September 30, 2026

¿Se asumen las familias de Colombia como un actor social con incidencia política?

 

¿Se asumen las familias de Colombia como un actor social con incidencia política?

 

Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

 Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magíster en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia

Magíster en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Exdirector ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas

Blogs en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social

Medellín - Colombia

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¿Qué es un actor social?  Es un sujeto colectivo estructurado a partir de una identidad propia, portador de valores, poseedor de un cierto número de recursos que le permiten actuar en el seno de una sociedad con vistas a defender los intereses de sus miembros que lo componen y/o de los individuos que representa, para dar respuesta a las necesidades identificadas como prioritarias.  (https://es.escribd.com).

Los actores sociales se caracterizan por:

·         Representar un grupo social ante otros actores sociales y políticos de la sociedad.

·         Se vinculan con problemáticas específicas.

·         Tienen un propósito definido.

·         Varían en poder e influencia.

·         (https.//concepto.de).

En cambio, un actor político es aquel que se organiza como partido político en los espacios y la vida pública para influir, decidir u obtener poder propio en la toma de decisiones de asuntos problemáticos e importantes del Estado y la sociedad. A diferencia de un actor político un actor social lo que busca, pretende es ejercer influencia, incidencia política ante los tomadores de decisiones sobre leyes, políticas públicas y acceso y empleo de recursos para generar cambios, transformaciones sociales para las personas y colectivos que representan, Los actores sociales suelen hacen parte activa de los movimientos sociales.  Lo anterior no obsta para que un actor social sea a su vez actor político. 

Tratando de entender el por que las familias no han logrado aún ser actore social van las siguientes causas y razones al respecto:

1.   El ser consideradas por el Estado y la sociedad como objeto de especial protección.  La acción de protección se entiende como toda acción de amparar, resguardar, tutelar, cuidar un ser viviente, persona, animal u objetos frente a una amenaza real o supuesta, daño. destrucción, sufrimiento o peligro. Desde lo jurídico implica accionar todo el sistema de leyes y normas que aseguren la defensa de su integridad y dignidad. Es decir, las familias esperan y delegan en el Estado y el gobierno la función y responsabilidad de su protección como una obligación constitucional hacia ellas.

2.  Condiciones determinantes de la dinámica familiar. La socióloga María Cristina Palacio Valencia plantea seis condiciones determinantes en la dinámica familiar: la sobrevivencia, la coresidencia, la sexualidad, la procreación, la convivencia y el parentesco. ¿Será que el peso de estas condiciones existenciales y determinantes impide, dificulta, la acción social y la incidencia política de las familias y de sus integrantes en el espacio de lo público con otros actores sociales?

3.  El desconocimiento de las familias como un Sujeto Colectivo de derechos y Obligaciones. Desde la expedición de la Ley 1361 de 2009, llamada de Protección Integral a la Familia, no hay evidencias del empleo efectivo de los 19 derechos colectivos reconocidos a las familias ante el Estado, sus agentes y entes territoriales mediante acciones de cumplimiento. Si bien la Política Pública Nacional y la de otros entes territoriales reconocen a las familias como un Sujeto Colectivo de Derechos y Obligaciones, ellas siguen desconociendo los alcances de la ley 1361 de 2009 para mejorar sus condiciones de vida y no obran, no toman conciencia como un Sujeto Colectivo de Derechos y Obligaciones.

4.  Los subsidios estatales de carácter permanente a las familias.  Entendiendo que los subsidios y las transferencias monetarias son un apoyo del Estado para ayudar a cubrir la satisfacción de las necesidades básicas de las familias en condición de vulnerabilidad, pobreza extrema y pobreza, estos deberían de tener un alcance y cobertura limitada en el tiempo y no ser, en la práctica, de carácter permanente por cuanto refuerzan la dependencia asistencialista de dichas familias al Estado, limitando la toma de iniciativa y autogestión para mejorar la situación económica. La adopción de un enfoque de oportunidades y capacidades en su abordaje es una estrategia para apoyar y fortalecer a las familias a salir del círculo vicioso del asistencialismo y la dependencia.

5.  Las familias como objeto de atención de la beneficencia, la caridad y la filantropía. Persiste todavía una mirada y una atención de beneficencia, caridad y filantropía por parte de organizaciones sociales y religiosas hacia las familias vulnerables que las ubican, junto a los subsidios estatales, en un lugar de recepción y pasividad obteniendo, además, lo que los psicólogos/as llaman ganancias secundarias por permanecer en dicha situación.

6.  Las familias como objeto de manipulación de intereses políticos y religiosos.  Los partidos políticos, en especial los de derecha y extrema derecha, así como las iglesias tienen el tema de familia como un objetivo prioritario y muy importante de su doctrina y acciones. Convocan y llaman a las familias a que pertenezcan a sus organizaciones: los partidos por votos y las iglesias a que se sumen como fieles devotos a su doctrina y fe.

