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September 01, 2022

Las Familias, Sí Importan Luis Julián Salas Rodas - (Libros en 10 minutos)



 Las Familias, Sí Importan 

Luis Julián Salas Rodas - Libros en 10 minutos)


(Video referencia) Se trata de un libro escrito por el sociólogo colombiano Luis Julián Salas Rodas quien laboró por muchos años como Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano. Nos compendia Luis Julián gran parte de su experiencia a través de ensayos que giran alrededor de un tema universal y muy propio de la Fundación como los es el asunto de FAMILIA. Interesante tema e invitación que se nos hace pues debemos reconocer que la FAMILIA ha sido, es y será una asunto crucial en la historia de nuestra civilización humana.- 


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March 04, 2022

La Familia: Refugio contra la adversidad planetaria.

 

La Familia: Refugio contra la adversidad planetaria



Ponente: Ligia Galvis
Moderador: Luis Julián Salas








February 27, 2021

Un tinto para conversar de familia

Un tinto para conversar de familia

El cuidado es esencial para asegurar todo tipo de vida en el planeta tierra. Todos los seres humanos somos sujetos y objetos del cuidad. Cuidar de si mismo y de los demás es una actividad permanente. En tiempos de pandemia, del Covid-19,  el cuidado se convirtió en la estrategia de la salud pública de los gobiernos para salvar vidas con medidas de aislamiento y confinamiento de las personas en sus hogares.                                                      

La Organización Social del Cuidado de Niños, Niñas y Adolescentes en Colombia es el resultado de una investigación realizada por 23 investigadores sociales de 5 universidades y una Fundación: Universidad de Cartagena, Universidad Industrial de Santander, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad del Valle y la Fundación Bien Humano de Medellín. 

La investigación da cuenta de cómo el Estado, las familias y el mercado se ocupan de atender con programas, proyectos y servicios los requerimientos de las necesidades de cuidado material, afectivo y moral de los niños, niñas y adolescentes  en 5 ciudades del país; también da cuenta de recomendaciones para tener en cuenta en la formulación e implementación de políticas Publicas para la infancia y la familia.



Presentación del libro: La organización social del cuidado de niños, niñas y adolescentes en cinco ciudades colombianas. Conversación con: Yolanda Puyana Villamizar y Luis Julián Salas Rodas.




Vea el conversatorio del 5 de Mayo de 2021
 de clic en la imagen







June 23, 2018

DEL INDIVIDUO A LA PERSONA: EL RESULTADO DE LA FORMACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA





DEL INDIVIDUO A LA PERSONA: EL RESULTADO DE LA FORMACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA



Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magíster en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia

Magíster en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo social

Universidad París XII

Exdirector ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

Blogs en Google: Familia y Otros; Juntas Directivas ONG; ONG y Gerencia Social


 @LuisJuliánSalas

Medellín – Colombia

Individuo: cada ser organizado, sea animal o vegetal respecto a la especie que pertenece.
Persona: individuo de la especie humana.
Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición.

El desarrollo de las ciencias  ha hecho posible conocer y entender cómo surgió el universo y el origen de la vida en el planeta tierra. Hubo de transcurrir millones y millones de años para que surgiera la vida y evolucionará tal como la conocemos hoy.  Y es la taxonomía la ciencia que se ocupa de clasificar, desde la biología, las especies animales y vegetales en grupos que comparten unas características comunes. Nuestro origen biológico desciende de la especie de los primates homínidos, desde hace solo 4.000.000 de años, de los cuatro mil quinientos millones de años que se estima tiene de existencia la Tierra... Homo Sapiens, hombre sabio, es la denominación taxonómica de la especie humana, que también, recordemos, pertenece a la clase  de los mamíferos. (https://definición.de/homo-sapiens/.

La historia de los seres humanos  es la historia del proceso que va de la evolución biológica del individuo al de persona que vive en sociedad, vida para la cual es fundamental la influencia de instituciones de formación, educación y cultura. Si aceptamos la definición del diccionario de la lengua española, arriba citado, el concepto de persona, incorpora, subsume el concepto de individuo. En el lenguaje popular de la vida cotidiana se suele emplear como sinónimos pero realmente no lo son.

