Saturday, March 24, 2018

El contexto sociopolítico de la Primera Infancia y las familias en la ciudad de Medellín

EL CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO  DE LA PRIMERA INFANCIA Y LAS FAMILIAS  EN LA CIUDAD DE MEDELLÍN

  Por
Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo
Especialista y Magíster en Ciencias Sociales
Magíster en Ciencias de la Educación
@luisjuliansalasr

Medellín - Colombia
  

Ubicación y perfil demográfico


La ciudad de Medellín se encuentra situada en el Valle de Aburrá de la cordillera central de Colombia, en el departamento de Antioquia de la cuál es su capital. Su población estimada para 2017 es de 2.508.452 habitantes, 47% hombres y 53% mujeres, localizados en su mayoría en la zona urbana la cual constituye el 25% del total del territorio municipal, siendo la densidad poblacional de 5.850 habitantes por kilómetro cuadrados. En la zona rural hay 130.031 habitantes. El Valle de Aburrá lo conforman 10 municipios donde viven 6.300.000 personas los cuales representan el 57.11% de la población total del departamento.

La estructura poblacional por rangos de edades, estimada para el 2020, es la siguiente:

RANGOS DE EDAD (años)
 POBLACIÓN
PORCENTAJE
0 A 5
224.618
7.66
6 A 14
446.878
15.20
15 A 49
1.471.389
50.07
50 A 64
525.789
17.89
65 Y MÁS
269.409
9.18
TOTAL
2.938.083
100

Fuente: Medellín y su población. Documento técnico de soporte POT. Municipio de Medellín. Pág.: 83

De acuerdo con la tendencia demográfica de las últimas décadas la población menor de 5 años registra un descenso del 9.17%,  de 1993, a 7.66%. Para la población de 6 a 14 años se presenta un aumento de 94.454 personas desde 1993. La población de 15 a 49 años, denominada población económicamente activa PEA,  también se incrementa en el mismo período mencionado pues aumenta en 98.675 personas. El grupo etarios de 50 a 64 años es el que registra un mayor aumento al pasar de 174.996 personas en 1993 a 525.789 en el 2020, en términos porcentuales pasó del 9.54% al 17.18% en el 2020. Y en lo que respecta a la población mayor de 65 y más años ésta también registra  un crecimiento importante al pasar de 94.651 personas en 1993 a 269.409, o sea un incremento de 174.758, que en términos porcentuales pasa del 5.16% al 9.18%. (Fuente: Medellín y su población. Documento técnico de soporte POT. Municipio de Medellín. Págs.: 86-87).

PROYECCIÓN DE LA PIRÁMIDE POBLACIONAL DE MEDELLÍN 2020



La gráfica de la pirámide poblacional de Medellín nos muestra los resultados del proceso de transición demográfica al pasar de altas tasas de natalidad y mortalidad infantil a un estado de bajas tasas de natalidad y mortalidad infantil, aumento de la esperanza de vida, con un crecimiento vegetativo y gradual envejecimiento de la población. Los cambios demográficos en la pirámide poblacional son el reflejo de las transformaciones socioeconómicas y del mejoramiento de las condiciones y acceso a la salud de las personas. La importancia de estudiar y hacer seguimiento a la pirámide poblacional de una sociedad  es que posibilita reformular las políticas públicas, los programas, la inversión, la  atención y cuidado de los distintos grupos etarios, que poseen una misma edad cronológica por ser coetáneos,  de acuerdo con la edad y la pertenencia a una etapa específica del curso de vida humano desde el nacimiento hasta la vejez. Con respecto a la población de Medellín es claro el descenso de niños y niñas en primera infancia y el aumento de la población mayor de 50 años.

Estado de la Primera Infancia en Medellín de acuerdo con el Programa Buen Comienzo

Es ya una realidad aceptada el acervo del conocimiento científico acerca de la trascendencia de brindar oportunidades y condiciones adecuadas para el desarrollo integral de la primera infancia, incluyendo la gestación, por cuanto en ella se dan las bases de la personalidad, de la inteligencia, del cuerpo y de, de la sociabilidad que determinaran, en gran medida, en el curso posterior de vida... Eso ya no se pone en duda. 
 
Fue durante la administraciones de los alcalde Sergio Fajardo, 2004 – 2007, y de Alonso Salazar, 2008-2011, que Medellín adoptó una Política de Atención integral a la Primera Infancia denominada Buen Comienzo que se plasma en el Acuerdo 58 de 2011 del  Concejo Municipal. Es de anotar que el programa Buen Comienzo fue la inspiración de la Política Pública Nacional de la Primera Infancia de Cero a Siempre que se concretó en la Ley 1804 de 2016.
  
En el 2015 se modifica el Acuerdo inicial tanto de la Política Pública de Primera Infancia  y el Programa de Buen Comienzo en el sentido que… el trabajo articulado, interinstitucional e intersectorial, que mediante una atención integral, promueve acciones intencionadas a asegurar que en cada uno de los entornos en los que transcurre la vida de los niños y las niñas de primera infancia, de acuerdo con su edad, contexto y condición, existan las condiciones humanas, sociales, afectivas y materiales para garantizar con amor con amor la protección, promoción y potenciación de su desarrollo, donde intervienen, entre otros actores estratégicos, la familia y los agentes educativos”.  

La Secretarías de Educación, de Salud y  de Inclusión Social, Familia y de Derechos Humanos son las dependencias municipales encargadas de la operación del Programa Buen Comienzo.

Según cifras oficiales la cobertura del Programa pasó de 31.981 niños y niñas en el año 2009 a 71.228 en el 2016 sin haber podido atender el 100% de la población  de Primera Infancia vulnerable  de la ciudad.  Otros agentes como el ICBF, instituciones educativas y ONG  atienten tanto a población infantil vulnerable y no vulnerable. No se dispone de un registro único y actualizado del total de la población de Primera Infancia atendida y no atendida: … lo que si puede afirmar es que en el 2016 se puede hablar de una cifra de 115.709 niños y niñas atendidos, de un universo de 175.897. El mayor pico de atención fue en el años 2011 que reportó 91.543 niños y niñas.  (¿Cómo va la Primera Infancia en Medellín?  (www.medellincomovamos.org/Pág:27).

Las modalidades de atención de Buen Comienzo son: institucional 8 horas, jardines  infantiles, centros infantiles, ludotecas, entorno familiar, entorno itinerante y madres gestantes y lactantes. El programa reconoce barreras de privación acceso que dificultan e impiden su vinculación efectiva como la situación de salud, nutrición y cuidado, que para el año 2016 fue estimado en 15.8%. El 58.6% de la población menor de seis años de la ciudad está registrada en el Sisben. El reto del Programa, desde su inicio, ha sido siempre mantener la continuidad y permanencia de los niños y niñas independiente de la modalidad de contratación con los distintos agentes operadores. (www.medellincomovamos.org/Págs: 39 y 40).

Los niños y niñas del Programa son atendidos en 244 sedes localizadas en cada una de las 6 zonas y  16 comunas de la división administrativa del municipio que incluye además los 5 corregimientos. El presupuesto de la Unidad de Niñez, de la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos en el 2018 es de $40.700 mil millones.

Si bien se reconocen las fortalezas y beneficios, Buen Comienzo no ha sido exento de críticas y debates  de control político que le señalan aspectos como: ausencia de un proceso de seguimiento, hallazgos que requieren intervención jurídica, disminución de cobertura, hacinamiento y problemas de transición de los niños y niñas hacia la educación regular…no hay líneas desde donde partir, no se tiene información de que pasó con los niños que salieron del programa, no sabemos si continuaron su escolaridad, cuál  fue su avance y su desarrollo cognitivo…fallas en la supervisión de los operadores y no se atiende a todos los menores de 5 años que pertenecen al Sisbén. (Buen Comienzo necesita sistema de medición de impacto. www.elmundo.com/noticias/población. “Buen Comienzo necesita sistema de medición”, 2016).

