September 13, 2013

8 de septiembre: Día Internacional de la Alfabetización





8  DE  SEPTIEMBRE:
DIA INTERNACIONAL DE LA ALFABETIZACIÓN


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia

Magister en Ciencias de la Educación: Opción  Desarrollo Social

Universidad París XII

Exdirector Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG: ONG y Gerencia Social

Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas


Medellín - Colombia

Desde hace 40 años la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) celebra el 8 de septiembre el Día Internacional de la Alfabetización.

En el mundo, 800 millones de personas son iletrados, 1 de cada 5 adultos no ha sido alfabetizado, dos terceras partes son mujeres y 72 millones de niños y niñas no están escolarizados, lo que serán los adultos analfabetas del futuro.  Se cree que la población analfabeta vive en los países del Tercer Mundo, no es así, un país desarrollado como  Alemania, de 82 millones de habitantes, tiene ocho millones de personas que no saben leer y escribir.

Se reconocen tres clases de analfabetismo:

Estructural: cuando la persona no sabe leer, escribir o calcular

Funcional: Es la incapacidad de una persona, a pesar de haber cursado algún grado de educación formal, para utilizar su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las diversas situaciones de la vida.

Digital: Hace mención a la incapacidad de emplear las nuevas tecnologías de la información en la vida laboral y cotidiana por razones de ignorancia, conocimiento o exclusión social.

Sin la adquisición de las competencias básicas de la lectura, la escritura y el cálculo no es posible el desarrollo personal ni el logro de la autonomía  Problemáticas sociales  como la erradicación de la pobreza, la mortalidad y desnutrición infantil, el embarazo en adolescentes, la inequidad de género, la falta de oportunidades laborales, la generación de ingresos,  la desescolarización de niños y  la ausencia de participación ciudadana y política están asociadas a la mayor o menor tasa de analfabetismo en personas mayores de 15 años.

¿Quién es él analfabeta?  Es una persona a quien las circunstancias adversas de la vida le fué negado el derecho humano  a la educación.  La privación de este derecho fundamental lo margina del goce de una vida digna, lo excluye del acceso a los demás derechos.

Alfabetizar a un adulto no, es como pensamos los letrados, sacarlos, simplemente,  de su condición de analfabetas estructurales. En la sociedad del conocimiento del siglo XXI alfabetizar un adulto es restituir el derecho a la educación a plenitud, es decir, ofrecerle la oportunidad, si es su deseo, de integrarse y continuar sus estudios en el sistema educativo formal.

¿Cómo estamos en analfabetismo en Colombia,  Antioquia y  Medellín?   De acuerdo a las últimas cifras del DANE somos 46 millones de habitantes.  La tasa de analfabetismo en población mayor de 15 años es del 6.76%, en números: ¡3.100.000 personas son analfabetas estructurales! Es una vergüenza pública nacional.  Un fracaso del Estado Social de Derecho y de la sociedad. Es, para ilustrar, como si toda la población de los 10 municipios del Valle de Aburrá  fuesen iletrados.  No es, pues,  como afirman ciertos gobernantes y “expertos en educación” un asunto menor. 

Reconocemos los esfuerzos del Ministerio de Educación Nacional y de las Secretarias de Educación y  la existencia de políticas y programas dirigidos a la alfabetización de adultos   pero aun siguen siendo insuficientes. Si hubiese una verdadera voluntad política el analfabetismo adulto podría reducirse a casi cero, como lo han logrado otros países.

Antioquia es, de los 32 departamentos, el que cuenta con mayor número de iletrados en el país: 116.185.  En Antioquia la más educada  la prioridad es para la infancia y la adolescencia, los adultos y  adultos mayores pareciera ser que no están incluidos en el eslogan…

En Medellín las cifras de la problemática son también preocupantes: según dos estudios, la Encuesta De Calidad de Vida ECV y la Gran Encuesta Metropolitana de Hogares (GEIH), 51.702 personas mayores de 15 años son analfabetas estructurales, 225.000 personas entre los 15 y los 65 años son analfabetas funcionales y en cuanto al analfabetismo digital el 54% de los hogares no tienen computador y el 62.42% no tienen conexión a internet.

Ha informado la Personería de Medellín que en los últimos 10 años han llegado a la ciudad alrededor de 250.000 personas de distintas regiones rurales del departamento y del país. Personas y familias que huyen del conflicto armado o en búsqueda de oportunidades que desean ser ciudadanos y quedarse a vivir, como lo permite la Constitución Política, en la Ciudad Más Innovadora del Mundo. Con ellos en vez de disminuir, crece la tasa de analfabetismo y la demanda por vivienda y demás servicios.

La ECV define a la persona alfabeta como: “aquella mayor de 15 años que es capaz de leer un párrafo”.  Nos preguntamos: ¿toda persona que es capaz de leer un párrafo, es capaz de entenderlo, de escribirlo?  Bajo la anterior premisa se infiere que la población en analfabetismo estructural y funcional esta subestimada.  Esta en mora la Secretaría de Educación de Medellín en revisar los parámetros con los cuales establece la línea de base para estimar las tasa de analfabetismo estructural y funcional en la ciudad.
¿Qué acciones ha realizado la Fundación Bien Humano, FBH, por reducir el analfabetismo adulto?  En la FBH llegamos a la conclusión de que si no contribuimos a elevar el nivel educativo de  padres y madres, en el trabajo con las familias y la infancia, no se logran cambios y efectos perdurables  en las relaciones parento-filiales.  Fue así como desde el año 2000 decidimos iniciar un programa de alfabetización de adultos.  A la fecha 2.073 personas mayores de 15 años han restablecido su derecho a la educación.

En el 2009, con recursos propios,  de la Fundación Fraternidad Medellín y otras entidades privadas,  dimos un vuelco total a la alfabetización de adultos.  El resultado fue la propuesta Leer y Escribir la Realidad para ser Libres, orientada a la adquisición de habilidades de lectura, escritura y pensamiento matemático básico, de manera crítica y reflexiva, que les permite comprender y transformar la realidad.

Leer y Escribir la Realidad para Ser Libres ha posibilitado a sus participantes una nueva alternativa de vida personal, familiar y comunitaria. Se cuenta con un equipo de tutoras, licenciadas en educación,  con gerontóloga, sicóloga y trabajador social bajo la coordinación de un profesional doctorado en educación.  En la educación de adultos el apoyo y acompañamiento del equipo sicosocial es fundamental para mantener la motivación, evitar la deserción y atender de manera interdisciplinaria las situaciones personales y grupales que se presentan en la marcha.   Los participantes adultos, de los estratos 1 y 2,  reciben 400 horas presenciales, realizan salidas pedagógicas a distintos sitios de la ciudad, tienen, además,  la oportunidad de acceder a la alfabetización digital en las salas y bibliotecas públicas,  y aprenden, también, sobre el manejo de finanzas personales y familiares.  992 adultos, de 20 barrios de Medellín, han sido graduados y acreditados en los  CLEI 1 y 2 (Ciclo lectivo educativo integrado).  El 30% de ellos y ellas han continuado sus estudios formales.  

De la experiencia de Leer y Escribir la Realidad para ser Libres la FBH ha publicado dos textos los cuales se encuentran digitalizados para su consulta en la página web bienhumano@une.net.co/publicaciones

Son los testimonios de los participantes la evidencia más valiosa de cómo los nuevos conocimientos les posibilitaron a los participantes del proyecto, por primera vez, adquirir la conciencia del valor de la DIGNIDAD HUMANA, transformando sus vidas y la de su entorno familiar:

Profe, ya aprendí a leer y escribir, ya no me dejo tumbar de la señora de la tienda cuando me apunta lo “fiao” y me hace la cuenta”

“Ya puedo pasar más tiempo con mis nietos, porque ya me los dejan, porque ya les puedo ayudar con las tareas, porque estamos en el mismo grado”

“Ya puedo hacer los derechos de petición para que me den la ayuda de desplazados, ahora si me llegará a tiempo con lo que me enseñaron a hacer”  

 “Yo sé que dice un papel que tengo que firmar, es más, ya sé firmar y eso me daba mucha pena”

“Ya puedo moverme en el Centro y salir porque sé que dicen los buses”

“Ya no peleo tanto, ni grito tanto a mis hijos, porque aprendí a hablar con ellos y tratar de comprenderlos y a solucionar las cosas por las buenas”

“Ahora ya voy a participar de las elecciones de la junta de Acción Comunal del barrio y hasta, de pronto, vaya a la escuela a votar por el Alcalde”

“Desde que aprendí a leer y a escribir me matriculo en todos los programas que llegan al barrio: cursos de cocina, croché, decoración de fiestas y piñatas”

Yo aprendí a leer y escribir, por fin puedo leer la Biblia, sin tener que rogar a nadie para que me ayude”

“Voy a continuar mis estudios, ya me matricule en el CLEI 2, (cuarto, quinto y sexto grado de primaria)”

“Me sirvió para formarme como persona, amiga, para ser mejor mama, hermana, para mi formación personal, para salir de la rutina y para demostrarle a los demás que yo si soy capaz”

“Porque puedo ayudar a mis hijos con las tareas. El estar en el proyecto me ha dado las herramientas necesarias para seguir adelante y continuar estudiando, y también me ha enriquecido como persona”

“Antes no me sabia la cedula, ni mi número de teléfono ahora ya me los sé y además me gusta mucho salir de casa y participar en grupos que enseñan muchas cosas”

La meta que nos hemos fijado es la de obtener del Ministerio de Educación Nacional la acreditación  oficial del proyecto Leer y Escribir la Realidad para Ser libres como metodología flexible en la alfabetización y educación de adultos. 