La existencia de individuos solitarios, aislados sin contactos y relaciones, de ningún tipo,  con otros individuos  no es posible. Podría decirse que la existencia como individuo biológico es un prerrequisito para la existencia de la persona humana. El cuerpo como el conjunto funcional de órganos, tejidos, huesos, cartílagos,  músculos y fluidos es el soporte material del individuo de cualquier especie animal. Un cuerpo que se desarrolla, envejece, se enferma, que tiene capacidad reproductiva pero que  final e inexorablemente fallece. El cuerpo como materia, objeto de estudio e intervención de la biología y la medicina.  No sucede lo mismo en el campo de las ciencias sociales y humanas. Veamos:

La psicología se ocupa de las percepciones, emociones, sentimientos, procesos mentales y comportamiento de las personas de acuerdo al curso de la vida y su entorno físico y social. Infancia, adolescencia, juventud, adultez, madurez y vejez son los períodos de la vida que configuran determinadas características de acuerdo a la edad en que cada persona se encuentre, según la psicología evolutiva. La personalidad, como constructo teórico de la psicología, es entendida como las características  y cualidades propias que distinguen un modo particular de pensar y actuar  de una persona. La personalidad es el resultado de un proceso dinámico y permanente que se desarrolla en todo el curso vital de una persona.  Temperamento y carácter son atributos de la personalidad. Temperamento en cuanto a una predisposición de respuesta heredada y carácter en cuanto obrar de la formación, la educación y la cultura. 

La antropología, por su parte, estudia al ser humano de una forma integral en su dimensión biológica, social y cultural, tanto en las llamadas sociedades ancestrales como en las contemporáneas.

La sociología, en cambio, se dedica al análisis de las estructuras, funciones, vínculos y relaciones, formales e informales, que crean las personas mediante el establecimiento de vínculos y relaciones que generan fenómenos colectivos y sociales en un determinado lugar y tiempo. Tanto la etnografía como la etnología se consideran disciplinas cercanas tanto a la antropología como a la sociología.

El Derecho regula bajo normas, leyes e instituciones políticas y policivas, la conducta humana en sociedad para garantizar el orden y resolver de forma pacífica los conflictos. Los Códigos son los compendios de las normas jurídicas que atañen a determinado asunto jurídico.  Dos conceptos son esenciales en el Derecho: el de Persona Natural y el de Persona Jurídica. El primero es el reconocimiento del ciudadano(a) ante la ley y el Estado y el segundo corresponde a las responsabilidades y obligaciones de los asuntos mercantiles y de negocios de las organizaciones empresariales.

Los Derechos Humanos, declarados por las Organización de las Naciones Unidas ONU en 1948, corresponden a todas aquellas libertades, oportunidades, capacidades, facultades e instituciones que hacen posible la realización del principio de la Dignidad Humana independiente de condiciones de raza, sexo, género, idioma, nacionalidad, religión, opinión política  o posición económica. Los Derechos Humanos tanto individuales como colectivos se reconocen, garantizan y restituyen a las personas no a los individuos. El registro civil de nacimiento es el acto notarial que hace efectivo el derecho de toda persona a tener un nombre y una nacionalidad. El registro civil acredita que ese bebe hace parte de un Estado-Nación determinado que lo reconoce como ciudadano y como sujeto titular de derecho puede exigir protección legal de ese Estado-nación. Las guerras, los conflictos internos y la exclusión social y económica  tienen como efecto negativo de convertir ciudadanos(as) en apátridas, refugiados o indocumentados. Sin el estatus jurídico de pertenencia a una nacionalidad un ser humano se haya vulnerable y desprotegido y sin posibilidades de desarrollar sus capacidades y sin oportunidades de disfrutar de una vida con dignidad y bienestar. La dignidad es el principio fundante de los Derechos Humanos; entendiendo por dignidad el merecimiento propio y ajeno que todo ser humano tiene por el hecho de nacer, merecimiento que implica un respeto y valoración positiva de sus características y condiciones. La historia de la civilización de las sociedades y los sistemas políticos da cuenta de los avances y retrocesos de la garantía de la dignidad humana. Las guerras, los conflictos internos, los campos de concentración y de exterminio, los éxodos forzados, las cárceles aniquiladoras han mostrado que tanto puede reducirse la condición de persona digna a la de un individuo despojado de todo derecho. Y es ahí en estos sitios construidos para degradar la condición humana que surgen seres que se resisten a ser reducidos en su dignidad y se vuelven resilientes logrando superar las adversidades, las vejaciones, las torturas para salir fortalecidos. Sobrevivientes del Holocausto de judío del régimen nazi como los escritores Primo Levi y el premio Nobel Imre Kertész dieron testimonio de ello en sus libros:  Si esto es un hombre, los hundidos y los salvado, del primero y Sin destino, del segundo.

