Sunday, November 08, 1998

LA EDUCACIÓN FAMILIAR PREVENTIVA: UNA ESTRATEGIA VÁLIDA PARA EL LOGRO DE CAMBIOS POSITIVOS DE ACTITUD Y DE COMPORTAMIENTO

Alcances y límites bajo el modelo de trabajo de la Fundación para el Bienestar Humano.

PONENCIA PRESENTADA EN EL SÉPTIMO CONGRESO COLOMBIANO DE PREVENCIÓN Y ATENCIÓN DEL MALTRATO INFANTIL


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo
Especialista y Magister en Ciencias Sociales 
Magister en Ciencias de la Educación
Director Ejecutivo de la Fundación Bien 

www.bienhumano.org


CONTENIDO
1. DESCRIPCIÓN DE LA INSTITUCIÓN
2. JUSTIFICACIÓN
3. MARCO FILOSÓFICO
4. PRINCIPIOS PARA LA ACCIÓN
4.1 De la Relación Profesional
4.2 De los conocimientos y su enseñanza
5. CÓMO SURGIÓ LA HIPÓTESIS DE TRABAJO
6. PROCESO MEDIANTE EL CUAL LA HIPÓTESIS SE CONVIRTIÓ EN EL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA
7. COBERTURA GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL DEL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA: 1975 – 1997
8. COMPROBACIÓN DE LA HIPÓTESIS DE TRABAJO
CONCLUSIONES

1. DESCRIPCIÓN DE LA INSTITUCIÓN
La Fundación para el Bienestar Humano es un organismo no gubernamental, entidad privada, de utilidad común, sin ánimo de lucro, fundada en 1934 con personería jurídica No. 24 de la Gobernación de Antioquia.

Está conformada por: La Asamblea de socios, la Junta Directiva, el Director Ejecutivo, los Comités asesores de la dirección, el personal administrativo y los profesionales docentes, que trabajan en el área del bienestar humano y social a fin de contribuir a crear una sociedad más justa y amable.
Desde el año de 1972 trabaja en todo el territorio nacional, en sectores urbanos y rurales, para fortalecer la familia, específicamente en el área de las interrelaciones de pareja y padres e hijos a nivel preventivo.

Los programas de la Fundación para el Bienestar Humano van dirigidos, básicamente, a personas mayores de 18 años, bien sean solteras, parejas o padres de familia. También capacita multiplicadores, o sea, educadores, líderes comunitarios y personas cuyo trabajo se relacionen con la familia.

Su objetivo es desarrollar, fortalecer, reestructurar y propiciar cambios necesarios en las relaciones familiares, para crear en la familia una conciencia de permanencia y un clima de relaciones sanas y estables, que ofrezcan a los hijos las posibilidades para desarrollar una personalidad capaz de interactuar y enfrentar diferentes situaciones en su presente y futura convivencia familiar y social.

La Fundación ha hecho presencia en 478 municipios del país, capacitando alrededor de 40.000 padres de familia y 38.000 educadores. La proyección cuantitativa global del trabajo realizado se estima en 850.000 personas.

La Fundación para el Bienestar Humano se cataloga dentro de las instituciones de educación no formal. Específicamente en el área familiar preventiva.

Sus programas son:

Formación para la Vida en Familia. A este programa pertenecen los cursos-talleres de Vivamos en Familia y Construyendo la Familia y los talleres educativos Encuentro de familias, Encuentro de parejas, Asertividad, Autoestima, entre otros, además de la serie y campaña radial Vivamos en Familia.
Formación para el Trabajo con la Familia. Capacitación a multiplicadores.
Periódico Generación.
Investigación Social.
Crédito Educativo.
Libros, Folletos y recursos didácticos.

El que el individuo desarrolle una personalidad armónica que le permita asumir en las diferentes etapas de la vida las diversas responsabilidades y papeles sociales que debe desempeñar, está influido por una serie de factores de índole biológicos, psicológicos, intelectuales y socioculturales que deben hacerse presentes en respuestas a las demandas de sus necesidades.