Leer y Escribir la Realidad para ser Libres no es solo una propuesta pedagógica de alfabetización, es ante todo, una iniciativa de inclusión social y ciudadana, de profunda transformación humana.  Sin el valor encarnado de la DIGNIDAD los individuos no llegan a ser personas con conciencia, exigibilidad y práctica de sus derechos.

Restituyendo el derecho a la educación de los adultos iletrados cumplimos con nuestra misión institucional de “contribuir a crear una sociedad más justa, pacífica y democrática”.

Luis Julián Salas Rodas
Director Ejecutivo

Fundación Bien Humano

May 03, 2013

¿Qué hay para celebrar en el día nacional de la familia colombiana?




¿QUÉ HAY PARA CELEBRAR EN EL DÍA NACIONAL DE LA FAMILIA COLOMBIANA?


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia
 
Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Exdirector Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social

Luijus34@gmail.com

@LuisjulianSalas


Medellín - Colombia


En el mes de noviembre del 2009 el Congreso de la República expidió la Ley 1361 de Protección Integral a la Familia.  Dicha Ley estableció el 15 de mayo como día de la familia y encargó a los ministerios de Educación, Comunicaciones, Cultura y Protección Social de los actos de su celebración.  Más allá de los actos simbólicos y protocolarios donde se exalta, en discursos y presentaciones artísticas, la importancia de la familia en las personas y la sociedad  el Día de la Familia debería ser la oportunidad por parte del Estado y de la sociedad de realizar  un ejercicio de rendición pública de cuentas de la implementación de la Ley.  Como tal evento no va a darse tomamos la iniciativa de informar a la opinión pública en que va el desarrollo de la Ley.

El objeto de la Ley 1361 es el de fortalecer y garantizar el desarrollo integral de la familia. Define la familia de acuerdo al artículo 42 de la Constitución Política como el núcleo fundamental de la sociedad.  Afirma los principios del enfoque de derechos, equidad, solidaridad, integralidad, participación, corresponsabilidad, descentralización, atención preferente, concertación y universalidad.  Le atribuye al Estado y la sociedad la garantía del ejercicio pleno de 19 derechos y 11 deberes. Como aspecto novedoso fija a la familia como un sujeto colectivo de derechos. Establece como líneas de intervención la vivienda, la educación, la salud, la productividad y el empleo.  Ordena la creación de un observatorio de familia, a nivel nacional, para conocer la estructura, necesidades, factores de riesgos, dinámicas familiares y calidad de vida con el fin de hacer seguimiento a las políticas sociales.  La Ley también ordenó crear en los entes territoriales observatorios regionales de familia.  Asignó, en cabeza del Ministerio de la Protección Social, la elaboración de la Política Nacional de apoyo y Fortalecimiento a la familia con los siguientes objetivos:

“1. Formular una política pública diseccionada al fortalecimiento de la familia,   reduciendo los
     factores de riesgos.
2. Mejorar las condiciones de vida y entorno de las familias.
3. Fortalecer la institución de la familia como núcleo fundamental de la sociedad.
4. Generar espacios de reflexión y comunicación de los miembros de la familia.
5. Dar asistencia y atención integral a las familias en situación especial de riesgo.
6. Brindar apoyo y asistencia a la transición de la maternidad y la paternidad.
7. Fortalecer la relación de pareja hacia la consolidación de la familia.
8. Direccionar programas, acciones y proyectos del Estado y la Sociedad de acuerdo a las necesidades, dinámicas y estructuras de las familias”.

La Ley dio un término de un año para que el Ministerio de la Protección Social formulara la Política Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a la familia: plazo que no se cumplió y por ello las ONG de familia de Medellín elevaron un derecho de petición a dicho Ministerio solicitando su elaboración. En el mes de julio de 2012 la doctora Ligia Galvis,  experta y reconocida investigadora en familia, entregó al Ministerio el documento de la Política atendiendo a los lineamientos de la Ley 1361.  El texto recoge los aportes de autoridades y de los distintos grupos étnicos y  poblacionales del país.  Desde su fecha de entrega hasta el presente el Ministerio no ha dado su aprobación al documento y mucho menos lo ha socializado a la opinión pública. Nos preguntamos por el  papel pasivo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF en este asunto… A las organizaciones y personas interesadas en el tema nos ha causado extrañeza el silencio del Ministerio, lo que nos pone a pensar  que fuertes intereses se oponen de manera velada a su divulgación.  Es de todos conocidos el debate y la férrea oposición  que el matrimonio igualitario y las sentencias de la corte ha causado en sectores conservadores del Congreso, el Gobierno la sociedad y las iglesias.  La Corte Constitucional se ha pronunciado en diversas sentencias de la diversidad de formas familiares, entre ellas la familia conformada por parejas del mismo sexo.  La familia se ha convertido en un tema ideológico y político que polariza y divide a los colombianos. Y mientras tanto el desarrollo y los alcances de la Ley de familia tienen logros muy modestos.  Es de la mayor importancia que el Ministerio apruebe y socialice la Ley y aproveche el próximo Día  Nacional de la familia del 15 de mayo de 2103 para ello.

La tarea que sigue en la formulación de un documento CONPES y de un Plan de Acción.  Como se sabe los documentos CONPES son lineamientos técnicos elaborados por el Departamento Nacional  de Planeación que asignan recursos y responsabilidades a los entes públicos para la ejecución de las políticas públicas.  Sin documento CONPES y sin un Plan de Acción la Ley 1361 y la Política de Familia se quedan en un mero listado de buenas intenciones. La culminación de esta tarea hará posible que la familia, como agencia de formación del ser humano, quede incluida como sujeto activo en los planes de desarrollo territoriales.

Amparado en el principio de corresponsabilidad la Ley determinó que “… el Estado y los entes territoriales ejercerán de acuerdo a sus competencias la formulación y ejecución de la política pública de apoyo y fortalecimiento de la familia, para lo cual en virtud del principio de coordinación articularán la Política Nacional con las políticas de sus jurisdicciones”.  Bogotá, Medellín y Cali cuentan ya con una política territorial y local de familia.  El Concejo de Medellín expidió el acuerdo 365 de noviembre del 2011 en dicho sentido.  Desafortunadamente la Secretaria de Inclusión Social y la Familia no ha incorporado sus directrices ni tiene como guía de acción el acuerdo en sus programas y proyectos.  Es en este tipo de situaciones donde se evidencia de que la formulación oficial de una política pública es una condición necesaria pero no suficiente para  su concreción.  Es indispensable que la sociedad civil organizada haga veeduría, presión y seguimiento para que las políticas públicas  no se queden enunciadas en el papel.  En cuanto a los observatorios de familia han sido creados el del Departamento Nacional de Planeación y el de Medellín. 

En la Fundación Bienestar Humano nos identificamos con la  Convención Universal de los Derechos de los Niños y las Niñas en especial con el derecho a tener una familia y no ser separado de ella.  Observamos con preocupación la tendencia a que los niños y las niñas estén cada vez más tiempo en manos de terceros y cada vez menos en el seno de su familia.  Insistimos en la participación activa de los padres y madres en el cuidado, crianza y cuidado de los hijos.  Su presencia y permanencia es fundamental para la formación de su personalidad.  Su tarea no puede concebirse, únicamente, como procreadores,  proveedores, y beneficiarios de subsidios  de su prole.  Nosotros seguiremos firmes en la misión de apoyar y acompañar a las familias en la construcción de unas sanas y afectivas relaciones entre padres e hijos, base para lograr una sociedad más  justa, pacífica y democrática.  

El Día Nacional de la Familia debería ser una fecha para reconocer la diversidad de formas de familia del país, no solo la nuclear y la extensa.  Ojalá llegue  pronto el tiempo y la época en que haya suficientes y reales motivos  para celebrar el Día Nacional de la Familia.

Luis Julián Salas Rodas
Director Ejecutivo
Fundación Bienestar Humano.