En el cuatrienio 2012-2015 se invirtieron en el desarrollo del Programa $600.000 millones
.   
La Política Pública de Familia: sus objetivos y programas

Medellín es reconocida por el liderazgo, el trabajo en alianza y la trayectoria de programas y proyectos dirigidos al fortalecimiento, apoyo y acompañamiento a las familias.
 
Desde 1992, un año después de expedida la Constitución Política de Colombia, el municipio de Medellín convocó a las organizaciones de familia de la sociedad civil de la ciudad para formular la Política Pública de Familia de la ciudad. Acciones  que se concretaron en la expedición de dos Acuerdos del Concejo, en 1993, el Acuerdo #47 por medio del cual se creó la Oficina de Coordinación para el Bienestar de La Familia en la Secretaría de Bienestar Social y el # 57 La expedición del acuerdo 59 de 1993 por medio del cual se estableció el Plan Integral de atención a la Familia –PIAF- como el conjunto de políticas, estrategias, programas, proyectos y acciones encaminados al mejoramiento de la calidad de vida familiar, tendientes a estimular espacios de participación familiar que movilicen voluntades en bien de un adecuado clima de cotidianidad en el vecindario y en la comunidad, con énfasis en los conceptos de seguridad integral, solidaridad y participación en armonía con los enunciados del Plan de Desarrollo de Medellín.

En  cumplimiento  de la Ley 1361 de 2009, de Protección Integral a la Familia, el Concejo de la ciudad, con el concurso de la administración y organizaciones de la sociedad civil, expidió el Acuerdo 54 sobre la política para la promoción, prevención, atención, protección y restablecimiento de derechos para las familias de Medellín, el cual se plasmó en el  Plan Estratégico para la Familia 2014 – 2022, cuyo objetivo general es: promover en las familias de Medellín el desarrollo de las capacidades de agencia auto sostenible, de agencia formadora de ser y de vínculos y de condiciones para actuar como actor político, garantizando con enfoque diferencial y potenciando su auto reconocimiento, su autogestión y su proactividad en entornos democráticos, sociales, culturales, económicos y jurídicos, con capitales adquiridos y reconocidos de una ciudad innovadora, progresista y de cultura global.

La Unidad de Familia, adscrita a la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos. Es la encargada de ejecutar tanto la política pública como el plan estratégico. La Unidad de Familia trabaja con más de 600 personas en nueve Centros Integrales para la Familia donde se brinda acompañamiento para las familias de los diversos grupos poblacionales,  acompañamiento familiar en el marco de la superación de la pobreza extrema, dinamización de redes de apoyo social, atención psicosocial (individual, familiar y grupal) y acompañamiento comunitario y laboral para las familias. La unidad de Familia tiene la responsabilidad de ejecutar los Acuerdos del Concejo frente a la realización de los Foros Anuales de Familia y de los Congresos Internacionales de Familia, cada 4 años. El presupuesto de esta Secretaría, en el 2018, es de $275.315 mil millones.

Otros indicadores de contexto

El 93.6% de los neonatos tuvo 4 controles prenatales antes del parto. El 99.8% de las madres gestantes tuvieron atención institucional antes del parto  ( igual porcentaje registran las ciudades de Bogotá y Cali). El 10,2% de los neonatos tienen bajo peso al nacer. La prevalencia de desnutrición crónica (peso/talla) es del 7.1%, mientras que la prevalencia de desnutrición aguda,  muy bajo peso, muy baja talla, es dl 2.8%.(www.medellincomovamos.org/ Informe de Calidad de Vida 2016. Págs: 57 y 58).

La población pobre y en miseria por Necesidades B insatisfechas (NBI) es del 13.47% 2.65% respectivamente. La pobreza monetaria es del 14.5%, con una reducción de 20 puntos desde el 2002. En cuanto a la distribución del ingreso el 0.489 de coeficiente de Gini evidencia, aún, una alta desigualdad y concentración. Las coberturas de los servicios públicos es cercana al 100% de las viviendas. La tasa de desempleo, en el 2015, se sitúa en el 9.2% que si bien ha disminuido en los últimos años  sigue siendo superior al promedio nacional. (Perfil socioeconómico de Medellín y el Valle de Aburrá. (www.camaramedellín.com.co).

En cuanto a la estratificación socioeconómica de Medellín los estratos 1, 2 y 3 representan el 70% del total de viviendas, quienes son beneficiarios de subsidios en los servicios públicos y de trato preferencial en las instituciones educativas, tanto públicas como privadas. 44.738 hogares se benefician, sin pago, del programa Mínimo Vital de Agua. (www.dane.gov.co).

El 48.87% de personas son propietarios sin deuda de su vivienda, el 6-32% la están pagando y el 36.62% son arrendatarios. El déficit cuantitativo de vivienda, para el período 2012 – 2016 es de 53.072 mientras el déficit cualitativo de vivienda es de 51.406 concentrado en los estratos 1, 2 y 3. (www.medellincomovamos.org/ Informe de Calidad de Vida 2016. Págs: 125 y 128). 

El presupuesto  del municipio de Medellín, en el 2018, es de 5.43 billones, superior al presupuesto del departamento de Antioquia que es de 4.28 billones. Del total del presupuesto de Medellín, 4.48 billones de destinan a inversión social, de los cuales alrededor de 1 billón de pesos es la transferencia de Empresas Públicas de Medellín. El Presupuesto Participativo (PP), que opera desde el 2006, es un instrumento que posibilita a la ciudadanía en su comuna o corregimiento incidir en la solución de sus problemas locales, entre ellos la situación de la Primera Infancia y las familias. $209 mil millones fue el presupuesto de PP en el 2017.(www.medellin.gov.co).

 No es poco sino muy significativo el presupuesto público de inversión social que la administración municipal Medellín destina a sectores y grupos poblacionales en situación de pobreza, riesgo y vulnerabilidad, de acuerdo con los programas y proyectos del Plan de desarrollo con respecto a otros municipios y distritos capitales del país: sin embargo, no se logra atender  todas las carencias, problemas y necesidades de la población de las comunas y corregimientos. Lo positivo, la fortaleza de los programas de Buen Comienzo y de la Unidad de Familia del municipio de Medellín es su continuidad en el tiempo, independiente del cuatrienio de las administraciones, por ser políticas públicas creadas por Acuerdos del Concejo. Varía eso sí, la asignación anual de acuerdo con los recursos de caja del municipio y el monto de las transferencias nacionales.

Las ONG y su relación con la Primera Infancia y las familias

Medellín cuenta con un gran capital social e institucional en su sociedad civil representado en una densa red de ONG que complementan la gestión de la administración municipal en el área de la Primera Infancia y las familias no solo mediante contratos y convenios sino participando en Mesas de trabajo, foros públicos y comisiones específicas.  Particular mención merece las Mesa temáticas y poblacionales de  la Federación Antioqueña de ONG de discapacidad, educación e investigación, envejecimiento y vejez, y niñez y familia. Esta última Mesa está articulada a la Unidad de Niñez y a la Unidad de Familia del  municipio de Medellín. En total 49 ONG federadas están vinculadas, de una u otra forma, a la gestión pública de la ciudad.  Las más grandes ONG de infancia de la ciudad y con mayor trayectoria han establecido una alianza, desde hace varios años con las ONG de Segundo Piso que cofinancian programas sociales denominada Alianza por la Niñez de Medellín, bajo los conceptos de corresponsabilidad y concurrencia entre el Estado y la sociedad civil. En cuanto a familia existe, desde 1992, el Comité Interinstitucional de Familia CIF una alianza de ONG cuya misión es el trabajo con y para las familias. Dicho Comité hace parte tanto del Comité Municipal de Familia como del Comité Técnico de Familia de la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos del municipio de Medellín. En dichos comités también participan representantes de las iglesias y de las universidades que tienen programas de familia.