La familia es la principal institución que influye en este proceso, debido a que:

El hombre nace en ella y en ella obtiene la primera, la más íntima relación de su vida, la más determinante del sentido que confiere luego a su identidad y a su existencia, porque en el marco estructural y funcional de su familia, es donde el individuo encuentra dadas y ancladas las realidades que constituyen el núcleo original de su personalidad.

Corresponde pues primariamente a la familia y dentro de ella de modo especialísimo a los padres, la responsabilidad de ofrecer al hijo, fundamentalmente en las etapas formativas un clima de relaciones interpersonales positivas y estables, que le aseguren la experiencia de sentirse en un mundo acogedor, en un mundo abierto, físico y humano, que lo invita a que lo explore sin miedo ni fracaso.

Los padres de familia se encuentran pues enfrentados a una responsabilidad única, ineludible y difícilmente reemplazable y la inmensa mayoría de ellos no tienen acceso a los conocimientos inherentes al desarrollo, que les proporcionen los elementos necesarios para comprender los fenómenos propios del crecimiento de sus hijos, la verdadera trascendencia de la relación formadora y las opciones para efectuar cambios o mejoras en el difícil desempeño del papel de padres y de pareja.


La institución dedica todo su potencial humano y financiero al área de la educación familiar preventiva, posibilitando a la pareja, a los padres y madres de familia, a las personas solteras y a los educadores el conocimiento científico necesario para un adecuado desempeño en el rol de pareja y formadores de los hijos.
Se trata de dar una opción y respuesta a la familia para que logre desarrollar, fortalecer, reestructurar y propiciar en las relaciones familiares cambios necesarios para crear un clima de relación estable, y una conciencia de permanencia que ofrezca a la pareja y a los hijos la posibilidad de desarrollar una personalidad sana, capaz de interactuar y afrontar diferentes situaciones de la convivencia familiar y social.

La educación familiar preventiva es una estrategia acertada para permitir a las personas y a las familias realizar cambios de actitud y de comportamiento, y de esta forma lograr una mejor calidad de vida. La investigación y evaluación permanente de las acciones y los testimonios de los participantes han confirmado la validez de la estrategia. La Fundación ha realizado 10 investigaciones evaluativas de su modelo de trabajo, cuyos resultados aparecen publicados en: Cómo trabajar con padres y madres de familia. Un modelo de acción familiar preventiva. F.B.H. Medellín. 1994.



El principio fundamental, del cual emanan los demás, es el RESPETO POR LA DIGNIDAD DE LOS PARTICIPANTES, sean ellos padres de familia, personas solteras o educadores. Esto significa:

Creer en los participantes, en sus capacidades y posibilidades para aprender, reflexionar y llegar a conclusiones propias, que los lleven a efectuar cambios en su vida de interrelación familiar -los padres de familia y los solteros-, y en su vida profesional, -los educadores- en lo atinente a la relación educar padres de familia.
Aceptar a los participantes como son, a pesar de sus defectos, limitaciones o conflictos en su vida familiar o profesional y escuchar sus opiniones, dudas o reclamos, en forma positiva.
Respetar las ideas de los participantes. Esto implica enseñar con convicción, pero no imponer ideas a los demás.
Ante los conflictos o situaciones que expresen los participantes, la actitud del profesional debe ser no juzgadora. Limitará por lo tanto su intervención a dar elementos que ayuden a las personas a llegar a sus propias conclusiones.
Delimitación de la relación profesional, en el tiempo. Esta durará mientras transcurre el curso que se dicta.

Partimos del presupuesto que las ciencias sociales y de la salud, están en proceso de desarrollo. No hay pues verdades absolutas. Por lo tanto se transmitirán los conocimientos científicamente comprobados, sin dogmatismo pero con convicción y sustentándolos científicamente.

Para ser buen padre o buena madre no solo se requiere de un proceso biológico e instintivo. Los conocimientos que nos dan a comprender el desarrollo, son trascendentales en el desempeño como padre de familia.

Aceptamos que:

El comportamiento humano es la suma de factores los cuales al interrelacionarse producen diferentes efectos. Por lo tanto no hay causas únicas generales que expliquen el comportamientos particular de cada cual.

