Friday, October 10, 2014

Foro Empresa Familiarmente Responsable - El impacto de la conciliación en la familia - La familia soñada

Foro Empresa Familiarmente Responsable
 El impacto  de la conciliación en la familia
La  familia soñada

LUIS JULIÁN SALAS RODAS
Sociólogo.  Especialista y Magíster en Ciencias Sociales
Magíster en Ciencias de la Educación
Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

MARÍA AMALIA TRUJILLO JARAMILLO
Psicóloga,  Especialista en familia
Coordinadora Programas Empresariales




“No es la crisis de la familia la que genera los problemas de nuestra civilización. Son los cambios es las estructuras económica y sociales las que le quitan  como agente de  socialización y formación”
Roberto Lerner



PARA REFLEXIONAR

¿Qué  tipos de familia  son las que tenemos hoy  en la empresa?
¿Qué  familias son las que soñamos?
¿Cuáles son los efectos  de la reducida presencia de los progenitores sobre el bienestar de los hijos (bienestar físico, emocional, rendimiento escolar, relacionamiento social)?
El tiempo de calidad: ¿solución o excusa?
Desfamiliarización,  cuidado y crianza

La Fundación Bien humano  con su experiencia de trabajo con las familias  y consciente  de sus responsabilidades y  con  ambición y compromiso pretende  motivar y establecer reflexiones que permitan comprender algunas  realidades, transformaciones y situaciones que rodean a la familia Colombiana en la actualidad  y como desde las organizaciones, como motor de transformación, se puede contribuir a potencializar  su desarrollo y  funcionalidad.

No pretendemos dar a conocer un estudio  sobre la familia en Colombia sino  los  cambios y transformaciones que esta ha tenido en la contemporaneidad, y  los retos  de la conciliación para lograr que la familia cumpla sus funciones y  responsabilidades así como  el papel que esta juega en  la construcción de seres íntegros, éticos y responsables.

Para poder  dar respuestas  y construir una cultura de conciliación  y equilibrio en la vida personal, familiar, laboral  se hace necesario reflexionar lo que entendemos por familia, sus funciones, características y problemáticas, de forma que podamos comprender que el diseño e implementación de estas medidas no solo  impactará a las personas sino  también a las familias  como una responsabilidad  social pero también como el stakeholder que esta  representa para las empresas.  Sabemos que las   medidas EFR como calidad de empleo,  flexibilidad temporal y espacial  y apoyo a la familia  tienen un alto impacto en las familias, y que  al conocer las realidades  de las familias  y sus  necesidades; es importante pensar y reflexionar cuáles están dirigidas al colectivo  de la familia como sujeto de derechos y que  fomentan el ejercicio de la parentalidad,  establecimiento de vínculos sanos y positivos, la crianza humanizada, la  prevención de Violencia intrafamiliar, la prevención del embarazo adolescente, el alcoholismo y la drogadicción, entre  otras.

Todos los seres humanos reconocemos en la familia uno de los principales motivos de existencia humana, otros como la fuente de felicidad, otros  como una dimensión   importante en la realización de sí mismos.  En el estudio sobre Valores, Representaciones y Capital Social en Antioquia, 2013  al indagar sobre la importancia de la familia se concluye que:

“Independientemente de cualquier consideración teórica o normativa, la familia es la institución en la que más confían los habitantes de Antioquia. Los datos apenas difieren en pocos puntos porcentuales entre la metodología de encuestas y la metodología experimental. La familia goza de más confianza que cualquier grupo informal o formal de la sociedad civil y mucha más confianza que cualquier entidad estatal, por lo cual puede afirmarse –sin lugar a dudas– que es parte fundamental de la estructura básica de la sociedad antioqueña… La familia también es –en Antioquia– el principal medio de socialización de las personas. Cada habitante del departamento se relaciona en promedio con 6.4 familiares, diferentes a los que viven con él en el mismo hogar, una cifra que excede en dos enteros al grupo que le sigue en importancia que son los vecinos. (Pág.: 52, 54).