No existe en Medellín un Sistema Articulado Integrado y Universal del Cuidado entre el sector público y el sector social, como tal. Existen relaciones, vínculos, alianzas,  convergencias frente a la atención a los grupos poblacionales de la ciudad. El reto radica en la avanzar en la configuración y puesta en práctica de un real Sistema Articulado Integrado y Universal del Cuidado a toda la población de la ciudad. 

Friday, January 19, 2018

MANIFIESTO POR LA FAMILIA EN COLOMBIA (Resumen)






MANIFIESTO POR LA FAMILIA EN COLOMBIA 

(Resumen)


Soñamos una familia amorosa y cálida para vivir sus derechos y los derechos de sus integrantes, fuerte para desarrollar sus proyectos de vida, capacitada para promover los proyectos de vida de sus integrantes, veraz y justa para manejar sus conflictos internos, activa y ágil para ejercer la interlocución con el Estado y la Sociedad.
Ligia Galvis Ortiz

Presentación

El manifiesto por la familia en Colombia expresa el pensamiento de los y las profesionales, líderes sociales, académicas, académicos, ciudadanos y ciudadanas que trabajamos, orientamos, pensamos y conformamos las familias con los parámetros de la civilidad, los principios de la democracia y el paradigma de los derechos humanos.

La familia se ha transformado al ritmo de los cambios producidos en la sociedad especialmente en la segunda mitad del siglo XX y lo corrido del presente. Las modificaciones de la cultura enraizada en los órdenes económico y político, los avances de la ciencia que tienen que ver con la natalidad, la genética y la reproducción asistida, el desarrollo de la tecnología, el desarrollo de los medios de comunicación y el surgimiento de las redes sociales han permeado la organización y la dinámica de las relaciones familiares.

Concebimos la familia a partir de la dignidad de las personas que la integran, depurada de las metáforas derivadas de las nociones tradicionales que la ocultan; la pensamos como la estructura social originaria en la cual los seres humanos desarrollan los vínculos que se derivan del amor entre dos personas o los vínculos biológicos o legales con los cuales se consolidan relaciones complejas signadas por la sensibilidad y la razón; estos vínculos son tan  permanentes que superan la existencia fáctica de las personas, superan los espacios físicos y perduran para siempre en el corazón.

Pensamos la familia desde los principios establecidos en la Constitución y las leyes que a ella se refieren como colectivo, y a sus miembros individualmente considerados. Recordamos que la familia aparece en la Constitución Colombiana de 1991 como agente político interlocutor de la sociedad y el Estado porque es agente corresponsable en la garantía de los derechos de sus integrantes. En consecuencia, es un sujeto colectivo con derechos y obligaciones; su misión es garantizar los derechos de sus integrantes, formarlos como personas en su triple dimensión individual, social y política y cuidar a quienes deben ser cuidados. De estas consideraciones se desprenden elementos que ubican a la familia como una organización social con características y funciones que la convierten en agente activo en la democracia contemporánea.

Para comprender esta concepción de familia hay que distinguirla de la noción de hogar. El hogar es el espacio de la convivencia de las familias, no es la familia. El DANE ha construido el sistema de información estadística a partir de la categoría hogar censal definida así: “hogar censal es una persona o grupo de personas, parientes o no, que viven (duermen) en una misma vivienda y comparten generalmente sus comidas” La categoría hogar ha ocultado a las familias y sus realidades. En efecto, el hogar es un lugar y la familia es sujeto colectivo, los espacios no son sujetos pero éstos viven en los espacios, en los hogares. Una primera obligación del Estado es aportar información sobre las familias y sus realidades sociales, económicas y culturales a través de sus centros de información.

Este colectivo social recibe a los seres humanos los cuida y los orienta en su proceso de desarrollo personal y colectivo; como sujeto colectivo es titular de derechos y obligaciones y al mismo tiempo, es agente garante de los derechos de sus integrantes; ese colectivo social es agente interlocutor del Estado y de la sociedad, es agente gestor autónomo de sus propios recursos para atender al desarrollo de su proyecto de vida como grupo y para promover el cuidado y desarrollo de sus integrantes individualmente considerados. Reconocemos que no existe un modelo único de familia, existen diversas formas de organización y todas ellas deben ser reconocidas por el Estado y deben gozar de iguales posibilidades para desarrollar sus destrezas y potencialidades con libertad y autonomía. Por todo esto manifestamos:

1.      Que la Constitución Política presenta la familia como sujeto colectivo titular de derechos y obligaciones, garante de los derechos de sus integrantes y con capacidad de agencia, por consiguiente, ésta es la base para pensar la familia en la política, en la academia, en las organizaciones sociales y en todas las instancias del Estado. Es obligación del Estado hacer visible a la familia en todos los sistemas de información y en la gestión pública en general.

2.      Que es obligación del Estado con todas sus instituciones y de la sociedad promover el desarrollo de las fortalezas necesarias para que las familias en Colombia se conformen bajo el reconocimiento y respeto a la dignidad, al pluralismo, la participación ciudadana, la solidaridad y la autonomía en las relaciones intrafamiliares en sus contextos sociales locales, nacionales e internacionales.

3.      Que la familia es una unidad social y cultural originaria en la cual los seres humanos experimentan las vivencias de la sociabilidad, se forman como ciudadanas y ciudadanos y agentes de la cultura del respeto a los atributos esencialmente humanos y los derechos que de ellos emergen como el patrimonio inalienable de todas las personas.

4.      Que reconocemos la familia como sujeto colectivo titular de derechos y garante de los derechos de sus integrantes y que es necesario propiciar estudios y debates para consolidar la categoría y promoverla en los ambientes de las ciencias sociales y en las prácticas de vida de las familias en Colombia.

5.      Que la familia nuclear ya no es referente hegemónico en la visión de familia en Colombia, porque existen modelos, estructuras y formas de vida diversas y todos ellos son sujetos colectivos, agentes políticos activos en la vida del país. Solicitamos de manera urgente, que el Gobierno y las entidades académicas lleven a cabo los estudios para la caracterización de las familias en todo el país.

6.      Que la familia es sujeto colectivo activo pero no hegemónico, porque sus integrantes también son presencia activa en el grupo y ante el mundo que la rodea; estas dos presencias conforman el yo y el nosotros en una unidad que vive en medio de tensiones y equilibrios, entre conflictos y acuerdos que deben resolverse con la concertación pacífica, democrática y con la participación de todos sus integrantes.

7.      Que en el colectivo familia coexisten dos sujetos titulares de derechos que son las personas que la integran en su calidad de sujetos a título individual, y el sujeto colectivo familia titular de los derechos que le reconoce la Constitución Política, la ley 1361 de 2009 reformada por la ley 1857 de 2017 y la jurisprudencia de la Corte Constitucional. Manifestamos que esta titularidad es exclusiva de la especie humana. Ningún otro ser presente en la naturaleza es sujeto de derechos humanos.

8.      Que los derechos humanos es el paradigma que orienta todas las miradas y todas las acciones dirigidas a las familias; así mismo, esas miradas y acciones deben tener en cuenta los enfoques de género, intergeneracional, territorial y de las personas con habilidades especiales. Que no hay democracia mientras la igualdad entre hombres y mujeres y entre todas las opciones sexuales no se haga realidad.

9.      Que la familia es un agente político activo en la democracia contemporánea pero permanece oculta por causa de la persistencia en concebirla con metáforas prestadas de la biología o por la utilización de categorías jurídicas que no le corresponden. Es necesario garantizar su presencia como interlocutora del Estado y la sociedad porque tiene derechos que ejercer y obligaciones que cumplir para garantizar el ejercicio de los derechos de sus integrantes.