El proceso básico de desarrollo de los seres humanos es el mismo, pero se ve influido por el medio sociocultural.

Evidenciamos que no siempre es posible a los participantes explicarse las causas de un determinado comportamiento, dado el hecho de que muchas motivaciones son inconscientes.

Nuestro trabajo es a nivel preventivo. No podemos interpretar comportamientos ni aconsejar. Solamente damos elementos para el análisis, a la luz de los conocimientos científicos.

Trabajamos con personas “normales”. Los casos terapéuticos no son objeto de nuestras acciones.

El trabajo con solteros sólo se debe realizar cuando ellos, no por su edad sino por la madurez emocional, pueden involucrarse en el fenómeno de la relación padres-hijos.
La esencia del objetivo de trabajo de la Fundación es propiciar cambios o mejoras en las relaciones familiares.
Los conocimientos relativos al desarrollo del ser humano y al ciclo vital de la familia son el elemento básico utilizado para propiciar el cambio, pero este no es dirigido. Se espera que cada participante efectúe los que considere convenientes, después de analizar y reflexionar a la luz de la teoría, sobre su desempeño de padre.

Proponemos el conocimiento, como el elemento para el cambio, pero aceptamos que no todas las personas puedan cambiar con base en este presupuesto.

Para que el cambio pueda darse es elemento esencial de nuestro trabajo el que los participantes puedan expresar y analizar sus vivencias, sentimientos o situaciones familiares, para confrontarlas con los conocimientos impartidos.

La transmisión de conocimientos debe basarse en la libre discusión e intercambio, en medio de un clima de confianza y respeto mutuo. Por lo tanto dicha transmisión debe hacerse en forma horizontal, profesional-participante, y no en forma vertical, de un profesional que posee la verdad a un grupo de personas que todo lo ignora. Todo lo que signifique: molestar, agredir o subvalorar a los participantes, crea defensa en ellos y bloquea la integración de conocimientos.

El profesional puede utilizar en su trabajo con grupos, las técnicas de grupo que encuentre apropiadas al conocimiento que enseña y a la dinámica propia del grupo, siempre que dichas técnicas sean las utilizadas en educación. No se hará uso de las propias del trabajo a nivel terapéutico, como el psicodrama.

Se enseñará los conocimientos con la profundidad y el lenguaje previsto en los manuales que edita la Fundación.

El profesional no debe dejarse angustiar por las demandas de los participantes en busca de soluciones o consejos a sus problemas. Debe por lo tanto seguir siempre la línea de analizar comportamientos a la luz de los conocimientos científicos. Si ignora la respuesta a una pregunta, la actitud debe ser la de aceptar el hecho, consultar y luego dar la respuesta acertada.

5. CÓMO SURGIÓ LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

Ante la alta incidencia en nuestro medio de personas que no logran desempeñarse como de ellas se espera en el medio familiar y social, convirtiéndose en un obstáculo para el logro de los fines de la comunidad, la Fundación para el Bienestar Humano se preocupó por encontrar salidas creativas y preventivas para contribuir a la solución del problema. En 1973, la institución decidió dedicar todo su potencial humano y económico a un programa que apuntará a prevenir en la familia, los conflictos padres-hijos, por ser esos conflictos una de las causas fundamentales del inadecuado desempeño social de las personas.

Esta decisión tuvo una clara sustentación teórica, científica y filosófica, en la razón de ser de la vida familiar y de la interrelación padres e hijos y en el papel que ambas juegan en el desarrollo de la personalidad de los seres humanos.

La Fundación para el Bienestar Humano, reflexionando acerca de la manera de dar forma a un programa de Prevención Primaria de los conflictos relacionales que se generan en la familia entre padres – hijos, llegó a establecer la siguiente hipótesis de trabajo:

Adquirir conocimientos es uno de los elementos que genera cambios de comportamiento en las personas. Por lo tanto si se da acceso a los padres y madres de familia a los conocimientos relativos al desarrollo de la personalidad del ser humano, se les dará oportunidad para que hagan cambios o mejoras en su desempeño como formadores de los hijos.