November 30, 2012

El respeto a la dignidad humana y el derecho a la educación de adultos y sus familias




EL RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA Y EL DERECHO A LA EDUCACIÓN DE ADULTOS Y SUS FAMILIAS


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia
 
Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Exdirector ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social

Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas 

Medellín - Colombia








Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano


Aprendí a leer y a escribir, aprendí a participar, hasta a pintar, aprendí a compartir, aprendí a controlarme, aprendí a que uno debe salir de la casa, aprendí a prender el computador. Cuando fuimos al Jardín Botánico, hay una Ceiba que la llaman barrigona. Aprendí números, que no sabía nada. Aprendí las estaciones del tiempo y las formas de comunicación”.
(Testimonio de mujer adulta participante del proyecto de alfabetización  y educación de adultos:
Leer y escribir la realidad para ser libres”)

Desde el año 2000 la FBH inicio acciones de alfabetización de adultos en las zonas rurales de Antioquia donde trabajábamos con las familias y los educadores.  En los primeros años tuvimos aportes financieros de la Fundación Alfabetizadora Laubach para el Caribe y América Latina y Proliteracy World Wide, ONG norteamericana que tiene programas en 34 países.

A mediados del 2007 la trabajadora social Ángela María Mesa Londoño, funcionaria de la Secretaría  de Desarrollo Social del municipio de Medellín se acercó a la FBH para solicitar apoyo al macroproyecto de Moravia.  De una población cercana a 42.000 personas el 10%, mayores de 15 años, se encontraba en situación de analfabetismo estructural lo que impedía el desarrollo de los programas.  Por esa misma época la Fundación Fraternidad Medellín se interesó en el tema de la alfabetización de adultos. En el 2009 iniciamos una nueva propuesta denominada “Leer y Escribir la Realidad Para Ser Libres” retomando nuevos enfoques pedagógicos y de educación de adultos, atendiendo a la vez los requerimientos del Ministerio de Educación para certificar a los participantes en el llamado CLEI: Ciclo Lectivo Educativo Institucional. Siendo las familias el grupo objetivo de la FBH el proyecto incluyó además del equipo pedagógico un equipo sicosocial de apoyo y acompañamiento a los adultos y las tutoras. Con el firme respaldo financiero de la Fundación Fraternidad Medellín graduamos, en ese año 250 adultos residentes en el barrio Moravia de Medellín en el CLEI 1 (1°, 2° y 3° de primaria).  El 71%  siguió sus estudios en el nivel 2 del CLEI.  En el 2010 graduamos 100 adultos de los barrios la Cruz y la Honda y el 69%  de ellos avanzó al nivel 2 del CLEI (4°, 5° y 6°).  En el 2011 participaron 180 adultos de las comunas 8 y 9 de Medellín, del barrio Campo Valdez, de la Fundación las Golondrinas, del programa Centro Día de habitantes de calle y adultos mayores de la Sociedad San Vicente de Paul.  En el 2013 esperamos graduar 180 adultos de los barrios Belén Rincón, Llanaditas, Santo Domingo, Picacho y de las instituciones Calor de Hogar, Senderos de Luz y Centro Día de Medellín.  Desde el año 2000 hasta la fecha hemos alfabetizado 1.672 personas adultas y muchas de ellas han logrado terminar  primaria y bachillerato. Algunas aspiran a continuar estudios técnicos y superiores.

Los participantes de “Leer y escribir la realidad para ser libres” reciben 400 horas presenciales, realizan salidas pedagógicas con las tutoras a distintos sitios de la ciudad y tienen la oportunidad de acceder a la alfabetización digital en las salas y bibliotecas públicas y también aprenden del manejo de finanzas personales y familiares.

Más que la estadística, el impacto  del trabajo realizado hay que evaluarlo en el contexto de la recuperación de la dignidad humana, de la autoestima personal,  de la restitución de un derecho negado: el de la educación y el de la inclusión social y ciudadana.  Estamos de acuerdo con la movilización de recursos y la política pública hacia la primera infancia y la adolescencia pero, también, el Estado y la sociedad tienen, en Colombia, una deuda social pendiente con la población iletrada adulta joven y mayor.  ¿Por qué otros países han logrado erradicar el analfabetismo y el nuestro aun no?  ¿Por qué persisten las condiciones de inequidad y exclusión a la educación y el trabajo decente?  ¿Por qué fuimos el último país de América Latina en garantizar la gratuidad en educación básica  y secundaria?

En la antigüedad  griega Pitágoras de Samos dijo: “Ayuda a tus semejantes a levantar la carga, pero no te consideres obligado a llevársela”. Cuando asumimos la carga del otro lo volvemos dependiente, le quitamos su dignidad e iniciativa. En la FBH hemos y seguiremos ayudando a “levantar la carga”, brindando oportunidades y acompañamiento para que las personas familias y comunidades puedan seguir, con entusiasmo y sano orgullo, el desarrollo de sus capacidades, talentos y competencias.  Si los padres y madres, quienes son las figuras de identidad más importantes de los hijos, elevan su nivel educativo mejoran con ello la calidad de vida de sus familias, sus relaciones con ellos y valoran el acceso y la permanencia de sus hijos  en el sistema escolar. Alfabetizar no es solo la tarea de enseñar a leer, escribir o a aprender las operaciones matemáticas básicas. Se piensa que la tarea de alfabetizar es asunto de cartillas, campañas y de unas horas de trabajo voluntario. ¡No! Para alfabetizar un adulto  hay que prepararse académicamente en la disciplina de formación y educación de adultos; alfabetizar un adulto es garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos, es abrir las puertas invisibles que cierran su ingreso al ejercicio pleno de su ciudadanía  de su participación social, productiva y política.  En el mundo se estima que existen 800 millones de personas analfabetas mayores de 15 años, la mayoría mujeres rurales que por razones culturales o religiosas se les niega el derecho a la educación. Malala  Yousafzai la joven paquistaní que fue herida a bala por defender su aspiración al conocimiento, a las oportunidades y al desarrollo de sus capacidades es símbolo de las creencias que mantienen la inequidad y la injusticia sobre las mujeres.
     
En nuestro país son alrededor de 2.100.000 los iletrados, mayores de 15 años,  a los que, por diversas razones se les sigue negando el derecho a la educación; de ellos 400.000 son antioqueños(as).  Antioquía lidera este ranking. ¿Será que el Plan de Desarrollo del gobernador Sergio Fajardo Valderrama  “Antioquía la más Educada” se ocupar de ellos y los incluirá de verdad?

En Medellín las cifras de la problemática son también preocupantes, según dos estudios  Encuesta De Calidad de Vida ECV y la Gran Encuesta Metropolitana de Hogares (GEIH), 51.702 personas mayores de 15 años son analfabetas estructurales, 225.000 personas entre los 15 y 65 años son analfabetas funcionales y en cuanto el analfabetismo digital el 54% de los hogares no tiene computador y el 62.42% no tiene conexión a internet. De acuerdo con información de la Personería de Medellín en los últimos 10 años han llegado a la ciudad alrededor de 250.000 personas de distintas regiones rurales del departamento y del país. Personas y familias que huyen del conflicto armado o en búsqueda de oportunidades que desean quedarse y ser ciudadanos. Con ellos  en vez de disminuir crece la tasa de analfabetismo y la demanda por vivienda y servicios.
  
Los  datos del Ministerio de Educación Nacional inquietan ya que, a pesar de todos los esfuerzos,  aun existen alrededor de 1.000.000 de niños, niñas y jóvenes por fuera del sistema escolar sino se toman medidas que los incluyan ahora ellos serán los adultos iletrados del futuro y el problema de la erradicación de todo tipo de analfabetismo seguirá como  una tarea pendiente del Estado.

En 1986 la Asamblea General de la Naciones Unidas declaró que el Desarrollo es un “derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los Derechos Humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de él”. (Declaración sobre el Derecho al Desarrollo). Dos preguntas: ¿Cómo puede garantizarse el derecho al desarrollo de las personas y los pueblos si el Estado no garantiza primero el derecho a la Educación? Si se afirma que los atributos que debe tener una persona para ejercitar sus derechos son la dignidad, la libertad, la responsabilidad, la igualdad y la autonomía, ¿Cómo pueden concretarse estos atributos sin la vigencia del derecho a la educación?

 Con gran complacencia entregamos a los educadores, a la comunidad científica y a la sociedad los hallazgos, resultados y conocimientos que el equipo pedagógico y sicosocial ha logrado allegar en el transcurso de los últimos 4 años de ejecución del proyecto “Leer y escribir la realidad para ser libres”.  El texto en mención es el segundo libro de sistematización de la experiencia.

Tan importantes como la cobertura poblacional y geográfica del proyecto es constatar los cambios en la vida personal y familiar de los participantes como el de la señora Beatriz Elena Lopera residente del barrio Moravia de Medellín quien logró su mayor deseo: aprender a leer y escribir para poder hacer las tareas con las nietas o la señora María Vitalina Quiceno quien culminó el primer nivel del CLEI en compañía de sus dos hijas adultas y así podríamos citar muchos otros  maravillosos ejemplos.

Las revoluciones políticas y los movimientos sociales y culturales son los que transforman a los Estados y las sociedades del planeta.  Las ONG sabemos de nuestros alcances y limitaciones, contribuir con nuestros modestos recursos y grandes ideales al cambio personal, familiar y comunitario es ya de por sí una meritoria contribución al desarrollo humano y local. 
     