Es por ello que nuestra primera reflexión se dirige a poder conocer los cambios y transformaciones que la familia ha tenido, especialmente en la contemporaneidad para poder  comprenderla y establecer  con claridad, acierto y coherencia las necesidades de conciliación.  Es evidente que la Familia, en la primera década del milenio como institución social, es permeada por factores de diversa índole que repercuten en toda su organización y en sus interacciones ecosistémicas, entre ellas la empresa, pero también la economía, el contexto, las políticas sociales, educativas y religiosas.  La familia ha sido, sin duda, uno de los actores sociales que ha vivido las transformaciones más profundas; cambios que oscilan en la descomposición- recomposición de formas  familiares, como expresión de la fragmentación de la sociedad colombiana, de los procesos de inclusión – exclusión, de violencia, desplazamiento, migración, de la fragilidad de los vínculos  afectivos  y de cambios  progresivos en las relaciones de  género, especialmente de la mujer,  lo que ha incidido en la evolución de la familia. Sin duda  estos  cambios  han llegado a  las empresas y se expresan  a nivel privado en  problema de  rupturas de pareja, suicidios,  enfermedades,  fracasos escolares, embarazo adolescentes, problemas  alimenticios, consumo de drogas, abuso sexual, violencia intrafamiliar y endeudamientos. Estos  cambios en el “mundo privado”  trascienden en la empresa  en conflictos laborales, desmotivación, bajo rendimiento, productividad, ausentismo, poco compromiso, estrés e infelicidad. La OIT señala que La tensión entre vida familiar y laboral puede generar un menor rendimiento en el puesto de trabajo, insatisfacción e incremento de la rotación a nivel de unidades productivas”. (OIT, trabajo y familia: Hacia  nuevas formas de conciliación  con corresponsabilidad Social, 2009)

Hasta hace unas décadas el modelo tradicional de familia que prevalecía, se   caracterizaba  por una infancia  que se desarrollaba  en el hogar, la madre estaba dedicada  a la crianza, y el cuidado de los hijos y el hogar, la alimentación, las tareas escolares, el cuidado y por otro lado el padre estaba en el mundo laboral y público encargado de la solvencia económica y el ejercicio de su profesión con poca o nula presencia en la familia. Uno de los cambios sociales  de los años  60 del siglo 20 fue la incorporación de la mujer al mundo profesional y laboral por lo cual  el mundo familiar, privado y público empezó  a transformarse tanto para las mujeres como para los hombres. La mujer empezó a  combinar los nuevos roles profesionales y laborales con el cuidado de la familia, sin embargo los hombres  apenas empiezan a combinar estos roles y todavía social y culturalmente  los hombres no  han asumido en  igualdad de condiciones las tareas  y responsabilidades del mundo familiar  reconociendo que laboralmente persisten prácticas en las que  este cambio  cultural no  responden  a la nueva realidad de la familia. Padres y madres vivencian grandes dificultades para ejercer sus  funciones parentales y dar el soporte psicológico y emocional que  requieren los hijos y lograr su estabilidad y adaptación.   

Los  procesos de urbanización e industrialización, al pasar de una económica agrícola a una industrial y  en la actualidad  a  una económica  globalizada caracterizada por el consumismo, el capitalismo  y el modelo neo-liberal, y  la revolución en las comunicaciones con el uso y consumo de la televisión, computador, internet, el celular y las redes sociales  y en Colombia,  fenómenos como el narcotráfico y el dinero fácil, la constitución política de 1991 y  un nuevo contexto jurídico; han transformado a la familia  no solo en su estructura sino también en su funcionamiento, características y  dinámicas que se evidencian  en la reducción de la  tasa de natalidad y mortalidad infantil y en general de la población,   la pérdida de fuerza de la familia  nuclear y extensa, el aumento de divorcios y rupturas de pareja así como una recomposición de esta;  al hogar llegan nuevas imágenes familiares, valores sexuales, estilos de vida y  hábitos que antes no habían sido confrontados por las generaciones y  los miembros de la familia. 