PROCESO MEDIANTE EL CUAL LA HIPÓTESIS SE CONVIRTIÓ EN EL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA.

Basados en la hipótesis ya mencionada, empezó a surgir el diseño del programa el cual previó:

La población a la cual iría dirigido. Padres y madres de familia y solteros mayores de 18 años. Las formas establecidas para que la población tuviera acceso al programa fueron 2: o por motivación directa de la Fundación en las comunidades; ó por solicitud de personas, instituciones u organizaciones públicas o privadas.

Objetivo del programa. Que los participantes obtengan: los conocimientos relativos al proceso de desarrollo de la personalidad del ser humano a través del ciclo vital; las razones de los comportamientos de niños, adolescentes y adultos, y las implicaciones de los progenitores en la formación de los hijos, para que efectúen cambios o mejoras en su actual o futuro desempeño como padres de familia.

Conocimientos a compartir con los participantes

Los relativos a las etapas del desarrollo de ser humano a través del ciclo vital – infancia, edad escolar, adolescencia, edad adulta, madurez y vejez – basados en la teoría freudiana al respeto.
Los relacionados con el desarrollo intelectual de la persona durante el ciclo vital según el pensamiento de Jean Piaget.
Los referentes aspectos del desarrollo biológico – herencia, órganos de la reproducción, embarazo, parto, y lo propio del desarrollo adolescente.
Lo concerniente a la influencia del medio ambiente en el proceso de desarrollo humano, según Natha Ackerman, Erick Erickson, Paul Horton y Chester Hunt y Francis Merril.
Se previó que los anteriores conocimientos se tomarían en la medida en que atañen a la vida familiar y con la profundidad requerida para que propiciaran una buena relación padres – hijos.
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Establecer entonces cuáles de esos conocimientos y en qué medidas se utilizarían, presupuso elaborar unos contenidos tentativos y confrontarlos con las inquietudes, intereses y necesidades de los padres. Este proceso no termina, se da permanentemente.

Los medios.-

El programa está diseñado como educación no formal, por lo tanto no se requiere un requisito previo en educación para participar en él.

Los conocimientos se estructuraron a manera de curso o taller, el cual fue elaborado para diferentes medios de acuerdo con las necesidades de los usuarios y las posibilidades de la Fundación.

El programa Formación para la Vida en Familia se inició en 1974 en Medellín y Valle de Aburrá. Se trabajó en forma presencial – con grupos - Para 1978 se estableció un nuevo medio para llegar a la población, el radio, y en 1979 se implementó la distancia – por correspondencia -.
En el año de 1980 se empezó a editar el periódico Generación, tabloide de 4 páginas el cual se edita 4 veces al año y se envía a quienes han participado en programas de Formación para la vida en Familia. Tiene como fin reforzar los conocimientos y la motivación al cambio de los participantes en el programa.

Diseño de los medios.

Para el trabajo presencial – con grupos –

El Curso - taller presencial de Formación para la Vida en Familia tiene una duración de cuarenta horas y opera con la siguiente metodología:

Al iniciar cada tema, los participantes analizan los objetivos educativos. Al finalizar, responden un test para medir su aprendizaje.
Técnicas de grupo: Las más empleadas son la charla, el Phillips 66, rumor, cuchicheo y sociodrama.

Recursos didácticos: Carteleras para los aspectos biológicos e intelectuales; franelógrafo para los aspectos psicológicos; audiovisuales como resúmenes finales de los desarrollos biológicos y psicológicos; audio; estudio de casos y autoformación.

Evaluación final del taller elaborada por los participantes.

Tanto los objetivos como los resúmenes y los recursos didácticos han sido diseñados y elaborados por la Fundación, en respuesta a las necesidades de aprendizaje de los participantes en el programa.

