dinámica familiar, el cual es inevitable y es afrontado en un primer momento por la propia familia. No obstante, esta capacidad de respuesta es temporal. La misma Ley reconoce la necesidad de una pronta atención a estas familias, la cual, de no llevarse a cabo, las deja en alto riesgo de desintegración o de serias disfunciones a nivel personal, familiar y social.

. El incumplimiento por parte del Estado de su papel como garante de los derechos de los intern@s , el reconocimiento por parte de las familias del riesgo que esta situación entraña para el pariente recluid@ y la pervivencia de lazos afectivos fuertes entre los miembros del grupo familiar, lleva a las familias de los mailto:intern@sa tratar de compensar y suplir las falencias del Estado. Así, la participación de la familia prisionalizada, cualquiera que sea su tipología, se configura como un apoyo fundamental para el familiar recluido, el cual se concreta en los siguientes campos:

. Apoyo emocional, por medio del acompañamiento al intern@ durante su reclusión, tanto a través de las visitas como de otras formas de comunicación. Las visitas al familiar recluido se constituyen para la familia no solo en la posibilidad más concreta de brindarle compañía y desempeñarse como proveedora afectiva, sino de continuar ejerciendo su papel como agente socializador, ejerciendo con frecuencia el rol de consejera en aspectos de comportamiento e incluso religiosos

. Apoyo económico, que se expresa en aportes en dinero, provisión de suministros varios para la satisfacción de sus necesidades de subsistencia (ropa, implementos de aseo, comida, etc.) y comercialización de los productos elaborados por el intern@ en la cárcel.

. Las visitas representan la única posibilidad de contacto y relación directa entre los intern@s y sus familias y una fuente de apoyo, acompañamiento y fortaleza para los reclus@s. Por medio de ellas logran satisfacer algunas de las necesidades, no solo de afecto, contacto con los suyos y comunicación, sino también, en muchos casos, sus necesidades de subsistencia. Con base en lo anterior puede afirmarse que en la mayoría de los casos la prisionalización no rompe con los vínculos y la comunicación entre el intern@ y su familia, así se reduzcan al mínimo los espacios de visita. Dicho en otras palabras, en el medio colombiano y en el caso de la prisionalización, la familia es un factor de protección para el intern@, no es un actor abandonante, aunque si abandonada del Estado.

. La familia prisionalizada tiene,además, un rol latente o potencial en cuanto la posibilidad que ven los familiares de hacer otros aportes al tratamiento penitenciario, dentro de un contexto de búsqueda de nuevos horizontes de participación de la familia en este proceso. Al respecto, los familiares ubicaron los siguientes campos de participación:

. El apoyo a actividades encaminadas a incrementar las ofertas existentes para el desarrollo de los intern@s en el medio carcelario, tales como docencia, capacitación laboral, deportes y recreación.

. El apoyo a acciones encaminadas a proteger los derechos de los intern@s. Se mencionan entre éstas diversas gestiones con organismos de derechos humanos, promoción de revisión de expedientes y apoyo a actividades de protesta (paros, huelgas).

. La falta de una respuesta efectiva a estas demandas, que las hace aparecer en ocasiones como el actor invisible del SPP, las familias han empezado a buscar vías alternas de participación, tales como la permanencia en los centros de reclusión una vez terminados los horarios de visita. A través de mecanismos como este buscan llamar la atención sobre la crisis de la situación carcelaria, a la cual el INPEC ha respondido con medidas punitivas, tales como la prohibición de las visitas, afectando de esta manera al intern@ y a sus familias. En síntesis, y según la perspectiva de los familiares, si bien teóricamente la familia es considerada por el SPP como integrante de la Red Social de Apoyo, en la práctica no existe evidencia de tal consideración y la familia como tal es invisibilizada, pese a su participación fundamental durante el proceso de prisionalización.

. La prisionalización es vivida por las familias de los intern@s como un evento generador de sufrimiento que cambia profundamente la vida familiar, como fuente de problemas múltiples y como un hecho injusto. El desengaño, la ausencia del ser querido, el impacto que causa en la economía doméstica, el daño emocional en los hijos y el estigma social son vivencias y sentimientos de los intern@s y sus familias frente al poder aniquilador de la prisionalización. En muy pocos casos la prisionalización del pariente ha significado para las familias y los intern@s una oportunidad de crecimiento personal y/o familiar.

. La representación social predominante del proceso de prisionalización, tanto para la familia como para el interno, es la de un castigo emocional con un fuerte potencial destructor, frente al cual no encuentran más alternativa que sufrirlo con todo rigor, en nombre de la defensa de una sociedad que no se cuestiona a sí misma y que privilegia así la función vindicativa de la pena privativa de la libertad.

. Como aporte a la solución de la crisis carcelaria y a mitigar el fenómeno de prisionalización las investigaciones formularon una propuesta de trabajo consistente en un programa de atención, apoyo y acompañamiento a las personas privadas de libertad y sus familias. Los tres niveles propuestos pretenden disminuir los factores de riesgo que afrontan los intern@s y sus familias como actores del SPPA e incrementar los factores de protección que posibiliten el logro de objetivos y metas alcanzables. Teniendo en cuenta que las familias prisionalizadas constituyen una población vulnerable y que ellas son objeto de particular exclusión social se propone que sean articuladas a los programas de la Red de Solidaridad Social del Estado Colombiano, a semejanza de las familias desplazadas por el conflicto armado y/o a las familias afectadas por desastres naturales.

**HILARION D:; Sara. La Subdirección de Tratamiento y Desarrollo y el Sistema de Atención a la población interna. Bogotá. INPEC. Documento interno. P. 14.