10.  Que, como actor político, la familia tiene la obligación de formar a las niñas, niños, adolescentes y demás integrantes humanos, en las vivencias de la democracia a través de la organización de su propia vida según los principios democráticos de igualdad, libertad, autonomía y solidaridad en todos sus espacios vitales: Participación de todos y todas en la gestión de la casa, en el cuidado de quienes lo necesitan y en la expresión de sus propios sentimientos. La democracia en la familia es pilar para la democracia política.

11.  Que la obligación primordial del Estado y la sociedad, especialmente las empresa privadas, es reconocer la presencia de las familias como actoras responsables de su propio desarrollo y asegurarles las condiciones adecuadas para que adquieran y ejerzan la capacidad de agencia en la gestión de su propio desarrollo, el de sus integrantes, y contribuyan al desarrollo del país.

12.  Que los conflictos enriquecen a sus actores, enriquecen la vida familiar y son pedagógicos si se resuelven mediante la concertación y se cumplen los acuerdos en debida forma. Estas prácticas fortalecen la responsabilidad de quienes intervienen en ellos. La justicia en la familia conjuga sentimientos, emociones y razones, se maneja con normas mínimas, oportunas y efectivas y reglas flexibles que organizan la convivencia y la búsqueda de la armonía y la felicidad. 

13.  Que las familias en Colombia necesitan una justicia administrativa y judicial pronta y efectiva, que tome las decisiones adecuadas y oportunas, que se conecte con la justicia social debida a las familias para que contribuyan a la solución real de los problemas que las afectan, a la descongestión, a la mejora de la calidad de vida del grupo y de sus integrantes y al desarrollo humano del país.    

14.  Que las políticas públicas para las familias en Colombia, en sus diferentes niveles territoriales, no pueden expresar la continuidad de la tradición del modelo patriarcal de familia porque el paradigma de los derechos, la Constitución, las leyes, la jurisprudencia y las ciencias sociales han fijado los nuevos derroteros para entender la familia como la organización social originaria definida como el sujeto colectivo titular de derechos, cuya función es asegurar su propio desarrollo y el de sus integrantes mediante el ejercicio pleno de los derechos humanos. Los municipios, distritos, departamentos y la nación tienen la obligación de poner en marcha las políticas para las familias en forma inmediata.

15.  Que, en esta fase denominada de postconflicto es obligación del Estado, en todos sus niveles territoriales, elaborar y poner en marcha las políticas públicas para el desarrollo de las familias en Colombia. Esta obligación exige: a) que se introduzca el tema en los planes de desarrollo municipales, departamentales y en el plan nacional de desarrollo; b) que el Estado incorpore a las familias como actoras efectivas en las acciones derivadas del acuerdo firmado con las antiguas FARC y en los acuerdos que se firmen con los demás grupos armados que actúan fuera de la ley; c) exigimos plazos inmediatos y perentorios para que el tema familia se incorpore al proceso del postconflicto y que el Estado, en todos los territorios, ponga en marcha las políticas públicas para las familias. Habrá paz en la nación, habrá paz en el mundo, si las personas se forman y adquieren conciencia de que somos los únicos actores de nuestro desarrollo integral y el cumplimiento de estas tareas se inicia en las familias.

Llamamos a las personas, las organizaciones sociales, los grupos etarios a adherir y firmar este manifiesto que respalda una concepción civil y democrática de la familia en Colombia e invita a las familias a que se miren como actoras de su propio desarrollo y como agentes corresponsables del desarrollo armónico e integral de de sus integrantes individualmente considerados; a que asuman  sus obligaciones y ejerzan sus derechos con autonomía y en libertad; y demanda al Estado y a la sociedad que garanticen las condiciones necesarias para que la democracia se haga realidad desde la familia.

Este documento fue elaborado por Ligia Galvis Ortiz, docente, autora de dos libros sobre la familia, quien asume la responsabilidad de su contenido, pero se convertirá en propiedad del colectivo que lo respalde, lo adhiera, lo difunda y lo discuta. Está respaldado por un documento más amplio. Agradezco la revisión crítica realizada por el profesor Luis Julián Salas Rodas, sociólogo, ex-director de la Fundación Bien Humano.

Bogotá diciembre de 2017


Tuesday, January 16, 2018

Las mascotas como hijos y los hijos como mascotas: un nuevo fenómeno sociocultural


LAS MASCOTAS COMO HIJOS  Y LOS HIJOS COMO MASCOTAS: UN NUEVO FENÓMENO SOCIOCULTURAL

Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo
Especialista y Magíster en Ciencias Sociales
Magíster en Ciencias de la Educación

               @luisJulianSalas                      
Medellín – Colombia

Definición de mascota: Mascota es un término que procede del francés y que se utiliza para nombrar al animal de compañía. Estos animales, por lo tanto, acompañan a los seres humanos en su vida cotidiana, por lo que no son destinados al trabajo ni tampoco sacrificados para que se conviertan en alimento. (Https://definición.de/mascota).



Las mascotas como hijos

Pinocho Salas… así, tal cual, escribió el veterinario en el carné de vacunas de mi perro pastor ovejero australiano.   ¿Cómo así que Salas?, le pregunté y respondió: es para diferenciarlo de otros perros. ¿Y cuántos perros de nombre Pinocho ha vacunado?  Solo el suyo, me contestó. Yo le puse el nombre de Pinocho más no le di mi apellido, en consecuencia el carné solo debe  llevar su nombre, sin mi apellido por cuanto Pinocho es una mascota, la última de siete perros que me han acompaño en el curso de mi vida, y no mi hijo.  Esta práctica de asignar el apellido del dueño al nombre de la mascota se ha vuelto habitual en los consultorios y clínicas veterinarias, lo mismo que ponerle  nombre de personas a las mascotas por parte de sus dueños



Pinocho

Cuando la especie humana, en el período neolítico, hace 8.000 A.C,  dejó de ser  nómada, cazadora y recolectora para convertirse en sedentaria y agricultora inició el proceso de domesticación de las plantas y animales:

La domesticación  es el proceso  por el cual una población de una determinada especie animal o vegetal pierde, adquiere o desarrolla ciertos caracteres morfológicos, fisiológicos o de comportamiento, los cuales son heredables y, además, son el resultado de una interacción prolongada y de una selección artificial por parte del ser humano o una selección adaptativa a la convivencia con el ser humano.   Habitualmente la finalidad de la domesticación es obtener determinados beneficios de la especie domesticada aunque en ocasiones se trata de un proceso espontáneo resultante de un beneficio mutuo.  (https://es.wikipedia.org/domesticación de animales).

En este texto consideraremos como mascotas a: perros, gatos, minicerdos, pájaros, peces, conejos y hamsters. Las especies exóticas, cuya tenencia es prohibida por  Ley, no se consideran mascotas domésticas.