Para trabajo a distancia – correspondencia –

Se ha elaborado con base en veintinueve lecciones contenidas en 8 paquetes. La metodología de las lecciones está desarrollada con base en el método Sucre, así:

Nombre y objetivos del tema a tratar.
Primera lectura, de motivación o ambientación al tema.
Cuatro o cinco lecturas de contenidos. Cada lectura lleva incluída una serie de ejercicios para que quien estudie, responda preguntas, haga comparaciones, resúmenes, y establezca similitudes o diferencias con su propia experiencia y conocimientos.
Espacio con sugerencias, que motiva a la persona a reflexionar sobre lo aprendido y a sacar sus propias conclusiones.
Test final y un espacio para que la persona anote sus dudas e inquietudes. El test y las consultas son remitidas a la Fundación, en donde se procesan y se devuelven al participante con las debidas anotaciones.
Evaluación final del taller elaborado por los participantes.
Pasos del trabajo a distancia. Lo más común en la utilización de este medio ha sido el establecer en un barrio, municipio o institución, un número determinado de participantes, a cargo de un responsable. Las funciones de éste son:
Motivar a un grupo de participantes.
Ser el intermediario entre la Fundación para el Bienestar Humano y el grupo.
Recibir el material de lecciones que envía la Fundación para el Bienestar humano y entregarlo a los participantes.
Recibir del grupo, los test correspondientes a cada lección y remitirlos a la Fundación para el bienestar Humano.
Sostener la motivación del grupo y estar atento a las situaciones que surjan y que deterioren la realización del programa.

Para la Radio.

La serie radial Vivamos en Familia, consta de veintinueve programas de media hora cada uno. Su metodología comprende:

Promoción. Con quince días de anticipación a la iniciación de la transmisión de la serie se pasan por la emisora diez cuñas o promociones diarias alusivas a los temas y su importancia, días y horas en que se transmitirá.

El primer programa es de ambientación y explicación sobre la serie, los veintiocho restantes se transmiten diariamente de lunes a sábado o como sea conveniente a los radioescuchas.

Los libretos de cada programa están elaborados con la siguiente metodología, saludo e instrucciones preliminares, objetivo del tema a tratar, motivación del tema, conocimientos relativos a la primera parte del programa, resumen parcial; intermedio musical, conocimientos relativos a la segunda parte del programa; resumen parcial; resumen general del tema; espacio musical para que el radioescucha reflexione y elabore sus propias conclusiones.

La enseñanza de los conocimientos incluye técnicas para que el radioescucha trabaje el tema, y así, responda a preguntas, hace comparaciones, resúmenes, establece similitudes o diferencias con su propia experiencia y conocimientos. Estos espacios son musicalizados. La serie está grabada a dos voces.

Los cuadernillos: Cada tema va acompañado de un cuadernillo el cual puede adquirir el radioescucha en la emisora, Contiene los veintiocho temas en que está dividida la serie, El tratamiento que se da a cada tema es el siguiente:

Los objetivos del tema; espacio para trabajar dos de los ejercicios; los resúmenes y un espacio para conclusiones. Llevan ilustraciones.

Campaña Radial Vivamos en Familia

Es una campaña educativa preventiva dirigida a padres, madres y personas solteras; su objetivo es similar a la de los talleres de formación para la vida en familia: La campaña consta de ocho subcampañas. Cada subcampaña incluye tres mensajes de 20 segundos cada uno, los cuales transmitidos, gratuitamente, nueve veces al día por las emisoras vinculadas a la campaña.

COBERTURA GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL DEL PROGRAMA FORMACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA: 1975 – 2000

Municipios atendidos: 478
Departamentos atendidos: 32

Formación Vida en Familia

Cursos realizados: 2.498
Número de participantes: 52.799
Cursos presenciales realizados: 1.363
Número de participantes: 34.555
Cursos a distancia realizados: 753
Número de participantes 16.740

Serie Radial Vivamos en Familia

Transmisiones realizadas: 433
Número de cuadernillos entregados: 15.101

Campaña Radial Formación para la Vida en Familia

Campañas transmitidas: 1.214
Emisoras que han transmitido la campaña: 473

8. COMPROBACIÓN DE LA HIPÓTESIS DE TRABAJO

La hipótesis planteada para este modelo partía de adquirir conocimientos para efectuar cambios de actitud y comportamiento. Comprobarla presuponía hacer cuatro estudios con los participantes en el programa Formación para la Vida en Familia, así:

Integración del conocimiento al recibir cada uno de los temas del taller Formación para la Vida en Familia.