Sin dignas condiciones materiales de existencia, sin un Estado que proteja, garantice y restituya derechos no es posible el estatus de persona de los individuos de la especie humana, pero no es suficiente, es menester que las personas sean formadas, educadas e incluidas en una cultura.
La familia es el grupo fundamental de la especie humana por cuanto es ella la que proporciona o no los vínculos afectivos, la confianza básica, la protección, los cuidados físicos, los hábitos de orden y aseo personal, identidad, la socialización primaria. La familia, independiente de su estructura, organización o composición es la primera agencia de formación de los seres humanos por cuanto que es en ella, en sus vivencias, oportunidades y  relaciones donde se establecen las bases del desarrollo de la personalidad, la inteligencia, el cuerpo y las habilidades sociales. Sus carencias o disfuncionalidad genera  efectos y situaciones de vulnerabilidad en el curso posterior de vida de la personas.

Al estar las familias conformadas por personas y ser estas titulares de derechos, cada familia es a la vez  garante de los derechos de cada uno de sus integrantes, derechos que son reconocidos por tanto por la Constitución Política, por la legislación y la jurisprudencia. En Colombia la Ley 1361 de 2009, de Protección Integral a la Familia, le reconoció a ella 19 derechos, de ahí que pueda afirmarse que en nuestro país el orden jurídico ya estableció que la familia es un Sujeto Activo y Colectivo de Derechos y Obligaciones. Es  la unidad persona-familia la que posibilita la articulación de los derechos de los integrantes con los derechos colectivos de la familia.    
  
La  educación inicial, en centros de desarrollo de la primera infancia, y luego la escolarización obligatoria complementan, sin sustituir, la acción de la familia. El sistema educativo, en cualquier sociedad, tiene la función de brindar conocimientos, experiencias y posibilidades de desarrollo intelectual y capacidades que preparen a los jóvenes para su futura vida profesional y laboral.

La vida en sociedad implica la inserción de las personas en la cultura y sus distintas expresiones de estilos, modos, significados, símbolos, creencias y sentidos de vivir la vida que internalizan las personas y sirven de guía a su conducta, actitudes, tradiciones y costumbres.  Es en  el cruce, en la trama de vínculos y relaciones entre los procesos de formación, educación y cultura que los individuos se vuelven personas pudiendo desarrollar todo su potencial humano si  la familia, la comunidad, y las instituciones de la sociedad y el Estado ofrecen, desde un enfoque de derechos y capacidades, un apoyo  el acompañamiento permanente a ellas.       
    

October 16, 2009

Padres y madres si si importan... y mucho





PADRES Y MADRES SI IMPORTAN… Y MUCHO



Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

 Universidad de Antioquia 

Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

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Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas

www.bienhumano.org

Medellín Colombia 



A diferencia de otras especies vivas los mamíferos, y los seres humanos nos contamos entre ellos, requieren de un período de gestación, crianza y formación mayor que otras especies. Alrededor de 20 años tardamos en desarrollar las bases de nuestro cuerpo, inteligencia y personalidad. Debemos a estudiosos de las ciencias sociales y del comportamiento como Sigmund Freud, Jean Piaget, Erik Eriksson, John Bowlby, René Spitz, y otros más que sería interminable mencionar, los conocimientos científicos acerca de los desarrollos, logros, alcances y limitaciones por las que vivimos en las distintas etapas de nuestro ciclo vital: concepción, gestación, nacimiento, primera y segunda infancia, adolescencia, edad adulta, madurez, vejez y muerte.

Es un verdad científica irrefutable y ya suficientemente demostrada, que desde el embarazo hasta los primeros 6 años de vida los padres y madres ya sea biológicos o adoptivos, o quienes hagan sus veces son las personas más importantes para los niños y las niñas. Los estudios del doctor Spitz en hospitales y hospicios fueron concluyentes en la necesidad vital que tiene todo ser humano, durante su primer año de vida de establecer un vínculo afectivo estable con un adulto, generalmente la madre y de cómo su no establecimiento puede llevarlo a una desconfianza general ante las personas y el mundo que lo rodeas o, en el peor de los casos, a la muerte prematura a pesar de los cuidados físicos y médicos. A Freud y al sicoanálisis se les reconoce el haber esclarecido el papel de los padres y madres en los inicios de la identidad sexual de sus hijos. Por Piaget sabemos cómo opera el pensamiento, el inicio del lenguaje, los primeros aprendizajes y como los infantes ven e interpretan el mundo de manera diferente a los adultos.

