¿Se asumen las familias de Colombia
como un actor social con incidencia política?
Luis Julián Salas Rodas
Sociólogo
Universidad Pontificia Bolivariana
Especialista y Magíster en Ciencias
Sociales: Gerencia del Desarrollo Social
Universidad de Antioquia
Magíster en Ciencias de la Educación:
Opción Desarrollo Social
Universidad París XII
Exdirector ejecutivo de la Fundación
Bien Humano
Expresidente del Consejo Directivo de
la Federación Antioqueña de ONG
@LuisJulianSalas
Blogs en Google: Familia y Otros;
Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social
Medellín - Colombia
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¿Qué es un actor social?
Es un sujeto colectivo estructurado a partir de una identidad propia,
portador de valores, poseedor de un cierto número de recursos que le permiten
actuar en el seno de una sociedad con vistas a defender los intereses de sus
miembros que lo componen y/o de los individuos que representa, para dar
respuesta a las necesidades identificadas como prioritarias. (https://es.escribd.com).
Los actores sociales se caracterizan por:
·
Representar un grupo social ante otros actores sociales y políticos de la
sociedad.
·
Se vinculan con problemáticas específicas.
·
Tienen un propósito definido.
·
Varían en poder e influencia.
·
(https.//concepto.de).
En cambio, un actor político es aquel que se organiza como
partido político en los espacios y la vida pública para influir, decidir u
obtener poder propio en la toma de decisiones de asuntos problemáticos e
importantes del Estado y la sociedad. A diferencia de un actor político un
actor social lo que busca, pretende es ejercer influencia, incidencia política
ante los tomadores de decisiones sobre leyes, políticas públicas y acceso y
empleo de recursos para generar cambios, transformaciones sociales para las
personas y colectivos que representan, Los actores sociales suelen hacen parte activa
de los movimientos sociales. Lo anterior
no obsta para que un actor social sea a su vez actor político.
Tratando de entender el por que las familias no han logrado
aún ser actore social van las siguientes causas y razones al respecto:
1. El ser consideradas por el Estado y la
sociedad como objeto de especial protección.
La acción de
protección se entiende como toda acción de amparar, resguardar, tutelar, cuidar
un ser viviente, persona, animal u objetos frente a una amenaza real o supuesta,
daño. destrucción, sufrimiento o peligro. Desde lo jurídico implica accionar
todo el sistema de leyes y normas que aseguren la defensa de su integridad y
dignidad. Es decir, las familias esperan y delegan en el Estado y el gobierno la
función y responsabilidad de su protección como una obligación constitucional
hacia ellas.
2. Condiciones determinantes de la
dinámica familiar. La
socióloga María Cristina Palacio Valencia plantea seis condiciones
determinantes en la dinámica familiar: la sobrevivencia, la coresidencia, la
sexualidad, la procreación, la convivencia y el parentesco. ¿Será que el peso
de estas condiciones existenciales y determinantes impide, dificulta, la acción
social y la incidencia política de las familias y de sus integrantes en el
espacio de lo público con otros actores sociales?
3. El desconocimiento de las familias como
un Sujeto Colectivo de derechos y Obligaciones. Desde la expedición de la Ley 1361 de
2009, llamada de Protección Integral a la Familia, no hay evidencias del empleo
efectivo de los 19 derechos colectivos reconocidos a las familias ante el
Estado, sus agentes y entes territoriales mediante acciones de cumplimiento. Si
bien la Política Pública Nacional y la de otros entes territoriales reconocen a
las familias como un Sujeto Colectivo de Derechos y Obligaciones, ellas siguen
desconociendo los alcances de la ley 1361 de 2009 para mejorar sus condiciones
de vida y no obran, no toman conciencia como un Sujeto Colectivo de Derechos y
Obligaciones.
4. Los subsidios estatales de carácter
permanente a las familias. Entendiendo que los subsidios y
las transferencias monetarias son un apoyo del Estado para ayudar a cubrir la
satisfacción de las necesidades básicas de las familias en condición de vulnerabilidad,
pobreza extrema y pobreza, estos deberían de tener un alcance y cobertura
limitada en el tiempo y no ser, en la práctica, de carácter permanente por
cuanto refuerzan la dependencia asistencialista de dichas familias al Estado,
limitando la toma de iniciativa y autogestión para mejorar la situación
económica. La adopción de un enfoque de oportunidades y capacidades en su
abordaje es una estrategia para apoyar y fortalecer a las familias a salir del
círculo vicioso del asistencialismo y la dependencia.
5. Las familias como objeto de atención
de la beneficencia, la caridad y la filantropía. Persiste todavía una mirada y una
atención de beneficencia, caridad y filantropía por parte de organizaciones
sociales y religiosas hacia las familias vulnerables que las ubican, junto a
los subsidios estatales, en un lugar de recepción y pasividad obteniendo,
además, lo que los psicólogos/as llaman ganancias secundarias por permanecer en
dicha situación.
