De la
honestidad, la confianza, el respeto y la transparencia en las relaciones humanas y la
sociedad
Luis
Julián Salas Rodas
Sociólogo
Universidad
Pontificia Bolivariana
Especialista
y Magíster en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social
Universidad
de Antioquía
Magíster
en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social
Universidad
París XII
Exdirector
ejecutivo de la Fundación Bien Humano
Expresidente
del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG
@LuisJulianSalas
Blogs
en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social
Medellín
– Colombia
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La honestidad, junto con la
confianza y la transparencia son valores humanos muy importantes en una
sociedad. Las personas honestas se caracterizan por ser coherentes entre el
pensar, el sentir y el actuar. La honestidad va asociada a otros valores como
la sinceridad y la rectitud.
Una persona honesta no engaña
y siempre dice la verdad. De ahí que la persona honesta infunde no solo respeto
sino confianza en los demás. En expresión popular: “es de fiar”. La familia, la
formación temprana, la educación y el entorno influyen en hacer una persona
honesta, íntegra. La honestidad tiene que ver con la adquisición, en la Primera
Infancia, con la construcción de la Conciencia Moral, con las conductas que una
sociedad considera como buenas o malas.
Antónimo de la honestidad es
la corrupción sea esta privada o pública. El corrupto es aquel que aprovecha su
cargo, su poder, sus relaciones e influencias para apropiarse de lo ajeno en su
propio beneficio. Tanto el deshonesto como el corrupto se valen de la confianza
ciudadana y la buena fe para luego traicionarlas. El corrupto busca siempre
encubrir, ocultar sus actos turbios ante la opinión pública. Por eso le teme,
le rehúye a la transparencia. La transparencia es aquella cualidad del poder
que deja ver su ejercicio. La analogía de la transparencia es el de una pecera
donde los peces siempre están a la vista de todos, desde cualquier ángulo, por
no tener lugar donde esconderse. Lo grave de la corrupción en un país es que se afecta el presupuesto público en cuanto a su destinación en programas, proyectos de inversión y gasto social reduciendo su alcance e impacto en la sociedad. Y lo más grave aún es cuando los actos de corrupción queda en la impunidad y no se denuncian, ni investigan, ni se enjuician y se penaliza a los culpables y estos quedan libres con su patrimonio ilegal en paraísos fiscales.
La confianza entendida como la
certeza, la seguridad que el otro o los otros van a cumplir con los acuerdos,
expectativas y que su obrar será correcto y no causará ningún daño. La confianza
es el “pegamento” de las relaciones y los vínculos interpersonales y sociales.
Cuando se pierde la confianza resulta muy difícil volver a restaurarla. La
confianza y el respeto en sí mismo, la autoestima y la asertividad son
cualidades positivas en el desarrollo de la personalidad y el proceso de
socialización. Las personas desconfiadas tienen muchos problemas de relación y
convivencia con los demás. Su actitud de permanente sospecha y vigilancia del
hacer y el pensar de los demás los lleva al recelo y a problemas de celotipia
con su pareja y familia que, en casos extremos, puede conducir al asesinato.
Cuando mencionamos el respeto entre las personas nos tenemos que referir al concepto de la Dignidad Humana, principio fundante de la Declaración de los Derechos Humanos Universales promulgados por las naciones Unidas en 1948. La Dignidad Humana como: el valor intrínsico, innato e inalienable que posee toda persona por el simple hecho de existir, sin importar su condición social, económica, edad, origen y capacidades que lo acompañan desde su nacimiento hasta su muerte. (Google).
El respeto implica, pues, reconocer y valorar la Dignidad Humana, los derechos, sentimientos de uno mismo y los demás. El ejercicio del respeto es determinante para aceptar las diferencias, la diversidad de ideas, gustos, opiniones y para lograr una convivencia pacífica, justa y armoniosa de los grupos, etnias, comunidades y colectivos en la sociedad. El respeto implica, además, no humillar, no ofender, no discriminar.
El psicólogo y psicoanalista
sueco Erik Erikson (1902 – 1994) planteó la importancia del primer año de vida de
los seres humano porque en él se establece en el niño/a la noción de la
confianza básica entre confiar o no confiar en las personas y el mundo que lo
rodea dependiendo si la madre, o quien haga sus veces, atiende o no
oportunamente las necesidades fisiológicas y afectivas.
La confianza mutua es la base del capital social entendido este como la facilidad y la reciprocidad que en una determinada sociedad tienen las personas y las instituciones en las normas y redes para reconocerse, cooperar y llegar a acuerdos sin trabas burocráticas, reduciendo los costos de transacción.
Los valores y las virtudes son
totales. Así como en biología no se da el caso de mujeres medio embarazadas,
porque no existen, está o no está, no es tampoco admisible, desde la ética y la
moral, de personas medio honestas, medio confiadas o medio transparentes. Aquí
no valen, no es aceptable términos medios
En las mediciones periódicas
que se realizan sobre la felicidad sobresalen aquellos países donde es muy alta
la confianza de las personas en sí mismas, en los demás, en las instituciones y
en los funcionarios públicos. Son países con bajos niveles de corrupción, donde
la honestidad y la confianza, la fe ciudadana son reconocidos no solo como
valores individuales sino, también, como bienes públicos.