Los padres y madres no existen sólo para proveer cuidados físicos y atender las necesidades materiales de los hijos, son, ante todo, figuras de identificación. Su presencia, permanencia, su modo de ser y el trato, independiente de la forma familiar, moldean, sientas las bases de la personalidad. La función afectiva y socializadora de las familias solo puede ser suplida, en parte, por otros agentes de la sociedad como los jardines infantiles o la comunidad. Ya sea en los aspectos positivos como el proporcionar amor, buen ejemplo o buen trato, o en los aspectos negativos, en los cuales la sociedad y el Estado deben intervenir, como el maltrato, el abandono, el abuso sexual, los castigos físicos la influencia de la familia es siempre significativa y determinante. Afirmar que la influencia de los padres y madres es poco significativa es validar la instalación de una práctica desresponsabilizadora de ellos para con los hijos. Si esto es aceptado por la cultura, entonces, también hay que aceptar, sin reparos, el traspaso inmediato de la patria potestad de los hijos al Estado y la sociedad desde su nacimiento, y que en vez de la intimidad de la vida familiar solo conozcan lo impersonal de la vida institucional y comunitaria. La tarea de los adultos se reduciría a la procreación, a la vida erótico-afectiva en pareja y al disfrute material de no tener que incurrir en los gastos que conlleva la crianza de los hijos. Un escenario de vida muy cómoda pero ausente de felicidad parento-filial. En vez de crecer con padres y madres las nuevas generaciones vivirían en el mundo deshumanizado de los preceptores, tutores y cuidadores. Que el medio cultural influye, nadie lo niega; que al crecer los hijos sean sus amigos y compañeros los que merezcan más su atención no solo es algo normal sino, además, deseable en su proceso de emancipación de los padres. Que las bases de un edificio permanezcan ocultas a los ojos no significa que no existan o que no sean importantes para asegurar su sostenibilidad. Que los hijos ya adultos puedan apartarse del ejemplo y las enseñanzas de sus progenitores es posible y hace parte del derecho constitucional al libre desarrollo de la personalidad”, pero que padres y madres son importantes e insustituibles y que influyen en la conducta, en el pensamiento y en la escala de valores de sus hijos, por acción u omisión, es una verdad de a puño que no puede ser desmentida por una breve columna periodística de un brillante economista o las creencias de una acuciosa abuela.

October 09, 2009

Las familias antioqueñas: entre la tradición y el cambio






LAS FAMILIAS ANTIOQUEÑAS: ENTRE LA TRADICIÓN Y EL CAMBIO



Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia

 Magister en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

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Luijus34@gmail.com

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www.bienhumano.org

Medellín - Colombia


Las familias como grupo humano conformado por vínculos de sangre, de parentesco y afinidad es, a su vez, resultado de la historia, de la cultura y de la sociedad en la que se desenvuelve. Inherente a las funciones que cumple como la protección material, sicoafectiva, la socialización, la provisión económica las familias son portadoras, reproductoras y agentes de cambio de tradiciones, costumbres, valores, hábitos, normas y creencias.

La historia

La Antioquia de los siglos XVIII y XIX era una sociedad rural. Las familias derivaban su sustento de las actividades agrícolas y en menor medida de la minería y el comercio. La pequeña y mediana propiedad conformaban el soporte económico donde la titularidad estaba en cabeza del padre-hombre cuyo principal papel era el de fungir como proveedor económico de su grupo familiar. Su esposa legítima debía ocuparse de los oficios domésticos y de las tareas de la crianza y educación de los hijos. Casarse y tener descendencia era el mandato de la cultura. Tener una prole numerosa, asegurar el apellido y una familia para ejercer mando y dominio era el principal proyecto de vida de los hombres de esa época. No se concebía una vejez en soledad, sin el apoyo y la presencia de nietos y nietas. Un matrimonio sin hijos se consideraba una tragedia, una maldición bíblica. La división sexual, laboral y de género no daba lugar a equívocos. A diferencia de otras regiones del país en Antioquia la influencia de la iglesia católica fue determinante en la cultura y en la organización social. Todos los sucesos de la vida personal, familiar y comunitaria caían en la órbita vigilante y censurable del clero. No había una ética civil sino una fuerte moral católica. La vida religiosa era deseada y fomentada por los padres como destino para sus hijos. Otras formas de soltería, tanto masculina como femenina, eran objeto de crítica y condena social. El rezo diario era una práctica familiar muy arraigada entre los antioqueños.

No tener un apellido paterno y no hacer parte de un tronco familiar reconocido significaban la exclusión y la discriminación social y económica para la persona. Las oportunidades, el estatus, los empleos públicos, la identidad personal, el matrimonio dependían del tamaño y del peso de la parentela. ¿Quiénes son tus padres? ¿De donde procedes? ¿Con quien vives? ¿De quien eres pariente? ¿Qué tan blanco tienes la piel? Constituían los frenos y/o pasaportes de ascenso y movilidad social. La familia patriarcal imponía sus valores y normas. El padre como objeto de respeto reverencial por la vía del temor y no del afecto; la madre como objeto de exaltación afectiva por su modelo de abnegación y sacrificio; los hijos y las hijas como sujetos de propiedad absoluta de sus padres. El paternalismo, derivado de la familia patriarcal, impregnaba las relaciones y la convivencia con la servidumbre y con quienes se consideraba inferiores socialmente.