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Tuesday, August 14, 2001

Suiza: El fin de los buenos tiempos

Por: Luis Julián Salas Rodas

Alrededor de 8.000.000 de personas viven en un territorio de 42.295 km2, situado en el centro de Europa. Los suizos, los extranjeros residentes y los turistas disponen para su disfrute de hermosos paisajes alpinos: nieve en las altas montañas, ríos y lagos sin contaminación, verdes praderas, frondosos bosques colindantes con los jardines de las casas y un aire libre de soma. Desde mucho antes que la ecología se convirtiera en moda o en un imperativo de gobierno, los suizos han preservado con esmero y orgullo los atributos geográficos con que los doto la naturaleza. Este hábitat privilegiado es parte esencial de la calidad de vida de los ciudadanos helvéticos, pero así como de pan solo no puede vivir el hombre, de solo paisaje no puede vivir un país. La estabilidad política, el pleno empleo, una planificación rigurosa, una disciplina colectiva, el orden y la limpieza, junto a un crecimiento económico sostenido durante décadas dieron a sus habitantes la garantía de un futuro asegurado donde no había lugar a la incertidumbre y a sorpresas desagradables que perturbaran la tranquila cotidianidad de una vida plena y feliz. La única preocupación que les hacia temer la pérdida del paraíso era el temor de ser invadidos, militarmente, por alguno de sus vecinos. Para sentirse seguros hicieron de cada ciudadano un soldado dispuesto a morir en nombre de la patria; un soldado que aún guarda su uniforme, el fusil y la munición en los armarios de su casa. Los suizos, que todo lo anticipan, fallaron en sus previsiones. La perturbación no provino de la milicia extranjera sino de los efectos de la globalización y de las nuevas megatendencias mundiales.

Las reglas de juego cambiaron y con ellas el escenario de su inserción económica internacional. El primer campanazo lo propinaron los japoneses al quebrar, con sus relojes de cuarzo, la tradicional relojería mecánica suiza. Esta situación les hizo caer en cuenta de que con solo relojes, chocolates, quesos y encajes no podían generar las divisas indispensables para mantenerse; que era menester, para un país sin materias primas estratégicas, invertir más en formación de capital humano, en investigación científica, en desarrollo tecnológico y en valor agregado a los productos. Sin embargo, la competitividad, eficiencia y liderazgo alcanzado en sectores como los alimentos, la informática, la robótica. la electrónica, la química farmacéutica y las finanzas no han sido suficientes para mantener la prosperidad económica y social del país. La cifra más significativa es un desempleo del 8% de su población económicamente activa; significativa por cuanto tuvo tasas de desempleo de menos del 1% correspondiente a una economía de pleno empleo.

La tragedia del desempleo y otros males

A diferencia de los austríacos, donde el valor supremo reside en el buen beber y el buen comer, para los suizos el trabajo es el valor que confiere sentido a la vida, autoestima y un status de respeto y dignidad hacia la familia y la sociedad. Un ejemplo de lo anterior son aquellos suizos que habiendo perdido su trabajo no cuentan, por pena, de su situación a familiares y vecinos. Con su portafolio de papeles salen y regresan de la casa, todos los días, como si estuvieran aún trabajando para pasar las horas en algún lugar público.

Para el desempleado el impacto económico de quedarse sin trabajo no es inmediato por cuanto el sistema de seguridad social le paga, mensualmente, el 80% del último sueldo si es casado o el 70% si es soltero. Durante ese tiempo el cesante debe reportar al estado la búsqueda de un empleo. Como no siempre el puesto a ocupar tiene la misma remuneración del anterior, la persona prefiere reclamar el seguro de desempleo hasta el final de los dos años. Al igual que el resto o de Europa occidental son los jóvenes y los mayores de 40 años los más afectados por el paro.

Lo que empieza a inquietar a las autoridades cantonales es la provisión de fondos suficientes para pagar puntualmente el creciente número de desempleados. En la actualidad el mayor anhelo de un trabajador o empleado es el de conservar el empleo, pero lo cierto es que nadie se lo puede garantizar...

Para mantener la competitividad y los mercados es indispensable reducir al máximo los costos fijos de una mano de obra costosa. Es así como Suiza no ha sido ajena a las políticas de despidos masivos de personal y a procesos de fusión y absorción de entidades. A finales de 1997 se fusionaron los dos bancos más grandes de l país lo que implico el recorte de 8.000 empleos.

Las familias suizas han sentido en los últimos años un descenso en su nivel y calidad de vida. Si bien la moneda sigue siendo fuerte no pasa lo mismo con los ingresos, los cuales ya no permiten disponer para ahorros y consumos suntuarios. El precio de muchos productos y servicios de la canasta familiar es más elevado en Suiza que en países vecinos como Austria, Alemania o Francia. De ahí que muchas familias hayan tomado la costumbre de ir a mercar a las ciudades fronterizas, como una manera de hacer rendir el presupuesto y no tener que reducir consumos. La mayoría de los alimentos producidos en suiza son entre dos y tres veces más caros que en dichos países, a pesar de los cientos de millones de francos que el gobierno federal destina al subsidio de las actividades agrícolas. Este hecho es un factor de peso para la no entrada de Suiza al mercado común europeo. Los campesinos se oponen y han dado siempre su voto negativo en las votaciones generales.

Otro efecto colateral de la crisis es la disminución en el valor de la propiedad raíz. El mercado de bienes inmuebles viene en recesión y esto se ha reflejado en un menor precio de las propiedades al momento de la venta; y no es que sea malo que bajen los costos sino que la gente no tiene ya la suficiente capacidad de compra para aprovechar la rebaja. Los mayores perjudicados han sido los bancos quienes, por el sistema de hipotecas, son los verdaderos dueños de los inmuebles urbanos y rurales.

Fin al mito del secreto bancario

El sector bancario suizo mantuvo su vigencia y sigilo hasta el período de finalización de la guerra fría. En la última década su imagen y credibilidad se vio afectada por la aparición de escándalos financieros del lavado de activos provenientes del narcotráfico y el comercio de armas. El reciente asunto de la retención ilegal del oro y dinero depositado por los judíos víctimas de los nazis en los bancos de la confederación erosionó la reputación y lastimo la sensibilidad tanto de la opinión publica como del gobierno hasta el punto de aceptar los hechos y constituir un fondo de compensación para los familiares sobrevivientes del holocausto nazi. La banca suiza también ha tenido que enfrentar una agresiva competencia de otros centro financieros emergentes internacionales que ofrecen iguales o mejores ventajas a depositantes e inversionistas. El secreto bancario siempre ha sido un tema embarazoso que los suizos prefieren evadir o ignorar No tranquiliza la conciencia saber que una parte del bienestar y de los empleos provienen de los dineros mal habidos del resto del mundo consignados en “cuentas numeradas”.