-       Permanencia en el tiempo de los conocimientos adquiridos en el taller Formación para la Vida en Familia.
-       Cambios de actitud y de comportamiento efectuados por los padres de familia participantes en el programa Formación para la Vida en Familia en el desempeño de su papel como formadores de los hijos, al finalizar el taller.
-       Permanencia en el tiempo de los cambios de comportamiento en el desempeño del papel de formadores de los hijos realizados por quienes participan en el programa Formación para la Vida en Familia.
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Este proceso investigativo se realizó en la forma que a continuación se describe.
Integración de conocimientos al recibir cada uno de los temas del programa Formación para la Vida en Familia.

Este estudio se realiza permanentemente en la Fundación en cada uno de los talleres, con el total de la población participante.
Para medir el aprendizaje se tiene elaborado: para presenciales 6 test con 6 ú 8 preguntas cada uno; para distancia 25 test con el mismo número de preguntas. El proceso a seguir en ambos casos es corregir las preguntas bajo estos parámetros:

Acertada – respuestas sin errores.
Incompleta – respuestas acertada pero que omiten conceptos.
Confusa – respuestas con aciertos y errores a la vez.
Erradas – respuestas solamente con errores
Sin respuesta – omisión de la misma.

Durante todos estos años no se ha encontrado diferencia en el aprendizaje ni por área geográfica, ni en talleres presenciales o a distancia, ni en el tiempo o sea de unos años a otros.

La tabulación global de los tres primeros años de medición de integración de los conocimientos arrojó el siguiente resultado:

Respuestas acertadas 89%; incompletas 5%; confusas 2%; erradas 3%; sin respuesta 1%.

Sobre el aprendizaje por radio también se ha hecho evaluación. Se realizó con 72 personas en Amalfi y Concordia en Antioquia y San Vicente de Chucurí en Santander en el año de 1981. El resultado fue:

Respuestas acertadas 58%; incompletas 14%; confusas 4%; erradas 17%; sin respuesta 7%.

Este primer estudio arrojó pues un resultado muy satisfactorio en relación con su propósito.

Permanencia en el tiempo de los conocimientos adquiridos en el taller Formación para la Vida en Familia.

Dos o tres años después de haber recibido el taller presencial, se realizó con los participantes el presente estudio. Se tomaron para él los participantes en talleres presenciales en los años comprendidos entre 1975 y 1978. De un total de 1949 participantes se tomó una muestra del 23% en los municipios de Caldas, Marinilla y Medellín, en comunidades de estratos medio – medio, bajo.

Al tabular la información por municipios y barrios, ésta no arrojó diferencias significativas por área geográfica o estrato, por lo tanto los resultados globales obtenidos fueron: respuestas acertadas 68.50%; incompletas 7.75%; confusas 4.75%; erradas 11%: sin respuesta 8%.

Lo anterior indica que la permanencia del conocimiento entre quienes recibieron los talleres de Formación para la Vida en Familia, es muy satisfactoria. Este hecho indicó a la Fundación el tercer paso a seguir en la comprobación de la hipótesis de trabajo.

Cambios de comportamiento efectuados por los padres de familia participantes en el programa Formación para la Vida en Familia, en el desempeño de su papel como formadores de los hijos, al finalizar el taller.

Transcurrieron varios años entre la realización del estudio anterior y éste, debido a consideraciones específicas sobre las técnicas de investigación y su validez.

Ya en 1988 y 1989, la Fundación decidió emprender el estudio mencionado. La muestra estuvo conformada por el 55% de los 2.437 padres y madres participantes en los talleres presenciales y a distancia.

Los participantes residían en 23 municipios del departamento de Antioquia. Al tabular la información recolectada no se encontraron diferencias significativas por municipio. Las cifras globales arrojadas fueron: sí hicieron cambios 98%; no hicieron cambios el 2%; el total de cambios fue 2.848 y el promedio de cambios por persona 2.95%.