Inicios del cambio

El crecimiento vegetativo de la población y la imposibilidad de dividir, por herencia, la propiedad obligaron a la emigración de la prole numerosa a otras regiones. Fue así como a mediados del siglo XIX con la introducción del cultivo del café se dio inicio al proceso de colonización antioqueña en el territorio de los hoy departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda. “Con el perro andariego y el hacha de mis mayores” cientos de familias hallaron y tomaron propiedad de baldíos oficiales, llevando consigo, además, usos y costumbres de la cultura paisa en la vida pública y privada.

Los cambios y transformaciones del siglo XX incidieron en las familias antioqueñas. En un siglo Medellín paso de ser un pueblo de 59.815 habitantes (censo de 1905) a una urbe de más de 2.200.000 de habitantes (censo de 2005). La industrialización y los fenómenos de violencia política contribuyeron al incremento poblacional y al predominio de la vida urbana. Las redes parentales y veredales sirvieron para hallar ubicación y acomodo en la ciudad. Barrios como Buenos Aires se conformaron con emigrantes del los municipios del oriente antioqueño. Medellín se pobló y creció gracias a las familias oriundas del departamento siendo la participación foránea escasa. En este sentido lo homogéneo, lo similar era la norma mientras que lo diverso y lo diferente era la excepción. Tanto ricos como pobres compartían similares tradiciones religiosas, culinarias y familiares. La migración campo ciudad no fue un proceso planeado, organizado. Una sociedad y una cultura poco tolerante a la aceptación de lo extranjero. Los nuevos emigrantes presionaron por empleos, servicios públicos, vivienda, salud y transporte. La urbanización pirata y los barrios de invasión desbordaron la capacidad de respuesta del Estado, la economía y la sociedad. La vivienda precaria y el asentamiento subnormal no era el entorno más propicio para albergar una prole numerosa. A diferencia de la vereda y el terruño, el barrio no proveía la subsistencia familiar. El “Pater Familias” y su familia patriarcal perdió su sustento material. El campesino, el labriego debe dar paso al obrero, al operario, al empleado. El ingreso familiar ya no se obtiene de la venta de legumbres, hortalizas, frutas o animales sino de un salario, de una vinculación laboral formal para la cual es necesario tener contactos, capacitación, experiencia y educación. Ante las nuevas circunstancias las familias se adaptan y emplean estrategias como el trabajo de la mujer y de los menores. Los hijos ya no están solo circunscritos a la influencia exclusiva de los progenitores o de sus parientes como en las comunidades rurales. El barrio y la ciudad los atraen para bien o para mal.


La modernidad

En los países occidentales el siglo XX posibilitó el reconocimiento de los derechos políticos y sociales de la mujer, su reconocimiento como ciudadana y su equiparación ante la Ley con el hombre. Su acceso a la educación, al mercado laboral, a la vida pública y a los métodos de planificación familiar conllevaron cambios significativos en su rol de madre y esposa. El ser ya coprovidente de los gastos del hogar replanteo sus funciones y estatus en la familia conllevando un quiebre más en la estructura patriarcal y en el tamaño de la prole. Cambios que son ya irreversibles en la sociedad. Las familias antioqueñas han sentido, también, los cambios que ha traído la modernidad. El aumento de las separaciones, los divorcios, en el incremento de la jefatura femenina, la reducción en el número de hijos, en los espacios de las viviendas, la eliminación de la potestad marital así como el tratamiento y consideración más equitativo en la relación de pareja. El siglo XX trajo consigo, también, la secularización de la sociedad y la perdida de influencia de la religión católica en la vida familiar. El Estado y la sociedad reconocieron las uniones libres, el matrimonio civil y el divorcio. El concubinato y la bigamia dejaron de ser pecado y delito.

Aquí y ahora...