Los extranjeros: un mal necesario

Durante los años cincuenta y sesenta Suiza propicio la inmigración de trabajadores extranjeros. Españoles e italianos respondieron al llamado y hoy muchos de ellos, los que se quedaron, tienen la ciudadanía y están asimilados culturalmente. El problema lo presentan personas de otras nacionalidades como los yugoslavos, los turcos, los africanos, Arabes, asiáticos y latinoamericanos. La mayoría no tienen un empleo fijo, ni se integran a las costumbres del país. Aproximadamente el 20% de la población es de origen extranjero pero en muchos pueblos y barrios el porcentaje alcanza el 50%. Este aumento de los extranjeros ha polarizado la opinión publica y radicalizado un sector que ve en ellos la causa del deterioro económico y social del presente, y que propugna por su expulsión o el establecimiento de leyes que restrinjan su permanencia. No es fácil para el gobierno federal hallar el justo medio entre las demandas de protección de sus ciudadanos y el mantenimiento, ante el resto del mundo, de una imagen de tolerancia y respeto por el asilo y los derechos humanos. El ciudadano del común siente enojo por las prebendas que el estado da a los asilados políticos ya que mientras ellos pagan sus impuestos y ven reducidos sus beneficios sociales éstos últimos viven con todas las comodidades y exigen una atención preferencia. Causo indignación el asesinato de una funcionaria pública, de la ciudad de Lucerna, a manos de un asilado que reclamaba el pago de su mensualidad.

En las escuelas los maestros se ven enfrentados al manejo de hechos de violencia nunca antes vividos como las peleas con armas y la extorsión sobre los niños suizos por parte de niños extranjeros. Difícil determinar que tanto del deterioro social, de la basura en los parques, del vandalismo, de la drogadicción, del robo a las casas, a los almacenes y a las ancianas que salen de los bancos son imputables a los extranjeros. El aumento de la xenofobia no es conveniente para un país que obtiene ingresos considerables por el turismo y la hotelería. ¿Qué sería de este país sin los miles de turistas que vienen todos los años a vacaciones? ¿Y que harían los dueños de hoteles y restaurantes sin los cientos de trabajadores extranjeros necesarios para atender como se debe a los exigentes huéspedes y comensales?

Replanteando el futuro

No circulan vientos de optimismo entre los suizos por cuanto se sienten perturbados por la pérdida de su tediosa pero amada tranquilidad; aun permanecen en un estado de asombro y negación. No hallan una respuesta satisfactoria al por qué del estado de desasosiego generalizado y quizá por eso mismo se resisten al cambio y lo ven más como una amenaza que como una oportunidad. Las reformas y ajustes institucionales son tímidos. Quieren conservar, a toda costa, lo mejor de su pasado: la estabilidad política, el pluralismo, la democracia, la tolerancia, la diversidad lingüística y cultural, la autonomía de los cantones, la neutralidad internacional y la prosperidad económica. Lo que más anhelan es poder recuperar su tranquilidad y la fe en un futuro sin sobresaltos.

Muchas naciones quisieran para sí la mitad de los logros suizos en cuanto desarrollo humano y calidad de vida. Es de entender que no es fácil renunciar, sin sacrificios, a todo lo que significo paz, orden, progreso y seguridad. ¿Cómo renunciar, sin dolor, a no seguir siendo considerado el país mas civilizado de Europa y con la renta per cápita más alta?

La obstinación proverbial del pueblo suizo tendrá que ceder ante las nuevas realidades que trae el siglo XXI. El aislamiento y la negación no son salidas viables para afrontar el desafío. Hay mucho que admirar y aprender de los suizos. Su tarea es lograr un reacomodo, un nuevo rumbo que guíe su desarrollo y su destino en un mundo donde ya no es posible asegurar nada de por vida y para siempre. Por supuesto que necesitamos seguir contando con el sabor exquisito de sus chocolates, de sus quesos, de sus finas navajas y encajes, de sus innovaciones científicas y tecnológicas, de su le hospitalidad, y de sus bellos paisajes y encantadoras ciudades.

Sunday, November 08, 1998

LA EDUCACIÓN FAMILIAR PREVENTIVA:

UNA ESTRATEGIA VÁLIDA PARA EL LOGRO DE CAMBIOS POSITIVOS DE ACTITUD Y DE COMPORTAMIENTO

Alcances y límites bajo el modelo de trabajo de la Fundación para el Bienestar Humano.

PONENCIA PRESENTADA EN EL SÉPTIMO CONGRESO COLOMBIANO DE PREVENCIÓN Y ATENCIÓN

DEL MALTRATO INFANTIL

Ponente: Luis Julián Salas Rodas

Director Ejecutivo

Fundación para el Bienestar Humano

Medellín, noviembre de 1998

CONTENIDO
1. DESCRIPCIÓN DE LA INSTITUCIÓN

2. JUSTIFICACIÓN

3. MARCO FILOSÓFICO

4. PRINCIPIOS PARA LA ACCIÓN

4.1 De la Relación Profesional

4.2 De los conocimientos y su enseñanza

5. CÓMO SURGIÓ LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

6. PROCESO MEDIANTE EL CUAL LA HIPÓTESIS SE CONVIRTIÓ EN EL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA

7. COBERTURA GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL DEL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA: 1975 – 1997

8. COMPROBACIÓN DE LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

CONCLUSIONES

1. DESCRIPCIÓN DE LA INSTITUCIÓN

La Fundación para el Bienestar Humano es un organismo no gubernamental, entidad privada, de utilidad común, sin ánimo de lucro, fundada en 1934 con personería jurídica No. 24 de la Gobernación de Antioquia.

Está conformada por: La Asamblea de socios, la Junta Directiva, el Director Ejecutivo, los Comités asesores de la dirección, el personal administrativo y los profesionales docentes, que trabajan en el área del bienestar humano y social a fin de contribuir a crear una sociedad más justa y amable.