La relación con el tipo de cambios realizado por las personas, encontramos que éstos se efectuaron en relación con treinta asuntos básicos en el desarrollo el ser humano a través del ciclo vital. Las cifras más altas de cambios se encuentran en los mayores logros que se esperan del programa Formación para la Vida en Familia. Los cambios anotados derriban patrones y creencias muy arraigadas en la población. Anotamos a continuación los más sobresalientes, en su orden y en relación con el número de cambios, no del de personas.

Comprender más a los hijos y darles más confianza: 40.02%; castigar sin violencia o con menos violencia 34.17%; ser más cariñoso con los hijos, quererlos más 30.93%; tratar mejor a los hijos, no ser tan ofuscado, rígido y mal genio con ellos 30.30%; comprender más al adolescente, interesarse en su vida, darle cariño, dialogar con él 27.48%; aceptar las manifestaciones de la curiosidad sexual en los niños y dar educación sexual 21.63%; comprender más a la pareja, dialogar y relacionarse mejor con ella 16.20%; dialogar con los hijos y escucharlos, comunicarse mejor 13.79%; expresar amor al recién nacido 8.78%.

Poseedora la Fundación de esta información, quedaba dentro del proceso de confirmación de la hipótesis de trabajo conocer si los cambios de comportamiento permanecían o no en el tiempo, en quienes lo realizaron.

Permanencia de los cambios de comportamiento en el desempeño del papel de formadores de los hijos, realizados por quienes participan en el programa Formación para la Vida en Familia.

En el año de 1991 se definió realizar esta última investigación con los mismos participantes en el estudio que le antecedió. Se trabajó con el 35.11% de las 957 personas que realizaron cambios. Sus respuestas en relación con la permanencia en ellos, del cambio, se puede sintetizar así:

En el 76.4% de los entrevistados los cambios permanecen; sólo permanecieron en parte, en el 17.9% y no permanecen, o sea que se perdieron, en el 5.7%.

Al indagar si las personas hicieron o no nuevos cambios, el 44.8% respondió afirmativamente. Es interesante observar cuales fueron esos nuevos cambios; veamos los más sobresalientes:

Dialogar con los hijos, escucharlos y comunicarse menor 20.9%; comprender más a los hijos y darles más confianza 17.7%; comprender más a la pareja, dialogar y relacionarse mejor con ella 13.3%; tratar mejor a los hijos, no ser tan ofuscado, tan mal genio y tan rígido con ellos 12.2%; castigar sin violencia o con menos violencia 11%.

Finalizado el análisis de los cuatro estudios realizados con un alto porcentaje de la población participante en el programa Formación para la Vida en Familia a fin de comprobar la hipótesis de trabajo de la Fundación para el Bienestar Humano en ese programa, se pudo llegar a la siguiente conclusión:

Efectos que tiene en relaciones familiares y el desarrollo de los hijos, el nuevo repertorio actitudinal y comportamental adquirido por los padres de familia con el programa Formación para la Vida en Familia (Vivamos en Familia).

Luego de comprobada, con las investigaciones precedentes, la hipótesis de trabajo y más específicamente, la efectividad de cada paso del proceso secuencial de aprendizaje con el que se garantiza una estabilidad comportamental en los padres debido a los conocimientos (información) y las reflexiones (procesamiento) facilitadas por el programa. La Fundación para el Bienestar Humano quiso indagar sobre las características de los efectos que tenía en las relaciones familiares, y en el desarrollo de los hijos, el nuevo repertorio actitudinal y comportamental de las personas que realizan el curso.

Para ello fue necesario pensar en una investigación cuya población objeto de estudio directo no fueron las personas que habían recibido el programa (tratamiento), sino quienes sin haberlo realizado reciben las influencias de éste o sea los hijos.