Estos cambios han diluido, extinguido e incluso reducido las funciones que tradicionalmente cumplía  la familia; funciones como la procreación, el cuidado de sus miembros, la educación, la inserción en la sociedad, el mantenimiento económico del hogar, la preparación de alimentos, la producción y adquisición de bienes, son funciones que  la familia  ha empezado a encomendar a otras instancias; sin embargo hay dos funciones que consideramos que son indelegables y sobre las cuales invitamos al mundo empresarial  para que a través del modelo de conciliación EFR podamos  contribuir  a que la familia  las ejerza sin necesidad de  delegarlas, mejorando la calidad de vida y el bienestar de la familia y por supuesto de sus miembros. Estas funciones hacen referencia al soporte emocional, acompañamiento psicoafectivo y socialización; los cuales  son  esenciales para  el desarrollo de una personalidad sana, estable y feliz.  La familia  transmite  a los niños  los valores y normas sociales, que le permitirán   vivir  integrado socialmente, enfrentarse  equilibradamente a una sociedad competitiva, cambiante y conflictiva, relacionarse y establecer vínculos afectivos sólidos y adaptados. El vínculo afectivo es lo que nos une, nos conecta, nos proporciona seguridad e identidad, nos liga de por vida a la familia y a la parentela.  Cuando el vínculo afectivo no se instala de forma adecuada  se presentan situaciones de sobreprotección, abandono, negligencia, indiferencia, indulgencia y violencia en la relación padres-.hijos, situaciones que afectan  de manera negativa la oportunidad y la calidad de los cuidados en la infancia. (Bolwlby, J. 1990)

Hitos  en la  evolución de la familia.
  
La Desfamiliarización y familiarización

Por familiarización de la crianza y el  cuidado se ha  entendido el conjunto de creencias, prácticas y acciones  que asumen las mujeres y las propias familias sin remuneración y  sin cuestionar la división histórica, sexual y de género,  y sin el apoyo de estrategias de conciliación entre el trabajo remunerado y la vida familiar. Es una familiarización sin perspectiva de género, anclada en la permanencia de los roles tradicionales  de desempeño de hombres y mujeres.  Así concebida, la familiarización es percibida por el Estado y  la sociedad como un proceso natural, no valorado social ni económicamente. En la vida cotidiana  la expresión “familiarización” implica cercanía, tratar con confianza, conocimiento cercano con algo o alguien. 

Por des-familiarización de la crianza y el cuidado se entiende el conjunto de políticas públicas y acciones por parte del Estado, la sociedad y el mercado que remuneran a las mujeres y a otros agentes externos las tareas del cuidado.  La des-familiarización es el resultado histórico de los procesos de modernización y urbanización de las sociedades que han conllevado la pérdida de funciones y responsabilidades de la familia tradicional en la crianza, formación y cuidados de sus miembros.  

La familia es “agente que cuida y de cuidado”.  La familia, independiente de su conformación y organización, es el único grupo humano que permanece y nos acompaña en todas las etapas del ciclo vital, todos los otros grupos y organizaciones son temporales.  La familia y el parentesco crean vínculos emocionales, afectivos, legales y solidarios que no pueden ser asumidos ni  sustituidos  por el Estado, la sociedad o el mercado. Los vínculos parento-filiales y filiales son de por vida. Se puede ser ex pareja, ex conyugue pero nunca ex  padre, ex hijo o ex hermano. Reiteramos  el derecho constitucional de los niños y niñas  a tener una familia y a no ser separados de ella.  (Galvis, 2011, Pensar la familia de hoy)

En las sociedades occidentales ya no es posible para las familias ocuparse  solas  de la crianza y los cuidados de la infancia; tampoco el Estado y la sociedad están en capacidad de asumir, por entero, dichas responsabilidades.  Es un asunto público-privado de corresponsabilidad entre los agentes. 