Desde el año de 1972 trabaja en todo el territorio nacional, en sectores urbanos y rurales, para fortalecer la familia, específicamente en el área de las interrelaciones de pareja y padres e hijos a nivel preventivo.

Los programas de la Fundación para el Bienestar Humano van dirigidos, básicamente, a personas mayores de 18 años, bien sean solteras, parejas o padres de familia. También capacita multiplicadores, o sea, educadores, líderes comunitarios y personas cuyo trabajo se relacionen con la familia.

Su objetivo es desarrollar, fortalecer, reestructurar y propiciar cambios necesarios en las relaciones familiares, para crear en la familia una conciencia de permanencia y un clima de relaciones sanas y estables, que ofrezcan a los hijos las posibilidades para desarrollar una personalidad capaz de interactuar y enfrentar diferentes situaciones en su presente y futura convivencia familiar y social.

La Fundación ha hecho presencia en 478 municipios del país, capacitando alrededor de 40.000 padres de familia y 38.000 educadores. La proyección cuantitativa global del trabajo realizado se estima en 850.000 personas.

La Fundación para el Bienestar Humano se cataloga dentro de las instituciones de educación no formal. Específicamente en el área familiar preventiva.

Sus programas son:

Formación para la Vida en Familia. A este programa pertenecen los cursos-talleres de Vivamos en Familia y Construyendo la Familia y los talleres educativos Encuentro de familias, Encuentro de parejas, Asertividad, Autoestima, entre otros, además de la serie y campaña radial Vivamos en Familia.

Formación para el Trabajo con la Familia. Capacitación a multiplicadores.

Periódico Generación.

Investigación Social.

Crédito Educativo.

Libros, Folletos y recursos didácticos.

2. JUSTIFICACIÓN

El que el individuo desarrolle una personalidad armónica que le permita asumir en las diferentes etapas de la vida las diversas responsabilidades y papeles sociales que debe desempeñar, está influido por una serie de factores de índole biológicos, psicológicos, intelectuales y socioculturales que deben hacerse presentes en respuestas a las demandas de sus necesidades.

La familia es la principal institución que influye en este proceso, debido a que:

-El hombre nace en ella y en ella obtiene la primera, la más íntima relación de su vida, la más determinante del sentido que confiere luego a su identidad y a su existencia, porque en el marco estructural y funcional de su familia, es donde el individuo encuentra dadas y ancladas las realidades que constituyen el núcleo original de su personalidad.

-Corresponde pues primariamente a la familia y dentro de ella de modo especialísimo a los padres, la responsabilidad de ofrecer al hijo, fundamentalmente en las etapas formativas un clima de relaciones interpersonales positivas y estables, que le aseguren la experiencia de sentirse en un mundo acogedor, en un mundo abierto, físico y humano, que lo invita a que lo explore sin miedo ni fracaso.

-Los padres de familia se encuentran pues enfrentados a una responsabilidad única, ineludible y difícilmente reemplazable y la inmensa mayoría de ellos no tienen acceso a los conocimientos inherentes al desarrollo, que les proporcionen los elementos necesarios para comprender los fenómenos propios del crecimiento de sus hijos, la verdadera trascendencia de la relación formadora y las opciones para efectuar cambios o mejoras en el difícil desempeño del papel de padres y de pareja.

3. MARCO FILOSÓFICO

La institución dedica todo su potencial humano y financiero al área de la educación familiar preventiva, posibilitando a la pareja, a los padres y madres de familia, a las personas solteras y a los educadores el conocimiento científico necesario para un adecuado desempeño en el rol de pareja y formadores de los hijos.

Se trata de dar una opción y respuesta a la familia para que logre desarrollar, fortalecer, reestructurar y propiciar en las relaciones familiares cambios necesarios para crear un clima de relación estable, y una conciencia de permanencia que ofrezca a la pareja y a los hijos la posibilidad de desarrollar una personalidad sana, capaz de interactuar y afrontar diferentes situaciones de la convivencia familiar y social.

La educación familiar preventiva es una estrategia acertada para permitir a las personas y a las familias realizar cambios de actitud y de comportamiento, y de esta forma lograr una mejor calidad de vida. La investigación y evaluación permanente de las acciones y los testimonios de los participantes han confirmado la validez de la estrategia. La Fundación ha realizado 10 investigaciones evaluativas de su modelo de trabajo, cuyos resultados aparecen publicados en: Cómo trabajar con padres y madres de familia. Un modelo de acción familiar preventiva. F.B.H. Medellín. 1994.

4. PRINCIPIOS PARA LA ACCIÓN.

4.1 De la Relación Profesional.

El principio fundamental, del cual emanan los demás, es el RESPETO POR LA DIGNIDAD DE LOS PARTICIPANTES, sean ellos padres de familia, personas solteras o educadores. Esto significa:

Creer en los participantes, en sus capacidades y posibilidades para aprender, reflexionar y llegar a conclusiones propias, que los lleven a efectuar cambios en su vida de interrelación familiar -los padres de familia y los solteros-, y en su vida profesional, -los educadores- en lo atinente a la relación educar padres de familia.

Aceptar a los participantes como son, a pesar de sus defectos, limitaciones o conflictos en su vida familiar o profesional y escuchar sus opiniones, dudas o reclamos, en forma positiva.

Respetar las ideas de los participantes. Esto implica enseñar con convicción, pero no imponer ideas a los demás.

Ante los conflictos o situaciones que expresen los participantes, la actitud del profesional debe ser no juzgadora. Limitará por lo tanto su intervención a dar elementos que ayuden a las personas a llegar a sus propias conclusiones.

Delimitación de la relación profesional, en el tiempo. Esta durará mientras transcurre el curso que se dicta.

4.2 De los conocimientos y su enseñanza.

Partimos del presupuesto que las ciencias sociales y de la salud, están en proceso de desarrollo. No hay pues verdades absolutas. Por lo tanto se transmitirán los conocimientos científicamente comprobados, sin dogmatismo pero con convicción y sustentándolos científicamente.