Fue así como en 1995 – 96 con el estudio denominado “La relación padres – hijos. Fundamento de la convivencia social” el grupo de padres pasó a ser instrumental y los hijos el grupo de estudio, (no como grupo control) ya que es el grupo que recibe la influencia de la intervención o del programa.

El estudio se realizó con 38 niños entre 8 y 12 (ambos sexos) años, 43 jóvenes (ambos sexos) entre 12 y 18 años y los respectivos padres, (69) que habían realizado el curso – taller Vivamos en Familia entre 1992 y 1993.

El estudio concluyó que los nuevos estilos comportamentales de los padres tienen un efecto positivo en las relaciones familiares y en el desarrollo armónico de los hijos, los cuales reconocieron un incremento en los factores de protección y disminución de los factores de riesgo y atribuyeron el hecho a lo adecuado de los comportamientos de los padres sobre todo en la expresión afectiva, donde en un 95.06% de los casos los hijos describen comportamientos que denotan una expresión afectiva adecuada hacia ellos. En el ejercicio de la autoridad de forma que promueva la autonomía y la responsabilidad, la adecuación en el comportamiento de los padres se dio en un 80.24% y en la comunicación verbal abierta en un 74.07% Estos hechos permiten catalogar a los padres como figuras identificatorias positivas ante sus hijos.


Alcances y límites de la educación familiar preventiva.

El posibilitar el acceso al conocimiento científico sobre temas relativos al ciclo vital humano si posibilita cambios positivos de actitud y de comportamiento en las personas.
El conocimiento científico debe darse en forma pedagógica y adaptarse al lenguaje y al contexto socioeconómico, cultural y educativo de los participantes.
El taller educativo – reflexivo propicia el encuentro del conocimiento científico con el saber personal y grupal de los participantes.
El conocimiento entendido como mera información no genera por sí solo cambios positivos de actitud y de comportamiento en las personas. Para que esto suceda es fundamental que el conocimiento sensibilice la conciencia y afecte la percepción, la reflexión y la experiencia vivida de las personas.
Las condiciones de vida de las personas como: pobreza, marginalidad, intenso conflicto psicosocial, analfabetismo, carencias afectivas y materiales, entre otros, son factores objetivos que limitan el alcance de la educación familiar preventiva. La intervención sobre estas poblaciones demanda otros enfoques y estrategias.
El conocimiento debe ser comprensivo, integrado y permanecer como pauta de orientación; solo así es posible el cambio de actitud y comportamiento.
La utilización adecuada de técnicas y metodología de trabajo grupal facilitan los procesos de enseñanza – aprendizaje. Su empleo inadecuado limita los resultados esperados en los programas de educación familiar preventiva. Las metodologías no son un fin en sí mismo, son herramientas de trabajo y siempre deben de estar al servicio del conocimiento, la reflexión y la participación.
Los cambios positivos de la actitud y de comportamiento son el resultado de un proceso secuencial, intensivo e integral. Eventos puntuales como conferencias magistrales o mensajes masivos de corta duración no logran impactar en forma significativa.
Los programas y las acciones de educación familiar preventiva deben tener un carácter sistémico y de integralidad que involucre, en lo posible, a todos los miembros de una familia, aun cuando por motivos de método o de edad, género, generación y ocupación logística, se intervenga por separado en cada subsistema familiar, es esencial no perder de vista la unidad y el fortalecimiento de las relaciones intrafamiliares.
Si bien la sociedad colombiana reconoce y acepta las nuevas tipologías familiares aun el estado del conocimiento acerca de la estructura y funcionalidad de esta realidad es precario e insuficiente. Esta carencia investigativa limita el diseño, contextualización y ejecución de programas específicos de promoción y prevención a estas nuevas familias.
La Fundación a podido constatar la validez de los niveles y ciclos de cambio propuestos por Hersy y K.H Blanchard; Management Of Organisational Behavior, en cuanto a que hay una relación directamente proporcional entre el tiempo requerido y el grado de dificultad para el logro de los diversos niveles de cambio.
Si bien los testimonios son importantes y deben ser valorados y aceptados como prueba del cambio, en la medida de lo posible deben, además, ser confrontados con las personas que conviven con el participante