En la Fundación Bien Humano reiteramos nuestra convicción de que son los padres y madres, las personas más importantes y decisivas en la formación de los niños y niñas. Ellos y ellas, y no otras personas, crean y mantienen los vínculos emocionales y afectivos con sus hijos e hijas. Su presencia y permanencia determinan la socialización primaria, la identidad, la confianza básica, la autoestima, y la estabilidad emocional y afectiva de ellos.  Su ausencia  o su presencia conflictiva generan trastornos y problemas que más tarde se reflejarán en las relaciones y vínculos con la sociedad.  Afirmamos la prelación de un cuidado con afecto y amor  sobre un cuidado retribuido en dinero y como la precaria situación de cuidado de los niños/niñas, personas enfermas o discapacitadas y adultos/as mayores, particularmente de familias de menores ingresos, genera mayores riesgos para su salud, integridad física, emocional y psíquica. Además, la falta de educación temprana perjudica el posterior rendimiento y/o deserción escolar. Persistimos en nuestra afirmación de considerar necesarios los jardines  y centros de desarrollo infantil como espacios complementarios de socialización, protección y nutrición, que no sustituyen la vida familiar y la responsabilidad directa de los progenitores en las tareas de crianza, formación y educación. Los cuidadores son personas que están de paso en la vida de los niños, niñas y adolescentes, están con ellos porque desempeñan un oficio o profesión por la cual se les remunera. Su función  es la  tratar con amabilidad y competencia,  no la de establecer  vínculos afectivos y emocionales con ellos de carácter permanente.

La revolución Tecnológica e informática

La revolución informática nos enfrenta  a una paradoja propia de la época;  la manera como ésta promueve nuevas formas de ser y el papel mediático y socializador que cumplen en el entorno familiar y como ello influyen en la estructura y  el funcionamiento familiar, generando ventajas en el cuidado parental, las tareas domésticas, las conexiones globales, pero al mismo tiempo crea referentes emocionales y afectivos, que distorsionan los vínculos y prioriza las relaciones con las webredes, el sexo, la pornografía virtual, el acoso electrónico, entre otros. Y por supuesto encontramos a pesar de las bondades en el avance tecnológico, muchos de nuestros niños, niñas, jóvenes y dependientes se encuentran cada vez más solos y pasan más tiempo bajo el cuidado de otras personas  que  no son justamente los padres y madres por lo cual el cuidado, la crianza, la educación y acompañamiento  cada vez está más relegado  a otras instancias. Es por ello que recalcamos lo importante que es la familia como la  primera entidad de protección, atención, desarrollo y cuidado de los niños; en la familia se construyen  las primeras relaciones de las personas, es soporte afectivo y emocional, transmite  pautas de comportamiento, la red primaria para la educación y la inserción en la sociedad, garantiza la confianza, la  autonomía, la identidad y seguridad en sí mismo.


La crianza  y los cuidados en los tiempos de la virtualidad

El grupo de puericultura de la Universidad de Antioquia define la Crianza Humanizada:

“…como el acompañamiento inteligente y afectuoso a los niños, niñas y adolescentes en la aventura de la vida, para que ellos, como gestores de su propio desarrollo, puedan construir y reconstruir permanentemente las metas de desarrollo humano integral y diverso: autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad y salud, todo en aras del tejido de resiliencia, entendida esta como la capacidad de afrontar las adversidades saliendo fortalecido de ellas.