¿Cuál es el panorama de las familias antioqueñas en los inicios del siglo XXI? Tres son los escenarios en los cuales las podemos ubicar y caracterizar: la tradición, la transición y la ruptura. Las tres formas coexisten en el presente y se dan bajo una misma estructura de parentesco. Existen familias conformadas bajo el rito católico, con pareja monogámica estable, padre proveedor y madre hogareña. Hay familias donde la pareja vive en unión de hecho, ambos trabajan y comparten los oficios domésticos, la crianza de los hijos y la relación se establece en un contexto de dialogo y democracia. Y otras familias, no las más numerosas, que han roto con la tradición, han superado la transición y se sitúan en el plano de la ruptura, aquí los roles de la pareja pueden estar invertidos, existiendo distintos arreglos para la vida doméstica y las relaciones con los hijos. Las familias no se están acabando, ni se van a desintegrar por completo. Se recomponen. Unas funciones se debilitan, otras pasan al Estado, otras se fortalecen. Si bien el enfoque de derechos, los progresos en la legislación, en la educación y en la conciencia colectiva propenden por una vida familiar más armoniosa aún persisten el abandono, el maltrato infantil, la violencia contra la mujer, el abuso sexual como factores atentatorios de esa armonía. Diversas situaciones de ambivalencia envuelven hoy a las familias antioqueñas: Por un lado la elegía a la unidad, la devoción a la madre, la nostalgia por la vida del campo, por crecer rodeado de hermanos y parientes; por el otro lado, el disfrute de una mayor autonomía personal, la libre determinación del estado civil, de vivir solo, en pareja o sin hijos y sin la tutela del que dirán los parientes o del cura párroco. Persiste el orgullo y la identidad que da un apellido, de ahí la reunión anual de parientes, de varias generaciones, que comparten un mismo tronco familiar; permanecen los lazos con el terruño de origen, de ahí las reuniones mensuales de las colonias. Se mantiene el gusto por la “bandeja paisa” sobre todo cuando estamos fuera del Valle de Aburrá y no fallan con las llamadas telefónicas semanales ni con el dinero de las remesas a sus familias quienes viven en el exterior. Las familias antioqueñas no olvidan las tradiciones pero las seduce el cambio...

August 31, 2001

La familia prisionalizada






LA FAMILIA PRISIONALIZADA


Ponencia presentada en el Simposio Peligro-Oportunidad: Relación entre conflictos cotidianos y políticos en Colombia hoy.