Para ser buen padre o buena madre no solo se requiere de un proceso biológico e instintivo. Los conocimientos que nos dan a comprender el desarrollo, son trascendentales en el desempeño como padre de familia.

Aceptamos que:

El comportamiento humano es la suma de factores los cuales al interrelacionarse producen diferentes efectos. Por lo tanto no hay causas únicas generales que expliquen el comportamientos particular de cada cual.

El proceso básico de desarrollo de los seres humanos es el mismo, pero se ve influido por el medio sociocultural.

Evidenciamos que no siempre es posible a los participantes explicarse las causas de un determinado comportamiento, dado el hecho de que muchas motivaciones son inconscientes.

Nuestro trabajo es a nivel preventivo. No podemos interpretar comportamientos ni aconsejar. Solamente damos elementos para el análisis, a la luz de los conocimientos científicos.

Trabajamos con personas “normales”. Los casos terapéuticos no son objeto de nuestras acciones.

El trabajo con solteros sólo se debe realizar cuando ellos, no por su edad sino por la madurez emocional, pueden involucrarse en el fenómeno de la relación padres-hijos.

La esencia del objetivo de trabajo de la Fundación es propiciar cambios o mejoras en las relaciones familiares.

Los conocimientos relativos al desarrollo del ser humano y al ciclo vital de la familia son el elemento básico utilizado para propiciar el cambio, pero este no es dirigido. Se espera que cada participante efectúe los que considere convenientes, después de analizar y reflexionar a la luz de la teoría, sobre su desempeño de padre.

Proponemos el conocimiento, como el elemento para el cambio, pero aceptamos que no todas las personas puedan cambiar con base en este presupuesto.

Para que el cambio pueda darse es elemento esencial de nuestro trabajo el que los participantes puedan expresar y analizar sus vivencias, sentimientos o situaciones familiares, para confrontarlas con los conocimientos impartidos.

La transmisión de conocimientos debe basarse en la libre discusión e intercambio, en medio de un clima de confianza y respeto mutuo. Por lo tanto dicha transmisión debe hacerse en forma horizontal, profesional-participante, y no en forma vertical, de un profesional que posee la verdad a un grupo de personas que todo lo ignora. Todo lo que signifique: molestar, agredir o subvalorar a los participantes, crea defensa en ellos y bloquea la integración de conocimientos.

El profesional puede utilizar en su trabajo con grupos, las técnicas de grupo que encuentre apropiadas al conocimiento que enseña y a la dinámica propia del grupo, siempre que dichas técnicas sean las utilizadas en educación. No se hará uso de las propias del trabajo a nivel terapéutico, como el psicodrama.

Se enseñará los conocimientos con la profundidad y el lenguaje previsto en los manuales que edita la Fundación.

El profesional no debe dejarse angustiar por las demandas de los participantes en busca de soluciones o consejos a sus problemas. Debe por lo tanto seguir siempre la línea de analizar comportamientos a la luz de los conocimientos científicos. Si ignora la respuesta a una pregunta, la actitud debe ser la de aceptar el hecho, consultar y luego dar la respuesta acertada.

5. CÓMO SURGIÓ LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

Ante la alta incidencia en nuestro medio de personas que no logran desempeñarse como de ellas se espera en el medio familiar y social, convirtiéndose en un obstáculo para el logro de los fines de la comunidad, la Fundación para el Bienestar Humano se preocupó por encontrar salidas creativas y preventivas para contribuir a la solución del problema. En 1973, la institución decidió dedicar todo su potencial humano y económico a un programa que apuntará a prevenir en la familia, los conflictos padres-hijos, por ser esos conflictos una de las causas fundamentales del inadecuado desempeño social de las personas.

Esta decisión tuvo una clara sustentación teórica, científica y filosófica, en la razón de ser de la vida familiar y de la interrelación padres e hijos y en el papel que ambas juegan en el desarrollo de la personalidad de los seres humanos.

La Fundación para el Bienestar Humano, reflexionando acerca de la manera de dar forma a un programa de Prevención Primaria de los conflictos relacionales que se generan en la familia entre padres – hijos, llegó a establecer la siguiente hipótesis de trabajo:

Adquirir conocimientos es uno de los elementos que genera cambios de comportamiento en las personas. Por lo tanto si se da acceso a los padres y madres de familia a los conocimientos relativos al desarrollo de la personalidad del ser humano, se les dará oportunidad para que hagan cambios o mejoras en su desempeño como formadores de los hijos.

PROCESO MEDIANTE EL CUAL LA HIPÓTESIS SE CONVIRTIÓ EN EL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA.

Basados en la hipótesis ya mencionada, empezó a surgir el diseño del programa el cual previó:

La población a la cual iría dirigido. Padres y madres de familia y solteros mayores de 18 años. Las formas establecidas para que la población tuviera acceso al programa fueron 2: o por motivación directa de la Fundación en las comunidades; ó por solicitud de personas, instituciones u organizaciones públicas o privadas.

Objetivo del programa. Que los participantes obtengan: los conocimientos relativos al proceso de desarrollo de la personalidad del ser humano a través del ciclo vital; las razones de los comportamientos de niños, adolescentes y adultos, y las implicaciones de los progenitores en la formación de los hijos, para que efectúen cambios o mejoras en su actual o futuro desempeño como padres de familia.

Conocimientos a compartir con los participantes.

- Los relativos a las etapas del desarrollo de ser humano a través del ciclo vital – infancia, edad escolar, adolescencia, edad adulta, madurez y vejez – basados en la teoría freudiana al respeto.

- Los relacionados con el desarrollo intelectual de la persona durante el ciclo vital según el pensamiento de Jean Piaget.

- Los referentes aspectos del desarrollo biológico – herencia, órganos de la reproducción, embarazo, parto, y lo propio del desarrollo adolescente.

- Lo concerniente a la influencia del medio ambiente en el proceso de desarrollo humano, según Natha Ackerman, Erick Erickson, Paul Horton y Chester Hunt y Francis Merril.

Se previó que los anteriores conocimientos se tomarían en la medida en que atañen a la vida familiar y con la profundidad requerida para que propiciaran una buena relación padres – hijos.