 



Como vemos las mascotas, como animales domésticos, están presentes desde hace muchos siglos en la vida de las sociedades, no son un hecho reciente. Entonces, ¿a qué debemos, en el presente, este “boom” exaltado e idealizado de las mascotas en la publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales? La convergencia de tres factores explica este fenómeno socio cultural:

El posicionamiento y movilización del movimiento de liberación y defensa animal en el mundo:  

Este colectivo internacional de activistas se opone al empleo de animales en todo tipo de aprovechamiento humano sea este productivo o no.  Manifiestan que al ser los animales seres sintientes  de emociones, sufrimientos y necesidades son, por tanto, sujetos de derechos.  En los animalistas existen diferencias de criterio y enfoque en cuanto a su consideración y tratamiento. Los liberacionistas luchan por la abolición de todo tipo de explotación mientras que los defensores abogan por que se brinden condiciones de bienestar a los animales.  Es un debate tanto ético como legal. Desde la ética la discusión se plantea desde la tesis del Especismo, del sicólogo Richard D. Ryder, en la cual predomina la cosmovisión antropocéntrica del mundo sobre los demás seres vivos. Desde lo legal el debate se funda en que sólo los seres humanos son sujetos de derechos y responsabilidades en cuanto tienen capacidad de pensar, razonar y son conscientes de sus actos y comportamientos, mientras que los animales solo son sintientes y no pueden, por sí mismos o por decisiones de terceros asumir responsabilidades jurídicas y morales por sus actos y comportamientos.  Sin embargo, tanto abolicionistas como liberacionistas propugnan por el reconocimiento del estatus de ser sujetos de derechos bajo el concepto de Derecho No Humano, es decir, una titularidad que no implica asumir obligaciones o responsabilidades.  La oposición de los animalistas se concretan en el rechazo a su empleo como fuente de alimento, experimentación científica y médica, el entretenimiento en circos, zoológicos, peleas de gallos, corrida de toros, actividades de caza y pesca, el uso de piel, plumas, lana y pelo para confección de vestidos en la industria de la moda.

Los perros y los gatos son las mascotas más populares por cuanto son las que más se asemejan, en su conducta y emociones, a los seres humanos. Los perros, descendientes de los lobos, gustan de vivir en manada y su instinto los lleva a aceptar la jerarquía y el dominio del más fuerte, sumisión que aceptas doblando la cola entre las patas y tirándose boca arriba en el suelo. Para el perro domesticado el amo sustituye al macho dominante, llamado también macho alfa. El amo es su jefe, su líder, su padre, su hermano, es decir, la familia humana es sustitutiva de su manada perruna. Si el amo no actúa como tal, entonces la mascota llega a convertirse en el amo tirano de la familia. El perro, como ser sintiente, tiene una gran capacidad tanto para interpretar los estados emocionales de los humanos como para expresar los propios mediante ladridos, gruñidos, aullidos,  gemidos, saltos, movimiento de la cola y de las orejas. O sea que humano y canino, mediante los sentidos, gestos y palabras, tienen los medios necesarios para interactuar y comunicarse.

Los cambios en la estructura, composición y estilo de vida de las familias


La domesticación de animales aconteció en sociedades rurales donde la vivienda de las personas y los sitios de estancia de los animales colindaban en estrecha cercanía. La familia era, al mismo tiempo, unidad de producción y consumo, por cuanto ella era propietaria de la tierra, sus productos y animales. Los miembros de la familia constituían la fuerza de trabajo en la pequeña propiedad campesina. El desarrollo del capitalismo hizo que los campesinos migraran a las ciudades para convertirse en trabajadores asalariados de las fábricas. De la familia extensa rural, donde convivían varias generaciones, se pasó a la familia nuclear urbana, donde conviven dos generaciones. Las condiciones de la vivienda urbana ya no se prestaban para la cría y comercialización de animales como acontecía en el campo. Los perros, los gatos, los pájaros y los peces pasaron a ser las mascotas, de tiempo completo, de las familias.

Decíamos antes que las mascotas han sido acompañantes de la vida personal y familiar de los seres humanos desde hace varios miles de años. No es un asunto reciente. Lo reciente es el fenómeno, creciente y acelerado, de su “humanización” que ha llevado a considerarlos por varios colectivos de la sociedad, ya reseñados, al mismo nivel y estatus de los hijos, es decir, miembros de la familia.  La “familia multiespecie” es el nombre que los defensores de los animales han propuesto para considerar a las mascotas integrantes plenos y con derechos de una familia.  En otras palabras quieren significar que la organización, estructura (límites, jerarquía, roles, normas,  composición y dinámica de una familia que acoge o adopta una mascota gira en función de ella.  La tenencia o no de una mascota se convierte, entonces, en el atributo esencial que define la organización familiar independiente si es extensa, nuclear: biogenética, biparental o poligenética, ampliada, monoparental, homoparental, hogar unipersonal o pareja sin hijos.  (www.profamilia.org.co/docs). La cercanía y el trato con la mascota resulta ser, en la familia multiespecie,  el principal factor de cohesión emocional de los miembros.

Y son  las parejas de jóvenes milenios, sin hijos biológicos o adoptados,, denominados, en inglés pet parents, en donde se viene dando una mayor tenencia de mascotas. Según un estudio del Observatorio Nacional de Política de Familia, del Departamento Nacional de Planeación de Colombia, 2015, los hogares sin hijos han aumentado del 9.0% en 1993 a 14.3% en 2014- Por su parte  la Encuesta Nacional de Demografía y Salud en 2015 mostró que del total de hogares encuestados, el 11.2% son unipersonales, frente a un 9.5% en 2010.   Los estudios evidencian, pues, un aumento de las parejas sin hijos y de los hogares unipersonales como resultado de los cambios demográficos y de los estilos de vida personal y familiar.

El argumento de los partidarios de la familia multiespecie es que no hay distinción en los vínculos afectivos y emocionales entre las mascotas y las personas, por lo tanto debe reconocerse a las mascotas como miembros plenos, y con derechos,  de las familias. (Consideraciones sobre la familia multiespecie, María Helena Costa Carvalho de Araújo. Http://eventos.livera.com.br/trabalho)

 
Y si le damos ese estatus de reconocimiento, entonces, tendríamos que incluir a la familia multiespecie como otra forma de expresión de organización de la diversidad familiar. No es lo mismo ser padre o madre de un hijo biológico o adoptado que comprar o adoptar una mascota. El hijo biológico implica asumir el embarazo, el parto, y la  lactancia; la adopción implica someterse a trámites, pruebas legales y tiempos de espera. Situaciones que no afrontan las personas que compran una mascota o la adoptan, y por lo tanto es más fácil y cómodo la tenencia de una mascota que la responsabilidad de criar, formar, socializar y educar a un hijo, sea este biológico o adoptado.

Un asunto es la aceptación social y otro muy distinto el reconocimiento legal. Conceder pleno derecho a las mascotas en este aspecto implica aceptar hechos jurídicos como, por ejemplo, la tenencia, la manutención  y el régimen de visitas de la mascota cuando hay divorcio o separación de la pareja. El debate está abierto y aún no hay consenso en su aceptación plena por parte de los estudiosos del tema de familia. (Ver en Google: ¿la familia multiespecie:¿otro tipo de familia?).

Bueno, pero lo cierto es que  no todas las personas y familias, que hemos tenido, y  tienen una mascota la consideren y la traten como un miembro más de la familia, tal como pregonan los partidarios de la familia multiespecie.  Eso no significa que no la valoren, dejen de cuidarla o que la maltraten; significa que le dan el trato adecuado que se merece un animal doméstico cuya función es brindar compañía, solo compañía, y no el de suplir, con ella, vacíos afectivos o apegos emocionales en remplazo de vínculos humanos no deseados.  Apegos excesivos e inadecuados adiestramientos que llevan a las mascotas, en su proceso de humanización, a padecer trastornos cognitivos y de comportamiento, similares a  los humanos.  Dichos trastornos son el objeto de conocimiento y tratamiento de la zoopsiquiatría, una nueva especialidad de la medicina veterinaria. (Ver: Asociación Latinoamericana de Zoopsiquiatria: www.avlz.blogspot.com).

Mediante los sentidos percibimos estímulos del medio, que nos causan reacciones psicofisiológicas en el cuerpo  y que generan sentimientos en la mente  y motivan las conductas, en cuanto seres sintientes, tanto a humanos como a animales. Las emociones, son la materia prima de las vivencias, de las experiencias y de los recuerdos de adquirimos y nos marcan en el curso de nuestras vidas.  Y las emociones son un componente del afecto que es el que nos lleva a interesarnos, a vincularnos y a apegarnos  ya sea a una persona, animal o cosa. Y, como ya escribimos, el proceso evolutivo de interacción y la convivencia entre las mascotas y los humanos los ha hecho susceptibles, a ambos, el intercambio de emociones y afectos.