El primer agradecimiento es para los participantes, jóvenes, hombres y mujeres adultos y mayores quienes con su entusiasmo, compromiso y deseos de aprender dijeron si a la convocatoria.  Reconocimiento al equipo pedagógico y profesional quienes con su conocimiento, experticia  y trabajo ha sido posible desarrollar los objetivos y metas del proyecto.  Gratitud a las  Fundaciones Fraternidad Medellín, Sofía Pérez de Soto, las Américas, las Golondrinas  y Proliteracy World Wide por compartir nuestra misión y visión de la “Educación para todos y todas las personas sin límite de edad”. Con ello, como organización de la sociedad civil, asumimos el principio constitucional de la corresponsabilidad en un tema que es de interés público, pero sin olvidar que la responsabilidad primaria y directa de garantizar el derecho a la educación  es  y seguirá  siendo  del Estado.

(Si desea conocer las publicaciones virtuales  sobre alfabetización de la Fundación Bienestar Humano, entre a nuestra página web www.bienhumano.org , link: publicaciones) 

November 09, 2012

La ley de familia y su relación con la política pública nacional para las familias colombianas





LA LEY DE FAMILIA Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA PÚBLICA NACIONAL PARA LAS FAMILIAS COLOMBIANAS


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del desarrollo Social

Universidad de Antioqui9a
 
Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII 

Exdirector Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social

Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas

Medellín - Colombia



En diciembre del 2009 el Congreso de Colombia expidió la Ley 1361 de Protección Integral a la Familia. Esta Ley abrió el camino para incluir el tema de Familia en la agenda de las políticas públicas y en el debate de la Opinión Pública. La Ley 1361 establece los derechos y deberes que le corresponden garantizar al Estado y la sociedad. Fijó el 15 de mayo de cada año como el Día Nacional de la Familia. Ordenó la creación del Observatorio de política de la Familia a cargo del Departamento Nacional de Planeación y observatorios regionales dependientes de los entes territoriales. Ordenó, también, al Ministerio de la Salud y la Protección Social a elaborar una Política Nacional de apoyo y fortalecimiento de acuerdo con los principios, objetivos y líneas de intervención establecidas en la Ley. En cumplimiento de tal orden, en el mes de mayo del presente año, la doctora Ligia Galvis Ortiz, como coordinadora, presentó el documento de la Política Pública Nacional para las Familias Colombianas 2012 – 2022; fruto del trabajo de la Mesa Técnica de Familia y de distintos foros y encuentros territoriales. Como tareas pendientes está la aprobación de la Política, su socialización a la Opinión Pública y la correspondiente realización del documento CONPES de Familia y su Plan de Acción.

¡Por fin! se comienza a ver y tratar a la familia en la importancia que se merece ya que: No se la menciona en el Código Civil, ni hay aun un Código de Familia, el Departamento Nacional de Estadística DANE habla únicamente de hogares y nunca de familias, los presupuestos públicos y privados para programas de educación, promoción y prevención familiar son irrisorios y solo hasta hace dos años el Instituto Colombiano de Bienestar familiar ICBF creó la Subdirección de Familia en su estructura orgánica…

Para las personas y organizaciones que creemos en la diversidad y pluralidad de las familias como sujetos políticos y agencia de formación del ser humano los anteriores avances jurídicos son un logro extraordinario. Sabemos que la Ley no resuelve todos los problemas de las personas, familias y comunidades pero sin la Ley no es posible afrontar y ser parte de la solución de los mismos. Nos complace saber y anunciar que el municipio de Medellín junto con Bogotá y Cali hacen parte de las tres primeras ciudades capitales del país en tener aprobado por los respectivos Concejos de acuerdos locales de Política Pública de Familia. El acuerdo 365 de 2012 es la expresión concreta de concurrencia de voluntad política y compromiso de la sociedad civil medellinense con las familias. Celebramos, también, que en la nueva reforma administrativa el municipio de Medellín haya creado la Secretaría de Inclusión Social y la Familia como estructura administrativa para hacer realidad los alcances y la finalidad de la Ley y la Política. Esperamos que la Gobernación de Antioquia también acoja la Ley 1361 y formule con la participación de la ciudadanía de los municipios y las subregiones la Política Pública de Familia para el departamento y que pueda luego asesorar y acompañar a los municipios en sus políticas públicas locales de familias.

El marco de la Política Pública Nacional Para las familias Colombianas es la carta universal de los Derechos Humanos de la ONU de 1948 y las convenciones internacionales posteriores de los derechos civiles, políticos, sociales y culturales, todos firmados y aprobados por el congreso de la república los cuales hacen parte de nuestra normatividad jurídica. Lo que propone la Ley de Familia y la Política Pública Nacional para las Familias es ir más allá de la garantía individual de los derechos de las personas y se reconozca a la familia como sujeto colectivo de derechos. Este reconocimiento legal haría posible la verdadera aplicación del principio de corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad y la familia en la realización de los proyectos de vida de la infancia, la juventud, los adultos hombres, las mujeres, las personas con habilidades diversas y a los adultos mayores que constituyen la esencia y razón de ser de las familias. La realidad social y cotidiana nos ha mostrado que es insuficiente el reconocimiento y garantía de solo los derechos individuales.

Las familias colombianas tienen que repensar sus relaciones internas y externas; internas con respecto a las relaciones conyugales, materno-paterno-filiales, la comunicación intrafamiliar, los aspectos económicos y los principios, normas y valores; externas, con respecto a la sociedad, al sistema de seguridad social en salud, con el orden económico, con el sistema educativo, con los medios de comunicación y muy especialmente con el Estado. Dice el documento de la Política Pública al respecto:

“La relación familia -Estado es asistencialista, las familias son pasivas y simplemente receptoras de los servicios del Estado…. Relaciones con la sociedad: Las familias tienen la tendencia a trasladar el cuidado de sus dependientes a organizaciones de la sociedad civil”.

El objetivo principal de la Política Pública Nacional para las Familias Colombianas es el de:

“Proporcionar a las familias colombianas los recursos afectivos, económicos, culturales, jurídicos, democráticos y las fortalezas como sujeto colectivo de derechos para orientar el desarrollo integral propio y el de sus integrantes individualmente considerados, para que sean reconocidas en su diversidad estructural, étnica y cultural y como agente interlocutor con su entorno político, económico y cultural”.

Si nuestra Constitución Política afirma que Colombia es un Estado Social De Derecho, fundado en la dignidad humana; si en ella se reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona y ampara a la familia como institución básica de la sociedad; si también reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación, la Política Pública Nacional para las Familias obra en consecuencia de la Constitución incluyendo en su alcance toda la diversidad de las tipologías familiares del país. La Corte Constitucional se ha expresado, en múltiples sentencias, a este respecto. El orden jurídico debe corresponder a la realidad social y cultural del país. La familia nuclear, conformada por el papá-mamá e hijos, ha dejado de ser, desde hace mucho tiempo, la forma de familia hegemónica, privilegiada y mayoritaria de la población colombiana. Otras formas de familia han emergido y reclaman atención del Estado. Nos referimos a la familia como un objeto de conocimiento pero hablamos de familias como un reconocimiento a la diversidad y la pluralidad en sus formas de composición y convivencia.

El Estado y la sociedad deben acompañar, apoyar y orientar a las familias para que ellas puedan asumir las responsabilidades directas e indelegables que tienen en los procesos de socialización, formación y crianza de sus hijos. La garantía del cumplimiento de los derechos de las familias tiene que ir aparejada de una exigencia de contraprestación de compromisos y deberes con los grupos poblacionales, de género y generación que la integran. Solo así las familias dejaran de ser objeto de la intervención de programas asistencialistas, tanto públicos como privados, y empezaran a valorarse y ser reconocidas como actores sociales y sujetos políticos y democráticos. Las familias tampoco pueden seguir siendo tratadas en los medios de comunicación como la generadora de todos los males de la sociedad, ni reducirlas al papel de procreadoras para entrega de subsidios de sobrevivencia por parte del Estado.

Son los padres y madres, o quien haga sus veces, y no el Estado, la sociedad, las cuidadoras, las ONG y los “expertos”, las personas más importantes y decisivas en las etapas iniciales del ciclo vital humano de niños, niñas y adolescentes. Su presencia y permanencia son decisivas en el desarrollo de su personalidad. Las funciones y responsabilidades que las familias no quieran o no puedan asumir frente a sus hijos e hijas le toca al Estado y la sociedad afrontarlas de forma extemporánea y con grandes costos económicos y sufrimientos humanos.

La infancia es hoy el grupo poblacional que más atención y recursos recibe del Estado. La política pública de Cero a Siempre del Ministerio de Educación nacional así lo confirma. Estamos de acuerdo con los beneficios de esta política pero seguimos considerando que son las familias y no las instituciones el primer ambiente educador de niños y niñas.

Los invitamos a conocer más de la Ley 1361 de Protección Integral a la Familia, de la Política Pública para las Familias Colombianas y de la Política Pública para la Familia de Medellín en la página web de inicio de la Fundación Bienestar Humano: www.bienhumano.org

En palabras de la doctora Ligia Galvis Ortiz la familia colombiana debe dejar de ser una “prioridad olvidada” para ser una” prioridad de primer orden”. ¡En buena hora!