Medellín, agosto 31 de 2000


Luis Julián Salas Rodas

Sociólogo

Universidad Pontificia Bolivariana

Especialista y Magister en Ciencias Sociales: Gerencia del Desarrollo Social

Universidad de Antioquia

Magíster en Ciencias de la Educación: Opción Desarrollo Social

Universidad París XII

Director Ejecutivo de la Fundación Bien Humano

Expresidente del Consejo Directivo de la Federación Antioqueña de ONG

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Luijus34@gmail.com

@LuisJulianSalas

www.bienhumano.org

Medellín - Colombia 




ANTECEDENTES

La ley 65 de 1993 dio origen al Sistema Progresivo Penitenciario, SPP. El SPP se define como: “El conjunto de acciones y beneficios administrativos que se le deben brindar a las personas condenadas, para que puedan construir un proyecto de vida que les permita convertir el tiempo de condena en tiempo de reflexión y de oportunidad para su revalorización como ser humano, para la superación de las limitaciones y el desarrollo progresivo de sus potencialidades, de manera tal que se puedan reintegrar a su entorno familiar y social como seres creativos, productivos y autogestionarios, una vez recuperen su libertad”**
La investigación Familia y Prisionalización: Familia, interno e integración social para una nueva política penitenciaria dentro del sistema progresivo, fue realizada por la Fundación para el Bienestar Humano, con el apoyo del Instituto de Estudios Regionales INER – Universidad de Antioquia, por solicitud de la Subdirección de Tratamiento y Desarrollo del INPEC en el año de 1997. Su objetivo general consistió en indagar los efectos que sobre el intern@ y su familia genera el fenómeno de prisionalización en cuanto a su composición, funciones afectiva, sexual y económica, y conocer las significaciones que este fenómeno conlleva para los actores intern@ - familia – sociedad. El estudio, de tipo descriptivo – exploratorio se llevo a cabo en cuatro centros carcelarios seleccionados como pilotos de la aplicación del SPP: Colonia Penal de Oriente, Acacias – Meta; Reclusión de Mujeres “El Buen Pastor”- Medellín; Penitenciaria Central de Colombia “La Picota” – Bogotá; y, Penitenciaria Nacional San Isidro – Cauca. En cada centro carcelario se aplicaron instrumentos, cuantitativos y cualitativos, a intern@s, familias, personal administrativo y profesional, y personal de custodia y vigilancia.
En 1998 COLCIENCIAS convoca a las universidades a presentar propuestas de investigación para aportar a la solución de problemas sociales específicos de la realidad colombiana. La crisis carcelaria fue uno de ellos. Con base en el conocimiento y la experiencia adquirida en la investigación arriba reseñada, el INER, en asocio con la Fundación para el Bienestar Humano y el INPEC, presentaron a COLCIENCIAS la propuesta de investigación: Sistema Progresivo Penitenciario Alternativo como modelo de intervención para el sistema carcelario y penitenciario colombiano. El proyecto fue aprobado y ejecutó entre junio de 1999 y agosto de 2000. El objetivo general fue el de aportar al diseño y cualificación de políticas y metodologías integrales que permitan el fortalecimiento del Sistema Progresivo Penitenciario Alternativo SPPA en 8 centros carcelarios ubicados en las regiones Viejo Caldas y Noroeste, en beneficio de la población carcelaria y como un aporte a la construcción de la política penitenciaria del país. La investigación fue aplicada, de corte predominante cualitativo y enfoque sistémico. Los actores: intern@s, Consejos de Evaluación y Tratamiento, personal administrativo, personal de custodia y vigilancia, Red Social de Apoyo y familias de los intern@s. Es de anotar que en ambas investigaciones participaron, en lo esencial, el mismo equipo interdisciplinario de investigadores.
RESULTADOS (Con relación al intern@ y su familia)
. La familia del intern@ es coprotagonista del proceso de prisionalización. Sin embargo, para el SPP es un actor de segunda clase, a pesar de las altas expectativas que deposita en ella en relación con el tratamiento penitenciario orientado a la resocialización del reclus@, y del mandato de la Ley, que según el Decreto 3002 de 1997 de la Presidencia de la República, exige al INPEC brindar atención a los hijos y familiares de los intern@s.
. La prisionalización produce cambios significativos en la tipología familiar. Desaparece la familia nuclear y extensa y aparecen la mixta compleja tres tipologias familiares que conviven bajo un mismo techo), la monoparental femenina, la monoparental masculina, la familia fraternal, la pareja sola, y sin familia.
. La tipologia mixta simple (dos tipologías diferentes en un mismo grupo familiar) en pasa a constituir la forma más frecuente de composición familiar una vez ocurrida la prisionalización. Una representación importante de familias monoparentales masculinas sugiere la existencia de cambios en el comportamiento de los padre hombres, fenómeno éste que debera ser objeto de mayor estudio. Sin embargo el surgimiento de la familia fraternal -conformada por los hij@s o herman@s solos-, podría indicar alguna persistencia de la constante de abandono paterno, como situación frente a la cual surge la familia fraternal, probablemente en el caso de hij@as ya mayores.
. La capacidad de las familias para recomponerse ante situaciones que amenazan seriamente su supervivencia se constituye en un indicador de sus fortalezas y de su capacidad de adaptación para afrontar la adversidad. Sin embargo, no puede desconocerse que los cambios en la composición familiar afectan el funcionamiento del sistema familiar en su estructura interna, entendiendo ésta la forma como se establece el vínculo emocional entre los miembros de la familia.
. La familia prisionalizada experimenta una crisis inesperada que puede afrontar inicialmente con sus propios recursos, como por ejemplo mediante la autorrecomposición mencionada, los cuales no son sostenibles a largo plazo, ubicándola en una posición vulnerable.
. La familia prisionalizada necesita del apoyo externo en situaciones de crisis. Por el contrario, como respuesta más frecuente cuando esto sucede el abandono social y del Estado, lo cual acrecienta su vulnerabilidad y la deja en una situación de alto riesgo, tanto para la familia como tal, como para cada uno de sus miembros.