Establecer entonces cuáles de esos conocimientos y en qué medidas se utilizarían, presupuso elaborar unos contenidos tentativos y confrontarlos con las inquietudes, intereses y necesidades de los padres. Este proceso no termina, se da permanentemente.

Los medios.-

El programa está diseñado como educación no formal, por lo tanto no se requiere un requisito previo en educación para participar en él.

Los conocimientos se estructuraron a manera de curso o taller, el cual fue elaborado para diferentes medios de acuerdo con las necesidades de los usuarios y las posibilidades de la Fundación.

El programa Formación para la Vida en Familia se inició en 1974 en Medellín y Valle de Aburrá. Se trabajó en forma presencial – con grupos - Para 1978 se estableció un nuevo medio para llegar a la población, el radio, y en 1979 se implementó la distancia – por correspondencia -.

En el año de 1980 se empezó a editar el periódico Generación, tabloide de 4 páginas el cual se edita 4 veces al año y se envía a quienes han participado en programas de Formación para la vida en Familia. Tiene como fin reforzar los conocimientos y la motivación al cambio de los participantes en el programa.

Diseño de los medios.

Para el trabajo presencial – con grupos –

El Curso - taller presencial de Formación para la Vida en Familia tiene una duración de cuarenta horas y opera con la siguiente metodología:

Al iniciar cada tema, los participantes analizan los objetivos educativos. Al finalizar, responden un test para medir su aprendizaje.

Técnicas de grupo: Las más empleadas son la charla, el Phillips 66, rumor, cuchicheo y sociodrama.

Recursos didácticos: Carteleras para los aspectos biológicos e intelectuales; franelógrafo para los aspectos psicológicos; audiovisuales como resúmenes finales de los desarrollos biológicos y psicológicos; audio; estudio de casos y autoformación.

Evaluación final del taller elaborada por los participantes.

Tanto los objetivos como los resúmenes y los recursos didácticos han sido diseñados y elaborados por la Fundación, en respuesta a las necesidades de aprendizaje de los participantes en el programa.

Para trabajo a distancia – correspondencia –

Se ha elaborado con base en veintinueve lecciones contenidas en 8 paquetes. La metodología de las lecciones está desarrollada con base en el método Sucre, así:

Nombre y objetivos del tema a tratar.

Primera lectura, de motivación o ambientación al tema.

Cuatro o cinco lecturas de contenidos. Cada lectura lleva incluída una serie de ejercicios para que quien estudie, responda preguntas, haga comparaciones, resúmenes, y establezca similitudes o diferencias con su propia experiencia y conocimientos.

Espacio con sugerencias, que motiva a la persona a reflexionar sobre lo aprendido y a sacar sus propias conclusiones.

Test final y un espacio para que la persona anote sus dudas e inquietudes. El test y las consultas son remitidas a la Fundación, en donde se procesan y se devuelven al participante con las debidas anotaciones.

Evaluación final del taller elaborado por los participantes.

Pasos del trabajo a distancia. Lo más común en la utilización de este medio ha sido el establecer en un barrio, municipio o institución, un número determinado de participantes, a cargo de un responsable. Las funciones de éste son:

Motivar a un grupo de participantes.

Ser el intermediario entre la Fundación para el Bienestar Humano y el grupo.

Recibir el material de lecciones que envía la Fundación para el Bienestar humano y entregarlo a los participantes.

Recibir del grupo, los test correspondientes a cada lección y remitirlos a la Fundación para el bienestar Humano.

Sostener la motivación del grupo y estar atento a las situaciones que surjan y que deterioren la realización del programa.

Para la Radio.

La serie radial Vivamos en Familia, consta de veintinueve programas de media hora cada uno. Su metodología comprende:

Promoción. Con quince días de anticipación a la iniciación de la transmisión de la serie se pasan por la emisora diez cuñas o promociones diarias alusivas a los temas y su importancia, días y horas en que se transmitirá.

El primer programa es de ambientación y explicación sobre la serie, los veintiocho restantes se transmiten diariamente de lunes a sábado o como sea conveniente a los radioescuchas.

Los libretos de cada programa están elaborados con la siguiente metodología, saludo e instrucciones preliminares, objetivo del tema a tratar, motivación del tema, conocimientos relativos a la primera parte del programa, resumen parcial; intermedio musical, conocimientos relativos a la segunda parte del programa; resumen parcial; resumen general del tema; espacio musical para que el radioescucha reflexione y elabore sus propias conclusiones.

La enseñanza de los conocimientos incluye técnicas para que el radioescucha trabaje el tema, y así, responda a preguntas, hace comparaciones, resúmenes, establece similitudes o diferencias con su propia experiencia y conocimientos. Estos espacios son musicalizados. La serie está grabada a dos voces.

Los cuadernillos: Cada tema va acompañado de un cuadernillo el cual puede adquirir el radioescucha en la emisora, Contiene los veintiocho temas en que está dividida la serie, El tratamiento que se da a cada tema es el siguiente:

Los objetivos del tema; espacio para trabajar dos de los ejercicios; los resúmenes y un espacio para conclusiones. Llevan ilustraciones.

Campaña Radial Vivamos en Familia

Es una campaña educativa preventiva dirigida a padres, madres y personas solteras; su objetivo es similar a la de los talleres de formación para la vida en familia: La campaña consta de ocho subcampañas. Cada subcampaña incluye tres mensajes de 20 segundos cada uno, los cuales transmitidos, gratuitamente, nueve veces al día por las emisoras vinculadas a la campaña.

COBERTURA GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL DEL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA: 1975 – 2000

Municipios atendidos: 478

Departamentos atendidos: 32

Formación Vida en Familia

Cursos realizados: 2.498

Número de participantes: 52.799

Cursos presenciales realizados: 1.363

Número de participantes: 34.555

Cursos a distancia realizados: 753

Número de participantes 16.740

Serie Radial Vivamos en Familia

Transmisiones realizadas: 433

Número de cuadernillos entregados: 15.101

Campaña Radial Formación para la Vida en Familia

Campañas transmitidas: 1.214

Emisoras que han transmitido la campaña: 473

8. COMPROBACIÓN DE LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

La hipótesis planteada para este modelo partía de adquirir conocimientos para efectuar cambios de actitud y comportamiento. Comprobarla presuponía hacer cuatro estudios con los participantes en el programa Formación para la Vida en Familia, así:

Integración del conocimiento al recibir cada uno de los temas del taller Formación para la Vida en Familia.