September 27, 2011

Del Comité de Damas de la Caridad a la Fundación Bienestar Humano: 75 años de trabajo con las familias colombianas





Del Comité de Damas de la Caridad a la Fundación Bienestar Humano: 75 años de trabajo con las familias colombianas



Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia
 
Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo social

Universidad París XII

Exdirector Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social

Luijus34@gmail.com

@LuisjulianSalas

www.bienhumano.org

Medellín - Colombia

 
El tiempo. El misterio del tiempo. La conciencia de su paso determina todo acontecer en la vida de los seres humanos.  De la cuna a la tumba la sociedad y la cultura definen las tradiciones y los ritos de paso que evidencian las distintas etapas del desarrollo humano.   Etapas que la sicología evolutiva engloba en el  concepto de ciclo vital. Es la finitud de nuestro tiempo personal sobre la tierra la que nos hace valorar lo que hicimos, hacemos, dejamos de hacer o haremos. Del pasado, o sea de lo que hicimos o no, se encarga la memoria, esa facultad de la mente que es vulnerada por la ingratitud, el olvido y la enfermedad del Alzheimer. Lo que hacemos es el dominio del efímero presente.  El futuro, más incierto que cierto, es el tiempo de las probabilidades, de lo que puede ser o no ser.  Es imposible abstraernos del tiempo y aún ni la fe, ni la ciencia, han logrado descifrar su enigma. Las celebraciones, los aniversarios y las conmemoraciones son expresión de eventos significativos de nuestro ciclo vital: los cumpleaños, las graduaciones, los años de matrimonio, la fecha de muerte del ser querido nos recuerdan, siempre,  el transcurso inexorable de los años.


En las sociedades rurales del pasado la comunidad y la familia delimitaban la trama de relaciones de las personas, sus horizontes de vida y la mayoría de los bienes y servicios indispensables para el consumo material. Las personas nacían, se enfermaban y morían en sus casas, acompañados por sus familias. La industrialización y la migración del campo a la ciudad conllevaron la aparición de la división técnica y social del trabajo. Ya no fue posible para la comunidad y la familia el poder satisfacer todas las necesidades de las personas.  La vida urbana implica la existencia de multitud de organizaciones, formales e informales, que regulan nuestra cotidianidad: la empresa, el jardín infantil, la escuela, el colegio, la universidad, las iglesias, los restaurantes, los parques deportivos, las unidades residenciales, el parche de la esquina y los costureros de las señoras son, entre otras muchas, las organizaciones, que regulan, ordenan y dan sentido a la existencia humana.  Los carnets y las tarjetas plásticas que abultan las billeteras no son otra cosa que la evidencia de nuestra vinculación a las organizaciones. Las organizaciones son expresión de la voluntad humana, no de la naturaleza. Si no las creamos, ellas no se crean solas. Sin las organizaciones sería hoy imposible la obtención de bienes y servicios. Las tareas complejas no pueden ser realizadas por individuos aislados, se requiere la cooperación y la asociación de talentos, competencias y habilidades. Leo en un texto de gerencia moderna: “Una organización puede definirse como dos o más personas que colaboran dentro de unos límites definidos para alcanzar una meta común”. Sin organización no hay eficiencia, no hay resultados. Hasta la delincuencia tiene que estar organizada para cumplir con eficacia sus destructivos propósitos contra la sociedad…  Y si las organizaciones son creación humana y si les damos vida propia son también afectadas por el paso del tiempo,  por el ciclo vital, por períodos de auge y decaimiento, y dependiendo de nuestras decisiones y de las contingencias externas sujetas a permanecer por muchos años, a la muerte temprana, súbita, o en definitiva al cierre y la liquidación.

Los inicios de las Damas

El primero de junio de 1934, en Medellín, en la sala de su casa, la señora Mercedes Restrepo de Bernal y un grupo de amigas crea el Comité de Damas de la Caridad con el objetivo de “Ayudar a las personas y familias necesitadas en sus propios domicilios y en general socorrer a los indigentes en toda forma y por cuantos medios sean posibles”.  Las Damas que acompañaron a doña Mercedes como socias fundadoras fueron: Luisa Ángel de Henao, Ana Cárdenas de Molina, Luz Echavarría, Inés Fernández, Maruja Gómez, Ángela Jaramillo, Margarita Jaramillo de Restrepo, Maruja Molina de Tamayo, Ana Restrepo de Gautier, Isabel Restrepo Restrepo, Clementina Trujillo y Maggy Villa de Ortiz.

En su viaje de luna de miel a la ciudad de París doña Mercedes y su esposo el médico Alberto Bernal Nicholls conocieron la obra de las Damas de la Caridad, fundada por San Vicente de Paul en Francia en 1617, con el objetivo de luchar contra la pobreza y otorgar a las mujeres un papel reconocido en la Iglesia Católica y la sociedad. San Vicente vio que era indispensable organizarse para atender la pobreza. Caridad: Sentimiento que impulsa a amar y procurar el bien al prójimo, dice el diccionario Planeta de la lengua española. Y la misericordia, tomado del mismo diccionario, es la compasión que impulsa a ayudar o a perdonar. Como mandato para sus fieles estableció San Vicente el cumplimiento de las obras de misericordia a las que clasificó en corporales y espirituales:

Las corporales:
  • Visitar a los enfermos
  • Dar de comer al hambriento
  • Dar de beber al sediento
  • Visitar a los presos
  • Regalar vestido a los pobres
  • Dar posada al peregrino
  • Dar sepultura a los muertos
Las espirituales:
  • Enseñar al que no sabe
  • Dar buen consejo al que lo necesita
  • Corregir al que se equivoca
  • Consolar al triste
  • Perdonar las ofensas
  • Rogar a Dios por los vivos y los muertos
  • Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
Se concebía y se practicaba el sagrado precepto de las obras de misericordia atendiendo por igual las necesidades corporales y las espirituales. Mientras que la acción filantrópica implica el acto de donar sin contacto con el donante, la acción caritativa implica, necesariamente, la relación personal entre el donante y el beneficiario. Para la doctrina protestante sólo la fe en Dios salva las almas, para la doctrina católica además de la fe es necesario hacer el bien a los semejantes para ganar indulgencias a la vida eterna.

A la visita semanal a los enfermos las Damas de la Caridad de Medellín le sumaron otros deberes a ser cumplidos por las socias:

  • Velar porque los niños asistan a las escuelas y al catecismo y que hagan la primera comunión a su debido tiempo.

  • Informarse personalmente y por medio de personas vecinas o conocidas de dicha familia de sus necesidades materiales.

  • Enseñarle a las familias principios de higiene, haciéndolo con la mayor discreción y tacto, viendo que su casa esté limpia y aseada; que si hay niños menores de un año se les dé leche esterilizada, enseñándosela a preparar, y si son mayores se les dé una alimentación apropiada.

  • Llevar a la familia visitada la limosna que haya ordenado la Presidenta.

  • Informar a la Presidenta sobre el estado de la familia a su cuidado. Este informe debe darlo lo más pronto posible, después de su visita; puede hacerlo personalmente o por teléfono.

  • Asistir a reuniones cada vez que lo exija la Presidenta.

  • Dar una limosna mensual para la Sociedad, esta limosna es voluntaria.
La obra  social toma cuerpo:

Dos meses después de la creación del Comité, el día 4 de agosto de 1934, en la casa de la señora Presidenta y fundadora, a las 10:30 de la mañana, Doña Mercedes y su equipo de 12 socias voluntarias informan que eran ya 27 el número de familias socorridas con los bonos.  Nombraron, además, comisiones para la Obra como mercados, leche, vestuario y drogas.  El 9 de octubre de 1941, el Comité se constituye en Corporación para obtener la personería jurídica. Establece un Comité Directivo compuesto por 10 Damas y cada Dama presidía un subcomité que se componía a su vez por otras 10 Damas. El Comité Directivo elegía por votación secreta la Presidenta, Vicepresidenta, Secretaria y Tesorera. En el primer año de labores los servicios prestados fueron de ayudas económicas. De 1936 a 1951, en una segunda etapa, sin dejar las ayudas económicas, trabajan en proveer vivienda en alquiler a familias sin padre bajo la modalidad de pabellones. En 1944 encomiendan la administración de los pabellones a las Hermanas Vicentinas extendiendo a esas familias servicios de jardín infantil, escuela primaria, complemento alimenticio, becas, consulta médica y colonia de vacaciones escolares. En 1947 se da la administración del programa a personal profesional en bienestar social. Por esos años Doña Luisa Ángel de Henao, socia fundadora, y segunda presidenta, dona a la Sociedad una finca de 18 cuadras en el barrio las Estancias de Medellín, habitado por familias de bajos recursos en la zona centro oriental de la ciudad, en la vertiente del cerro Pan de Azúcar. Esta donación fue hecha con el fin de que la organización tuviera un lugar adecuado donde proyectarse a una comunidad total, en un programa amplio. Las Damas inician el trabajo de desarrollo comunitario en las Estancias en 1951, que para entonces contaba con 5.000 habitantes y dieron por terminado allí su labor en 1971, con un estimado de 12.000 personas. El trabajo en el barrio se realizó a través de tres proyectos:

Centro Vecinal el Rosario
Refugio Santa Luisa de Marillac
Construcción de vivienda

Las actividades del Centro Vecinal el Rosario la realizaban conjuntamente voluntarias,  trabajadoras sociales y estudiantes de práctica de la Facultad de Trabajo social de la Universidad Pontificia Bolivariana y de Promoción Social del Cefa. Las actividades del Refugio (salas cunas, jardín infantil, restaurante, costurero y almacén de ropa) estuvo a cargo de las Hermanas Vicentinas. 