6. Las familias como objeto de
manipulación de intereses políticos y religiosos. Los partidos políticos, en especial los de
derecha y extrema derecha, así como las iglesias tienen el tema de
familia como un objetivo prioritario y muy importante de su doctrina y
acciones. Convocan y llaman a las familias a que pertenezcan a sus
organizaciones: los partidos por votos y las iglesias a que se sumen como
fieles devotos a su doctrina y fe.
7. El secuestro de policías y soldados
por parte de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
FARC. Las FARC utilizaron el secuestro y cautiverio de
policías y soldados como un medio de presión militar y político ante el Estado
y la sociedad. Frente a tal prolongada e inhumana situación fueron sus familias
quienes tomaron la bandera de la denuncia, la solidaridad y la movilización
para exigirá los dirigentes de las FARC y del Estado la liberación de sus
familiares secuestrados. Lo interesante y decisivo de este hecho es que las
familias no fueron abandonantes y fungieron, aquí sí, como un actor social y de
incidencia política de primer orden para mantener, sin desfallecer, y ser
visible ante la opinión pública las indignas y extremas condiciones de
cautiverio a las que eran sometidas sus familiares. Otra situación fue el caso
de los 6.402 falsos positivos de personas desaparecidas y asesinadas por orden
de altos mandos del ejército. Aquí han sido las llamadas Madres de Soacha las
que se pronuncian y movilizan ante los medios de comunicación y las redes
sociales para que dichos crímenes no queden impunes y sus responsables sean
llamados y sometidos a la justicia, y los restos óseos de sus familiares sean
encontrados y entregados para darles cristiana sepultura y poder elaborar,
cerrar el duelo. De estos dos hechos puede concluirse que solo en
circunstancias extremas y prolongadas los integrantes de las familias
reaccionan, se juntan, se organizan, ejercen presión e influencia, se movilizan
y se hacen visibles como un actor social y político.
8. Los 42 estudiantes normalistas
desaparecidos de Ayotzinapa en México. Sus familiares llevan más de una década de lucha, de denuncia
y movilizaciones ante las autoridades para saber quienes son los responsables y
porque los desaparecieron. Estas familias no están solas y son acompañadas en
su justo reclamo ante las autoridades en sus movilizaciones en forma solidaria
por otros colectivos sociales. A semejanza de los policías y soldados
secuestrados por las FARC y los 6.402 falsos positivos sus familias tampoco han
sido abandonantes y persisten en obtener información de sus familiares
desaparecidos. Estas familias mexicanas obran como un actor social con alta
incidencia política ante el Estado y la sociedad de su país.
9. Las familias españolas en alquiler
que demandan del Estado acceso a la vivienda y a la regulación del precio de la
vivienda y de los alquileres. Desde hace varios años viene ocurriendo en España un grave
problema para el acceso al derecho y goce de la vivienda por problemas de
aumento de la población migrante, el déficit de viviendas nuevas, la
gentrificación y turistificacion de las ciudades y el alto incremento de los
arriendos y expulsiones de los inquilinos por mora en los pagos. La gravedad de
la situación ha llevado a las personas y familias afectadas a manifestar su
descontento y malestar con movilizaciones y acampadas en sitios públicos para
presionar al Gobierno y a las Cortes para que tomen medidas efectivas para
solucionar el problema. A finales de los años 90 del siglo XX en Colombia las
familias vivieron una grave situación con el aumento inusitado de las tasas de
interés que los deudores tenían que pagar a los bancos. Miles de familias
tuvieron que entregar sus viviendas a la banca por imposibilidad económica de
cubrir los pagos mensuales de la deuda. Tal situación llevó a las familias
afectadas a asociarse formalmente para solicitar a las autoridades y las altas
cortes su intervención para bajar las tasas de interés a los créditos
hipotecarios y poder conservar la propie3dad de la vivienda.
Conclusión. Las familias de Colombia no se
reconocen ni obran como un Sujeto Colectivo de Derechos y Obligaciones a pesar
de una ley que a si las reconoce. Solo obran como actores sociales con
incidencia política ante el Estado y la sociedad en situaciones extremas y
prolongadas que afecten a uno o varios de sus integrantes. A diferencia de
otros colectivos sociales como las conformados por mujeres feministas, personas
en situación de discapacidad, pertenecientes al movimiento LGTBIQ+, ecologistas,
defensores de Derechos Humanos, lideres sociales, sindicalistas, jóvenes
activistas, adultos mayores, indígenas, afrodescendientes. Las familias se
reconocen y obran como un grupo poblacional objeto de protección e intervención
de las políticas públicas, los programas y proyectos del Estado y de la acción
de organizaciones de la sociedad civil como las ONG y las iglesias. Ante la
ausencia en las familias, independiente de su forma de organización, de una
vocería y representación propia que defienda sus aspiraciones e intereses han
sido y son los funcionarios/as públicos y lideres de la sociedad civil quienes han
cumplido y cumplen esa función. No
debería ser así, pero esa es la realidad. Un motivo para seguir reflexionando y
tratar de encontrar salidas y estrategias válidas para cambiar tal situación
para beneficio y desarrollo de las familias de Colombia.
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