. La prisionalización genera un impacto en la composición y la dinámica familiar, el cual es inevitable y es afrontado en un primer momento por la propia familia. No obstante, esta capacidad de respuesta es temporal. La misma Ley reconoce la necesidad de una pronta atención a estas familias, la cual, de no llevarse a cabo, las deja en alto riesgo de desintegración o de serias disfunciones a nivel personal, familiar y social.
. El incumplimiento por parte del Estado de su papel como garante de los derechos de los intern@s , el reconocimiento por parte de las familias del riesgo que esta situación entraña para el pariente recluid@ y la pervivencia de lazos afectivos fuertes entre los miembros del grupo familiar, lleva a las familias de los mailto:intern@sa tratar de compensar y suplir las falencias del Estado. Así, la participación de la familia prisionalizada, cualquiera que sea su tipología, se configura como un apoyo fundamental para el familiar recluido, el cual se concreta en los siguientes campos:
. Apoyo emocional, por medio del acompañamiento al intern@ durante su reclusión, tanto a través de las visitas como de otras formas de comunicación. Las visitas al familiar recluido se constituyen para la familia no solo en la posibilidad más concreta de brindarle compañía y desempeñarse como proveedora afectiva, sino de continuar ejerciendo su papel como agente socializador, ejerciendo con frecuencia el rol de consejera en aspectos de comportamiento e incluso religiosos
. Apoyo económico, que se expresa en aportes en dinero, provisión de suministros varios para la satisfacción de sus necesidades de subsistencia (ropa, implementos de aseo, comida, etc.) y comercialización de los productos elaborados por el intern@ en la cárcel.
. Las visitas representan la única posibilidad de contacto y relación directa entre los intern@s y sus familias y una fuente de apoyo, acompañamiento y fortaleza para los reclus@s. Por medio de ellas logran satisfacer algunas de las necesidades, no solo de afecto, contacto con los suyos y comunicación, sino también, en muchos casos, sus necesidades de subsistencia. Con base en lo anterior puede afirmarse que en la mayoría de los casos la prisionalización no rompe con los vínculos y la comunicación entre el intern@ y su familia, así se reduzcan al mínimo los espacios de visita. Dicho en otras palabras, en el medio colombiano y en el caso de la prisionalización, la familia es un factor de protección para el intern@, no es un actor abandonante, aunque si abandonada del Estado.
. La familia prisionalizada tiene,además, un rol latente o potencial en cuanto la posibilidad que ven los familiares de hacer otros aportes al tratamiento penitenciario, dentro de un contexto de búsqueda de nuevos horizontes de participación de la familia en este proceso. Al respecto, los familiares ubicaron los siguientes campos de participación:
. El apoyo a actividades encaminadas a incrementar las ofertas existentes para el desarrollo de los intern@s en el medio carcelario, tales como docencia, capacitación laboral, deportes y recreación.
. El apoyo a acciones encaminadas a proteger los derechos de los intern@s. Se mencionan entre éstas diversas gestiones con organismos de derechos humanos, promoción de revisión de expedientes y apoyo a actividades de protesta (paros, huelgas).
. La falta de una respuesta efectiva a estas demandas, que las hace aparecer en ocasiones como el actor invisible del SPP, las familias han empezado a buscar vías alternas de participación, tales como la permanencia en los centros de reclusión una vez terminados los horarios de visita. A través de mecanismos como este buscan llamar la atención sobre la crisis de la situación carcelaria, a la cual el INPEC ha respondido con medidas punitivas, tales como la prohibición de las visitas, afectando de esta manera al intern@ y a sus familias. En síntesis, y según la perspectiva de los familiares, si bien teóricamente la familia es considerada por el SPP como integrante de la Red Social de Apoyo, en la práctica no existe evidencia de tal consideración y la familia como tal es invisibilizada, pese a su participación fundamental durante el proceso de prisionalización.
. La prisionalización es vivida por las familias de los intern@s como un evento generador de sufrimiento que cambia profundamente la vida familiar, como fuente de problemas múltiples y como un hecho injusto. El desengaño, la ausencia del ser querido, el impacto que causa en la economía doméstica, el daño emocional en los hijos y el estigma social son vivencias y sentimientos de los intern@s y sus familias frente al poder aniquilador de la prisionalización. En muy pocos casos la prisionalización del pariente ha significado para las familias y los intern@s una oportunidad de crecimiento personal y/o familiar.
. La representación social predominante del proceso de prisionalización, tanto para la familia como para el interno, es la de un castigo emocional con un fuerte potencial destructor, frente al cual no encuentran más alternativa que sufrirlo con todo rigor, en nombre de la defensa de una sociedad que no se cuestiona a sí misma y que privilegia así la función vindicativa de la pena privativa de la libertad.
. Como aporte a la solución de la crisis carcelaria y a mitigar el fenómeno de prisionalización las investigaciones formularon una propuesta de trabajo consistente en un programa de atención, apoyo y acompañamiento a las personas privadas de libertad y sus familias. Los tres niveles propuestos pretenden disminuir los factores de riesgo que afrontan los intern@s y sus familias como actores del SPPA e incrementar los factores de protección que posibiliten el logro de objetivos y metas alcanzables. Teniendo en cuenta que las familias prisionalizadas constituyen una población vulnerable y que ellas son objeto de particular exclusión social se propone que sean articuladas a los programas de la Red de Solidaridad Social del Estado Colombiano, a semejanza de las familias desplazadas por el conflicto armado y/o a las familias afectadas por desastres naturales.
**HILARION D:; Sara. La Subdirección de Tratamiento y Desarrollo y el Sistema de Atención a la población interna. Bogotá. INPEC. Documento interno. P. 14.