¿Cómo y de dónde las Damas obtenían los recursos económicos para sostener la Obra?

Ayer como hoy la obtención de fondos es una actividad incesante y permanente de las ONG. Sin recursos adecuados no es posible la sostenibilidad de la organización y la prestación de servicios a la comunidad en forma oportuna y con calidad.  Múltiples y muy creativos fueron los medios empleados. Desde la rifa de un anillo hasta la administración de una bomba de gasolina.  Y todo fue posible porque además de su mística y de su compromiso alcanzaron a tener, en su mejor época, una fuerza organizada de 360 voluntarias. Es de destacar la labor y la visión de doña Ana Restrepo de Gautier, socia fundadora, Presidenta y tesorera en varios períodos; fue ella la que tuvo y mantuvo la brillante idea de crear el fondo acumulativo, el cual consistía que por cada peso que entrara a las arcas de las Damas se destinaba un porcentaje, intocable para gastos de funcionamiento. La constitución del fondo, su pulcro y atinado manejo fue el origen del patrimonio del cual hoy sigue disponiendo la Fundación.

DE LA SOCIEDAD DE DAMAS DE LA CARIDAD A LA FUNDACION BIENESTAR HUMANO
A continuación transcribo de la reseña histórica institucional las notas escritas por las socias Stella Jaramillo e Inés Elvira Gautier Restrepo:

“En el acta 227 de octubre 6 de 1961 , de la Junta Directiva de las Damas de la Caridad, se presenta la primera inquietud de fundar una entidad jurídica diferente a ésta, a raíz de una noticia que llega a la Junta, sobre la posibilidad de centralizar, inclusive económicamente, las Asociaciones de las Damas de la Caridad del país. Se recibe, además, una comunicación de la Asociación de París, en la cual se sugiere cambiar el nombre “Damas de la Caridad” por no estar de acuerdo al momento que vive el mundo.
 
Posteriormente surgen presiones para que se nombre, como director de la institución, a un sacerdote. Esa dirección se sugiere, no solo para los aspectos de orden espiritual, sino también directivo, administrativo y financiero.

En el mes de agosto del año 1963, las Damas de la Caridad ven con mayor claridad que el hecho de pertenecer a una organización mundial se está prestando, poco a poco, para que dicha pertenencia sea, no una afiliación de tipo espiritual, sino temporal, con influencia en la dirección, en el manejo de bienes y programas. Se cristaliza entonces la idea de formar una Personería Jurídica paralela, a la cual puedan transferir los bienes en caso de necesidad.  En este momento no se realiza el proyecto debido al desacuerdo de dos socias.  La Junta respeta el pensamiento de sus socias y decide esperar a que los acontecimientos determinen la conducta a seguir.

Dos años después, a raíz de los Congresos de Damas de la Caridad realizados en Manizales y Barranquilla, se presentaron hechos más claros acerca del objetivo de los sacerdotes y religiosas vicentinas, de asumir en toda Colombia, como ya lo tenían en la mayoría de ciudades, la dirección, orientación y manejo de las Asociaciones de Damas de la Caridad.

A mediados del año 1966 se recibió una visita oficial, en la cual los Padres Lazaristas manifestaron su intención de asumir la dirección de la Sociedad de Damas de la Caridad.  Este hecho hizo realidad la idea surgida en 1963 y fue así como el 9 de noviembre de 1966 en la sede del Centro Femenino de Estudios un grupo de 22 Damas se reúnen en asamblea y crean la Fundación para el Bienestar Humano, la cual obtiene Personería Jurídica de la Gobernación de Antioquia el 15 de febrero de 1967.

En junio de 1967, mediante contactos con las Asociaciones de Damas de la Caridad de Manizales y Cartagena, se supo que la comunidad Vicentina asumió la dirección de esas Asociaciones y la orientación tanto administrativa, como económica; se evidenció, además, el proyecto de hacer lo mismo con las asociaciones que aun eran independientes.

De acuerdo a la constancia del Acta 292, se determinó pasar los bienes de la Sociedad de Damas de la Caridad a la Fundación para el Bienestar Humano. Quedaron, pues, en adelante, los bienes en manos de la Fundación, y los contratos de trabajo del personal y los programas del barrio Las Estancias, en manos de las Damas.

En el año de 1968, a raíz de nuevos hechos confirmatorios y de haber visto muy claramente la Asociación que su nombre, Damas de la Caridad, no daba una respuesta al espíritu del Concilio Vaticano II, determinó pasar los contratos de trabajo y la dirección, orientación, administración y ejecución de programas de trabajo, a la Fundación para el Bienestar Humano.

Quedó establecido muy claramente, en el acta 308, que la Sociedad Damas de la Caridad subsistiría como personería jurídica, por el tiempo que se considerara prudente, mientras la ciudadanía se familiarizara con el nombre de la Fundación y aprendía a verla como lo que es, la depositaria y continuadora de la obra de las Damas de la Caridad.

(…)  El barrio Las Estancias formaba parte de una parroquia. Durante los veinte años de trabajo, la parroquia fue regentada por tres sacerdotes. Con los dos últimos se presentaron dificultades, que con el tiempo se hicieron imposibles de manejar e impidieron la presencia de la Fundación en Las Estancias.

Los hechos más determinantes fueron las situaciones de conflicto que se creaban en el trabajo al ser la Fundación una institución civil e independiente sobre la cual los párrocos no tenían injerencia, ni en la dirección, ni en la administración, ni en la toma de decisiones.

Como el trabajo que realizaba la Fundación en el barrio tenía como base la participación activa  con la comunidad, ésta se veía  implicada en las acciones y la ponía en serio dilema entre los valores religiosos representados por la parroquia, y los programas que desarrollaban con la Fundación”.

La Fundación Bienestar Humano redefine su misión y sus programas
            
Beatriz Restrepo Gallego, filósofa eminente y siempre cercana al mundo de las ONG nos ha señalado el talante moral y ético que anima y permea el modo de ser y de actuar de estas organizaciones sociales. Cuando en una organización priman los criterios éticos estos no se negocian ni se transigen, en especial cuando se presentan conflictos de interés. 

Admirable y aleccionador ejemplo de resolver un conflicto en beneficio, ante todo, de los intereses de la comunidad sobre los de la organización. Cuando las personas son éticas, la organización es ética. De poco sirven los reglamentos, las declaraciones de principios y los códigos de gobierno corporativo si las personas no encarnan los valores éticos. 

Los conflictos y su forma de resolución son, en definitiva, cruciales para el cambio personal y organizacional. El retiro del barrio Las Estancias dio inicio a una nueva etapa en la vida de la Fundación: la etapa del trabajo promocional y preventivo, a nivel nacional, con las familias y los educadores. Incluyó como socios, en su Junta Directiva y los comités, por primera vez, a un grupo de hombres: Juan Isaza, Luis Fernando Sanín, Francisco Luis Palacio, Julio Ospina, Sergio Martínez y Juan Guillermo Jaramillo, nuestro actual Presidente de la Junta Directiva. Otro mérito de la Damas: haber sido precursoras de la equidad de género… con los hombres.

En 1973 se elaboró el primer Plan General de Trabajo con “el propósito de dedicar todos sus recursos materiales y humanos a trabajar en la interrelación familiar, con los padres y madres de familia como gestores, autores y primeros responsables de esa interrelación”. En ese año establece la primera imagen corporativa de la Fundación. En 1974 se conforma un equipo de profesionales de las ciencias sociales pagados por la Fundación y vinculados a término indefinido. Tres programas determinaron la acción: Formación para la vida en Familia, Formación para el trabajo con la Familia y la investigación social. Las modalidades de atención fueron presencial, a distancia y por radio. Metodologías innovadoras en su tiempo que permitieron, y aun permiten, llegar a las familias rurales que viven en lugares lejanos y de difícil acceso. En los años 90 del siglo pasado se amplió el trabajo con niños, niñas y adolescentes. Se diseñaron y ofertaron nuevos servicios educativos y otras metodologías de intervención. En 1994, después de 60 años, un socio hombre el Doctor Oscar Pelaez Villa llega a la Presidencia de la Junta Directiva. El trabajo interinstitucional y en alianza se afianzó como norma. En la primera década del presente siglo se amplía el portafolio de servicios: La conferencia-taller, el conversatorio, el taller terapéutico, el taller evaluativo, el taller reflexivo, la asesoría psicosocial y la terapia familiar y de pareja se introducen como técnicas en la gestión social con las familias. En el 2004 al celebrar los 70 años cambia la imagen institucional y empieza a denominarse Fundación Bienestar Humano. Las cifras consolidadas de esa gestión dicen que hemos hecho presencia en todos y cada uno de los 32 departamentos del país y en 521 municipios; que hemos realizados convenios y/o contratos con 420 organizaciones público/privadas y con 725 emisoras comunitarias y parroquiales así como 63 investigaciones sobre temas relativos a la dinámica familiar. La proyección cuantitativa total estimada de los asistentes, sin incluir la cobertura radial, la estimamos en 1.330.222 personas.

