Reflexiones acerca de los vínculos con los hijos/as y
nietos/as en la vida familiar
Luis
Julián Salas Rodas
Sociólogo
Universidad
Pontificia Bolivariana
Especialista
Y Magíster en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social
Universidad
de Antioquia
Magíster
en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social
Universidad
París XII
Exdirector
de la Fundación Bien Humano
Expresidente
del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG
Blogs
en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social
@luisJulianSalas
Medellín
- Colombia
Los niños y las niñas implican
una gran responsabilidad y dedicación de cuidados, crianza y formación por
parte de sus padres o de quien hagan sus veces, pero son también la alegría, la
felicidad de una familia y lo son más cuando son deseados. Alegría y felicidad
que se ve afectada cuando son objeto de negligencia, descuidos, violencia,
maltrato, castigos físicos y abuso sexual por parte ya sea de los padres o de
adultos cercanos. La familia puede ser tanto protectora como atentatoria en la
vida de sus integrantes. No hay que idealizar o demonizar a la familia.
La familia es la primera
agencia de formación de los seres humanos. Es el espacio, el ámbito de la
socialización, de lo personal, de la sociabilidad, de la creación de capital
humano, de la confianza. Por formación entendemos las enseñanzas y acciones que
los padres o adultos responsables inculcan, en la vida cotidiana, a los
hijos/as en cuanto a normas, valores, creencias y costumbres indispensables
como preparación para la integración social y cultural. El proceso de socialización es de doble vía: los padres enseñan a los hijos/as y ellos/as, a su vez, enseñan a sus padres desde su inocencia, con su curiosidad y preguntas y visión del mundo. La familia es una
institución de carácter universal e histórica de las sociedades humanas.
Aún persiste la creencia de
que los hijos/as son propiedad de los padres y madres y que por tanto podemos
hacer con ellos todo lo que nos dicte nuestra voluntad. No. De acuerdo a la Ley
los niños y niñas son titulares activos de derechos y obligaciones y por lo
tanto deben ser respetados y tenidos en cuenta en las decisiones que los
afectan como es el caso en la situación de separación o divorcio de sus padres. La Corte Constitucional ha determinado que los jueces de familia deben escuchar y tener muy en cuenta el pensar, sentir y decir de los hijos/as frente a las medidas de protección, custodia y régimen de visitas que ellos deben de tomar so pena de vulnerar sus derechos..
Un hogar unipersonal no es una
familia. Yo con yo no configura una familia. Una relación de pareja, sea
heterosexual u homoparental no es propiamente una familia. Mientras exista la
relación hay vida de pareja, si acontece el divorcio, la separación o muerte
cesa la relación; mientras que la presencia, la permanencia de los hijos/as no
es solo una relación sino, ante todo, un vínculo afectivo, emocional, amoroso,
sentimental. El vínculo es más fuerte, más estrecho que una relación. Se es
exnovio/a, expareja, pero no expadre, exmadre, exhijo/a. El vínculo familiar de
parentesco permanece en el tiempo, incluso va más allá de la muerte.
Con el llamado invierno demográfico
se reduce el tamaño de la familia, la natalidad y el número de hijos/as
por mujer. En Colombia el tamaño promedio de la familia, según la Encuesta
Nacional de Calidad de Vida ENCV del DANE, de 2025, es de 2.8 personas por
vivienda. En los años del siglo XX el número de hijos/as por mujer era de 7. Las
familias numerosas con 10 o más hijos/as son ya cosa de pasado. Era costumbre
que un hijo o hija permaneciera en soltería para que se quedase al cuidado de
sus padres en la vejez. Correspondía al padre la función de proveedor económico
y a la madre las tareas domésticas y de crianza de los hijos/as. El invierno
demográfico no solo tiene efectos en las familias, también los tiene en la
sociedad, en la economía, en la educación y en los sistemas de salud,
pensional y seguridad social.
La universalización de los
métodos anticonceptivos de planificación familiar, el mayor nivel educativo de
las mujeres y su acceso a la actividad laboral fueron determinantes que
incidieron en el descenso de la tasa de fecundidad.