Y la sociología de las emociones es también, otra nueva área de estudio y de conocimiento, que parte de la premisa que tanto el pensamiento como la conducta humana varían de acuerdo con la expresión de nuestras emociones. Tehodore D. Kemper, Arlie R. Hochschied y Tomas Scheff son tres de los autores más representativos. La sociología de las emociones se ocupa del miedo, el enojo, la  alegría, la tristeza, la soledad, el odio, la venganza, la frustración, los  sentimientos y las pasiones  que las personas manifiestan en sus vínculos y  relaciones. Y dado que las mascotas tienen relación y generan vínculos emocionales con las personas, son parte de sus vivencias cotidianas, deberían ser incluidas como objeto de estudio de este reciente campo de la sociología por cuanto los fenómenos emocionales son, también, fenómenos sociológicos. (www.emotionresearchlab.com).

La tenencia de mascotas de razas finas, de buen aspecto y con pedigree  proporcionan, también,    a sus dueños ganancias emocionales secundarias  por cuanto gracias a su presencia  llaman la atención de otras personas en la calle y en los espacios públicos. Los elogios por las características físicas de las mascotas, por parte de terceros, las perciben sus amos como un incremento de su autoestima personal, estatus y  reconocimiento social. De esa manera la atención por la mascota suele derivar en conversación y socialización del dueño con dichas personas. Retroalimentación que refuerza las razones y motivaciones por la  tenencia de una mascota.

Y esos fuertes lazos emocionales que establecen ciertas personas con las mascotas es lo que permite que exista el negocio, en países desarrollados por su alto costo, de la clonación de mascotas, o sea la posibilidad de tener, por siempre, una copia del ejemplar original tomando y conservando una muestra de su ADN. La clonación nos evita, pues,  la aflicción y el duelo por la muerte de la mascota; pero no siempre son tan fuertes los lazos emocionales con las mascotas y estas son maltratadas y abandonadas por sus dueños por diversos motivos y circunstancias como embarazo no deseado, cambio de residencia, crecimiento, imposibilidad de sostenerla y terminan en la calle o en el mejor de los casos en albergues esperando una persona o familia adoptante. En defensa de las mascotas hay que decir que no son ellas las que abandonan a sus dueños o maltratan a sus cachorros sino al contrario, los humanos son quienes  abandonan y maltratan  tanto a las mascotas como a sus propios vástagos. 


La manifestación de emociones y el establecimiento de vínculos afectivos es una de las características de la familia humana pero ella sola no la define por cuanto la familia humana cumple, además, otras funciones como la conformación de redes parentales, la reproducción de la especie, la socialización y crianza de los hijos, la supervivencia económica, la regulación y educación sexual, y la protección ante riesgos y amenazas del entorno. La familia humana es, también, agencia de formación de ser humano y de ciudadanía, sujeto activo y colectivo de derechos y da origen a responsabilidades y obligaciones entre sus miembros debido al parentesco.

La familia multiespecie pretende ser reconocida como otra forma de organización familiar con el único argumento de la manifestación de emociones y el establecimiento de vínculos afectivos entre los seres humanos y las mascotas domésticas. La familia humana es una realidad muy compleja y dinámica. Aceptar que la familia humana pueda convertirse en una familia multiespecie por la pertenencia o no de una mascota es negar las otras características que la define y la configuran. 

Solo humanos conforman la familia humana. El que las mascotas domésticas sean seres acompañantes no las convierte en el miembro no humano de la familia. Los hombres se reproducen con mujeres, los perros con perras y los gatos con gatas. No es posible genéticamente el cruce de ADN entre estas especies, como tampoco lo es establecer parentescos y linajes entre todos ellos.   



La familia Pinzón – Fernando Botero, 1989

El hecho que las mascotas sean incluidas en las pinturas artísticas y en las fotos y retratos  como integrantes de la familia refuerza por asociación, en el imaginario colectivo, la idea y pretensión del reconocimiento de la familia multiespecie como otra forma de organización familiar.

La economía del cuidado de las mascotas

La incidencia política, la difusión masiva en los medios de comunicación y  las redes sociales de la humanización de las mascotas ha incentivado la producción distribución y consumo de bienes y servicios dirigidos a su bienestar configurando toda una “economía del cuidado” que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo. El blog PetFood Latinoamérica afirma: según estadísticas recientes, los gastos en salud, alimentos y entretenimiento para mascotas podrían llegar tan solo en Estados Unidos llegar a más de 69.000 mil millones de dólares. De esta cantidad, US28.300 millones, cifras del2016, van directamente a la industria de alimentos para mascotas.


(www.petfoodlatinoamerica.com).  El mismo blog informa que un estudio del mercado de las mascotas en América latina realizado por la firma Monitor sitúa a Colombia, después de Brasil, México y Chile como el cuarto país con más crecimiento de la industria de las mascotas, con un crecimiento anual del 13%. Andrés Vargas, jefe del proyecto ExpoPet Colombia dice: Una persona puede estar gastando en promedio al mes $300.000 en la comida, $100.000 veterinario, $300.000 en peluquería, SPA y en artículos varios $150.000.  ( www.petfoodlatinoamerica.com). Y según datos de B&Óptimos y Fenalco, en Colombia se estima que hay 10 millones de perros y 4 millones de gatos que son alimentados diariamente con concentrados. (www.dinero.com/empresas/ la comida para perros se vende como pan caliente).

Por tener un origen de cazadores la carne era la alimentación natural de caninos y  felinos, por eso poseen colmillos, superiores e inferiores, para desgarrar los alimentos.  La humanización de las mascotas alteró la nutrición de ellos al cambiar la carne y los huesos por los concentrados, saborizados, húmedos o secos.  Y este cambio ha traído problemas de salud para estas mascotas en su pelaje y sistema digestivo. Obvio que resulta más cómodo abrir una bolsa o una lata que la cocción de la carne y su hueso. Un éxito de la industria mundial de los concentrados al lograr remplazar la carne por los gránulos y los huesos por la carnaza y dejar sin uso, para la alimentación, los colmillos.

La variedad de marcas de concentrados ocupa, cada vez más, espacio en los almacenes de grandes superficies. Por igual surgen tiendas especializadas, en barrios de todos los estratos socioeconómicos, en todo tipo de artículos para el bienestar de las mascotas: champús, jabones, huesos de carnaza,  juguetes, ropa, collares, sujetadores, nidos, chips electrónicos, etc.  Y qué decir de la oferta de servicios: guarderías, hoteles de vacaciones, spa, transporte, peluquería, pedicure, paseo diario, emergencia veterinaria, pompas fúnebres. En ingles se denomina Pet Friendly la tendencia de aceptar e incluir a las mascotas en todos los espacios y lugares humanos: restaurantes, medios de transporte y sitios de trabajo. El poder estar con la mascota en la jornada de trabajo es ya una realidad aceptada por empresas privadas y oficinas públicas. El alcalde de la ciudad de Medellín-Colombia adoptó dos perros del albergue municipal para tenerlos como mascotas permanentes en su despacho, al tiempo que motiva a los empleados municipales a imitarlo. Y si las mascotas pueden estar en el lugar de trabajo, entonces, en igualdad de condiciones, los empleados municipales también podrían llevar a sus hijos pequeños a sus puestos de trabajo como acompañantes cuando no tienen quien los cuiden en casa.

La humanización de las mascotas raya en lo absurdo, diría en lo ridículo, con la práctica de vestirlas a semejanza de los humanos atentando contra su imagen, identidad, bienestar y salud; práctica que resulta masiva en los desfiles y caminatas que suelen organizar los colectivos amigos de las mascotas.