Significativas las cifras de la cobertura geográfica y poblacional de los servicios a las familias. Honrosos los reconocimientos de las ONG colegas y las distinciones oficiales  otorgadas las cuales se agradecen, pero lo más valioso es tener la certeza, testimonial y científica, del cumplimiento de la misión institucional:  “Contribuir a crear una sociedad más justa, democrática y pacífica, propiciando cambios positivos de actitud y de comportamiento en el entorno de la vida cotidiana de las familias, mediante el acceso al conocimiento científico y a la reflexión participativa acerca del desarrollo humano y las relaciones familiares y comunitarias”.

Regreso al diccionario de cabecera: Misión: Obra que una persona o colectividad se siente obligada a realizar. Si no hay cumplimiento de la misión, no hay razón valedera que justifique la existencia de una organización. Las organizaciones y aún más las sociales que están regidas por imperativos éticos se deben a las comunidades, a su público objetivo; no están para mantenerse a sí mismas. Es en los momentos cruciales donde se pone a prueba el poder de decisión de las asambleas, las juntas y las direcciones ejecutivas. Las Damas fervorosas católicas supieron diferenciar entre su credo y las conveniencias materiales de la Obra. Con respeto y firmeza disintieron de las pretensiones administrativas y económicas de los curas párrocos y de los padres lazaristas. Es por ese valor y por las decisiones tomadas que la Fundación puede mostrar, con sano orgullo, su balance social  de los últimos 35 años. Existen personas y colectivos que hacen muy bien el mal, otros que hacen muy mal el bien. No basta con querer hacer el bien y evitar el mal. El bien hay que hacerlo muy bien. Las Damas de la Caridad así lo hicieron. Su legado de compromiso, entrega, y responsabilidad en el trabajo con y para las familias nos enorgullece y sigue vigente después de 75 años. Cambia el Estado, la sociedad, las familias, las personas, que tal si no. Permanecen inalterables los principios, los valores. Desde 1934 el principio fundamental que guía la acción con las familias es el respeto por la dignidad humana, esto significa reconocer en cada persona participante su voluntad, sus capacidades y competencias para reflexionar, aprender y efectuar cambios positivos en su vida personal, familiar y comunitaria; significa, también, aceptar a los participantes en su diversidad y en sus diferencias, y tener una escucha activa frente a sus opiniones, dudas, sugerencias o reclamos.

Del presente y futuro de las familias y de la Fundación Bienestar Humano

Hemos recordado el pasado de la Fundación, pero qué podemos decir de su presente y futuro; ellos están y estarán asociados al devenir de las familias y de la sociedad.

¿Cuál es el panorama de las familias colombianas y antioqueñas en los inicios del siglo XXI?  Tres son los escenarios en los cuales las podemos ubicar y caracterizar: la tradición, la transición y la ruptura. Las tres formas coexisten en el presente y se dan bajo una misma estructura de parentesco. Existen familias conformadas bajo el rito católico, con pareja monogámica estable, padre proveedor y madre hogareña. Hay familias donde la pareja vive en unión de hecho, ambos trabajan y comparten los oficios domésticos, la crianza de los hijos y la relación se establece en un contexto de diálogo y democracia. Y otras familias, no las más numerosas, que han roto con la tradición, han superado la transición y se sitúan en el plano de la ruptura, aquí los roles de la pareja pueden estar invertidos, existiendo distintos arreglos para la vida doméstica y las relaciones con los hijos. Las familias no se están acabando, ni se van a desintegrar por completo. Se recomponen. Unas funciones se debilitan, otras pasan al Estado, y otras se fortalecen. Si bien el enfoque de derechos, los progresos en la legislación, en la educación y en la conciencia colectiva propenden por una vida familiar más armoniosa, aún persiste el abandono, el maltrato infantil, la violencia contra la mujer y el abuso sexual como factores atentatorios de esa armonía.

La Fundación sigue creyendo que la promoción y la prevención son estrategias acertadas en el trabajo con las familias. En promoción continuaremos con el diseño y transmisión de nuevas series radiales pregrabadas y campañas como forma de llegar a las poblaciones rurales alejadas y de difícil acceso que no disponen de otros medios de acceder a la formación para la vida en familia. En prevención hemos focalizado la intervención en dos temas: la Desactivación de la Agresión Intrafamiliar y la Prevención del Embarazo en  Adolescentes. El primero lo desarrollamos con padres y madres en sus comunidades barriales y el segundo con jóvenes escolarizados de instituciones educativas oficiales, es de mencionar que este proyecto fue preseleccionado por el BID y la UNESCO como una experiencia significativa.  Consideramos que la formación de agentes multiplicadores para el trabajo con las familias es una metodología exitosa que posibilita no solo cualificar a educadores y profesionales sino, además, maximizar el impacto y la cobertura.

Seguimos afirmando, mientras científicamente no nos demuestren lo contrario, que los padres y madres no existen sólo como progenitores, para proveer cuidados físicos y atender las necesidades materiales de los hijos, ellos son, ante todo, figuras de identificación. Su presencia, permanencia, su modo de ser y trato, independiente del tipo de familia, moldean, sientan las bases de la personalidad. No compartimos aquellas afirmaciones en el sentido que la influencia de los padres y madres es poco significativa pues hacerlo sería validar la instalación de una práctica desresponsabilizadora de ellos para con sus hijos. Estamos en total acuerdo con los derechos de la infancia y con la prioridad de su atención en jardines infantiles pero insistimos en que no basta con asegurarles un ambiente institucional y social con todas las especificaciones si se carece de un adecuado ambiente familiar para su crecimiento y desarrollo. Niños y niñas son pobres porque sus padres y madres lo son. Para citar el caso de Medellín el índice de analfabetismo adulto es del 7.06%, ello significa que, aproximadamente, 174.800 personas han estado excluidas del derecho a la educación. Para aportar a la solución de este problema social la FBH inició en el 2000 el programa de alfabetización de adultos que hoy recibe el nombre de “leer y escribir: la realidad para ser libres”. El programa incluye acciones de acompañamiento sicosocial y alfabetización emocional, que les permite validar la primaria y tomar iniciativa en proyectos productivos. En el 2009 atendimos 240 adultos y familias del sector de Moravia. Y mientras haya adultos por alfabetizar, tarea que el Estado y la sociedad deberían haber culminado hace muchos años, la Fundación seguirá siendo una oportunidad para su verdadera inclusión social en compañía de sus familias. En el 2010, con el apoyo de la Fundación Fraternidad Medellín, replicaremos el programa con 300 adultos de los barrios de la Cruz y la Honda.

En la lucha contra la pobreza muchas han sido, y serán, las estrategias, los programas y las políticas públicas gubernamentales, de las agencias internacionales de cooperación y del sector social. A buena hora la Comisión Económica para América Latina CEPAL ha señalado la importancia de identificar e involucrar a las familias como actores del desarrollo. En México, Brasil, Chile y Colombia, bajo distintos nombres, los Estados vienen trabajando con las familias. En nuestro país el programa se denomina Familias en Acción y en nuestra ciudad, Medellín Solidaria. No estaban tan equivocadas las Damas de la Caridad cuando insistían en atender a las familias en sus domicilios para aliviar la pobreza. Ayer eran 360 voluntarias hoy son profesionales pagados por el municipio de Medellín. En el pasado bajo un enfoque asistencial, hoy bajo un pretendido modelo integral de inclusión y de equidad.  Lo cierto es que aun el 60% de los colombianos vive en situación de pobreza. El cuestionamiento que nos hacemos es que una política asistencial de subsidios a las familias mitiga la pobreza pero no la supera. Grandes paradojas tienen las familias colombianas: en ellas se manifiesta la violencia conyugal, el maltrato infantil, el abuso sexual, el abandono, pero a la vez son ellas las que establecen ingeniosas estrategias de sobrevivencia para aminorar los efectos de las crisis económicas sobre el empleo de las personas, son ellas la única esperanza y fortaleza de los secuestrados, de los que están en prisión, de los que sufren el desplazamiento forzado, el impacto de las minas antipersona y de los migrantes que buscan en el exterior las oportunidades que no encuentran en el país.  Lo que las familias no puedan o dejen de hacer por sus miembros le toca al Estado y a la sociedad asumirlos con mayores costos y riesgos. La ausencia de políticas públicas claras, consistentes y de mayor permanencia con respecto al bienestar de las familias es una ausencia notoria que las ONG que trabajamos con las familias hemos señalado desde hace bastante tiempo y de forma reiterada.