Lo anterior implica que la
mayoría de los niños, niñas y adolescentes del país están creciendo como hijos
únicos, sin hermanos, sin hermanos/as, con pocos o ningún primo. O sea que en
el futuro la red parental será cada vez más reducida, sobre todo en la vejez.
Claro que seguirá habiendo, no tanto como se quisiera, familias con dos y hasta
tres hijos.
Los hermanos/as son los
compañeros de ruta en el Curso de Vida. Si hay fraternidad entre ellos
constituyen un valioso apoyo y compañía para afrontar los problemas, la
adversidad y las contingencias que, inexorablemente, nos trae el paso de los
años.
Con menos niños, niñas y
adolescentes en las familias de hoy, menos abuelos y abuelas habrá en el futuro
lo que conlleva menos ejercicios y prácticas de abuelazgos consentidos. Un
asunto es este abuelazgo consentido y otro muy distinto el abuelazgo impuesto
por el embarazo adolescente de una hija o la paternidad prematura de un hijo,
el divorcio o separación del hijo/a y su regreso a la casa materna. En estas
situaciones se les impone a los abuelos no solo la manutención de los nieto/a
sino, además, su cuidado y atención. El abuelazgo consentido no implica la
responsabilidad económica directa de los nietos/as la cual debe estar a cargo
de sus hijos/as; más sin embargo si puede darse los apoyos puntuales y
eventuales de apoyo y acompañamiento a los nietos/as. Acompañamiento y cercanía
que trae alegría y felicidad tanto a ellos como a los abuelos.
Y entre menos pañales y
biberones se vendan, más cuido, artículos y servicios para mascotas se venden.
Se construyen para ellas más pet garden que parques infantiles. ¡Es posible
comparar la alegría y la felicidad que dan los hijos/as biológicos, adoptados o
de crianza con la que proporcionan las mascotas? ¿En qué momento el perro dejó
de ser el mejor amigo del hombre, nunca se dijo de la mujer, según la metáfora,
para convertirse en su hijo? Detrás de todo este proceso de humanización
de las mascotas está la gran industria del mercadeo que mueve miles de millones
de dólares en todo el mundo. A la par que se humanizan las mascotas se animalizan
los humanos con los llamados therians, personas que dicen identificarse
profunda y espiritualmente o psicológicamente con un animal no humano sintiendo
que su alma o esencia es la de esa criatura. (Google). Lo cierto es que las
mascotas viven menos años que los hijo/as y por ende implica para sus tenedores
elaborar varios duelos consecutivos si se quiere continuar con ellos.
En las unidades residenciales
cada vez menos se escucha el alegre bullicio, la contagiosa algarabía, el
alboroto y los gritos de niños y niñas que juegan en las zonas comunes, y en
cambio cada vez se escucha más los ladridos de los perros en los pasillos y los
balcones de los apartamentos.
El aumento y la profundización
del invierno demográfico de la sociedad hará que haya menos centros de
desarrollo infantil, preescolares y escuelas mientras que aumentaran los
centros de bienestar del anciano CBA y las residencias seniors para personas y
parejas mayores con solvencia y capacidad de pago. Los hijos/as únicos de hoy
deberán atender solos, sin apoyo familiar, las situaciones adversas de la vejez
y envejecimiento de sus padres.
Si la sociedad se transforma,
cambia, también, las familias en su estructura, funciones, comportamientos,
valores y creencias. La familia es una institución histórica, dinámica. Si bien
se conservan algunas costumbres y tradiciones, la nostalgia restaurativa de la
vida familiar de antaño no es una respuesta, una salida para las familias
contemporáneas y menos para las del futuro. No obstante, pese a todo, la
familia, independientes de su diversidad y de su forma de organización sigue
siendo para los colombianos/as, de acuerdo a los resultados de la última
Encuesta Nacional de Valores, 2025, la institución más importante y valorada
por el 99% de los encuestados. Espero, como familiólogo, que así seguirá
siendo. Es pues una buena noticia, una realidad muy alentadora y positiva para
los niños, niñas y adolescentes, lo mismo que para el conjunto de la sociedad.