La economía del cuidado es, pues, un negocio, tanto global como local que genera miles de empleos y millones de ingresos. Y los propietarios de la economía del cuidado descubrieron que el fomento a la  humanización de las mascotas se retribuye en mayores ventas y ganancias. De ahí que no sea gratuito el apoyo a todo tipo de campañas y actividades que emprenden los colectivos animalistas. Generosas pautas publicitarias son dadas en medios de comunicación, en apoyos a caminatas y desfiles de mascotas con sus dueños, en donación de concentrados para mascotas abandonadas y en el patrocinio de ferias de alimentos en todo el mundo, ver: (www.petfairasia.com; www.globalpetexpo.org; www.superzoo.org).

Y… los hijos como mascotas:

En el pasado cuando las familias eran numerosas en el número de hijos y parientes a las mascotas se les veía y trataba como tales, no como hijos. La numerosa prole demandaba mucha atención y gastos a sus padres para destinar un presupuesto específico al cuidado de las mascotas, no hacían parte de la canasta familiar. Aún la industria alimenticia para mascotas, que conocemos hoy, estaba poco desarrollada y dicho mercado todavía era pequeño. Las mascotas, los perros sobre todo, eran alimentados con vísceras de carne y restos de la comida, y huesos crudos para ruñir, que por cierto, disfrutaban mucho. Se les llevaba poco al veterinario y a excepción de la vacuna contra la rabia no era costumbre ponerles otros tipo de vacunas para prevenir enfermedades.  No abundaban, como hoy,  los caninos y sus dueños en las calles, parques y zonas verdes de las ciudades.

Como ya vimos,  los cambios sociales, económicos, culturales y demográficos incidieron en la vida cotidiana de las familias, siendo la disminución en las tasas de fecundidad, el uso de anticonceptivos por parte de las mujeres y la reducción en  el número de hijos, la postergación o ausencia de ellos y la aparición de nuevas formas de organización familiar, entre otros,  hechos relevantes.

Tener hijos era el mandato religioso y cultural bajo la hegemonía de la familia nuclear. No tenerlos era considerado una desgracia por cuanto se consideraban una bendición y la alegría de la familia, siendo la madre la destinada a su crianza y cuidado y el padre a la proveeduría. Con el acceso a generalizado de la mujer a todos los niveles de la educación formal y a los métodos de planificación familiar la edad para ser madre se fue postergando y la prioridad por la maternidad se fue remplazando por la obtención de un título, una profesión y un empleo que posibilitara la autonomía económica. La cultura y la tradición ordenaban la permanencia de la mujer soltera en su familia de origen.  El matrimonio o la unión libre eran los medios legítimos y aprobados por la sociedad para salir de ella. Con la preparación académica y un empleo estable la mujer soltera cambio esa cultura y tradición patriarcal.  Vivir y disfrutar la vida, con empleo e ingresos estables, sin las responsabilidades que implican la crianza, la formación y los gastos de los hijos fue otro cambio cultural posible para muchos hombres y mujeres de las nuevas generaciones.

Vida sin hijos, sólo o en pareja, sí, pero con vínculos afectivos y emocionales con mascotas. Ellas se adaptan a la convivencia humana con facilidad por cuanto los miles de año de evolución a su lado los han predispuesto para ello. Como ellos somos mamíferos, poseemos instintos, sentidos, capacidad de expresión  emocional, y necesidad de vínculos y relacionamiento.  A diferencia de las mascotas que se adiestran, en especial los perros, los seres humanos requieren un proceso largo de crianza, formación y educación para el logro de la autonomía y emancipación de sus padres, proceso que demanda tiempo, atención, cuidados y responsabilidades y erogaciones económicas permanentes; mientras las mascotas están destinadas a una vida de dependencia, obediencia,  sumisión y complacencia a los gustos y deseos de sus amos a cambio de su manutención. Y esa manutención se refuerza con demostraciones de apego y afecto de las mascotas a sus propietarios. Los hijos decepcionan, se rebelan, suelen ser ingratos, displicentes y altaneros. Las mascotas no. Hay, pues, muchas razones objetivas que llevan a las personas y las parejas a preferir la compañía incondicional de una mascota a la compleja convivencia con un hijo.

Cuando las parejas jóvenes sienten que ya han alcanzado un buen nivel de vida, de ingresos y de estabilidad económica deciden que ya es el momento para tener hijos y los desean a su imagen y semejanza, de la misma manera como eligieron y adiestraron a su mascota. Suelen decir que la tenencia de una mascota es como una preparación para la llegada de un hijo (¿?).  El fenómeno es más evidente gracias a los métodos de la fecundación asistida y la maternidad subrogada donde hay la posibilidad de perfilar las características fenotípicas del futuro hijo; hijo que es visto como otro logro a mostrar a su familias y círculo de allegados. Para estas personas hijo y mascota se equiparan, y son acogidos por igual, en sus mentes y corazones.

Y surgen inevitables  paralelos entre la atención excesiva a las mascotas y la atención excesiva a los hijos, en especial cuando se es hijo único. La atención excesiva se manifiesta en actitudes y comportamientos  hipervigilantes de los padres y los amos frente a la conducta de los hijos y las mascotas que pueden devenir en sobreprotección, en una compulsiva compra y dotación  de objetos y servicios con el fin de proporcionar un pretendido estado de bienestar material tanto a las mascotas como a los hijos.

El hijo como mascota, expresión de un nuevo fenómeno sociocultural, se concibe como la supeditación de este a los deseos e ideales de perfección del padre, de la madre o ambos. Una supeditación que afecta el libre desarrolo de la personalidad, inhibe la autonomía, exacerba la rebeldía o la sumisión, que, en últimas, conlleva al deterioro de las relaciones y los vinculos afectivos parento-filiales. Y la única manera de prevenir esta situación, tóxica y extrema, es tener claro y distinguir entre la vida y necesidades de los hijos y la vida y necesidades de las mascotas. 

El Derecho Animal como una extensión del Derecho Humano

Bajo el principio del libre desarrollo de la personalidad nada impide que consideremos y tratemos a las mascotas como hijos y a los hijos como mascotas. El asunto se complica cuando se pretende dar un estatus legal a dicha condición, es decir, que la tenencia de las mascotas cause efectos jurídicos respecto a derechos y responsabilidades.  La Ley 1774 de 2016, la que compartimos en todos sus aspectos, castiga el maltrato animal por cuanto los considera como seres sintientes sujetos de sufrimiento y dolor y no ya como bienes muebles o cosas. Tres principios orientan dicha Ley: la protección al animal, el bienestar animal y la solidaridad social.   Proteger, brindar bienestar y expresar solidaridad  a los animales son los principios que orientan esta Ley. Y esta Ley está en concordancia con las políticas públicas de bienestar animal adoptadas por varios municipios del país como Medellín, quien es reconocido por su liderazgo y logros concretos en esta materia y de muchas ONG y colectivos defensoras de los animales. (www.elmundo.com/noticia/ bienestar animal en Medellín/diez años de política pública). (Http://defenzoores.co).

Pero un asunto es declarar a los animales como seres sintientes y otro muy distinto equipararlos a las personas. Tres casos ilustrativos: uno fue la concesión de Habeas Corpus, por parte de la Corte Suprema de Justicia, para Chucho, un oso de anteojos que fue trasladado de la Reserva Natural Río blanco de Manizales al Zoológico de Barranquilla para dar fin a su vida solitaria y tener la posibilidad de una compañera de sum misma especie. En este caso la Corte le dio al oso el amparo de la a libertad que se le concede a una persona ante la inminencia de su cautiverio y ordenó, de nuevo, su traslado a la Reserva. El otro caso fue el interponer una tutela a Negro, un perro, reclamando atención médica que se hallaba en condición de indigencia y abandono. Y el tercer caso la sentencia emitida por la Corte Constitucional que reconoció al río Atrato y su cuenca como una entidad sujeta de derechos a la protección.