7. El secuestro de policías y soldados por parte de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC.  Las FARC utilizaron el secuestro y cautiverio de policías y soldados como un medio de presión militar y político ante el Estado y la sociedad. Frente a tal prolongada e inhumana situación fueron sus familias quienes tomaron la bandera de la denuncia, la solidaridad y la movilización para exigirá los dirigentes de las FARC y del Estado la liberación de sus familiares secuestrados. Lo interesante y decisivo de este hecho es que las familias no fueron abandonantes y fungieron, aquí sí, como un actor social y de incidencia política de primer orden para mantener, sin desfallecer, y ser visible ante la opinión pública las indignas y extremas condiciones de cautiverio a las que eran sometidas sus familiares. Otra situación fue el caso de los 6.402 falsos positivos de personas desaparecidas y asesinadas por orden de altos mandos del ejército. Aquí han sido las llamadas Madres de Soacha las que se pronuncian y movilizan ante los medios de comunicación y las redes sociales para que dichos crímenes no queden impunes y sus responsables sean llamados y sometidos a la justicia, y los restos óseos de sus familiares sean encontrados y entregados para darles cristiana sepultura y poder elaborar, cerrar el duelo. De estos dos hechos puede concluirse que solo en circunstancias extremas y prolongadas los integrantes de las familias reaccionan, se juntan, se organizan, ejercen presión e influencia, se movilizan y se hacen visibles como un actor social y político.

8.  Los 42 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en México. Sus familiares llevan más de una década de lucha, de denuncia y movilizaciones ante las autoridades para saber quienes son los responsables y porque los desaparecieron. Estas familias no están solas y son acompañadas en su justo reclamo ante las autoridades en sus movilizaciones en forma solidaria por otros colectivos sociales. A semejanza de los policías y soldados secuestrados por las FARC y los 6.402 falsos positivos sus familias tampoco han sido abandonantes y persisten en obtener información de sus familiares desaparecidos. Estas familias mexicanas obran como un actor social con alta incidencia política ante el Estado y la sociedad de su país.

9.  Las familias españolas en alquiler que demandan del Estado acceso a la vivienda y a la regulación del precio de la vivienda y de los alquileres. Desde hace varios años viene ocurriendo en España un grave problema para el acceso al derecho y goce de la vivienda por problemas de aumento de la población migrante, el déficit de viviendas nuevas, la gentrificación y turistificacion de las ciudades y el alto incremento de los arriendos y expulsiones de los inquilinos por mora en los pagos. La gravedad de la situación ha llevado a las personas y familias afectadas a manifestar su descontento y malestar con movilizaciones y acampadas en sitios públicos para presionar al Gobierno y a las Cortes para que tomen medidas efectivas para solucionar el problema. A finales de los años 90 del siglo XX en Colombia las familias vivieron una grave situación con el aumento inusitado de las tasas de interés que los deudores tenían que pagar a los bancos. Miles de familias tuvieron que entregar sus viviendas a la banca por imposibilidad económica de cubrir los pagos mensuales de la deuda. Tal situación llevó a las familias afectadas a asociarse formalmente para solicitar a las autoridades y las altas cortes su intervención para bajar las tasas de interés a los créditos hipotecarios y poder conservar la propie3dad de la vivienda.

Conclusión. Las familias de Colombia no se reconocen ni obran como un Sujeto Colectivo de Derechos y Obligaciones a pesar de una ley que a si las reconoce. Solo obran como actores sociales con incidencia política ante el Estado y la sociedad en situaciones extremas y prolongadas que afecten a uno o varios de sus integrantes. A diferencia de otros colectivos sociales como las conformados por mujeres feministas, personas en situación de discapacidad, pertenecientes al movimiento LGTBIQ+, ecologistas, defensores de Derechos Humanos, lideres sociales, sindicalistas, jóvenes activistas, adultos mayores, indígenas, afrodescendientes. Las familias se reconocen y obran como un grupo poblacional objeto de protección e intervención de las políticas públicas, los programas y proyectos del Estado y de la acción de organizaciones de la sociedad civil como las ONG y las iglesias. Ante la ausencia en las familias, independiente de su forma de organización, de una vocería y representación propia que defienda sus aspiraciones e intereses han sido y son los funcionarios/as públicos y lideres de la sociedad civil quienes han cumplido y cumplen esa función.  No debería ser así, pero esa es la realidad. Un motivo para seguir reflexionando y tratar de encontrar salidas y estrategias válidas para cambiar tal situación para beneficio y desarrollo de las familias de Colombia.

        

 

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