Permanencia en el tiempo de los conocimientos adquiridos en el taller Formación para la Vida en Familia.

Cambios de actitud y de comportamiento efectuados por los padres de familia participantes en el programa Formación para la Vida en Familia en el desempeño de su papel como formadores de los hijos, al finalizar el taller.

Permanencia en el tiempo de los cambios de comportamiento en el desempeño del papel de formadores de los hijos realizados por quienes participan en el programa Formación para la Vida en Familia.

Este proceso investigativo se realizó en la forma que a continuación se describe.

Integración de conocimientos al recibir cada uno de los temas del programa Formación para la Vida en Familia.

Este estudio se realiza permanentemente en la Fundación en cada uno de los talleres, con el total de la población participante.

Para medir el aprendizaje se tiene elaborado: para presenciales 6 test con 6 ú 8 preguntas cada uno; para distancia 25 test con el mismo número de preguntas. El proceso a seguir en ambos casos es corregir las preguntas bajo estos parámetros:

Acertada – respuestas sin errores.

Incompleta – respuestas acertada pero que omiten conceptos.

Confusa – respuestas con aciertos y errores a la vez.

Erradas – respuestas solamente con errores

Sin respuesta – omisión de la misma.

Durante todos estos años no se ha encontrado diferencia en el aprendizaje ni por área geográfica, ni en talleres presenciales o a distancia, ni en el tiempo o sea de unos años a otros.

La tabulación global de los tres primeros años de medición de integración de los conocimientos arrojó el siguiente resultado:

Respuestas acertadas 89%; incompletas 5%; confusas 2%; erradas 3%; sin respuesta 1%.

Sobre el aprendizaje por radio también se ha hecho evaluación. Se realizó con 72 personas en Amalfi y Concordia en Antioquia y San Vicente de Chucurí en Santander en el año de 1981. El resultado fue:

Respuestas acertadas 58%; incompletas 14%; confusas 4%; erradas 17%; sin respuesta 7%.

Este primer estudio arrojó pues un resultado muy satisfactorio en relación con su propósito.

Permanencia en el tiempo de los conocimientos adquiridos en el taller Formación para la Vida en Familia.

Dos o tres años después de haber recibido el taller presencial, se realizó con los participantes el presente estudio. Se tomaron para él los participantes en talleres presenciales en los años comprendidos entre 1975 y 1978. De un total de 1949 participantes se tomó una muestra del 23% en los municipios de Caldas, Marinilla y Medellín, en comunidades de estratos medio – medio, bajo.

Al tabular la información por municipios y barrios, ésta no arrojó diferencias significativas por área geográfica o estrato, por lo tanto los resultados globales obtenidos fueron: respuestas acertadas 68.50%; incompletas 7.75%; confusas 4.75%; erradas 11%: sin respuesta 8%.

Lo anterior indica que la permanencia del conocimiento entre quienes recibieron los talleres de Formación para la Vida en Familia, es muy satisfactoria. Este hecho indicó a la Fundación el tercer paso a seguir en la comprobación de la hipótesis de trabajo.

Cambios de comportamiento efectuados por los padres de familia participantes en el programa Formación para la Vida en Familia, en el desempeño de su papel como formadores de los hijos, al finalizar el taller.

Transcurrieron varios años entre la realización del estudio anterior y éste, debido a consideraciones específicas sobre las técnicas de investigación y su validez.

Ya en 1988 y 1989, la Fundación decidió emprender el estudio mencionado. La muestra estuvo conformada por el 55% de los 2.437 padres y madres participantes en los talleres presenciales y a distancia.

Los participantes residían en 23 municipios del departamento de Antioquia. Al tabular la información recolectada no se encontraron diferencias significativas por municipio. Las cifras globales arrojadas fueron: sí hicieron cambios 98%; no hicieron cambios el 2%; el total de cambios fue 2.848 y el promedio de cambios por persona 2.95%.

La relación con el tipo de cambios realizado por las personas, encontramos que éstos se efectuaron en relación con treinta asuntos básicos en el desarrollo el ser humano a través del ciclo vital. Las cifras más altas de cambios se encuentran en los mayores logros que se esperan del programa Formación para la Vida en Familia. Los cambios anotados derriban patrones y creencias muy arraigadas en la población. Anotamos a continuación los más sobresalientes, en su orden y en relación con el número de cambios, no del de personas.

Comprender más a los hijos y darles más confianza: 40.02%; castigar sin violencia o con menos violencia 34.17%; ser más cariñoso con los hijos, quererlos más 30.93%; tratar mejor a los hijos, no ser tan ofuscado, rígido y mal genio con ellos 30.30%; comprender más al adolescente, interesarse en su vida, darle cariño, dialogar con él 27.48%; aceptar las manifestaciones de la curiosidad sexual en los niños y dar educación sexual 21.63%; comprender más a la pareja, dialogar y relacionarse mejor con ella 16.20%; dialogar con los hijos y escucharlos, comunicarse mejor 13.79%; expresar amor al recién nacido 8.78%.

Poseedora la Fundación de esta información, quedaba dentro del proceso de confirmación de la hipótesis de trabajo conocer si los cambios de comportamiento permanecían o no en el tiempo, en quienes lo realizaron.

Permanencia de los cambios de comportamiento en el desempeño del papel de formadores de los hijos, realizados por quienes participan en el programa Formación para la Vida en Familia.

En el año de 1991 se definió realizar esta última investigación con los mismos participantes en el estudio que le antecedió. Se trabajó con el 35.11% de las 957 personas que realizaron cambios. Sus respuestas en relación con la permanencia en ellos, del cambio, se puede sintetizar así:

En el 76.4% de los entrevistados los cambios permanecen; sólo permanecieron en parte, en el 17.9% y no permanecen, o sea que se perdieron, en el 5.7%.