En el discurrir de la crianza van apareciendo en los niños y niñas que se sienten amados sensaciones tan trascendentes como el apego seguro y la confianza básica, que van a ser elementos fundamentales en la génesis de la autoestima como meta del desarrollo infantil, que infundirá en los sujetos de crianza la sensación de sentirse dignos, competentes y capaces, para avanzar en el camino hacia la autonomía que les permita al terminar la crianza asumir el comando de sus propias vidas”  (Universidad de Antioquia,  2009. Pág.: 2, Boletín  La Crianza Humanizada. N° 106)

La crianza abarca todos los aspectos de la vida de los niños y de las niñas: tiene que ver con la socialización, la transmisión de valores, los hábitos de higiene y conservación de la salud, los hábitos alimenticios, la disciplina, el ejercicio de la autoridad,  la sexualidad, la comunicación,  el afecto, el juego, la educación, los cuidados del embarazo, el parto y la lactancia y el auto cuidado, entre muchos otros.  Los años de la crianza son fundamentales para el establecimiento de los vínculos afectivos entre padres e hijos y demás familiares.  Al Estado y la sociedad le competen apoyar, preparar  y acompañar a las familias para que ellas puedan asumir las responsabilidades y compromisos que conlleva la crianza.

Hacia finales del siglo XX los agentes del proceso de socialización de la niñez eran la familia, la escuela, los pares y los medios de comunicación (TV, radio, prensa y cine).  En la actualidad debemos sumar  el Internet,  las redes sociales, los videojuegos, las consolas, los computadores, las tabletas  y los teléfonos móviles.  Para las nuevas generaciones pareciera ser que no  existiese diferencia entre la virtualidad y la realidad.  ¿La virtualidad es la realidad para ellos? Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, TICS, han transformado los vínculos y las relaciones entre  las personas. Las exigencias de la conectividad permanente han conllevado a que se preste más importancia al ausente que al presente, han cambiado la cotidianidad de la vida familiar, social y laboral.  Niños, niñas y jóvenes dedican más tiempo y prestan más atención a los contenidos, lenguajes e imágenes que les ofrece la virtualidad, pues mediante ella tienen la posibilidad de socializar no solo con sus pares generacionales sino con personas de todas las edades y lugares. Internet es una oportunidad para ampliar las fronteras de la educación, los conocimientos, y las interacciones humanas pero es, al tiempo,  un riesgo para la formación humana y axiológica de ellos y ellas. El peligro ya no está solo en la calle, ha ingresado a las pantallas y teclados hogareños. El enemigo no es la tecnología, que siempre termina imponiéndose, sino, los tipos y la calidad de los  contenidos a los que acceden los hijos.