La acción de la Corte Suprema se enmarca en una nueva jurisprudencia que extiende los principios jurídicos de los seres humanos a los seres sintientes, en la perspectiva  de que los derechos son para todos los seres vivos. Generalmente el ejercicio de un derecho implica asumir una responsabilidad a su titular, responsabilidad significa tener conciencia, asumir una obligación ante sí mismo, ante terceros o ante la Ley. ¿Los animales, incluidas las mascotas, tienen conciencia y asumen responsabilidad por sus conductas y actos? ¿Cuándo un perro ataca y muerde una persona  responde por los daños infringidos? No. Entonces el Derecho Animal solo puede referirse a la protección ante el maltrato y las condiciones de su bienestar no a la asunción de responsabilidades y obligaciones como el Derecho Humano. (Ver en Google: declaración universal de los derechos de los animales, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas, ONU).

Ante la concesión del Habeas Corpus al Oso Chucho abogados Mario Felipe Daza Pérez y David Roa Salguero, instauraron una acción de tutela para tumbar dicho fallo por considerarlo improcedente  e inidóneo:

Instauramos una acción de tutela para garantizar la seguridad y la estabilidad jurídica del país, así como la igualdad y la confianza legítima, manifestó Mario Daza, quien afirma que este mecanismo judicial tiene una naturaleza jurídica y un principio por homine, es decir, son prerrogativas que se otorgan a sujetos con la condición de persona física y de ser humano. En este sentido, según Daza, el fallo de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia crearía un caos normativo y una alteración del orden jurídico… por su parte David Roa explica que el recurso de Habeas Corpus resulta improcedente porque fue diseñado para los animales racionales, no para los animales no humanos o irracionales. (www.elheraldo.co/entretenimiento).

Luego la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia tomo la decisión de derogar la orden de Habeas Corpus emitida por el magistrado Luis Armando Tolosa Villabona, al referir que existen otros mecanismos idóneos para salvaguardar  el bienestar de los animales,   y concedió el amparo al zoológico de Barranquilla ordenando la estancia de Chucho en dicha ciudad y su no traslado a Manizales.  El fallo de la Corte no solo tumbo el Habeas Corpus al oso sino que entreabrió la puerta al reconocimiento de los animales como sujetos titulares de derechos. (Número de providencia: AHC4806-2017). https://www.elheraldo.co/barranquilla/asi-fue-la-llegada-de-chucho-el-oso-de-anteojos-al-zoologico-de-barranquilla-386981

Y en cuanto a Negro, el perro callejero de Bucaramanga, el juez tercero laboral del circuito de Bucaramanga negó la tutela  por cuanto consideró que los animales no tienen derechos fundamentales y por lo tanto no podía emitir una orden para protegerlo. (www.lalibertad.com.co/2017/07/16)

El debate jurídico frente al alcance y límites de los derechos de los animales versus la titularidad de los derechos humanos está abierto. La tesis parte de dar un giro de una visión antropocéntrica a una visión ecocéntrica-antrópica donde la especie humana se hace cargo y protege todas las manifestaciones de vida y protección del medio ambiente en el planeta. Es el mismo argumento que predica el papa Francisco de la Casa Común, del cual ya mencionamos. En principio, ninguna oposición a la tesis. El repudio es a todo tipo de violencia y maltrato tanto a humanos como animales o al medio ambiente, no en particular a uno para desentenderse del otro. El bienestar humano y el bienestar animal no tienen por qué ser excluyentes, se complementan pero no son la misma cosa. La tenencia de una mascota, así sea en forma responsable, no es igual al ejercicio de  la patria potestad de un padre y una madre sobre un hijo por cuanto los alcances y límites legales, éticos, afectivos y emocionales son distintos, tal como hemos visto. Lo que molesta e indigna en este asunto es la presión, la influencia indebida de las multinacionales y empresas de la economía del cuidado para profundizar la humanización de las mascotas en los medios de comunicación y las redes y los colectivos sociales con el propósito de incrementar las ventas y aumentar sus ganancias.

La aceptación de una mascota como hijo implica establecer un parentesco, una filiación y ejercer una función materna y paterna que desde lo simbólico y la metáfora pueden aceptarse pero no desde lo legal, porque implicaría equiparar el derecho animal en las mismas condiciones que el derecho humano, lo que traería complejos y graves problemas de todo tipo. Si tal hecho sucediese, entonces, las mascotas tendrían derecho a heredar en igualdad de condiciones que sus “hermanos humanos”, para no incurrir en una práctica excluyente y discriminatoria. ¿Estarían, además, las Comisarias de Familia obligadas por la ley a intervenir en casos de violencia intrafamiliar  en los casos que involucren a las mascotas? En todo caso sería necesario reformar el Código Civil para incluirlas como personas titulares de derechos. Qué al perro se le considere como el mejor amigo del hombre, vaya, y pase  pero otra cosa es pretender que el perro se convierta en  el mejor hijo del hombre... o de la mujer, por supuesto. 

Las mascotas se domestican, los hijos se forman. Las mascotas se mantienen en la dependencia.  Los hijos se emancipan de sus padres para volverse autónomos. Las mascotas viven una vida corta. Los hijos sobreviven a sus padres. Las mascotas no conforman una familia propia. Los hijos sí. En conclusión: las mascotas son las mascotas y los hijos son los hijos.    

   



Este es  AIBO, amigo, compañero  en japonés, es la nueva versión mejorada del perro robot de la empresa Sony. Mide 30 cm, mueve los ojos, la cola, expresa emociones, gracias a cámaras y micrófonos que se accionan desde un Smartphone. A diferencia de la mascota animal, AIBO no se nutre con concentrados sino con recarga de baterías, no requiere ser paseado, vacunado, desparasitado, bañado, o llevado al veterinario zoopsiquiatra, y tampoco ataca o muerde a las personas. Cuando no se quiere saber o interactuar con él, simplemente se desconecta. Está diseñado para Inspirar ternura, encariñarnos y   generar lazos afectivos con él.  Un adelanto tecnológico de la era digital que está en capacidad de remplazar a la mascota de carne y hueso. Por ahora resulta costoso su adquisición: 1.750 dólares  pero si se populariza bajará de precio y se hará accesible para las parejas que no desean hijos y para las personas solas que buscan compañía incondicional. No es el futuro, es el presente que nos ofrece ya la posibilidad de una mascota robot en vez de un hijo o una mascota viva. Es la expresión del afecto humano hacia un objeto programado por algoritmos que pretende gratificarnos emocionalmente sin demandarnos asumir responsabilidades o contraprestaciones. (Ver video en: http://money.cnn.com/video/technology/2017/11/01/sony-dog-robot-aibo-ai-lon-orig.cnnmoney/index.html

¿Será AIBO una amenaza, un riesgo para la economía del cuidado de las mascotas como: los paseadores de perros?


¿O para las tiendas de mascotas?



 
¿O para las guarderías y peluquerías caninas y felinas?


¿O para la industria de alimentos de mascotas vivas?

La historia de la civilización humana da cuenta de la imposición de los cambios tecnológicos y en los estilos de vida y como estos impactan la cotidianidad de las personas y sociedades: a la luz de gas, siguió la luz eléctrica; a la máquina de escribir, el computador; al telégrafo, la internet, a la telefonía fija, la telefonía celular; al coche de caballos, el carro con motor de combustión, y a éste el carro eléctrico. ¿Será que los hijos biológicos y adoptados serán finalmente sustituidos por las mascotas animales y estás, a su vez, por las mascotas digitales En lo que a mí respecta si me ponen  a elegir entre una mascota animal y una digital …me quedo con Pinocho.