Al indagar si las personas hicieron o no nuevos cambios, el 44.8% respondió afirmativamente. Es interesante observar cuales fueron esos nuevos cambios; veamos los más sobresalientes:

Dialogar con los hijos, escucharlos y comunicarse menor 20.9%; comprender más a los hijos y darles más confianza 17.7%; comprender más a la pareja, dialogar y relacionarse mejor con ella 13.3%; tratar mejor a los hijos, no ser tan ofuscado, tan mal genio y tan rígido con ellos 12.2%; castigar sin violencia o con menos violencia 11%.

Finalizado el análisis de los cuatro estudios realizados con un alto porcentaje de la población participante en el programa Formación para la Vida en Familia a fin de comprobar la hipótesis de trabajo de la Fundación para el Bienestar Humano en ese programa, se pudo llegar a la siguiente conclusión:

Efectos que tiene en relaciones familiares y el desarrollo de los hijos, el nuevo repertorio actitudinal y comportamental adquirido por los padres de familia con el programa Formación para la Vida en Familia (Vivamos en Familia).

Luego de comprobada, con las investigaciones precedentes, la hipótesis de trabajo y más específicamente, la efectividad de cada paso del proceso secuencial de aprendizaje con el que se garantiza una estabilidad comportamental en los padres debido a los conocimientos (información) y las reflexiones (procesamiento) facilitadas por el programa. La Fundación para el Bienestar Humano quiso indagar sobre las características de los efectos que tenía en las relaciones familiares, y en el desarrollo de los hijos, el nuevo repertorio actitudinal y comportamental de las personas que realizan el curso.

Para ello fue necesario pensar en una investigación cuya población objeto de estudio directo no fueron las personas que habían recibido el programa (tratamiento), sino quienes sin haberlo realizado reciben las influencias de éste o sea los hijos.

Fue así como en 1995 – 96 con el estudio denominado “La relación padres – hijos. Fundamento de la convivencia social” el grupo de padres pasó a ser instrumental y los hijos el grupo de estudio, (no como grupo control) ya que es el grupo que recibe la influencia de la intervención o del programa.

El estudio se realizó con 38 niños entre 8 y 12 (ambos sexos) años, 43 jóvenes (ambos sexos) entre 12 y 18 años y los respectivos padres, (69) que habían realizado el curso – taller Vivamos en Familia entre 1992 y 1993.

El estudio concluyó que los nuevos estilos comportamentales de los padres tienen un efecto positivo en las relaciones familiares y en el desarrollo armónico de los hijos, los cuales reconocieron un incremento en los factores de protección y disminución de los factores de riesgo y atribuyeron el hecho a lo adecuado de los comportamientos de los padres sobre todo en la expresión afectiva, donde en un 95.06% de los casos los hijos describen comportamientos que denotan una expresión afectiva adecuada hacia ellos. En el ejercicio de la autoridad de forma que promueva la autonomía y la responsabilidad, la adecuación en el comportamiento de los padres se dio en un 80.24% y en la comunicación verbal abierta en un 74.07% Estos hechos permiten catalogar a los padres como figuras identificatorias positivas ante sus hijos.

CONCLUSIONES

Alcances y límites de la educación familiar preventiva.

El posibilitar el acceso al conocimiento científico sobre temas relativos al ciclo vital humano si posibilita cambios positivos de actitud y de comportamiento en las personas.

El conocimiento científico debe darse en forma pedagógica y adaptarse al lenguaje y al contexto socioeconómico, cultural y educativo de los participantes.

El taller educativo – reflexivo propicia el encuentro del conocimiento científico con el saber personal y grupal de los participantes.

El conocimiento entendido como mera información no genera por sí solo cambios positivos de actitud y de comportamiento en las personas. Para que esto suceda es fundamental que el conocimiento sensibilice la conciencia y afecte la percepción, la reflexión y la experiencia vivida de las personas.

Las condiciones de vida de las personas como: pobreza, marginalidad, intenso conflicto psicosocial, analfabetismo, carencias afectivas y materiales, entre otros, son factores objetivos que limitan el alcance de la educación familiar preventiva. La intervención sobre estas poblaciones demanda otros enfoques y estrategias.

El conocimiento debe ser comprensivo, integrado y permanecer como pauta de orientación; solo así es posible el cambio de actitud y comportamiento.

La utilización adecuada de técnicas y metodología de trabajo grupal facilitan los procesos de enseñanza – aprendizaje. Su empleo inadecuado limita los resultados esperados en los programas de educación familiar preventiva. Las metodologías no son un fin en sí mismo, son herramientas de trabajo y siempre deben de estar al servicio del conocimiento, la reflexión y la participación.

Los cambios positivos de la actitud y de comportamiento son el resultado de un proceso secuencial, intensivo e integral. Eventos puntuales como conferencias magistrales o mensajes masivos de corta duración no logran impactar en forma significativa.

Los programas y las acciones de educación familiar preventiva deben tener un carácter sistémico y de integralidad que involucre, en lo posible, a todos los miembros de una familia, aun cuando por motivos de método o de edad, género, generación y ocupación logística, se intervenga por separado en cada subsistema familiar, es esencial no perder de vista la unidad y el fortalecimiento de las relaciones intrafamiliares.

Si bien la sociedad colombiana reconoce y acepta las nuevas tipologías familiares aun el estado del conocimiento acerca de la estructura y funcionalidad de esta realidad es precario e insuficiente. Esta carencia investigativa limita el diseño, contextualización y ejecución de programas específicos de promoción y prevención a estas nuevas familias.

La Fundación a podido constatar la validez de los niveles y ciclos de cambio propuestos por Hersy y K.H Blanchard; Management Of Organisational Behavior, en cuanto a que hay una relación directamente proporcional entre el tiempo requerido y el grado de dificultad para el logro de los diversos niveles de cambio.

Si bien los testimonios son importantes y deben ser valorados y aceptados como prueba del cambio, en la medida de lo posible deben, además, ser confrontados con las personas que conviven con el participante.