RETOS Y OPORTUNIDADES

  • Para poder crear una cultura socio laboral   basada en la  conciliación de la vida personal, familiar y laboral es necesario conocer cuáles son las necesidades de las personas y las familias de los colaboradores; como viven, quienes son su familia,  cuántos son niños/as?,   qué problemáticas  vivencian, que hacen en el tiempo libre,  estudian?,  Qué enfermedades sufren?, Como resuelven sus conflictos?, quienes  conforman la familia?, en qué etapa del ciclo vital  se encuentran, quien cuida a los niños?; entre otras de las muchas  preguntas que debemos hacernos para conocer la realidad social y comprender las necesidades de conciliación  familia y trabajo y que correspondan  con la realidad de las familias  y la sociedad
  • Aceptar que los valores familiares  competen  a todos, empleados y empleadores, que para que la familia  pueda cumplir  su función y se rediman  los valores familiares  se requiere tiempo para compartir en pareja y con los hijos. Pero también se requiere de procesos formativos y reflexivos para ejercer la paternidad y maternidad, una parentalidad positiva permite la  construcción de vínculos  afectivos  con el nuevo ser que inciden posteriormente en el desarrollo de competencias sociales y laborales. La  ausencia o presencia  de estas  nos invitan  a pensar  en la historia de vida y en la relaciones  con sus progenitores. 
  • EL alcoholismo, drogadicción, violencias intrafamiliar, pérdida de valores, vínculos afectivos frágiles e inestables son  productos no calculados de la ausencia de políticas de bienestar social para una sociedad que ha tenido  cambios y trasformaciones  abruptas por razones internas y externas.  En la medida  en que padres y madres  puedan ejercer  la parentalidad  y la empresa contribuya  a ello no solo  con políticas de flexibilidad, sino  también  con procesos  formativos  y reflexivos, habrá un mayor retorno  de capital humano  e impactos positivos en la competitividad, productividad y en la calidad de vida.  
  •  A lo largo de toda la vida, cualquier persona necesita apoyos para el ejercicio de sus funciones en el marco familiar, tanto en su infancia, como en la adultez, o vejez y en los distintos aspectos, incluyendo la educación, la conciliación de la vida familiar y laboral, la vivienda, la economía y el trabajo.  En la medida  en que padres y madres  puedan ejercer  la parentalidad  y la empresa contribuya  a ello no solo  con políticas de flexibilidad , sino  también  con procesos  formativos  y reflexivos, acciones de promoción y prevención, habrá un mayor retorno  de capital humano  e impactos positivos en la competitividad, productividad y  la calidad de vida. La familia,  como un valor que apoya o sustenta la empresa.
  • La tradicional familia nuclear de hombre proveedor y mujer cuidadora ya no es el único referente de las formas de organización familiar.  Los hombres y mujeres jóvenes  de hoy, que han hecho ruptura con el pasado, cuando son pareja desempeñan el doble rol de proveedores y cuidadores. Autoridad, responsabilidades y decisiones son compartidas. Es este un desarrollo cualitativo muy significativo en la convivencia humana. Sin embargo aún subsiste, opera  y coexiste la cultura y la conducta patriarcal que impone restricciones a la libertad, a la expresión y a la disposición del cuerpo de la mujer.  El trabajo por lograr la  equidad de género debe seguir persistiendo.
  • Proponer la eliminación del modelo de escuela de padres, que parte de la premisa que padres y madres saben poco y se equivocan en la crianza de los hijos, e implementar el modelo de las escuelas de familia donde se convoca a todos los miembros, padres, madres, hijos y parientes al dialogo, la reflexión participativa y al encuentro generacional.
  • La gran tarea que tenemos como sociedad y Estado es  repotenciar  en las familias el desempeño de las funciones de protección, afectiva y de socialización, así como reducir toda forma de abuso, maltrato y violencia;  es una nueva “familiarización” de la crianza y los  cuidados de la infancia revalorando el papel de  las mujeres e incorporando  la participación de  los hombres. Otorgar un nuevo significado al papel de los padres dentro de la familia, como personas afectivas, interesadas en y capaces de asumir responsabilidades familiares: crianza de hijos e hijas, cuidado de ancianos/as y familiares enfermos, tareas domésticas.  
  • Proponemos una nueva familiarización de la crianza y el cuidado de la infancia no solo en  las mujeres sino una  familiarización que tenga en cuenta la equidad de género y el reconocimiento,  respeto de los derechos de cada uno de sus miembros y la conciliación de los tiempos personales, laborales y familiares.  La nueva familiarización es también un seguro, una red de solidaridad a quien acudir en el proceso de envejecimiento y vejez.  En países como el nuestro con débiles sistemas públicos  de seguridad social y baja cobertura pensional, las familias se constituyen en el apoyo emocional, afectivo y económico de las personas mayores que requieren de cuidados.  Sin familias, sin redes parentales y sin seguridad social, privada o estatal, la etapa de la vejez se convierte en una dura realidad y la muerte en un acto de extrema soledad. 
  • Es preciso que los agentes corresponsables ofrezcan y mantengan con las familias acciones tanto de des-familiarización como de familiarización. .  El punto crucial es que dichas acciones no sean excluyentes sino complementarias. Los  agentes  corresponsables   debemos emprender con las familias más programas  en asuntos como pautas y prácticas culturales de crianza, lúdica, puericultura, nutrición, asesoría legal, hábitos de vida saludables, convivencia pacífica, el sentido de la ética y la moral.

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