Desde el primer Plan de Trabajo con la Familia, en 1973, la Fundación incorporó la investigación aplicada y la evaluación como acciones inherentes a los programas. Publicar más, seguir conociendo e investigando la realidad cambiante de las familias es el reto que aún tenemos como organización; ello implica seguir abiertos a la transformación, a innovar, a desechar lo caduco, pero también a reafirmar los principios, a valorar lo que debe permanecer. Sigue el reto de llegar con nuevas propuesta pedagógicas por medio de la  televisión y el internet a otros públicos.
Seguiremos estableciendo alianzas y socios como la estrategia más válida para crecer, para optimizar recursos, para obtener resultados. Cada vez más el Estado, la sociedad y las ONG toman conciencia de empoderar a las familias como actores de cambio y de desarrollo y no como sujetos pasivos de la intervención, como meras beneficiarias de los proyectos y servicios.  

De mi vinculación y estadía en la Fundación:

Y como hemos visto que la historia de las organizaciones se cruza con las historias de las personas quiero, para ir terminando estas líneas, expresar lo que ha significado para mí la vinculación a esta Fundación. Fue en 1984, en el cincuentenario de la Fundación, siendo Directora Inés Elvira Gautier Restrepo, que fui contratado como profesional facilitador. De 26 años llegué, con menos kilos, con más pelo y sin ninguna cana. Con entusiasmo y con la mochila al hombro recorrí, durante 5 años, municipios, veredas y regiones lejanas del país y conocí personas, comunidades, familias y grupos deseosos de aprender y compartir el trabajo con las familias. Innumerables las anécdotas vividas. Narro alguna de ellas.

En mi primer viaje a Boyacá, como buen paisa, esperaba desayunar  huevos revueltos con aliños, arepa, quesito y chocolate pero la única vianda del menú era un huevo duro que flotaba en un caldo frio y lechoso llamado changua.  El desayuno se convirtió en ayuno.  En ninguno de mis viajes posteriores a Boyacá pude encontrarle el gusto a tan afamado plato regional.  El desquite vino después en el municipio de Capitanejo, la llamada capital caprina de Colombia, en límites entre Boyacá y Santander, en la entrada al imponente cañón del río Chicamocha.  Allí en sus áridas vertientes crece silvestre el orégano y pastan libres las cabras y sus críos.  Pude degustar, varias veces, el cabrito con pepitoria, ese si un exquisito plato regional.

En el municipio de la Belleza, Santander, después de 1 hora de viaje en un sonoro bus de línea a las 10:00 de la noche, en plena carretera, mi compañera de viaje desde Bogotá, una joven campesina santandereana dio a luz. No la asistí pero sí me tocó presenciar el alumbramiento de su primogénito, un rollizo varón.

 Los viajes eran de domingo a domingo y la mayoría de las veces el alojamiento y la alimentación tocaba en las casas de los maestros. En Barrancabermeja tocó trabajar con las maestras en el patio de una escuela, de una a cinco de la tarde, buscando refugio de 40 grados de calor sofocante bajo la sombra de un palo de mangos. El problema no fue tanto la temperatura sino la distracción causada por las maestras: para refrescarse y no dejarme trabajar se abanicaban con sus faldas… Varias veces la llegada al pueblo era los domingos por la tarde y en no pocas ocasiones fallaba el contacto con el maestro responsable de nuestra recepción y alojamiento. Eran los tiempos lentos del telegrama y de TELECOM, no los del correo electrónico y el instantáneo celular de hoy. Así que tocaba mirar al páramo, preguntar por un hotel o una pensión y buscar un ayudante para cargar la maleta y la caja de cartón llena de manuales para los maestros. Y en una de esas en el municipio de Herveo, departamento de Caldas, cerca al Nevado del Ruiz, rato después de haber fumigado la cama de la pensión contra las pulgas, ésta traqueó y sin luz, y sin linterna, tocó pasar una noche de insomnio con el colchón en el piso. En el municipio de Molagavita, provincia de García Rovira, en Santander, con mi llegada, fue la primera vez en toda su historia que los maestros recibían capacitación y muy atentos, de ruana y sombrero, me dejaron exhausto pero feliz saboreando su café “abrigadito” es decir calientico acompañado de sus ricas galletas llamadas panuchas. Y feliz fui, también, cuando al terminar un curso con madres de familia en el barrio la Avanzada de Medellín, en límites con Guarne, allí donde el viento se devuelve, se me acercó un niño a darme las gracias porque debido a las “clases” su mamá ya no le pegaba más y lo trataba mejor. En Juan José, en las selvas de Tierra Alta, Departamento de Córdoba tuve que vencer el miedo a las culebras que cruzaban por mi habitación y creer en lo que me decían las Hermanas Lauritas acerca del pacto de la madre Laura de que ninguna serpiente atacaría a una de sus hermanas o a quien estuviese cercano a ellas, y así fue pues ninguna de las cinco culebras venenosas que vi me picaron.

En Córdoba, municipio de Tuchín, resguardo de San Andrés de Sotavento, donde elaboran el famoso sombrero vueltiao, tuve la oportunidad de conocer a Don José un artesano indígena, descendiente de los Zenú; me invitó a pasar a su humilde bohío, allí dos ataúdes negros centraron mi atención, uno abierto que servía de guardadero de los juguetes de los hijos y otro encaramado en el zarzo.  Al notar mi asombro y sin darme tiempo a preguntar me dijo que él y su señora eran personas pobres pero dignas, que el extremo de la miseria y de la indignidad era morirse y tener la familia que salir a prestar el “cajón” entre los vecinos para ser enterrado. Que él y su señora podían morir en paz y en tranquilidad porque ya tenían comprados sus “cajones”. ¡Qué admirable lección de vida y de dignidad la que me enseñó don José…!”  

Y así transcurrieron los primeros cinco años de mi vinculación a la Fundación. Un día el trabajo era con campesinos, al día siguiente con altos ejecutivos de empresas. Cada grupo un reto nuevo, un manantial de aprendizajes. Cada clausura de un curso una manifestación colectiva de agradecimiento y alegría por los conocimientos y experiencias compartidas, las cuales se expresaban con la entrega de una bella tarjeta con las firmas de los participantes, una botella de cordial de manzana y una deliciosa torta envinada. Pero también hubo momentos tristes como el de los educadores de Armero, Tolima, con quien tuve la oportunidad de compartir, durante una semana, la primera fase del curso de formación para el trabajo con la familia. La erupción del volcán nevado del Ruiz, en noviembre de 1985, un mes después de mi estadía, nos impidió realizar la segunda fase del curso. La tragedia de Armero que muchos vimos por televisión terminó con la vida, sueños y familias de la mayor parte de los 60 maestros que conocí. En la memoria quedan los buenos recuerdos de socios de la Fundación y de amigos, que tuve el privilegio de conocer y que ya no nos acompañan con su presencia física, como los de Beatriz María Molina, pionera de la terapia familiar en Colombia a quien hoy rendimos homenaje con la publicación póstuma de su obra, Margarita Inés Restrepo Santamaría reconocida periodista quien por 28 años fue directora de nuestro periódico Generación y Hernán Henao Delgado eminente antropólogo, profesor e investigador en temas de familia y miembro de la junta directiva.

25 años más tarde como Director Ejecutivo, con más quilos, menos pelo y muchas canas, pero con el mismo entusiasmo del inicio, otras son las experiencias, las tareas, los compromisos. La gestión administrativa, humana y financiera es necesaria en toda organización pero absorbe toda la energía y todo el tiempo. El pasado exitoso no es prenda de garantía del aseguramiento de la sostenibilidad de una organización; ésta es una tarea del día a día que nos va acercando al inevitable momento del empalme y el relevo generacional. Logro de toda organización es seguir existiendo tras la muerte de sus fundadores. Logro que podemos acreditar desde hace muchos años. Las Damas de la Caridad, estén donde estén, deben sentirse muy satisfechas por el devenir de su obra.

Incierto es el futuro, ya lo sabemos, pero tengo la certeza que mientras las familias existan y requieran de apoyo y acompañamiento, esta noble y querida Fundación estará siempre con ellas. Otros socios, otros profesionales tendrán a su cargo la celebración de los 100 años de la Fundación. Agradezco a los socios y socias presentes, a la Junta Directiva y al equipo de empleados toda la paciencia, la confianza y el apoyo brindado durante esta larga estancia. Disculpen apreciados colegas y amigos la extensión de estas líneas y el abusar de su tiempo, pero no me era posible resumir, en pocas frases y en breves minutos, 75 años de rica historia institucional y personal.

Muchas gracias por su presencia y atención.

Club Medellín,  3 de diciembre de 2009